Capitulo Único
Otra noche más caía en la bella ciudad de Seúl. Una capa de neblina cubría sus calles oscuras, la luz escasa de los faroles no alumbraban lo suficiente las calles. La brisa nocturna y fría corría con fuerza. Los arboles se movían de un lado a otro por el viento fuerte escuchándose el crujir de las ramas. El ladrido de los perros se escuchaba de forma inusual como presintiendo lo que estaba por suceder
Una hermosa joven de 25 años se encontraba cerrando un local de juguetería no teniendo en cuenta la hora ya que se había quedado más tiempo de lo usual revisando documentos referentes de la empresa.
Kang Tn había llegado a Seúl su ciudad natal hace dos meses donde le dieron instrucciones de poder tomar el mando de la juguetería y estabilizar la mala administración ya que estaba provocando pérdidas a tal punto de casi cerrar el lugar por falta de fondos y quedarse en quiebra. Cuando la juguetería estuviera más estable le permitirían volver, mientras tanto no podía irse.
Había escuchado rumores de clientes y vecinos de un pequeño pueblo que se encontraba al lado de la ciudad de Seúl sobre sucesos inexplicables que sucedían a las personas que iban a ese lugar y no volvían.
Habían reportes de personas desaparecidas que exploraban el lugar ya sea por diversión o descubrir los misterios. Al haber personas que no volvían cercaron el lugar prohibiendo el pasó y cualquiera que deseaba entrar solo era por permisos especiales, es decir solo por personas autorizadas por el gobierno y no aun civil común.
La joven caminaba dirigiéndose a su casa ya que su auto estaba en el taller. No pudo encontrar un taxi a estas horas lo que no tenía opción más que solo caminar a paso ligero. A medida avanzaba sentía la brisa nocturna chocando con su cuerpo y un leve temblor por el frío, ya que su abrigo no era muy grueso para cubrirla bien.
Pasando unos veinte minutos pudo visualizar a lo lejos, en la esquina de una calle a una persona apoyándose de un farol. La persona fumaba un cigarrillo tranquilamente. Se preguntaba que hacia una persona sola en la calle a estas horas. Pensó que podría ser una persona moribunda.
A medida avanzaba sus nervios aumentaban, la joven trato de pasar de largo y al tenerlo cerca no evito el mirar su semblante. Un joven azabache de unos veinti tantos de años, color de cabello negro, sus labios delgados y llamativos, sus ojos oscuros e intensos a la vez pero hermosos, tenía piercings en sus orejas y otro en su labio. Su cuerpo era delgado de una buena condición y se podía ver la totalidad de su brazo completamente tatuado. Vestía de forma casual con una camisa gris, tenía una chaqueta color negra, un pantalón jeans algo desgastados, usaba unos botines como de militar color negro.
Su apariencia era de un hombre apuesto pero no pudo evitar a la vez sentir temor. No resistió el darle una mirada rápida donde ambos se observaron unos instantes, al sentir aquello quito su mirada rápidamente. Cuando había avanzado varios pasos la voz de aquel hombre gruesa, ronca y fuerte le estremeció completamente haciendo que su piel se enchinara.
¿Quieres que te acompañe lindura? -
La joven aún dándole la espalda y sin girarse le responde.
No, gracias. -
Retoma su caminó y se estremece al sentir su tacto pues el joven tomo su brazo para detener su caminar.
No deberías caminar sola a estas horas -
Le dijo con una sonrisa muy peculiar a su parecer. Al escucharle decir aquello sintió que su miedo aumentaba. Como pudo, logró zafarme del agarré de aquel joven al girarse.
Ya estoy cerca de mi casa, pero gracias -
Logró decir en un tono bajo pero audible a la vez.
Vamos linda, solo te acompañaré hasta tu casa -Dijo insistente
Lo siento eres un desconocido para mi- Menciona con un leve temblor en su voz
Jeon Jungkook es mi nombre- Se presentó al sonreírle.
La joven se mantuvo en silencio sin verlo y por alguna razón que no entendía algo le decía que no lo mirará.
Será en otra ocasión, gracias -Habló
No resistió más y levantó la mirada pero al verlo nuevamente sintió una sensación nada agradable y un escalofrío recorrer su cuerpo completo. Empezó a temblar y no era precisamente por el frío. Su corazón palpitaba a un ritmo como a punto de explotar. Sin dejar que dijera algo más emprendió caminó. Y lo que le había dicho aquel joven era una mentira ya que estaba lejos aun de su casa. Si en auto tardaba media hora, caminando se tardaría como la hora.
El silencio era incómodo y abrumador para Tn, caminaba a paso ligero abrazándose así misma y viendo a sus alrededores y solo lograba ver ciertos árboles, algunos perros o gatos merodeando las calles oscuras, algunos autos estacionados cerca de la acera de la calle, casas, edificios y la capa de la neblina cubrir la ciudad nocturna.
Miró la hora en su reloj de mano y eran la 1:05 am y se maldijo a si misma por no haberse percatado de la hora y haber salido tan tarde. Se prometió así misma que no volvería a repetir lo que estaba pasando justamente ahora.
Pero sus pensamientos fueron interrumpidos al escuchar un silbido inmediatamente giro y no vio nada. Sus cinco sentidos estaban alerta así que apresuro su paso pero a medida avanzaba escuchaba como pasos le seguían detrás, no tuvo valor de girar y ver hacia atrás sino que empezó a casi dar casi zancadas largas.
Siguió escuchando el silbido más cerca como si estuviese detrás de ella, empezó a hiperventilar del mismo miedo. A lo lejos visualizo un callejón oscuro, ya había perdido la orientación hacía su casa.
Antes de llegar al callejón medió oscuro miro de reojo hacia atrás, su miedo aumento a mil, sus nervios se dispararon, su latidos se aceleraron y su respiración empezó a fallar como si tuviera asma.
No podía creer lo que miraba aquel espectro siniestro se dirigía hacia ella. Era una cosa horrible. Empezó a correr sin importarle que sus piernas y pies le dolieron, sus ojos empezaron a cristalizarse y odiaba en esos momentos haberse puesto zapatos altos donde días anteriores su calzado eran zapatillas o tenis.
Hiperventilaba por la falta de aire, y al llegar casi a su objetivo, dobló la esquina, unos pasos más y literalmente se tiró al callejón, visualizó un contenedor y se escondió detrás.
Se quedó en silencio solo escuchando su mismo ritmo cardíaco ante el sepulcral silencio, su pecho subía y bajaba con rapidez. Se colocó su mano hacía su corazón para tratar de calmar su respiración.
Miro el suelo que se reflejaba por medio de un farol que estaba en la esquina, vio una sombra asomarse. Contuvo la respiración de nuevo. La sombra que miraba era como el de un esqueleto con túnica blanca desgastada, lo peor que sus pasos no se escuchaban como si no tocaran el suelo, gruñía de una forma siniestra como de esas películas de ultratumba. Lo poco que vio de su aspecto la dejo aterrada. Sólo deseaba que todo terminará y fuera un sueño nada más. Cerró los ojos con fuerza y tapo su boca para evitar un grito y que sus sollozos se escucharan.
Todavía se preguntaba que era eso que vio.
Quito sus lágrimas y trato de calmarse, al mirar que la sombra desaparecía poco a poco. Estuvo lo que pareciera minutos ahí escondida y no escucho nada. Así que pensó que sea lo que sea que estuviese siguiéndole ya no estaba.
Pero cometió el error de pensar así. Con todo el miedo en su sistema asomó un poco su cabeza y miró hacia la calle donde no vio nada. Cuando iba a levantarse un gato negro de la nada callo encima del contenedor haciendo que diera un pequeño grito.
Tapo su boca por miedo de ser escuchada y miro rápidamente hacia la calle donde se miraba solitario.
Estúpido gato - Dijo bufando
Empezó a caminar despacio sin hacer ruido ya que se había quitado sus zapatos, sosteniéndolos en una de sus manos. Su cartera lo había perdido mientras corría anteriormente, así que no tenía caso el buscarlo.
Al casi salir de la esquina, no esperó encontrarse con el chico de hace momentos atrás. Dio un chillido y brinco hacia atrás de la impresión llevando su mano hacia su corazón.
¡Mierda!- Exclamó de la impresión -Me has dado un buen susto -
Dio una leve sonrisa, aunque era una fingida más que real.
Su leve sonrisa fue desapareciendo al ver la mirada del chico. No parpadeaba y la miraba fijamente haciendo que su cuerpo empezara a estremecerse.
Debemos escondernos hay algo merodeando las calles y..- Exclamó para quitar el aura de incomodidad y miedo.
Detuvo sus propias palabras al ver la imagen de la persona frente a ella. Ahora sus piernas no respondían, sentía que ahí mismo su corazón de detenía.
Sentí tu alma tan exquisita cuando te toque- Su voz cambio siendo parecido a los gruñidos como si estuviera poseído e inmediatamente reconoce su voz y era la misma que escucho hace algunos momentos.
Tn empezó a llorar y dio pasos hacia atrás donde a los segundos cayó sentada en el suelo empezando a retroceder. Vio ante sus ojos como aquel joven apuesto se empezaba a transformar en una especie de esqueleto casi momificado, sus huesos empezaron a verse y crujir, sus ojos que antes eran hermosos ahora se miraban oscuros y hundidos y negros totalmente, sus uñas estaban largas y maltratadas, su cuerpo empezó a curvarse.
La joven al ver tal fenómeno dio un grito a todo pulmón y solo basto que lo viera a los ojos unos segundos donde el ser se lanzó hacía ella
HORAS MÁS TARDE..
Eran las 7:30 am, en la ciudad ya se miraba como algunas personas transitaban las calles hacia diferentes destinos.
Un joven empleado llego hacia la juguetería algo tarde pensando que su jefa le regañaría por su retraso ya que ella era siempre la primera. Pero para su sorpresa la tienda estaba cerrada. Extrañado por eso, tomo la copia para abrir.
Al momento que abrió, encendió la luz. Empezó acomodar algunas cosas, ya que solo el y su jefa estarían revisando las finanzas y aunque era sábado no le molestaba haber ido.
Miró el reloj de pared siendo las 9:02 am, tomo su celular y marcó el número de su jefa pero este no respondía. Pensando que tal vez no vendría por algún inconveniente decide cerrar y verla hasta el lunes.
Un hermoso joven se encontraba apoyado en un farol, en una de sus manos sostenía un cigarrillo y en la otra metida en la bolsa de su pantalón. Su silbido entonaba alegría pues estaba de buen humor. Observaba a las personas caminar y mira como una niña se detuvo al ver un bolso color café.
Mira omma me encontré este bolso- Exclamó la niña emocionada
Si hija esta bien- Dijo sin interés la madre ya que estaba hablando por teléfono mientras esperaban el cambio del semáforo a verde.
La niña miró a su alrededor y vio a un joven quien este le sonrió de una forma extraña haciendo que la niña sintiera miedo.
Al caer la noche, se escuchó el silbido peculiar nocturno de aquel joven apuesto, buscando a su próxima víctima.
FIN