Enchanted || Soukoku

Summary

Herederos de las empresas más influyentes de Japón, Dazai y Chuuya terminaron siendo enviados a una misma Universidad. Una decisión tomada por sus familias, quienes acordaron que ambos jóvenes debían compartir el mismo campus para estrechar lazos entre ambas empresas. Agregando que ambos eran dos heterosexuales que se llevaban fatal, sería un desastre su convivencia. •Los personajes no me pertenecen, aunque eso está de más decirlo. •No apto para menores por escenas explícitas y demás. •No se admiten copias ni adaptaciones sin mi autorización. Lilith Nakahara

Status
Ongoing
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
16+

1- Un acuerdo familiar

La familia propietaria de Ozaki Properties se encontraba en su auto de lujo, camino a una reunión que, aunque fuera informal, incluía a una de las compañías más importantes de Japón aparte de la suya. Sería una reunión donde llegarían a acuerdos y tal vez estrecharían lazos. Aunque también, la dueña de la empresa compartiría con un viejo amigo que era el dueño de la otra compañía.


La otra compañía se hacía llamar Ougai's Designs, y se especializaba en la propagación de otras marcas mobiliarias y el diseño de las suyas propias. Aunque dicho hombre, al ser médico, también era propietario de un hospital y varios laboratorios. Se podría decir que era un hombre importante en Japón, eso sin contar los mucho que ganaba.


—Madre, ¿falta mucho para llegar? —preguntó un pelirrojo, que ya estaba exhausto de las tres horas que llevaba en auto y no acababan de llegar.


Se encontraba sentado entre dos hermosas mujeres. Una era su madre, una hermosa y esbelta mujer, con demasiada elegancia. La otra era su novia, una chica de cabello rosa llamada Yuan, con la que llevaba seis meses de relación.


—Chuuya-San ya has preguntado eso dos veces —habló Yuan con una suave risita.


—Prometo que ahora sí falta poco —intervino la madre de Chuuya, haciendo que el antes mencionado suspirara y se desajustara un poco la corbata.


—¿Era necesario ir tan formal?


—La elegancia nunca está de más, Chuuya —contestó la pelirroja.


—¿Pero no dijiste que la reunión era informal?


—Lo es, pero es importante —mostró una suave sonrisa, para luego sacar de su bolso su fino abanico y abrirlo con demasiada elegancia.


Chuuya por su parte volteó a ver a Yuan, quien estaba sosteniendo su mano mientras miraba por la ventanilla del auto distraída.


—Seguro te aburrirás allí —comentó Chuuya, llamando la atención de Yuan, quien le volteó a ver y negó, sonriendo.


—Si te dejaba ir solo, te ibas a aburrir tú —acarició suavemente la mano del pelirrojo—. Además, así si te aburres tendrás con quien hablar.


—Lo sé, bonita, pero seguramente se la pasan haciéndome preguntas y no tenga tiempo para ti —Chuuya se mordió la lengua al darse cuenta de lo que había dicho y negó rápidamente—. O sea, siempre tengo tiempo para ti, pero seguro tendré que por educación prestar atención a la reunión con la compañía.


—Tranquilo, sí entendí —contestó aún sonriendo, para luego de su bolso sacar su celular, donde se puso a revisar sus redes sociales.


Chuuya sabía que sería el heredero de su empresa, pero él solo era un joven de diecinueve años y quería vivir como tal. Él estaba agradecido con la vida que le había tocado, sobre todo porque no cualquiera es tan afortunado como él. Era rico, tenía una madre amorosa que hacía todo por él, una novia linda, ¿qué más podía pedir?


¿Sería avaro de su parte sentir que le falta algo?


El resto del camino transcurrió en silencio, aunque de igual manera no fue tanto tiempo, porque tal y como Kouyou había dicho, estaban a punto de llegar.


Su hermoso auto se estacionó frente al entrar por las rejas de lo que parecía ser la entrada de una enorme casa. Una gran mansión para ser exactos. Una que por fuera lucía espléndida y lo que más daba a notar de ella era un hermoso jardín donde había muchos tipos de flores. Aunque las únicas que Chuuya notó con claridad a través de la ventanilla del auto, fueron las camelias rojas.


Eran como las del jardín que había en casa de su padre, antes de que el y su madre se divorciaran.


El auto no tardó en detenerse por completo y al instante el chofer bajó para abrirles la puerta. Seguido a eso los tres bajaron del auto y se encaminaron hacia la puerta de la casa, para luego presionar el timbre, haciendo que éste resonara por el interior de la casa.


—¿Pero dónde está Hirotsu? —se escuchó una voz de un chico quejarse del otro lado de la puerta, mientras pasos aproximarse.


Chuuya frunció el ceño mientras sostenía la mano de Yuan, al parecer y por como había gritado la persona del interior de la casa, no estaba de buen humor. Aunque bueno, eso no era problema de Chuuya.


La puerta no tardó en abrirse, mostrando a un chico vestido totalmente casual, con una simple playera y un pantalón simple, con sus cabellos todos desordenados. Sin duda alguna, la primera impresión que se llevó el pelirrojo de dicho joven es que sería un completo borde.


El chico de cabellos castaños, que estaba con un brazo apoyado del marco de la puerta, recorrió a la familia que tenía delante con la mirada.


—Ustedes deben ser la visita que espera mi padre —supuso el castaño.


Kouyou enseguida amplió una sonrisa, ganándose una mirada de intriga por parte de su hijo, ya que por su expresión parecía conocer al otro.


—¿Dazai-Kun? —preguntó la mujer aún con su sonrisa.


—Así es —éste ladeó su cabeza en confusión, pero devolviéndole la sonrisa—. ¿Nos conocemos?


—Mori y yo somos amigos de años. De hecho, es uno de los motivos de la reunión de hoy —explicó la pelirroja con cierta pizca de emoción—. De hecho, mi hijo y tú jugaban de pequeños.


Dazai parpadeó un par de veces y miró al lado de la mujer, notando que varios centímetros más abajo había un joven de baja estatura, cabellos rojos y ojos azules. Parecía un hombrecito de juguete por como lucía. Así que por el pequeño parecido entre él y la mujer, dedujo que ese era su hijo; y solo asintió.


—Entiendo —volvió su mirada a Kouyou, sin perderse el detalle de que el joven de cabellos rojos también iba de mano con una chica, a lo que supuso que era su novia.


¿Cómo alguien así podía tener novia?


Por su parte, Chuuya notó el análisis de Dazai al mirarlo, por lo que en su cara se formó una mueca poco notable de desagrado. ¿Pero qué se creía para mirarlo así?


—Pueden pasar, mi padre los está esperando en la sala de estar —el joven se hizo a un lado para que la familia pasara.


Kouyou y Yuan pasaron antes que Chuuya por decisión de éste, quien por educación extendió su mano indicándoles que pasarán primero.


El único percance fue que, justo cuando Chuuya se disponía a adentrarse en la casa, un imprevisto tropiezo interrumpió su paso, haciendo que se fuera hacia adelante y casi cayera. De no ser por Yuan que lo ayudó, hubiera caído.


Y claro, el tropiezo fue ocasionado accidentalmente por un pie del chico con cabellos castaños, que ahora lo miraba con los ojos bien abiertos. Se le podía notar cierta pena, arrepentimiento y también ganas de reírse.


—¿Estás bien? —le preguntó la chica de cabello rosado a Chuuya y este asintió.


—Lo estoy, solo fue un tropiezo.


Chuuya solo le lanzó una dura mirada a Dazai, haciendo una expresión de desagrado, para luego acomodar su traje como si no hubiera pasado nada y así avanzar hacia la sala de estar.


Una vez llegaron a la sala de estar, un hombre de cabellos negros y un tanto largo los esperaba sentado en un bonito y fino mueble. Chuuya supuso que ese era el dueño de la compañía por lo elegante que se le veía.


A este le cambió la expresión al verlos, mostrando instantáneamente una sonrisa.


—¡Kouyou, cuanto tiempo! —éste se levantó del mueble para así extender su mano a Kouyou en un saludo, y esta la tomó.


—Eso digo yo, Mori. Ha pasado un buen desde la última vez que nos vimos —luego del saludo, la mujer por educación dio un pequeño paso hacia atrás, entrelazando sus manos a la altura de su vientre.


—Es lo que pasa cuando te mudas de ciudad, nos fuimos un tiempo a vivir a Ozaka. Estaba atendiendo negocios importantes allá —explicó Mori.


—Comprendo —la pelirroja dio un asentimiento—. Me enteré de lo de tu esposa. Lo siento mucho —Kouyou mostró una expresión empática.


A Mori se le vio exhalar con algo de pena y luego levantó sus hombros, manteniendo su expresión.


—Es triste, pero es algo que se veía venir —al decir esto Mori, Kouyou asintió empática.


—¿Tus hijos cómo lo han tomado?


—Bueno, Elise aún está pequeña para entender muchas cosas, pero de igual manera fue triste para ella. Dazai al parecer lo ha llevado bien, lo veo bastante recuperado —contó Mori, para luego de suspirar pesadamente volver a sonreír, mirando a las tres personas delante de él—. Bueno, supongo que el pequeño pelirrojo es tu hijo. Chuuya, ¿no?


El pelirrojo enseguida asintió, extendiendo educadamente su mano hacia Mori en un saludo.


Su buena educación era algo que le agradecía a su madre, Chuuya solía ser un caballero con cualquier persona. A veces podía ser un tanto borde, sí, pero no lo hacía notar tanto.


—Un placer, aunque supongo que usted ya me conoce —esbozó una sonrisa, retirando su mano una vez Mori la estrechó.


—Oh, nada de usted, trátame de tú —agitó ligeramente su mano, aunque luego pareció caer en cuenta de algo—. Por cierto, que maleducado gesto de mi parte. Pueden tomar asiento —indicó señalando los muebles detrás de ellos.


—Supongo que usted es el dueño de Ougai's Designs.


—Así es, de hecho es una de las razones por las que tu madre y yo nos reunimos hoy —comentó Mori—. Aunque es conveniente que te quedes a escuchar un poco de la conversación, ya que también eres heredero de Ozaki Properties.


Chuuya asintió y miró a Yuan, quien se veía un tanto aburrida y excluida de la plática.


—Bonita, te dije que te ibas a aburrir aquí —dijo Chuuya en voz baja y Yuan pareció hacer un pequeño mohín.


—Pero ya estoy aquí, no hay nada que hacer.


En ese momento que ambos adultos comenzaban a conversar en relación a sus empresas y Chuuya les escuchaba con atención, el hijo mayor de Mori apareció en la sala por una puerta ajena a la que ellos habían entrado anteriormente. Lo que llamó la atención de Chuuya es que al lado de él había una chica, la cuál tenía tomada por la cintura. Su cabello era negro y liso, piel blanca, figura esbelta. Probablemente sería su novia.


Lo que llamó la atención es que la expresión de dicha chica cambió enseguida a una sonrisa, cuya sonrisa iba en su dirección, haciendo al pelirrojo fruncir un poco el ceño en confusión.


Confusión que se disipó cuando miró a su costado y notó que Yuan también estaba sonriendo y agitando su mano. Al parecer se conocían.


—¿Puedo ir a saludar? —le preguntó Yuan en un susurro a Chuuya, ya que no quería interrumpir su reunión.


—Claro, linda —éste miró hacia los adultos para asegurarse de que no molestaba.


Yuan no tardó en levantarse del mueble y caminar hacia donde estaba la otra pareja con una amplia sonrisa. Vio que ambas chicas se abrazaron, al parecer se conocían bien por la expresión de felicidad de ambas.


Kouyou, quien miró ligeramente a su costado, notó esto, así que puso su mano hacia adelante para detener la reunión por un segundo.


—Hijo, si quieres ve con ellos. Sé que esto puede resultar aburrido para ti —le ofreció Kouyou al pelirrojo y éste pareció vacilar.


¿Debería ir a donde estaba ese maleducado que casi le hace caer hacía un rato?


Aunque bueno, como quiera que fuera, su novia estaba allí.


Se levantó del asiento luego de un asentimiento y fue hacia donde estaban los demás jóvenes. Yuan enseguida tomó su mano con una sonrisa. Pero por otra parte el pelirrojo y el castaño se miraban fijamente, como si se insultaran con la mirada.


Al final, Dazai terminó por soltar una risa y negar con la cabeza, haciendo que Chuuya entrecerrara sus ojos.


—Los chicos son tan raros a veces —opinó Sasaki, mirando a ambos y Yuan asintió.


—Así que Dazai y tú están comprometidos —la de cabello rosado amplió una sonrisa y se abrazó del brazo de Chuuya.


—Luego de un año juntos pensamos que sería bueno comprometernos —Sasaki miró a Dazai con una sonrisa y éste solo asintió.


—Chuuya y yo llevamos seis meses. Pienso que sería bonito casarnos algún día —lo último lo dijo más bajo, aunque fue audible para los cuatro.


—Lo haremos en algún momento, bonita.


—¿Tú casándote? —intervino Dazai, levantando una ceja con burla, ganándose que Chuuya lo volviera a mirar.


—¿Tú qué? ¿Algún problema con eso?


¿Por qué era tan irritante con él cuando ni siquiera lo conocía? Eso era lo único que se preguntaba Chuuya en el poco tiempo que había convivido con Dazai, que no pasaba ni siquiera de media hora. Era molesto. Sus expresiones hacia Chuuya lo sacaban de quicio.


¿Cómo su novia aguantaba a alguien así?


—Ninguno —levantó ambas manos en son de paz.


—Discúlpalo, Chuuya-San. Puede ser algo borde a veces —intervino Sasaki, haciendo que Dazai resoplara.


—Ya veo.


—Chuuya en unos meses entra a la universidad —comentó Yuan para Sasaki y esta hizo una expresión de sorpresa.


—¿En serio? Dazai también entrará a estudiar artes —ésta miró a Dazai y este asintió ligeramente.


—Así es, las artes y el diseño van de la mano. Me va a ser útil —explicó el castaño para luego mirar a Chuuya—. ¿Tú que estudiarás, medio metro?


Chuuya hizo una mueca, arrugando ligeramente su nariz en desaprobación.


—No me llames así.


—Bueno, persona de baja estatura. ¿Qué vas a estudiar?


—Casualmente lo mismo que tú —Chuuya entornó los ojos, ignorando la forma en la que lo había llamado Dazai.


Justo cuando estaban hablando, notaron que Mori estaba agitando su mano hacia ellos dos, llamándolos.


Chuuya miró a Yuan, quien asintió en señal de que podía ir, que ella se quedaría con Sasaki. Así ambos jóvenes caminaron acercándose a los adultos que estaban sentados en la dala de estar.


—Tomen asiento, por favor —indicó Mori a su hijo y a Chuuya, y ambos lo hicieron, para sus desgracias, uno al lado del otro. Aunque Chuuya se separó lo más que pudo para estar alejado de Dazai en el mueble.


—Chuuya, escuchamos de lejos la conversación de ustedes —cosa que era comprensible, ya que solo habían estado a unos pocos metros—. ¿Por qué no los enviamos a una misma universidad?


—Pienso que sería bueno —añadió Mori—. Al graduarse juntos podrían trabajar en conjunto para ambas empresas. Sería un lazo entre ambas.


—¿Qué? ¡No! —saltó Chuuya horrorizado, Kouyou enseguida lo miró confundida. Este al darse cuenta carraspeó su garganta y volvió a hablar—. Digo, ¿sería necesario?


—Claro que sí. Tenerlos trabajando para ambas organizaciones nos beneficiaría a todos —volvió a aclarar Mori.


Chuuya volteó a mirar a Dazai para ver si decía algo, pero este estaba totalmente tranquilo, cosa que le molestaba. ¿Por qué no reclamaba?


—¿Qué opinas tú, Dazai? —le preguntó el azabache a su hijo.


—A mí me da igual —levantó sus hombros con indiferencia—. La carrera de arte y diseño solo se lleva dos años aquí en Tokyo.


—Entonces estaría decidido —esta vez habló Kouyou con una sonrisa—. En dos meses comenzarán en la universidad de Tokyo.


—He notado que no se llevan muy bien —ambos miraron a Mori—. Seguramente eso cambia cuando sean compañeros.


No creía.


Chuuya no creía que eso pasara.


En el poco tiempo que llevaba con Dazai ahí se había dado cuenta que era el ser más detestable que había conocido.


Mientras que Dazai por su parte, sin conocer a Chuuya, veía que era alguien molesto y protestón.


Sin duda alguna no habría forma de que esto resultara bien.



Gracias por leer <3


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