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– Maestro Klaus.
El castaño se giró rápidamente cuando escuchó la voz masculina llamándolo, su sorpresa fue ver a Cinco, raro nombre para un chico, parado frente al pizarrón mientras el salón yacía vacío.
– Oh, uh, ¿Todo bien Cinco? – Cuestionó Klaus.
Cinco era el alumno estrella de la universidad, perfectas calificaciones, perfecto en atletismo, perfecto rostro, simplemente perfecto. Incluso en su materia era bueno, y no tenía mucho que ver con el futuro que buscaba el moreno, no, el alumno buscaba una carrera matemática, sin embargo, quedó atrapado teniendo que tomar una materia de arte y terminó en la clase de escritura del profesor Klaus.
Pero no era tan malo en realidad.
– Tengo que preguntar algo. – Clamó el moreno.
– ¿Preguntar? ¿Tienes alguna duda? – Klaus se sorprendió, era raro que tuviera dudas. – Oh, si es por lo de los puntos extras no tienes que preocuparte, ¡Tú no los necesitas!
– No, no vengo por los puntos extras. – Afirmó Cinco mientras avanzaba lentamente hacía el distraído profesor.
– ¿Hmm?
– ¿Sabe profesor...? Tiene unos ojos muy bonitos. – Murmuró Cinco, agachandose ligeramente hacía Klaus.
El profesor tragó saliva mientras intentaba escabullirse lejos de los ojos azules y hambrientos del estudiante, un esfuerzo inútil pues estaba contra la pared, su escritorio y el cuerpo alto del contrario. La respiración de Klaus se atascó en sus pulmones torpemente.
– ¿Ah? – Fue lo único que logró escapar de la boca del castaño.
– Hmm, pese a ser muy coherente en clase, ahora no lo pareces tanto, ¿Verdad? – Susurró Cinco.
Las manos de Cinco se aventuraron a tomar los brazos descubiertos del profesor, cuyo rostro enrojecia furiosamente mientras sus ojos se apartaban de los suyos.
– Adorable.
Los labios del más alto atraparon sus propios labios, forzando un beso cálido y pasional. Klaus estaba a punto de dejarse llevar cuando la pequeña voz racional en su cabeza que sonaba sospechosamente parecida a su hermano Ben gritó, "Esto está mal", y empujó al otro rápidamente.
– N-no, esto no... – Jadeo Klaus. – Yo soy tu profesor... Y-y tú...
– No me importa, tenemos prácticamente la misma edad. – Habló Cinco bruscamente.
El moreno tomó las mejillas del otro y forzó nuevamente otro beso, ésta vez, más hambriento y caliente. Klaus respiró con dificultad, relajándose tontamente y sintiendo sus piernas temblar, Cinco sonrió ante eso y metió su lengua en la cavidad bucal del otro ganándose un gemido ahogado. Su lengua saboreó cuidadosamente cada rincón de la boca de su profesor, sintiendo ligeramente el sabor de chocolate que probablemente bebió esa mañana, por su parte, Klaus pudo sentir un sabor a café por parte del contrario, era la primera vez que le gustaba ese sabor amargo.
El beso se intensificó rápidamente, las manos de Cinco se pasearon desde su cuello hasta su delgada cintura, sujetándolo con fuerza e inclinandolo contra su escritorio. Klaus se sostuvo torpemente por el cuello de la camisa del estudiante y siguiendo el beso.
Pronto, ambos hombres se separaron en búsqueda de oxígeno, cuando Cinco se inclinó una vez más y comenzó a besar, mordisquear y saborear la piel en el cuello del profesor, quien sólo podía jadear ligeramente y sostenerse de su escritorio. Klaus pudo sentir las manos del otro desabrochar su chaleco y apartarlo de su cuerpo con brusquedad, su alumno era tan rudo y dominante que era excitante, inconscientemente abrió sus piernas dejando que Cinco se acomodará más cerca de él.
Más temprano que tarde, Klaus pudo sentir algo duro contra su muslo y sonrió traviesamente, Cinco seguía saboreando tanto de su torso como le fuera posible, mientras que Klaus estiró su mano y acaricio el caliente y duro bulto que estaba en la entrepierna de Cinco. El estudiante se detuvo por un segundo, sintiendo un escalofrío con la mano del otro sobre su erección, la sonrisa de Klaus se ensanchó más y comenzó a acariciar con más fuerza ganándose un jadeo ahogado por parre de Cinco. Entonces, la mano firme del moreno lo detuvo tomando su mano apartandola, y violentamente le dio vuelta contra su escritorio, frotando su erección contra el trasero cubierto de su profesor.
– Mmm~ Ahh~ P-parece que sabes lo que hah~ h-haces~
Klaus gimio ante la aspereza que mostraba el otro. Cinco se río cruelmente.
– Me gusta aprender, profesor – Se burló el moreno.
Y repentinamente bajó el pantalón junto a la ropa interior de Klaus, dejando su redondo trasero al aire, Cinco no perdió el tiempo y se bajó su propia ropa rápidamente también. Restrego su pene contra la mojada entrada del profesor, quien sólo respiraba entrecortadamente y lo miraba con anhelo.
– Hah, ¿No que estaba mal? – Se mofó Cinco.
– S-sólo follame, ¿Quieres~? – Bufó Klaus temblorosamente.
El alumno no perdió el tiempo y metió su dura polla dentro del otro con fuerza, golpeando su próstata tan fuerte que fue un milagro que ninguno de los dos se corriera en ese instante. El interior de Klaus era cálido y húmedo y apretaba deliciosamente su verga.
– ¡Haah~! T-tan grande~ ¡ahhh~! ufff~
Klaus gemía sin pudor, dejando que de su boca brotaran sonidos sucios e impuros, cosas que nunca deberías escuchar a tu profesor decir, pero a Cinco le encantó escucharlo así por su polla, entonces retrocedió y volvió a golpear con fuerza, haciendo que el escritorio se moviera ligeramente y que su profesor gritará con lujuria.
– ¡Aaaaah~! ¡M-mierda~! ¡Mierdaaa~! Ahh~ Ahhh~
El lugar se llenó rápidamente del sonido de la pelvis de Cinco chocando estrepitosamente contra el trasero de Klaus, el escritorio sacudiendose bruscamente y sobretodo los gritos placenteros del profesor mezclándose con los jadeos apenas contenidos del alumno, el olor a sexo y sudor inundó sus fosas nasales y simplemente provocó que las embestidas de Cinco fueran más erráticas de lo que ya eran.
– ¡Aaaaaaah~! ¡Mierda~! ¡C-Cinco~! ¡M-me vas a r-romp-peeer~! ¡Ahh~! – Gritó el profesor. – ¡M-me voy~! ¡Ah~! ¡Aaaaahh~!
Y antes de poder decir algo más, Klaus se corrió en su escritorio con un fuerte grito de placer. Cinco sintió el agujero de Klaus apretarse aún más, casi succionando su pene con fuerza, gimio y se enterró todo lo que pudo contra su profesor corriendose en su interior, manchando sus paredes con su semilla.
Ambos hombres se derrumbaron, jadeando y respirando pesada y temblorosamente, Cinco se mantuvo en el interior del otro por un momento, antes de salir y dejar que su semen fluyera de la abusada entrada de Klaus como un río.
– Mierda... No me puedo mover... – Gimio Klaus tontamente, su mano se movió hacía su entrada y la rozó ligeramente. – Ahh, Cinco, realmente me rompiste~
– Eso querías. – Replicó el mayor. – Te llevó a la cama.
Cinco levantó a Klaus en sus brazos y los teletransporto a su suave cama, el castaño río un poco y se acurruco contra el cálido cuerpo de su amante.
– Te dije que te iba a gustar los juegos de rol. – Klaus sólo pudo escuchar un bufido proveniente del otro. – Y te había dicho que si me preparaba de antemano iba a ser mejor, eres un impaciente~
El silencio reino por un par de segundos, la respiración de Klaus aún ligeramente temblorosa y Cinco haciendo su mejor intento para no dejar mostrar emoción alguna.
– La próxima vez yo seré el profesor.
Cinco habló seriamente y Klaus se río a carcajadas, por supuesto que habrá una próxima vez, él se aseguraría de ello.