CAPITULO I
Álex
Un día más en la academia y con mucha pereza subo las escaleras hacia el tercer piso. El ciclo de verano comenzó ya hace tres días y desde entonces tengo que tomar clases en un ambiente que me hace sentir incómodo.
No es el hecho de ir a estudiar cuando se supone son vacaciones, ni ocupar uno de los últimos asientos por siempre llegar tarde, tampoco que algunos de los profesores no sean mi agrado, e incluso no es la chica rara que siento me acosa con la mirada cada vez que ingreso al aula. No, nada de esas cosas. O puede que por todas esas razones, no lo sé. Aún no llego a descubrirlo por completo. Me siento confundido.
Como se va haciendo costumbre, camino hasta uno de los últimos lugares. Acomódo mi mochila y saco el cuaderno junto a los lapiceros que usaré. Ya estando todo listo, me coloco los audífonos mientras espero al profesor.
Y esta es una de las cosas que llaman mi atención. El aula está llena, incluso cuando faltan aún diez minutos para el inicio de clases. Yo pensaba que saliendo quince minutos antes de mi casa, llegaría a tiempo para sentarme en uno de los asientos del medio.
Pero fue grande mi sorpresa en el primer día, pues ya habían llegado casi todos cuando ingresé al salón. En fin, a raíz de eso tomé la decisión que saldría faltando veinte minutos. Tampoco tan temprano porque podría perjudicar a mi sueño.
Habiendo escogido una buena canción de Soda Stereo, abro mi biblioteca para continuar leyendo El fuego en el que ardo. La verdad es que este libro me atrapó por completo desde sus primeras páginas, solo de pensar que me podría pasar lo mismo que a Óscar, me da mucho miedo.
Supongo que es eso, que me enganché con la lectura porque en ese libro mi mayor miedo se hace realidad. Pero que a la vez es mi mayor sueño el que que se convierte en una pesadilla. No quiero que destaparme con el mundo signifique someterme a abusos, sin embargo una parte de mí cree estar dispuesto a todo si eso implica poder mostrarme tal como soy.
Cierro los ojos con cansancio, todo es tan complicado.
- ¿Qué libro es ese?- Casi salto sobre mi asiento al escuchar una voz que me toma desprevenido. ¿En qué momento se me cayeron los audífonos?.
- ¿Ah?- El chico que tengo al frente me sonríe.
-Preguntaba cómo se llama el libro --Responde -Siento haberte asustado -Agrega cuando el silencio se va tornando incómodo.
Ahora que me fijo bien en su cabello y ojos, creo haberlo visto antes.
-Oh, lo siento -Me disculpo, avergonzado por quedarme tanto rato en silencio. Ahora pensará que soy raro -El libro se llama El fuego en el que ardo, está escrito por Mike Lightwood.
Me da un asentimiento mientras saca un cuaderno de su mochila junto a un libro de Cálculo, un escalofrío recorre mi cuerpo. Me quedo viendo fijamente la gran cantidad de hojas sueltas que tiene, todas rellenas por ejercicios imposibles de resolver para mí. Mi cara debe de mostrar lo que siento porque se suelta a reír.
-Parece que no te gusta -Su voz suena más a una afirmación que a pregunta. Sonrío.
-No, no me gusta para nada. De hecho no me relaciono bien con las materias donde predominan los números, mis padres dicen que podría ser algo psicológico -Río encogiéndome de hombros.
-Me pasa algo parecido con el curso de Literatura- Responde minutos después que llega el profesor a clase-No soy un chico que fácilmente podrás encontrar leyendo algún libro.
- ¿Entonces? -Le pregunto, señalando la pantalla de mi celular -¿Por qué preguntaste por este?
-Para serte sincero, lo primero que llamó la atención fue el tuit que decía: la vida es una mierda.
Ambos soltamos una carcajada.
-Ya segundos después noté que era parte de un libro -Continúa hablando -Así que si existe un libro así de dinámico quizá logre atraparme.
Le sonrío con ternura. Esa es la actitud que se debería tener, buscar un libro que sea el indicado para ti y no solo cerrarse a la idea que con las películas es suficiente.
-Aquí hay una página de la contraportada -Deslizo la pantalla hasta llegar a lugar indicado - Si quieres podrías leerla -Acepta mi celular mientras se acomoda los lentes.
Pasan unos minutos donde me dedico a observar a mi alrededor, muchos chicos juegan con sus compañeras y otros pocos toman ese tiempo para escribir lo que el profesor pone en la pizarra. Lo cuál no sé porque lo hacen, igual el docente nos da parte de su tiempo para copiar luego de cada explicación.
Un momento.
Este libro trata de un personaje gay.
En la contraportada lo mencionan muy claramente.
¿Y si es un tipo homofóbico?
Voltéo rápidamente a ver al castaño y lo encuentro con su ceño fruncido leyendo varias veces esa misma página. Trago saliva mientras mi mente va construyendo diferentes escenarios con su reacción.
-Me sorprendió mucho -Trato de contestarle pero me interrumpe -Hay muchas cosas ciertas en su argumento. Tantas hechos que suceden y puedo imaginarme hasta cierto punto lo que sucede con el protagonista. Llama mi atención, me gusta.
-Óscar es gay -Hablo bajito.
- ¿Y? Aunque existan personas homofóbicas en el mundo, ya no es algo inusual hablar de la comunidad. Decir gay ya no es un tabú.
-Vaya... -Quiero decir algo más pero tengo un nudo en la garganta.
- ¿Cómo te llamas?-Alzo la mirada y me encuentro con su curiosa expresión.
-Álex -Su mirada sigue fija en mí. Oh. - ¿Y tú?
-Me llamo Daniel -Su sonrisa es cálida.
El profesor llama la atención de todos para comenzar con las clases y con un suspiro me centro en la pizarra. En algunos momentos mi mirada se desvía hacia ese intrigante chico. Y sin poder evitarlo, sonrío. Quizá a partir de hoy los días no sean tan malos.