I
Reclamación de derechos: No soy dueño de Naruto o Isekai harem monogatari, créditos respectivos a Masashi Kishimoto y Tachibana Omina.
Hablando: ¡¡¿Quién agarró mi último ramen?!!
Hablando mentalmente/Pensamiento: ‘Debías de haber dormido al Uchiha hace mucho tiempo’
Criatura hablando directamente/Transformación:¡Modo Kurama!
Conversación pasada:Algún día seré Hokage ¡¡Créelo!!
Ataque/Técnicas de pelea:¡Rasengan!/¡Chidori!
Nota: Si ven faltas ortográficas, avísenme para corregirlas, también voten y hagan saber si les gusta el fic, ya sabes, los comentarios son el combustible del motor del escritor; gracias por leer y disfruten.
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LA APUESTA
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Las luces de las haciendas y establecimientos se iban encendiendo como estrellas aparecían en el cielo nocturno de Konohagakure no Sato, una de las aldeas shinobi más importantes en el presente y pasado de la historia.
Cuna de algunos de los más extraordinarios y talentosos shinobis que alguna vez podría haber parido el mundo, incluso en la actualidad gozaba del derecho de decir que poseía a los dos shinobis vivos más fuertes de la historia.
Las calles se tornaban alegres y las bulliciosas voces de los habitantes de la aldea hacían que la aldea cobrase vida y montase un hermoso espectáculo en medio del inmenso bosque donde se encontraba resguardada.
Ya sean shinobis o cualquier persona celebrando sus éxitos o solo simples fiesteros que vagaban todos los días, cualquier persona encontraría el lugar indicado para pasar la noche.
Estar vivo de por sí era un motivo de fiesta en el mundo shinobi, más aún después de la última Gran Guerra que casi diezmó por completo a los ejércitos shinobi del mundo.
Aunque muchos sobrevivieron, tuvieron que llevar sobre sus espaldas la carga de los fallecidos y aprender a vivir con ello, Konoha no era la excepción, siendo una de las aldeas más activas durante la guerra, mandó casi por completo todo lo que tenía para dar.
El enemigo era uno de ellos, un fantasma del pasado que volvió al mundo para ponerlo en un sueño infinito, por suerte los esfuerzos de los héroes de la alianza rindieron frutos, siendo el equipo 7 de Konoha el encargado de dar fin con la amenaza del fantasma y la diosa que de entre las cenizas del Fantasma de los Uchiha renacía.
Hoy, a dos años de esta victoria que cambió el mundo para siempre, más específico en un restaurante de barbacoa muy popular en el pueblo, se encontraban reunidos una generación de shinobis talentosos que siendo compañeros en muchas misiones, incluso la guerra, se reunía para festejar y rememorar los buenos momentos.
Naruto Uzumaki, el shinobi vivo más fuerte, estaba entre el animoso grupo que reía sin parar, había sido invitado por sus compañeros y feliz de asistir fue.
Los rostros de todos estaban sonrosados y algunos parecían mareados, Naruto no, la principal razón de esto fue que ya todos habían estado bebiendo desde hace un rato y cada uno calló después de un tiempo, todos se habían embriagado, excepto el rubio.
Tener al ser más poderoso de las naciones elementales sellado en tu estómago te da ciertos beneficios.
Naruto terminó de beber su séptima botella de sake y la dejó en la mesa mientras oía a sus amigos hablar sobre sus problemas, contar sus éxitos, entre otras cosas.
Apartando la mirada se levantó para buscar más botellas y cuando los presentes lo vieron desaparecer, cambiaron el tema de su charla.
“Aaaaaaasí que... ¿Lo haremos?” Preguntó Ino con una miraba inquisitiva dirigida a los miembros de su generación, todos le devolvieron la mirada, confundidos entre sí.
“Eso no se pregunta, todos aquí sabemos que lo tenemos que hacer” Sakura respondió rápidamente, aunque su tono de voz no reflejaba la determinación que deberíantener sus palabras.
“Creo que Naruto-kun debería guiarse por sus llamas de la juventud, no es nuestro asunto intervenir” Rock Lee expresó su opinión, totalmente en contra de meterse en la vida de su amigo.
Hinata, que estaba entre ellos, decidió expresar su opinión al respecto, después de todo ella estaría involucrada en el asunto totalmente si el plan que sus compañeros salía exitoso.
“Aa-a-rinconar a Naruto-kun a algo que no quiere, no está bien”
“Pffff Si claro”
Un bufido salió de su compañero de equipo, Kiba, quien le dirigió una mirada sarcástica, como si le dijera ‘¿En serio?’
Kiba, al igual que sus compañeros, estaba influenciado por el alcohol y se dejaba llevar por la corriente.
¿Y como empezó todo esto?
Pues... verán, desde la academia, incluso antes, Hinata Hyuga había estado enamorada del shinobi rubio; este enamoramiento comenzó desde la niñez, cuando el rubio demostró que era diferente a los demás al no juzgarla o burlarse de ella por sus extraños ojos, hasta la había defendido en un par de ocasiones.
Él le demostró que con la actitud suficiente podría ser mejor y se volvió una inspiración para ella.
Las llamas de este enamoramiento no se habían apagado incluso después de tantos años, se podría decir que estaban más vivas en estos momentos, todos los sucesos que vivió le dieron aún más seguridad para lograr su objetivo.
Declarársele al rubio, esta vez de forma correcta.
Lo había hecho ya en la batalla que tuvo Naruto contra el miembro de Akatsuki,Pain, pero Naruto siendo poseedor de una naturaleza densa a más no poder, no logró interpretar el significado de sus palabras.
Luego, en la guerra, pareció que podría haber otra oportunidad a costa de varios sucesos, pero tampoco lo logró.
Ahora que el mundo estaba en paz y NADA podría llegar a amenazarlo, definitivamente era el momento perfecto.
Pero no se atrevía.
Cansados de todo, sus compañeros decidieron tomar la batuta del asunto y darles el cierre que merecían Naruto yHinata.
Alguien que necesitaba algo más que el amor de la camaradería y alguien que tenía sus sentimientos aprisionados por tanto tiempo.
Al menos eso pensaban sus amigos, lástima que se olvidaron que para hacer las cosas bien, siempre hay que pensarlas dos veces.
“Descuida Hinata, todos aquí sabemos lo que Naruto quiere y tú podrás dárselo, además nos tienes a nosotros para evitar que cualquier cosa suceda”
‘Esto va a ser muy problemático...’
Aunque no siempre todos deben que estar de acuerdo.
Shikamaru ya le diría mañana.
Conocía muy bien el tipo de suerte que poseía el rubio y no quería arriesgarse a que Naruto se involucrara en algún desastre de nivel nacional que lo llevara a quedar comprometido, o con una orden de ejecución, encarcelamiento o algo por el estilo.
Curioso.
Ahora que lo pensaba, todo eso ya había sucedido, excepto el compromiso... ¿Debería preguntarle a Naruto?, talvez otro día, mucha molestia.
“¡Chicos! Naruto ya viene”
Todos en la mesa se callaron cuando el robusto Choji les anunció la llegada del principal tema de conversación en la reunión.
Naruto llegó acompañado por un par de clones que llevaban consigo un gran número de botellas de Sake, aunque por lo que veían las que estaban en sus brazos ya estaban vacías. Y por lo que veían ya estaba en camino para las que sostenían sus clones.
“Oigan chicos, ¿por qué tan callados?”
El rubio alzó una ceja confundida cuando notó la ausencia de alboroto entre sus amigos, ¿qué pasó?, si cuando los dejó se reían tanto que parecían a punto de morirse.
Ahora estaban pálidos y con cara de palo, bueno, Sai siempre tiene esa cara, pero del resto no lo comprendía.
“Ya hablen, acaso revivió Madara nuevamente o Sasuke está tratando de hacer otra estúpida revolución”
“Nada de eso idiota, es solo que... que...”
Sakura fiel a su temperamente fue la primera en responder sin saber que como finaliza. Una mano le tapó la boca.
“Nada, nada, es solo que pillaron a Chouji robando la comida a los de la otra mesa, ya lo conoces”
“E-esperen, que yo ¡¿qué?!”
No pudo ni defender su honor cuando las intensas miradas del resto de miembros de la mesa a excepción de Naruto se posaron sobre él, más las de los miembros femeninos - no incluida Hinata - . Solo le quedó tragar saliva duramente.
“¿Okey?”
Naruto se sentó sin cuestionar demasiado, aunque estaba extrañado.
El cómodo silencio recayó nuevamente sobre la mesa mientras Naruto se ocupaba de atender sus propios asuntos intentando emborracharse bebiendo las botellas que trajo.
Gotas de sudor nerviosas cayeron por sus nucas cuando la décima sexta botella vacía se colocó sobre la mesa.
‘¿Es siquiera posible beber tanto?’
La duda surgió fugazmente en las cabezas de los “Once” de Konoha, aunque fue despachada, ya que Naruto parecía tener un organismo capaz de asimilar docenas de tazones de ramen de una y si su cuerpo era capaz de hacer eso, ¿qué le harían unas botellas de sake?.
“Ejem, ejem, volviendo al asunto...“Kiba se calló, ya que descubrió que no sabía como empezar sin que sonara raro. Con rapidez le mandó una mirada de auxilio al resto del grupo que parecían no atreverse a meterse en lo que él había iniciado.
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“Naruto, ¿te has interesado en una mujer alguna vez?”
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Ino fue directa, siendo uno de los miembros más entrometidos del grupo, por supuesto que estaba totalmente a favor de la iniciativa de unir a Naruto con Hinata.
“¿A qué viene eso?” Naruto la miró confundido, no era normal que sus amigos hablaran de esas cosas, menos hablarle a él de temas románticos siendo el que menos entraba en esas
“Nada, es solo que, ya sabes, casi todos en la generación ya están sentando cabeza y pues, ya que eres el héroe del mundo shinobi, ahora incluso tienes un club de fangirls”
El rostro del shinobi bigotudo se puso pálido ante la sola mención de su club de fangirls, con decir que al día se le perdían ocho o diez cosas, entre ellas ropa, y no solo la normal, sino hasta su ropa interior, pues, no le hacía tanta gracia.
Pero ahora que lo pensaba, Sasuke también tenía un club en el pasado, ¿cómo era capaz de lograr evadirlas?, tendría que preguntarle la próxima vez que lo viera en Konoha.
“Bueno, sí, Sak-”
“Que no sea Sakura, además éramos jóvenes, así que no cuenta”
Las mejillas del rubio se calentaron de pura vergüenza, no tenía respuesta.
“En realidad no, per-”
“Pero tal vez ya quieras admitir que bateas para el otro lado” Las palabras vinieron de Kiba quien solo hecho a reír cuando vio la mueca de amargura impresa en el rostro de Naruto.
“Ya, ya, no te molestes, pero no puedes culparme, digo, estuviste cuatro años diciendo que traerías a Sasuke, casi parecías obsesionado, viejo, ni Saku-”
La mesa crujió y Kiba se arrepintió de lo que iba a decir al ver la expresión en el rostro de la kunoichi de pelo rosa. No quería probar la fuerza de la estudiante del Quinto Hokage.
“Oh, por favor, no hice lo que hice por cualquier cosa que piensen, es solo amistad y compañerismo, además yo nunca me retracto de mi palabra” Naruto trató de defenderse inútimente de las acusaciones en su contra. ¿Qué acaso nadie le daba el mismo valor a la amistad que él?.
“Bueno, bueno, pero no vas a negar que te tenía ahí, y es por eso que para que nos demuestres lo contrario te propongo algo..”
Etapa 1 del plan ( Inciada): -La apuesta-
“¿Qué cosa?”
“Te apuesto a que no puedes conseguir ni siquiera una novia”
Naruto lo miró confundido.
“Pero hay condiciones, uno, cualquier novia que consigas tiene que tener una edad cercana a la nuestra”
Naruto frunció el ceño y terminó otra botella de sake.
“Dos, tienes que tener relaciones de cercanía con Konoha”
El rubio pareció ahora dudoso mientras su rostro comenzaba a enrojecerse levemente por la bebida.
“Y tres, tiene que amarte de verdad, no cualquier chica que se te cruce, no cualquierfangirl, ademástienes que cumplir la apuesta que ser antes de que acaben seis meses”
“Esto es muy sospechosamente específico... Además, ¿qué ganaré yo?”
Kiba le dirigió una mirada que oscilaba entre lo confuso y lo atónito. “Espera, ¿qué más quieres?, tendrás una novia y no te podremos decir nada.”
Fue el turno de Naruto de devolvérsela “Ya que estamos apostando... tengo que sacar algo ¿No?, que tal esto. Si pierdes, me tendrás que dar una paga de tu sueldo de dos meses por novia y si yo pierdo, yo te doy el mío, ¿aceptas?”
Los cabellos de Kiba se erizaron, era duda y miedo; prácticamente esta apuesta estaba hecha para qué la ganará Naruto, así que si aceptaba le tendría que decir adiós a su único sustento.
Una rápida mirada suplicante fue dirigida a Hinata. Si todo salía bien, talvez ella podría convencer al rubio de absolver la deuda.
Naruto, por otro lado, estaba planeando cosas, si tendría novia, se tendría que casar, tendría que tener una casa y más.
Era mejor empezar a generar dinero si quería tener una vida plena y salir del departamento en el que vivía.
“Bien, a-a-acepto”
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‘Ay mi pobre sueldo... Lo siento Akamaru, tendremos que ayunar otra temporada’ Kiba lloraba en su interior, todo valdría la pena si Hinata lo lograba.
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‘Qué problemático, esto no va a salir bien’ Shikamaru ya estaba con un dolor de cabeza de tan solo pensarlo.
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‘Pobre mocoso Inuzuka, te arrepentirás hasta tu tumba de haber jugado con la suerte de Uzumaki’
¿Dijiste algo Kurama?′
‘No, nada’
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Ambos se dieron la mano frente a la mirada de todos, y con eso el pacto fue sellado, la suerte fue echada y Kiba se arrepentiría de haber hecho esa apuesta en su borrachera, sobre todo no cuidar las letras pequeñas del contrato.
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*Toc Toc*
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*Toc Toc*
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Shikamaru alzó una ceja, no había visto a Naruto desde ayer en la reunión cuando lo llevaron a su casa completamente borracho.
Tsunade había solicitado que Naruto se presentara en la oficina del Hokage para una misión y ahora parecía que el rubio ni siquiera se había despertado.
No le tomó mucha importancia, ya lo haría.
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Pasaron los minutos y nada.
Naruto siempre atendía las llamadas para una misión y ahora no había nada.
Con cuidado Shikamaru entró en el apartamento antes de notar que el lugar estaba completamente vacío, lo único resaltante fue el sonido de la ducha vacía.
‘Espera...’ Esa era la ropa que Naruto usaba para dormir y ahí estaba la diadema de la que el rubio nunca se alejaba, unos tazones de ramen tirados y una tetera negra como el carbón.
Naruto desapareció de Konoha una mañana cualquiera, su regreso sería significativo.
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Los ojos de Naruto se abrieron y pronto un montón de estruendos producidos por una batalla inundaron sus cavidades auditivas, dejándolo totalmente confundido.
Sentía las rocas y la tierra pegarse a su espalda desnuda, también sentía el aire ventilando su cuerpo, como si no hubiera ninguna prenda cubriéndolo. Y algo suave que sostenía su miembro.
“¿Qué...? Kurama, que pas-”
Al levantar su cuerpo fue capaz de ver el origen del escándalo.
Una cueva en pleno derrumbe.
Un par de mujeres peleando contra tres monstruos gigantes.
Una era pelirroja y la otra rubia, la pelirroja parecía vestir escasamente y la otra tenía orejas puntiagudas que sobresalían de entre su cabellera.
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Y blanco.
Blanco viscoso que se derramaba en el rostro de una chica rubia cubierta por una capa azul, chica de ojos azules que tenía su mirada puesta en su hombría.
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‘Oh, Kami, ¿qué diablos tomé anoche?’
FIN
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SPOILERS
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“Por favor préstanos tu poder héroe-sama, nuestra misión es derrotar al señor oscuro” Tianne juntó sus manos frente a su pecho en forma de plegaria.
“Oh, no hay problema, pero déjame ver si entendí bien, así que... ¿Soy una especie de héroe?”
Las chicas asintieron.
“Que fue invocado de otro mundo”
Volvieron a asentir.
“Y tengo que... ¿usar mi poder para potenciar a las mujeres?”
Las tres chicas se sonrojaron notablmente y desviaron sus miradas de él.
“Bu-u-ueno, según las leyendas que han pasado por generaciones, usted, especificamente, tiene que brindarnos su sem-”
El rubio no necesitaba escuchar más.
Si.
Quien sea que haya creado esa leyenda de seguro era un pervertido sin igual.
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Naruto observó curioso a la muchacha con traje de maid que parecía ser un poco mayor que él, aunque eso no sea lo más resaltante de su figura.
Un par de orejas y cola de pelaje negro como la noche se alborotaron cuando su mirada se fijó en él.
Naruto sonrió.
Levantó una rama y la lanzó lejos.
“Vamos, tráela y sé buena chica”
La chica se le quedó mirando como si fuera estúpido y Naruto estaba confundido.
“¿No eres un perro?”
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“Sí, bueno, hime-chan, aprenderás que no soy un fanático de las reglas, así que aquí me despido” Naruto ya estaba corriendo por los largos pasillos del castillo con Mila, que felizmente descansaba en sus brazos; definitvamente no volvería a este castillo.
“¡¡ESPERA!! ¡¡TIENES QUE HACERLO!! ¡¡ERES EL HÉROE!!”
La princesa no se daba por vencida al parecer, incluso en tacones seguía perseguiéndolo.
‘ESTA LOCA, CORRE, CORRE, NO MIRES ATRÁS’