😇The Little Hybrid: Between Heaven, Earth and Hell😈

Summary

Tras cumplir sus 11 años humanos, Ayleen comienza a desarrollar su etapa preadolescente junto con sus amigos híbridos inmortales, mientras vive aventuras en su escuela humana. Sus padres, abrumados por su rápido crecimiento, hacen lo posible para orientarla en lo que pueden con la ayuda de la Diosa y de Satanás. Sin embargo, no muy lejos en lo profundo del Cielo, el "portador de la voz de Dios" Metatrón, comienza a sospechar que la existencia de Ayleen sea un potencial peligro para la Humanidad. Por lo que ideará un plan para impedirlo.

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
16+

😈PRÓLOGO😇

{Hace 11 años}

Metatrón no podía entenderlo.

Por más que quería preguntarle a su creadora, la Todopoderosa, sobre el porqué de la existencia de esta criatura como una “bendición” para el nacimiento de una pareja antinatural como lo eran un ángel con un demonio. Simplemente no le veía nada de sentido.

Y más aún cuando eran, de hecho, un par de traidores. No, corrección, DOS PARES.

Sí, para desgracia de él, uno de sus mejores arcángeles había decidido “caer” por culpa de un príncipe del infierno. Rezaba todos los días porque ese arcángel no cruzara la línea y cayera al infierno por gigantesco pecado.

Ahora, absolutamente confundido por la orden encomendada de su señora, se encuentra en el elevador acompañando a un joven ángel de menor rango, quien sostenía con mucha emoción dos extrañas urnas de vidrio con mango que contenían en su interior dos almas primerizas. Aquel par de almas que aún no habían sido seleccionadas para ser enviadas a la Tierra.

—Cumpliendo con una orden directa de la Todopoderosa, ¡que emoción! —exclamó Muriel, sosteniendo las urnas, muy orgullosa. — ¿Para qué cree que serán estas almas?

—Es una muy buena pregunta, Muriel. —le responde con una sonrisa suave, misma que se desvanece apenas se abren las puertas del elevador, indicando que ya estaban en su destino.

La oficina de la Todopoderosa.

Muriel sale primero, radiando de alegría, sin darse cuenta de la mirada reprobatoria que le está lanzando su jefe, quien la guía a las puertas de la Gran oficina.

No necesita tocar para entrar. Apenas se acercan, ambas puertas se abren de par en par, dándoles el paso inmediato a la oficina.

Ambos se sorprenden cuando ven que su creadora, la Todopoderosa, tiene vistas. Visitas endemoniadamente desagradables. Tanto era la sorpresa que Muriel tenía que poner las urnas en el suelo con cuidado

Junto a la Diosa, estaba Satanás, el temible Rey del Infierno y antiguo ángel más bello que alguna vez fue creado; estaba en compañía de uno de sus demonios sirvientes.

—Mi... señora. —habló nervioso la mano derecha de la Diosa. Muriel estaba sin palabras, casi congelada.

—Metatrón, Muriel. Les agradezco su asistencia aquí. —habló tranquilamente la Todopoderosa. —Veo que trajiste las almas que encargué. Gracias, Muriel.

Muriel sonríe, sonrojándose por el reconocimiento de su señora. Toma ambas urnas, decidida a recibir la siguiente orden. No tardó mucho en darse cuenta de que el asistente de Satanás la estaba mirando de una manera extraña, haciéndola confundirse si preocuparse o no.

Satanás se gira a ver a su demonio y no pudo evitar rodar los ojos. Eric, como se llamaba el demonio, la miraba todo embobado como si fuera un auténtico tarado. Procede a darle un zape en la nuca, haciéndolo reaccionar.

— ¡Deja de actuar como un pervertido y ayúdala! —le regaña el Rey del Infierno.

— ¿Eh? ¡Ah! ¡Sí, mi señor! —responde alterado y va directamente hacia Muriel y la ayuda sosteniendo las urnas, mientras la mira tono avergonzado. —Perdón por mi comportamiento. Yo no soy así, lo juro.

—Está bien, no pasa nada. —habla el ángel, sonriéndole.

Eric, sonrojado, lleva las urnas a la mesa donde las coloca encima para llevar a cabo el plan que sus jefes llevarían a cabo.

— ¿Tienes lo que te pedí, hijo? —le preguntó la Diosa al Rey del Infierno.

Satanás asiente, mostrando sus dientes afilados con vanidad y orgullo. Acto seguido saca de su largo saco negro de cuero unas esferas de cristal que contenían una potente luz roja mezclada con negro, que parecía más bien un posible hoyo negro a punto de tragarse toda la materia del Cielo. Aquello aterró a Metatrón.

—Mi señora, ¿puedo preguntar que están tramando? —el vocero habló nervioso.

— ¡Oh, cierto! Mis disculpas, Metatrón. —le responde apenada. —Es un obsequio que vamos a darles a nuestros queridos chicos de la Tierra. Es algo muy bueno, te gustará verlo.

—Y... ¿eran necesario las almas para eso?

—Exactamente, genio. ¿cómo crees que tendrán vida?

Ante aquella revelación de Satanás, Metatrón quedó sin habla. Necesitaba ver eso con sus propios ojos ese extraño “obsequio”.

Diosa procede a ir a una habitación en particular por el ingrediente final para la sorpresa esperada. No tarda mucho y regresa sosteniendo dos esferas parecidas a las que había traído Satanás en su saco, con la enorme diferencia de que las esferas que trae la Todopoderosa tienen una distinguida luz blanca.

De este modo no pudieron engañarlo, esas eran “esencias demoniacas y angelicales”.

—Chicos, ¿pueden abrir las urnas, por favor? —ordenó Diosa, a modo de una pregunta.

Muriel y Eric se miraron, él con confusión y ella con emoción. Ambos proceden a abrir las urnas para poder ver el siguiente paso de la sorpresa (a Eric le costaba trabajo levantar las palancas de la tapa, por lo que Muriel tuvo que hacer un milagro para ayudarlo y que solo levantara la tapa directamente).

Luego de agradecerles, la Diosa y Satanás tomaron sus esferas y las juntaron con las del otro para poder tener dos esencias mezcladas en una esfera. El brillo emitido por esa mezcla fue tan fugaz que ni siquiera los propios seres de bajo rango lo habían visto venir. Ahora sus señores tenían cada uno una esfera con ambas auras, e inmediatamente entendieron la siguiente orden.

Apenas sus jefes estuvieron en frente de las urnas, ambos las destapan para que, acto seguido, introduzcan las dos esferas dentro junto a las almas. Apenas las luces dentro de los recipientes empiezan a mezclarse, por inercia, Eric y Muriel cierran las tapas y se apoyan en ellas para asegurarse de que ningún pedazo minúsculo de luz se salga de las urnas. Aquella acción deja a Metatrón en trance.

Las urnas dejan de moverse y de temblar, dejando en un silencio sepulcral. Eric y Muriel cambiaban de mirada, primero entre ellos para luego a sus urnas y a la urna que sostenía el otro. Después ambos miran a sus jefes, quienes sonreían satisfechos por su “sorpresa”.

—Tranquilos, pueden soltarlas. No pasará nada. —les dice Diosita, con toda la tranquilidad.

—No se perderán, ellos ya tienen su camino directo en la Tierra. —habló Satanás, con una micro sonrisa que Eric no podía notar.

Aún con dudas en sus cabezas, Muriel y Eric miran nerviosos las urnas y proceden a destaparlas. Apenas las tapas quedan fuera de sus lugares, ambas almas salen disparadas fuera de los recipientes y revolotean por toda la oficina de la Todopoderosa quien, junto a Satanás, veían con orgullo lo que ambos habían creado. Eric y Muriel veían las pequeñas almas con asombro y alegría.

Metatrón estaba asustado.

— ¡¡SE VOLVIERON LOCAS!! —gritó mientras se escondía debajo de la mesa.

—Deja de ser tan dramático, caramba. —murmura Satanás, con cara de póker.

Un chasquido de dedos por parte de su madre llama la atención de todos en el lugar. En pocos segundos, un enorme portal blanco que acaparaba el mosaico que adornaba el piso de la oficina se abre. Ambas almas dejan de revolotear y notan el portal abierto.

—Mis pequeñas almitas, esto apenas es el comienzo. —Diosa extiende sus brazos y una de ellas aterriza entre las manos de su creadora. La Todopoderosa sonríe con lágrimas por salir. —Ve con tus padres, querida, te están esperando. Estarán muy felices de conocerte.

—Bueno, pequeña luz, te veré dentro de nueve meses. —Satanás hace lo mismo que su madre y la segunda alma se acerca a él. Satanás no lo admitirá, pero esto lo ponía muy sentimental. —Trata de causarle dolores de cabeza a tu madre, ¿ok? —le susurra.

—Lucifer.

— ¿Qué? No dije nada.

Ambas almas despegan de las manos de sus creadores y se acercan a Eric y Muriel. El joven ángel y el joven demonio quedan atónitos ante la inocencia de los pequeños seres de luz. Un alma giraba alrededor de Muriel, causándole cosquillas a ella y haciéndola reír. Y la otra, solamente se había puesto entre las pequeñas orejas de Eric para después revolverle el cabello.

Después, como último acto, ambas fueron a darle un pequeño susto a Metatrón. El pobre viejo, pensando que ya se habían ido, salió de su escondite sólo para ser recibidos por dos luces flotantes que parecían casi querer matarlo. Casi se le salía el alma.

—Benditas almas, aún no nacen y ya me quieren dar muerte. —jadeaba del susto el vocero.

Todos los presentes de la oficina rieron por la pequeña travesura.

Las dos jóvenes almas, finalmente, se preparan para cruzar el portal, con destino a sus primeras vidas.

“Descuiden, mis pequeños. Siempre los estaremos cuidando”

[😇😈]

Una pareja, conformada por dos figuras aparentemente masculinas, se encontraban tiernamente abrazados y desnudos, con excepción de una manta color beige cubriendo sus rostros.

Una pequeña esfera de luz entra por la ventana y comienza a revolotear por toda la habitación, procede a detenerse apenas ve a la pareja dormida en una bonita posición de cuchara. Comenzó a notar que uno de los dos hombres tenía un vientre un poco más grande que el otro, por lo que no le fue difícil ubicar donde se iba a albergar.

Aumentó un poco su brillo y, con la pequeña velocidad de una libélula, se adentró en el vientre del hombre. Al mismo tiempo que se adentraba, su luz se disipaba.

Finalmente había encontrado su nueva casa.

— ¿Uh? —murmuró aquel hombre, apenas se despertó por una extraña luz.

—Ngk ¿eh? —su pareja se despertó, por su quejido. — ¿Pasa algo, ángel?

—No, nada querido. —respondió el hombre, algo cansado. —Creí haber visto una luz. Debió haber sido mi imaginación.

—Tal vez lo soñaste, amor. —dice. Luego, se acurruca contra la espalda de su pareja y con su mano, toca sus llenitos suaves, haciendo reír al amor de su vida que está compartiendo cama en ese momento.

—Je je je, ay, Crowley.

—Te amo, mi dulce Azirafel. —sonrió Crowley para verlo por encima de su hombro. Haciendo que su esposo se volteara y le plantara un beso en esos hermosos labios que tanto adoraba.

—También te amo, Crowley.

Después, proceden a quedarse dormidos en su abrazo.

[😇😈]

En otro lugar, otra pareja también se encontraba dormida en su cama. Esta vez eran una pareja conformada por un hombre y alguien de apariencia femenina, aunque exactamente no esté bien definida.

El hombre se encontraba desnudo, a excepción de una manta morada que cubría su parte inferior de su cadera a sus tobillos. Su brazo izquierdo cubría su cara y su brazo derecho estaba extendido hacia el otro extremo de la cama, siendo utilizado como almohada para su pareja que estaba desnuda con la manta cubriendo sus pechos y sus caderas hasta las rodillas.

Y mientras seguían dormidos, una pequeña esfera de luz se había colado por la ventana entreabierta de la habitación donde estaba la pareja.

La pequeña luz no tardó mucho en descubrir donde tiene que entrar, en la persona de apariencia femenina. Logra dar directamente con el vientre apenas la mujer se acomoda por una posición mejor. Aumenta un poco el brillo de su luz e ingresa en el vientre de su nueva madre.

Después, aquella mujer busca otra posición mejor. No le piensa mucho y se decide por abrazar a su pareja, quien se despierta por su movimiento.

— ¿Buscabas una buena posición, Beelzy? —su pareja, con voz ronca, le pregunta.

—Sí. Y tú tienes la culpa. —se quejó la mujer, aún con los ojos cerrados. —Acaparas toda la cama.

Solo recibió una pequeña risita de su parte, para después darle un beso y volver a quedarse dormido.