Payaso
En una habitación oscura, se encontraba un chico de cabellos castaños amarrado a una silla, con los ojos vendados y la boca cubierta... Aunque en estás circunstancias no servía de nada gritar.
De lejos se podía oir el taconeo de unos zapatos, como estos hiban cobrando mayor intencidad con el paso de los segundos.
De pronto ese molesto ruido desapareció, la venda que cubría los ojos de jimin fue quitada, haciendo que abriera los ojos lentamente acostumbrandose a la poca luz que ahora podía ver.
Sus ojos se toparon con aquella máscara.
ㅡ¡oh, cariño!, al parecer te pongo nervioso.
Una estruendosa risa se escucho por toda la habitación, y unas lágrimas salían de los ojos de aquel chico pelicastaño.
[···]
Park jimin un estudiante promedio, de los mejores al fin y al cabo, con historial intacto, la persona más dulce de aquella universidad... Claro, sin ser demaciado empalagoso o sobre todo presumido.
Su gran simpatía se ganó el corazón de muchos incluyendo a aquel chico de la facultad cercana, psicología, estaba completamente enamorado de aquel chico de cabellos castaños, a tal punto que pudiera llamarse obsesión.
Y aquella obsesión creció en demasía cuando aquel chico deportista de nombre jungkook le declaró su amor a jimin, este sin dudar aceptó, dado que también se encontraba enamorado de aquel chico de cabellos negros.
Min yoongi hervía en celos, no quería considerarse un maldito perdedor, siendo un perfeccionista de primera, no soportaba verlos ni un segundo más juntos.
Una noche de las tantas en donde jimin había hido a la casa de su novio y haberse negado de que este lo llevará de nuevo a su casa, se encontraba regresando solo por la calle en donde pocos focos de luz funcionaban, las calles estaban desoladas a pesar de ser aún las nueve de la noche.
Sobre sus hombros lograba sentir el peso de una mirada pero cada vez al voltear no encontraba a nadie, tal vez estaba siendo demasiado histérico, intentaba tranquilizarse.
Hiba apresurando su paso cada vez más, quería llegar pronto a su casa, no quería estar más tiempo afuera.
Unos minutos después, ya pudo respirar con mayor normalidad, al estar en la entrada de su casa, y por inercia volteó nuevamente logrando ver como algo se movió, el miedo lo estaba paralizando, las manos le temblaron y con dificultad logró meter la llave en el cerrojo de la puerta.
Cerró nuevamente la puerta de un golpe y se recargo sobre ella, tomó unos segundos para recuperar su respiración.
ㅡ¿mamá?, ¿papá?... ¿Noona?ㅡ sus nombres sonaban como eco en aquella casa, jimin se había atrevido a hablarles al no encontrarlos en la sala como ya era costumbre.
Un gato negro pasó corriendo, subiendo por el fregadero para llegar a la ventana y saltar hacía afuera, lo raro era que ellos no tenían ningún gato y sobre todo no tenían pintura roja.
Jimin siguió las huellas del gato, las cuales lo dirigían a su habitación, con lentitud abrió la puerta a pesar de ser un cuarto ya muy conocido para él.
Sus orbes se enormecieron al ver a sus padres y a su hermana expuestos como piezas de carne, la sangre en cada uno de ellos se veía fresca, pero eso no era todo pues había también un hombre sentado con las piernas cruzadas y en su rostro una máscara de payaso.
Su respiración se volvió irregular, la arritmia se hizo presente en el palpitar de su corazón.
ㅡhola, angelito ㅡ por primera vez el hombre despegó su vista de aquel cuchillo y lo miró a los ojos.
Para jimin todo se volvió oscuro, su desmayó fue también una ventaja.
Poco a poco fue cobrando conciencia, sentía su cuerpo presionado, sus ojos... Por alguna razón no podía abrirlos y su boca cubierta a lo que suponía tela, un olor penetrante le llegaba directo a sus fosas nasales.
De lejos se podía oir el taconeo de unos zapatos, y como estos hiban cobrando mayor intencidad con el paso de los segundos.
De pronto sintió como tocaban su rostro, por impulso movió su cabeza hacía atrás haciendo que sobre su nuca se clavará un objeto que no sabía muy bien que era pero suponía que era un clavo.
ㅡte recomiendo que no hagas eso, podrías lastimarteㅡ la voz de el hombre se dejó oir.
Poco a poco sus labios ya no estaban presionados.
ㅡpor favor déjame ir, yo no eh hecho nada malo ㅡ las lágrimas mojaban la tela que cubría sus ojos y sobre sus mejillas se derramaba el agua salada.
ㅡhiciste mucho, mi angel ㅡ con cuidado descubrió los ojos del pelicastaño.
Por primera vez logró ver después de haber estado con los ojos vendados por horas, pero esa primera impresión no fue tan mala... Bueno no para el tipo con máscara, pues jimin comenzó a tener arritmias, una respiración irregualar y su piel se comenzó a erizar.
ㅡ¡oh, cariño!, al parecer te pongo nerviosoㅡ como un completo demente comenzó a reir para luego tomar de la cabellera a jimin y tirar hacía atrás ㅡ esperó que hayas disfrutado estar con jungkook, por que hoy fue y será la última vez que lo viste.
Jimin tenía coulrofobia y smile se apoyaría en eso para tenerlo cerca, siempre. Por siempre.
Smile fue haciendo maniobra tras maniobra, generando en jimin inseguridad extrema, cada vez que el se acercaba comenzaba a gritar, en pocas ocaciones smile tuvo paciencia y en otras llegaba a golpearlo.
El chico de cabellos negros y largos, había matado a la familia y novio de jimin, no le gustaba que otras personas estuvieran cerca de él.
Por que aquella persona que se escondía detrás de esa máscara era muy impulsiva y celosa, sobrepasando esos limites.
Tres semanas bastaron para que, aquella mañana jimin despertará en otro sitio, ya no más habitación oscura.
Se encontraba tirado en un lugar que no conocía, con la ropa sucia y el cuerpo temblando, unas personas se acercaron a el para ayudarlo, sus sentidos reaccionaron, haciendo que comenzará a actuar de manera violenta.
Pocas horas después se lo llevaron con una camisa de fuerza, a pesar de intentar golpear a las personas siempre repetía el nombre del payaso, smile, decía las cosas que hacía e incluso algunas las llegó a inventar por el alto contenido de droga en su cuerpo.
Cuando su efecto paso, seguía repitiendo lo mismo, sus amigos habían hido a verlo pero ya no era más aquel jimin de bonita sonrisa, ahora se encontraba un chico de ojos demacrados, ojeras, labios partidos y con una mirada perdida.
Sus amigos le informaron a la policía que el había perdido a su familia y a su novio, seguramente esa era la razón por la que había ingerido droga.
Pero su conclusión más rápida fue meterlo a un manicomio, tal vez ahí lo ayudarían con su trauma.
Poco tiempo después de haber estado en ese sitio ya se había acoplado muy bien en especial por aquel chico de ojos gatunos que siempre ocupaba sudaderas con cuello de tortuga y su cabellos negros casi topando sus hombros, tal vez no solía sonreir mucho pero para jimin su presencia le era grata.
ㅡhyung. Gracias por venir a cuidarme como siempre, no se que haría sin usted.
ㅡjimin, ¿por que siempre tienes que agradecerme?ㅡ cueestionó algo molesto ㅡ solo hago mi trabajo.
ㅡ aigo~, yo se que hyung me quiere mucho ㅡ se aferró fuertemente a su cuello, a pesar de que su mayor no le gustaba mucho el contacto físico, pero aún asi se dejo abrazar, cuando jimin lo soltó logro jalar un poco del cuello de la sudadera, viendo aquel tatuaje ㅡ hyung... Us-usted e-es.
Sus ojos reflejaban terror.
Su indiferencia era una forma de cubrir su verdadera cara.
Y min yoongi solo pudo sonreir.
ㅡme recuerdas, angelito.