•Un legado que no será olvidado•
Yugi Muto, el conocido Rey de los Juegos se preparaba para ir a la cama, tuvo un día ajetreado pues estaba en los últimos detalles para lanzar su propio juego el cual era patrocinado por Kaiba Corp, el CEO realmente le ayudaba, a su manera pero le ayudaba y se lo agradecía.
Observó su mesita de noche donde una fotografía se mostraba en un bonito marco blanco con detalles dorados, en él se apreciaba a todos sus amigos, la habían tomado justo después de su graduación, antes que Tea se marchará a cumplir su sueño y sus demás amigos tomaran sus propios caminos.
Que buenos recuerdos.
—¿Aibou?. -La voz de Yami le hizo sonreír.
—Vamos a dormir. -Sin más que decir los dos se acomodaron en la cama y se durmieron al poco tiempo.
Una pequeña mariposa blanca apareció y ante su aleteo iba dejando unos cuantos polvos azules brillantes que caía especialmente en la cabeza de los tricolores, no hizo falta mucho para que en la misma manera que apareció se fuera.
Sin saber lo que había ocurrido, Yugi se aferró más hacia Yami.
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El ambiente era algo extraño con tonos morados y negros, sintió un escalofrío al compararlo con el Reino de las sombras pero no duró mucho pues rápidamente observó como una mariposa blanca, aleteaba frente a él y siguiendo su instinto fue tras de ella. A cada paso que avanzaba podía notar como la atmósfera cambiaba a una más alegre y colores vivaces, una especie de flash le hizo cerrar sus ojos.
Cuando los volvió a abrir, se sorprendió al mirar que estaba en una calle llena de personas. Al parecer estaba en Tokio debido a que pudo observar la gran estructura característica de la ciudad.
—¿Qué estoy haciendo aquí?. -Miró a su alrededor confundido.
Chocó con un joven que hizo caer sus cuadernos y provocó un pequeño desorden.
—Lo lamento mucho, déjame ayudarte. -Yugi se inclinó y ayudó a recoger los cuadernos.
—No es tu culpa, yo iba distraído. -Rió nervioso el desconocido.
Al tomar uno de los cuadernos observó bocetos, algunos eran trazos en lápiz sobre personajes o eso parecía pero al prestar más atención pudo definir que era sobre la elfa mística. Su nombre salió como un susurro, pero fue lo suficientemente alto para que el chico pudiera escucharlo.
—Ese es un buen nombre, a ella aún no le pongo un nombre como tal. -Sonrió mientras acomodaba sus demás cuadernos en un bolso que llevaba.
Lo dicho por el desconocido le hizo pensar y confundirse, ¿Acaso no conoce el juego? O ¿Tal vez quiera crear personajes parecidos? Aunque esto último podría ser. Estaba confundido.
—¿Te llamó la atención? Quiero crear un manga con una variedad de juegos, pero al parecer lo que llama más la atención es el juego de cartas que hice en un primer borrador. Así que estoy en el proceso de crear los monstruos y sus descripciones. -Se acercó a Yugi y del mismo cuaderno señaló la siguiente página. —Estoy pensando que ella tenga una buena defensa.
De acuerdo, definitivamente Yugi estaba muy confundido que era todo eso, mejor dicho, ¿Quién era él? ¿Por qué decía crear un juego que ya fue creado? Su descripción es muy similar a la del duelo de monstruos.
Con el permiso del chico, fue pasando las páginas de aquel cuadernos lleno de bocetos, todo era sobre el duelo de monstruos.
—Esto... . -No terminó la frase.
—¿Crees que será bueno? Siempre me han gustado los juegos y quiero que las personas a pesar de la edad que tengan puedan disfrutar de ello, algunos dicen que no son fuertes o algo parecido pero pienso que dentro de nosotros existe otra personalidad. -Yugi le miró sorprendido. —Quiero demostrar eso en mi manga, que todos podemos ser un héroe ya que gracias a ese “otro yo” logramos madurar y aprendemos de ello.
El de ojos amatistas escuchaba en silencio pero su sonrisa no dejó su rostro. Por algo razón se sentía bien a su lado.
—Será un éxito. -Yugi apoyó su mano en el hombro del contrario.
—Cuando eso suceda tal vez el juego ya no sea solo parte de la imaginación sino también podemos traerlo a la vida real. ¿Imaginas algo así? . -En sus ojos cafés se notaba un brillo de emoción.
—Por supuesto.-Contestó asintiendo con su cabeza.
Ambos estaban sentados en una banca de un parque cercano, Yugi llamaba mucho la atención pero eso no les importó para nada y a pesar de conocerse hace poco, la conversación salió con fluidez y se notaba un ambiente cómodo.
—Aún no estoy muy seguro de los personajes principales, de hecho por alguna razón tú me recuerdas al protagonista. -Habló mirando al cielo.
Sin saber por qué, el tricolor tuvo un escalofrío y rió nervioso.
—Sabes, no se por qué pero... Me das confianza y siento que puedo hablar contigo sobre mi sueño... -Sonrió abrazando con cariño su cuaderno de bocetos.
—¿Tu sueño?. -Le miró curioso.
Él asintió con su cabeza para luego suspirar y empezar a hablar.
—Mi sueño no sólo es crear mangas, quiero que estos lleguen a la gente y dejar un legado, puede sonar algo muy altanero pero quiero que las personas puedan identificarse con los protagonistas que crezcan con ellos y puedan superar sus problemas, me gustan mucho los Juegos y quise hacer algo que llevara algo de diversión también. Que demuestre al niño interior que todos llevamos. -Mostró la primera página, donde un logo con el nombre de la obra estaba escrito.
—Estoy seguro que será un gran legado y que llegará a varias generaciones, es interesante y las personas se darán cuenta de lo que quieres lograr con tu trabajo. -Yugi elevó su mano con el pulgar arriba mientras sonreía.
—Muchas gracias amigo, sé que no nos conocemos pero gracias por escucharme, es bueno escuchar la opinión del público. -rió divertido hasta que una alarma en su celular sonó. —¡Rayos, debo irme!
Ambos se levantaron y chocaron los cinco sin borrar sus sonrisas, después mientras se iba alejando gritó.
—¡Soy Kazuki Takahashi! ¡Espera mi más conocida obra!. -La silueta se esfumó y Yugi se despidió agitando la mano.
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—¿Aibou?. -Escuchó la rasposa voz de su pareja, abrió con pesadez sus ojos encontrándose con Yami.
—¿Eh?. -Se frotó los ojos mirando a su alrededor.
—Te movias mucho y al parecer estabas felíz, no dejabas de sonreír. ¿Qué soñabas?. -sonrió.
—El objetivo de un legado... -El tricolor de ojos amatistas abrazó al mayor.
—¿Un legado? ¿A qué te refieres?. -Estaba confundido y solo correspondió el abrazo de su pareja.
—No lo olvidaré... -Susurró sin borrar su sonrisa y unas cuantas lágrimas cayeron de sus ojos, pero no se sentía triste de hecho era lo contrario.
Sin que ninguno pudiera ver, una mariposa blanca aleteó en una esquina de la habitación, después desapareció mágicamente.
¡Mis pervertid@s!
Aquí una pequeña historia en honor al maestro Takahashi.
Quise hacer esto junto a unas amigas como un homenaje.
Descansa en paz maestro.
Espero que les guste y nos vemos pronto nwn
Historia subida en Wattpad y resubida en Inkitt.