Capítulo 1
Inmortales, capitulo 1:
Algunos dicen que la inmortalidad es una maldición, otros, aquellos que la poseen, la consideran una bendición, los demás, nos vemos limitados a dos opciones, miramos a los Inmortales como demonios que debemos exterminar o como seres superiores, yo solía formar parte del segundo grupo.
Un día cualquiera, una invasión tomó al reino por sorpresa, era de esperarse que ocurriría pronto, después de todo los tres reinos élficos se odian, pero no era un ataque bien planificado, mucho menos una clásica declaración de guerra del imperio, ni siquiera había un ejército, sólo un hombre.
Aunque no pude verlo bien, estaba segura de que estábamos luchando contra un Inmortal, no tengo idea de qué clase era, podría haber sido uno de clase 2 o 5, pero claramente no era de alguna de las otras 3, las flechas, las lanzas y hechizos de los soldados lo dañaban, pero se curaba al instante.
Y así cayó mi ciudad, una ciudad que tardó 100 años en construirse, fue destruida en una sola noche por un único hombre...
Yo tuve que correr, dejé atrás todo lo que conocía y a todos los que amaba, todo por culpa de un inmortal...
-¿Estás bien?- Preguntó un chico de cabello castaño a la vez que chasqueaba sus dedos frente a una joven de largos cabellos blancos.
La chica, todavía afectada por los eventos del día anterior, se despertó lentamente. Al ver a aquel chico frente a ella, intentó ponerse de pie para alejarse sin embargo, sus heridas le impidieron moverse -¿Quién eres y por qué me ayudas?- Preguntó mientras buscaba algo bajo su capa.
-Si buscas la daga la tengo aquí mismo- Dijo mientras lanzaba el arma al aire para volver a atraparla -No quería correr riesgos, no sería la primera vez que alguien me intenta apuñalar luego de que le salvara la vida- Dijo para luego devolverle la daga a la joven.
Con cierta precaución la chica tomó su arma y de inmediato apuntó con ella hacia el rostro del chico -Te había hecho una pregunta- A pesar de su amenaza, el joven no retrocedió, sólo tomó un cuenco de madera cercano, el cual contenía un líquido de un color verde grisáceo.
-Te ayudará a recuperarte, así podrás amenazarme mejor- Dijo con un tono burlesco -No tengo magia de curación así que tuve que aprender a hacer medicina casera, tengo bastante experiencia, puedes beberla sin problemas y técnicamente me hiciste 2 preguntas-
A pesar de desconfiar del extraño, la sed que tenía la joven provocó que, aún sabiendo que podría estar bebiendo veneno, decidiera beber todo el líquido de golpe -¿Quién eres y por qué me ayudas?- Dijo un poco más calmada.
-Solo soy un viajero- Respondió con tranquilidad -Iba de camino a visitar a una amiga en Arsabana hasta que te encontré en el suelo-
La joven, nuevamente apuntó con su daga hacia el rostro del chico -Arsabana es la capital del imperio Ilet- Dijo con un tono serio -No tendrías nada que hacer en territorio élfico si ibas hacia allá-
-Por favor baja el arma, linda - Dijo algo nervioso -Si rodeo los tres reinos élficos me tomaría más de 3 meses llegar al otro lado, suma otros 2 de territorio de acechadores y tardo casi medio año- Dijo mientras tomaba la mano de la chica para quitarse la daga del rostro -En cambio si atravieso este reino puedo tomar un barco al llegar al puerto y así me ahorro medio camino-
La chica se quedó pensando un momento, el joven tenía razón, debido a que los 3 reinos élficos estaban prácticamente unidos tomaría demasiado tiempo rodearlos y no podría cruzar por el bosque que dividía dos de los reinos, ya que este se extendía hasta el norte del tercero y era territorio de acechadores, una de las pocas razones por las que el primer y segundo reino, junto al imperio no habían comenzado una invasión, así como también el motivo por el que la frontera estaba deshabitada.
-Ahora quiero saber algo- Dijo sacándola de sus pensamientos -¿Qué hacía una chica como tú perdida en mitad de un bosque?, sé que a ustedes los elfos les encanta la naturaleza y eso pero estás muy lejos de la ciudad más cercana-
La chica bajo la mirada un momento -No es de tu incumbencia- Dijo con un tono frío -¿Dije algo malo?- Preguntó el chico -No, solo pasó algo- Respondió la joven -Asumiré que fue un problema familiar y seguiré mi camino, si quieres sube al carro y te llevo de regreso- Dijo mientras sacaba de uno de sus bolsillos una pequeña esfera morada.
-No podrás visitar a tu amiga- Dijo de forma seria -¿Y eso por qué?- Preguntó el chico -Porque la ciudad ya no existe...- Dijo mientras empezaba a lagrimear recordando todo lo ocurrido
-¿Al decir eso te refieres a...?- La chica levantó la mirada ante su pregunta y el joven pudo ver directo a sus ojos, incluso alguien que no parecía tomarse nada en serio podía reconocer el dolor que estos mostraban -Sube al carro, si nos damos prisa quizá podamos rescatar algo o a alguien-
La chica miró por un momento el carro, claramente se le habían hecho arreglos y modificaciones para convertirlo de un transporte de mercancías a una especie de casa portátil, aún así, la joven volvió a mirar al chico -¡¿Cómo puedes estar seguro de que alguien sigue con vida?!- Le respondió gritándole -¡Yo tuve suerte de escapar!- Al terminar de hablar comenzó a llorar -No me des una falsa esperanza-
-No sabrás si es falsa o no hasta que lo compruebes, así que sube al maldito carro- Dijo con un tono agresivo, pero la chica ni siquiera se movió, por lo que el mismo la levantó y la subió, en el proceso lanzando aquella esfera morada, haciendo aparecer una criatura similar a un caballo, sólo que hecha de una bruma del mismo color que la esfera.
Durante el camino ninguno dijo nada, el chico solo se limitó a guiar a su caballo, mientras que la chica estaba sentada abrazando sus rodillas pensando en cómo se debería encontrar su hogar, pasaron un par de horas hasta que finalmente el joven pudo ver la ciudad a lo lejos.
-Es peor de lo que pensaba- Fueron las primeras palabras que le vinieron a la mente al ver los restos de lo que una vez fue el hogar de miles de elfos, genuinamente estaba sorprendido y la poca esperanza que tenía se estaba desvaneciendo, aún así decidió seguir avanzando, si quedaba alguien con vida, estaba decidido a ayudarlo.
Al llegar a donde anteriormente se encontraba la entrada, el joven vio un par de cuerpos portando una armadura plateada con detalles dorados, pertenecían a los guardias que, seguramente, intentaron defender la puerta, la peor parte fue que pudo reconocerlos, ya que en una de sus visitas anteriores los había conocido e incluso había bebido con ellos.
Siguió avanzando, estando siempre alerta por posibles supervivientes o por el causante del desastre, sin embargo, por mucho que siguiese avanzando, no encontraba nada, solo ruinas, edificios al borde de derrumbarse, casas de las cuales solo quedaban las cenizas, las calles destrozadas y múltiples cuerpos, la mayoría de elfos, aunque también pudo distinguir semi-humanos y un par de semi-orcos.
Finalmente llegó al puerto, el cual tenía un aspecto mucho mejor en comparación al resto de la ciudad, pero aun así había claros indicativos de que hubo un combate.
El chico bajó a inspeccionar la zona, empezando por los restos de las casas y siguiendo con los muelles, notando que los pocos barcos que quedaban no estaban en condiciones como para navegar, pero, por mucho que buscó, no encontró restos de un navío en concreto.
-Al final, si fue una falsa esperanza- Dijo la chica con un tono deprimido-
El chico la miró de reojo -No del todo- Dijo, a lo que la chica lo miró.
-No del todo... No del todo... ¡Sólo quedo yo!, nadie más lo logró- Le gritó enfadada al castaño -¡Un maldito inmortal los mató a todos!- Esas palabras provocaron un sobresalto en el chico -Si te sirve de consuelo, hace 2 años hice este mismo viaje, le renté un barco a una familia , era pequeño y hecho de madera roja, no hay rastros de él- La chica miró al joven -¿De qué demonios hablas?- Dijo con un tono molesto -Sé que su casa era esa de ahí- Señaló en dirección a una de las pocas casas que se mantenían en pie -Está vacía- Un pequeño brillo apareció en los ojos de la joven -Dudo que alguien que vino específicamente a destruir tu ciudad se detuviese a robar únicamente esa casa, así hay una posibilidad de que hayan podido escapar, quizá incluso con más personas- La chica tardó unos segundos en asimilar esas palabras, se estaba cuestionando si de verdad había más sobrevivientes, pero las pruebas eran contundentes, la persona que ella vio no parecía estar interesada en nada más que destruir -Entonces la esperanza no era falsa- Dijo con una ligera sonrisa.
Pasaron varias horas, buscando más pistas que indicasen que alguien más logró huir sin embargo, a pesar de su esfuerzo combinado, no encontraron nada más, por lo que decidieron alejarse un poco de la ciudad y se adentraron en el bosque, sólo en caso de que el Inmortal volviera.
-Si tan solo hubiese algún barco podríamos ir a buscarlos- Dijo frustrada -Aunque tuviésemos uno sería difícil encontrarlos en mitad del mar- Dijo el chico -Por otro lado, no sería descabellado asumir que si escaparon se dirigen al imperio Ilet, es el lugar más cercano en el que los aceptarían- Agregó -Si van hacia allá hay que movernos- Dijo la chica, poniéndose de pie -Primero hay que reponer fuerzas, ya que será un viaje mucho más largo de lo previsto, mañana a primera hora iremos a Kerns si es que sigue existiendo, con un poco de suerte alguien podrá prestarnos un barco o cuando menos aceptar venir hasta acá a reparar alguno-
La chica, más frustrada que antes, golpeó el suelo, ya que ninguno de los 2 tenía la capacidad para arreglar ellos mismos un navío.
-Por cierto, ¿Cuál es tu nombre?- Preguntó el chico para cambiar el tema -Llevamos todo el día juntos y no nos hemos presentado- Dijo con un tono amable -Roxanne, ¿Y tú eres?- Respondió un poco más calmada.
El chico pensó por un momento hasta que finalmente respondió -Llámame Helio-
A la joven le resultó un poco extraño que su compañero tardase en responder algo tan sencillo, pero prefirió adjudicárselo al cansancio que tenía -Duerme bien, Helio- Un rápido pensamiento cruzó su mente -Si es que ese es tu nombre- El chico respondió diciéndole lo mismo a la chica, la cual cayó dormida rápidamente.
Por el lado contrario, los pensamientos de Helio evitaron que pudiese descansar tranquilo -Un Inmortal, ¿Pero de qué clase?- Esa era la pregunta que más pasaba por su cabeza, él era plenamente consciente de que su compañera querría vengarse si volvía a encontrárselo, pero podría ser una pelea sencilla, que se pudiese terminar con una sola flecha, así como también podrían estar lidiando con alguien invencible.
A pesar de que era fuerte, en sus planes nunca se incluyó enfrentarse a un Inmortal -Si es un clase 6 estaremos en graves problemas si nos lo encontramos- No paraba de dar vueltas sin poder conciliar el sueño y antes de que se diese cuenta, ya habían pasado varias horas -Lo mejor será que me relaje, si de verdad es un clase 6 entonces será problema del Helio del futuro-
Fin del capítulo 1