Prólogo
Un cuervo negro; sobrevolaba los cielos como el mensajero de la muerte, atravesando las ligeras nubes que entristecen el bello amanecer en Aurora, la tan aclamada tierra de las maravillas. Tierra en la que los guerreros se convirtieron en leyendas, tierra en la cual la luz y la oscuridad estaban por tener una de las batallas más brutales de todos los tiempos.
Parado en la orilla de una colina no muy empinada: yacía uno de los guerreros más temidos por las fuerzas de la luz, El cazador; quien aguardaba pacientemente a que la profecía que lo acosó desde muy niño por fin lo alcanzara.
Su helada armadura de titanio brillaba como una estrella a los pies del sol naciente, marcando una nueva era en la cual su mundo oscuro cambiaría totalmente.
A sus espaldas, el gran ejército conformado por la raza humana, los orcos, elfos, los sangre corrupta y abominación zombi, estaba a la espera de la señal definitiva que desencadenaría a una ola interminable de violencia.
—¡Damas y caballeros, bestias en general...! —Habló el cazador con gran autoridad, como para ser escuchado hasta por la última fila del ejército— ¡Dios nos ha abandonado!, ¡cada habitante o criatura de este mundo a sido engañado por quienes creíamos que eran los protectores de X-terra!, ¡Nunca existió la gloria de un paraíso para nosotros!, ¡Ni el Valhalla para quienes enviaron a sus asquerosas guerras !, ¡ni recompensa a aquellos que se la pasaron una vida de sufrimiento, de dolor y miseria solo por cumplir sus leyes!—
En cada uno de los guerreros, crecía una insaciable sed de venganza, sus manos abrazaban con gran cariño cada una de sus armas, sus armaduras perdían peso y se fueron convirtiendo en suaves telas que refrescaban sus pieles de cada uno de esos seres iracundos.
— ¡Hoy mi escudo y mi espada tienen un mensaje para esos cabrones... Dicen que si Odín y sus seguidores no vienen a esta matanza, ¡mis armas llevarán la matanza hacia su reino! —Un grito de guerra reverbero entre las montañas —¡Fui creado como un arma, con el propósito de acabar con este mundo oscuro!, ¡Pero en lugar de ello, creare un mar sangriento en el nombre de la oscuridad!—
En el cielo se oyó un estruendo y al otro lado de la colina se empezaron a notar la llegada del enemigo.
—¡Guerreros de toda X-terra llegó la hora de la venganza!—Gritó la capitana Natasha, quien levanto su rifle de asalto en lo alto y todos los humanos la imitaron soltando un rugido feroz.
—¡Que esta batalla sea recordada por los dioses del dolor! —Un segundo rugido acompañó los tambores de guerra del jefe de la horda.
—¡Que la legión de infieles arda bajo la cólera de nuestras espadas mortales! —Un tercer rugido completo el sello mágico de los elfos nocturnos.
—¡Queda prohibido morir; sin antes haber desgarrado la carne del enemigo! —Ordenó la voz del jerarca de los zombis y su monstruoso ejército lleno los cielos y la tierra con un monstruoso grito de guerra.
—¡Sin piedad! —Los cielos se llenaron de bestias rabiosas que volaban sin control— ¡sin prisioneros! —La tierra temblaba con cada paso que daba la oscuridad— ¡VENCER O MORIR! —El cazador y su ejército dio un último paso mientras golpeaban sus escudos.
Del otro lado del mapa; Se iba infestando del ejército de la luz que avanzaba de formación.
Por tierra marchaban los titanes que agrietan la tierra y derribaban todo árbol y roca que se le atravesaba. Seguido por los licántropos que erradicaban el silencio con su propio canto de guerra; el aullido, comandados por los elegantes vampiros quienes llevaban la bandera del poderoso Ministerio.
El cielo era dominado por los ángeles, demonios y dragones, quienes caían en picada como si fueran meteoritos envueltos en llamas.
Siete estrellas de diversos colores fueron cayendo del cielo e impactaron contra la tierra muy por delante del ejército de la luz, y tras el impacto una gran explosión de energía oscura confirmó la presencia de los siete señores del terror y entre ellos, estaba el responsable de esta guerra, el gran señor del terror Zeta.
Todo quedó en un silencio sepulcral...
Dos enemigos que lucharon por la eternidad...
Zeta y el cazador.
Finalmente uno frente a otro...
Una batalla más, un día cero más, muchos amigos y conocidos sacrificados por otra de sus guerras.
Ambos contrincantes se apuntaron con el filo de sus respectivas espadas y sus ejércitos colisionaron con tanta fuerza que el cielo se desgarro y de sus heridas brotaron lágrimas que cayeron en la tierra como bolas de fuego.
Y el sol y la luna se unieron, abrazadas por las nubes de fuego,
Durmiendo el calor, borrando el negro del espacio exterior, mientras sus hijos cantan en coro la canción de la muerte a todo pulmón.
ESTO ES: TIERRA DE VILLANOS.
LIBRO NÚMERO 1 DE Z Y LA LEYENDA DEL CAZADOR.
ESCRITO POR: JHOSEPMVDARKS
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