OneShot
La patrulla se ha vuelto a llevar a Malty.
Los vecinos han llamado a la policía, por unos supuestos gritos y discusión en nuestra casa.
No es la primera vez que pasa.
Al parecer ha sido detenido por abuso familiar.
No entiendo porque dicen que ella hizo algo grave, solo fue una discusión común de familia.
Padre y madre solían tener muchas discusiones.
Algo que sucede en todas las familias, los vecinos son extraños.
Antes de ser llevada me dijo que fuera a aclarar lo sucedido.
La comisaría me ha citado hoy, un día después de los hechos, para dar mis declaraciones sobre lo sucedido.
Tengo que volver a ir, no entiendo el porque.
Cuando la policía llegó, di las explicaciones sobre lo acontecido, y trate de razonar que Malty no había hecho nada malo.
Aún no logro entender el significado de sus expresiones.
Pero parece que mis explicaciones no fueron pruebas suficientes para evitar que Malty sea llevada detenida.
Agarrando mi chaqueta dejada en el respaldo de la silla, salí de casa y tome un taxi, rumbo a la comisaría.
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En el camino a la comisaría, el abogado privado de Malty me llamó al telefono.
Y me dio consejos sobre que decir, respuestas a las preguntas que me harían los oficiales, cosas que no puedo decir, etc.
Algo de rutina, que pasa siempre en estos casos.
Con la información detallada que me dio, me siento más seguro y feliz porque Malty volverá a salir rápido.
Una vez que me bajo del coche, estacionado a unos metros de la comisaría, veo al abogado de Malty caminar en dirección a mi.
Me da los mismos consejos, información y respuestas, cosas que aún no me logro aprender a la perfección después de tanto tiempo.
Al parecer soy un poco olvidadizo.
Después de unos minutos, el abogado me acompaña a la comisaría y un oficial me escolta a una sala, donde solo había una mesa y dos sillas.
Ambas alineadas simétricamente, colocadas para que ambas personas puedan mirarse cara a cara, solo dividido por la mesa.
El oficial sale de la habitación, y minutos después entro una persona conocida.
Recuerdo que nos hemos visto en varias ocasiones.
El policía me invita a sentarme, acató su petición y me siento, el se sienta también y las preguntas rutinarias empiezan a salir de sus labios.
Después de unos minutos y de preguntas aburridas, el policía va al punto de esta reunión.
Su voz siempre se vuelve más grave en este punto.
Respondo lo que me pregunta, siguiendo los consejos del abogado de mi pareja.
Esta reunión se ha vuelto monótona, igual que las reuniones idénticas, mismas preguntas y mismas respuestas.
Todo siempre llega al mismo resultado, la vuelta de Malty a casa.
Salgo de la comisaría unas horas después, pero antes de salir de la sala, el policía me dice una palabras.
Que busque ayuda, un lugar mejor en el que pueda vivir, cambie de relación, que disfrute la vida pero la disfrute en serio, no que haga disfrutar a otros, que soy muy joven para estar en este lugar, no le gusta verme aquí.
Algo ridículo y estupido, si no quiere verme aquí, que comprendan que Malty no hace nada malo y no la detengan.
Así se solucionaría todo esto, y todos estaríamos felices.
Logro salir de la comisaría, y el abogado me lleva a casa.
Al parecer Malty saldrá en unas horas.
Mis respuestas estuvieron bien, y ella saldrá pronto, no puedo estar más feliz.
Aunque aún no logro entender cuál fue la diferencia entre esto y madre.
¿Por qué Malty si sale libre?
Preguntas que debo ignorar mejor, Malty me ha dicho que deje de pensar en estupideces.
Debería hacerlo caso y olvidar esos temas. No me gusta enojar a Malty, ella es alguien tierna y amable, no me gusta verla malhumorada.
Una hora después llegó a casa, el abogado me deja en la puerta y se retira en su coche.
Entro a casa y dejo la chaqueta en el respaldar de la silla.
Lo más probable es que Malty este hambrienta, los policías no les brindan buena comida a los detenidos, a veces ni les dan de comer.
Abro la nevera y saco algunos verduras y carne, prepararé su comida favorita como disculpa por su detención.
Horas después llega a casa.
Esta muy enojada, no me gusta verla así.
Tomo su mano suavemente y la guío hacia la mesa, donde está su comida favorita preparada y servida en un plato.
Se sienta y empieza a comer, pero no me dirige la palabra.
Me siento al lado de ella y le hablo, pero no responde nada de mis preguntas.
Solo una mirada furiosa es lo que percibo.
No me gusta esa faceta, ella no es la misma persona cuando está enojada, su actitud cambia completamente.
Me coloco detrás de ella y masajeó sus hombros, intentando liberar la tensión de su cuerpo.
Aún así, ella parece seguir enojada y no responde a mis intentos de iniciar una conversación.
Después de unos largos minutos, ella termina de comer y se levanta.
Me mira directamente a los ojos, aún enojada.
No puedo aguantar su dura mirada y bajo la cabeza.
Ella toma mi manos con extremada fuerza y me guío hacia las escaleras, rumbo a nuestra habitación.
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Malty se ha tomado algunos días libres, ha dejado su empresa a mando de su padre por unos días.
Muevo mi reina en diagonal, comiéndome una torre de ella.
En vez de enojarse y/o frustrarse por aquello, solo sonríe enormemente, una sonrisa tierna y hermosa.
Me gustaría que todos pudieron conocer a esta Malty, la verdadera Malty. Y no esa extraña y equivocada imagen que tienen de ella.
Ella agarra su pieza de alfil, y la mueve en diagonal, comiendo a mi reina.
Oh, ‘no’ había visto eso.
Ella se ríe y sonríe burlonamente, bromeando sobre mi pésimo nivel de juego en el ajedrez.
Que ya me superó en esto, no puedo evitar sonreírle y seguirle el juego.
Después de unos minutos, el rey negro cae, y yo pierdo el juego.
Ella se levanta de la pequeña mesa y se acerca a mi, con una sonrisa burlona.
Me molesta por perder el juego, mientras acaricia mi rostro.
Quita la mano que tengo colocada sobre mi ojo derecha, y sostiene el hielo, presionando con un poco más de fuerza sobre lo morado que parece cubrir una buena parte de mi ojo derecho y sus alrededores.
Con su otro mano la traza suavemente en mi costilla izquierda.
Siseo un poco por el dolor, ella luce preocupada y culpable.
No tiene la culpa, no fue ella la que tuvo la culpa, fue mi error, debería haberle dicho una mejor respuesta a los oficiales en su momento de detención.
Por mi culpa ella la paso mal en las celdas, yo tuve toda la culpa, por lo que intento hacer que ella se sienta mejor y no culpable por lo sucedido.
Ella acepta mis palabras y me sonríe gentilmente.
La bolsa de hielo está volviéndose menos sólida y más líquida, por lo que se dirige a la nevera y saca otra bolsa, junto a unas cervezas.
Agarro una al ser ofrecida, y la abro. Bebo un poco de la bebida.
No me gusta, tiene un sabor muy amargo.
Deja la bebida a un lado, y observo incómodo como ella abre otra botella.
Hay una completamente vacía a su lado, y ella aún habiéndosela acabado, parece tener aún más sed.
El contenido de las botellas desaparecen rápidamente, trago a trago las botellas quedan vacías, incluida la mía.
Esa faceta de ella empieza a salir, y solo puedo volverme mas incómodo.
Voy por más bebidas a petición de ella.
Como paso anteriormente, el contenido de las bebidas se vacían rápidamente.
Y ella empieza a comportarse más agresiva y tosca.
De su boca empiezan a salir prejuicios contra otra gente, palabras de odio hacia el gobierno y las autoridades, y más en concreto a los policías.
Hasta que llega al punto de las detenciones, estúpidas y equivocadas, siempre exagerando todo y culpandola de abusos.
Solo puedo asentir a sus palabras, tengo que aceptar todas las facetas que Malty tiene, después de todo es mi pareja.
Y aunque está faceta seaas agresiva, aún sigue siendo la amable Malty de la que me enamore.
Las palabras de odio empezaron a ser dirigidas a mi, por mi mal actuar en aquel momento de la detención.
Me reprocha fuertemente, levantándose de su asiento y encarandome.
Sus palabras cargadas de odio y resentimiento son verdad.
La culpa de que sucediera todo eso fue mía, siempre he tenido la culpa en sus detenciones.
Sus manos encuentran mi cuello, aprieta ligeramente mientras habla.
Cada vez más palabras de odio, cada vez echándome más la culpa, cada vez apretando con más fuerza.
Solo debo aceptar la culpa de mis acciones, esto me enseñará a aprender mejor las cosas.
No debo tener fallos, a madre no le gustaban los fallos.
Sus manos aprietan con fuerza, y sus uñas se incrustan en mi piel.
Necesito aire, necesito respirar.
Mi piel está cambiando de color.
Intento alejarla de mi, aún así, mi cuerpo está débil, lo sucedido anoche fue muy agresivo, con mucho odio.
Después me había hecho pasar la noche en la terraza, con solo ropa interior, soportando el gélido aire que exhudaba el invierno.
La conciencia se va poco a poco, y pierdo el conocimiento mientras ella sigue soltando palabras llenas de odio hacia mi.
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Blanco
Mucho blanco
Es lo que mis ojos perciben.
Medicina
Productos de limpieza
Es lo que mi nariz logra oler.
Un hospital
Me encuentro en un hospital.
No percibo el olor de perfume de Malty.
Por lo que intuyo que no está a mi lado.
No puedo evitar preocuparme, ¿Había hecho algo malo para que ella no estuviera aquí?
¿Se había comportado mal?
¿Qué había cambiado con las veces anteriores?
Ella siempre permanecía a su lado en su estancia en el hospital, tomaba su mano y horas después le comunicaba algo al doctor y podían salir del hospital.
No le gustaba aquí.
Odiaba el hospital.
Apretó un botón, para que una enfermera venga a ayudarlo.
Quería respuestas
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Las respuestas habían llegado, pero no esperaba aquellas respuestas.
Malty había sido detenida.
Los vecinos habían vuelto a llamar a la policía.
Y esta vez la habían encontrado con las manos en la masa.
Golpeando su cabeza contra la pared, intentando hacerlo reaccionar.
Ahora Malty estaba presa, su juicio se había llevado a cabo rápidamente.
Mientras el seguía en un pequeño coma.
Por eso ella no estaba aquí.
Después de unas semanas de puro infierno por no hablar con su pareja, pudo salir del hospital.
Intento hablar con su pareja, visitarla en prisión.
Pero ella tenía una orden de alejamiento, ella no podía permanecer al menos un kilómetro cerca de el.
Por lo que la visita fue negada.
No tenía otro lugar al cual ir, un familiar al cual visitar y quedarse un tiempo.
Ambas personas cercanas a el estaban en la cárcel.
Tenía que refugiarse en un lugar, y el único lugar seguro que conocía era la casa de su madre.
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Habían pasado un par de meses, y había conseguido un trabajo.
La vida parecía ir a mejor.
Tenía un hogar, un trabajo y un hobbit con el cual distraía su tiempo y mente.
Pero tenía que llegar ella de nuevo.
Y no pude evitar emocionarme.
La extrañaba mucho.
Y cuando ella tocó la puerta de su casa.
El no pudo evitar dejarla entrar y pasar el tiempo con ella.
Extrañaba su toque.
Sus caricias.
Sus dulces palabras.
Ella era alguien espectacular.
Pero ella ahora era diferente.
Ella se había abalanzado hacia el.
Golpeándolo fuertemente.
Se había vuelto más agresiva.
Sus golpes eran más fuertes.
Y el no pudo hacer nada.
Sorprendido e impactado por sus palabras
Llenas de odio, resentimiento y furia.
Pero solo se concentró en una palabra.
“Eres un chico malo”
“Eres un chico malo”
Dolía
Dolía mucho
La mejilla le dolía.
Pero le dolían más aquellas palabras.
Madre lo había abofeteado.
Había sacado una mala nota en el examen.
Madre estaba muy enojada.
Quería ser un buen chico, sacar buenas notas y alegrar a su madre.
Pero los estudios no eran su punto fuerte.
Había fallado el examen.
Teniendo una calificación de 9/10.
A madre no le gustaba aquella nota.
Madre solo quería perfección.
Y sacar una nota por debajo de lo perfecto era sinónimo de error.
De pésimo estudiante.
De pésimo hijo.
Madre abofeteó su otra mejilla.
Ambas rojas por las bofetadas que madre les había dado.
Intento disculparse.
Pero solo recibió otra bofetada.
No valían las disculpas, solo tenías que hacer las cosas a la perfección y no tendrías que pedir disculpas.
Las disculpas solo eran algo tonto dijo madre.
Agachó la cabeza una vez que escucho los pasos de madre alejarse de el.
Sus ojos empezaron a lagrimear.
Madre se había vuelto más estricta.
Madre no era la misma de antes.
Madre parecía otra persona.
Madre a veces era alguien buena, a veces alguien mala.
Padre se fue de casa.
Había tenido una discusión con madre, algo sobre mis notas.
Mis notas eran muy bajas.
Madre siempre se decepcionaba de mi.
Pero padre siempre había estado allí para mi.
Sacándolo a pasear.
Llevándolo al parque o a los juegos.
Padre era genial.
Pero ya no estaba.
La última vez que lo vio, fue cuando le dio un beso en la frente, agarro una maleta, la puso en su coche y se fue.
Nunca miro atrás.
Dijo que volvería.
Pero nunca más volvió.
No lo vio otra vez.
Ahora solo mamá estaba en casa.
Y llegaba cansada del trabajo.
Su deber era estudiar y mantener la casa limpia por lo menos.
No era algo complicado decía madre.
Pero le era difícil.
No entendía mucho en la escuela.
Pero se había esforzado.
Quería que madre estuviera orgullosa por el.
Quería verla sonreír.
Mostrar una sonrisa de orgullo.
Una sonrisa por el.
Sentir que había enorgullecido a su madre era algo que quería volver realidad.
Pero la mayoría de las cosas no entendía, y me quedaba en la escuela.
Pidiéndole a la maestra que le expliqué, se quedaba hasta tarde alli.
Y cuando regresaba a casa, madre también regresaba del trabajo y encontraba la casa sucia.
Madre lo castigaba.
Pero después lo sacaba a comer helado.
Le pedía perdón, que tenia su mente en otro lado y estaba muy estresada.
Que tenía problemas en el trabajo.
Solo le sonreí y le dije que todo estaba bien.
El progreso en la escuela iba bien, aunque a madre no le gustaba que las notas fueran menos que la perfección, pero yo iba sacando cada vez mejores notas.
Hasta que saque una nota más baja de la que estaba sacando.
Ese día madre me abofeteó.
Había sido la primera vez que madre había puesto una mano sobre mi.
Ella dijo que no había nada de malo en que me castigará.
Que era normal, que así se educaban a los chicos.
Si no aprendía, a base de golpes se hacía.
Era algo común, todas las familias lo hacían.
Si madre lo decía, era porque es verdad, no hay nada de malo en que me golpee para educarme.
Cuando sacaba malas notas, madre me abofeteaba.
Pero después me llevaba a comer helado, siempre me llevaba y todo estaba bien.
Ella era mi madre, la persona a la que más quiero.
Madre empezaba a tener problemas en el trabajo, habían despedido a varios trabajadores.
Y estaban reduciendo los sueldos.
Madre cada vez estaba más estresada.
Madre empezó a tomar algo llamado cerveza.
Y su actitud cambiaba por completo, se volvía más agresiva y parecía otra persona.
Pero seguía siendo mi madre, mi persona favorita en el mundo.
A veces llegaba borracha y me golpeaba, por no tener la casa limpia.
Un día había querido ayudar a madre a hacer la cena.
Había preparado algo simple, y había puesto agua a hervir.
Madre estaba borracha, por lo que no podía hacer muchas cosas.
Así que hice la cena, prepare te y frei algunos huevos para que coma.
Le lleve la comida, pero ella había derramado un poco de su bebida en el suelo, y me resbale.
La comida y el agua caliente cayeron sobre ella.
Intente disculparme, pero ella ya estaba golpeándome.
Después me quito la ropa, dejandome solo con la prenda interior, y me saco a la terraza.
Hacia frío.
Mucho frío.
Estábamos en temporada de invierno.
Tocaba la puerta.
Implorando que me abriera.
Que había mucho frío afuera.
Pero ella ya estaba dormida y no me escuchaba.
Una tormenta paso ese día.
Los rayos sonaban muy fuertes.
Me daban miedo.
Golpee con más fuerza la puerta.
Temblando de frío, gritando que me daban miedo los rayos.
Que me moría de frío.
Que la lluvia estaba cayendo, y estaba mojandome.
Madre nunca me escucho. Desmayada con mucho alcohol en su cuerpo.
Mire la altura que había desde la terraza al piso, y era mucha, no podía bajar.
Ese día me la pasé allí, abrazándome a mi mismo en busca de calor.
Temblando de frío por las temperaturas bajas y por la lluvia que impactaba en mi.
Fue uno de los peores días.
En la mañana, madre se había levantado y estaba buscándome, me encontró en la terraza y me llevó a casa rápidamente, abrigandome y abrazándome.
Pidiendome perdón, llorando imploraba perdón.
Madre es mi persona favorita, no podría odiar a madre.
La perdone, madre estaba feliz, me gustaba verla feliz y no borracha.
Ella había preparado ramen para mi, madre siempre me daba cosas después de que ella me castigará.
Y me decía que era normal, que era por mí bien.
Madre es genial, madre nunca mentiria.
Comprendí que madre no era alguien mala, y que solo buscaba lo mejor para mí.
Aunque a veces me golpeaba y estaba borracha, era alguien increíble, todas las personas tienen errores, y no por eso son gente mala.
Me dijo que los golpes que me daba, eran golpes de amor, que era para educarme. Y madre no miente.
Mientras los años pasaban, los golpes de amor empeoraban.
Madre había sido despedida, cobraba un bono para desempleados, y de eso vivíamos
Siempre solían ser bofetadas, pero ahora había empezado a golpear.
Me empezó a dejar crecer el cabello, con el pelo largo me servía para poder ocultar a veces los golpes que madre dejaba en mi rostro.
Había pasado a la secundaria, y mis compañeros decían que era un ‘emo’
El cabello largo tapaba a la perfección un ojo morado, y no me importaba lo que digan los demás sobre el estilo que tuviera.
Madre dijo que no debía mostrarle los golpes de amor a otras personas, que solo era entre nosotros dos lo que podían verlo, le hice caso y nunca mostré aquellos golpes.
Aún así, años después, las maestras descubrieron aquellos golpes y madre fue llevada a la cárcel.
Intente razonar con la policía, dije lo que verdaderamente paso y que no era ese tal ‘abuso infanfil’ del que ellos hablaban.
Pero nadie me creyo.
Ellos se llevaron a madre y me dejaron en un orfanato.
Me sentía raro allí, todos eran raros, los niños huérfanos eran raros, las cuidadoras eran raros.
Escape de ese lugar y quise volver a casa.
Pero mi hogar ya estaba ocupada por otra gente.
Había una familia viviendo allí, ellos llamaron a la policía.
No quería irme de ese lugar.
Era mi hogar.
Lo único que me dejó mi madre.
Lo único que me recordaba a madre.
Pero la policía aún así me llevo, a una comisaría, me pusieron en una celda con una mujer a la que no conocía.
Era una mujer un poco mayor.
Pero tenía un hermoso cabello rojo, por lo que me acerque a hablar.
Era una persona con la que me sentí muy cómodo, y enseguida me abrí a ella.
Por alguna razón le dije todo.
Me dijo que se llamaba Malty.
Le pregunté su edad y ella tenía unos 31 años.
Cuando ella pregunta la mía, respondí que tenía 14 años.
Ella me ayudo mucho, salimos casi al mismo tiempo de esa celda, solo podían mantenernos 24 horas en una celda de la comisaría.
Malty fue buena conmigo.
Me ayudó mucho, me dio un lugar en el cual podía dormir.
Y falsificó un documento de identidad, en el que decía que tenía 18 y podía trabajar.
Ella fue alguien maravillosa y amable.
Era alguien increíble.
Después de que Malty entrará a mi casa y me diera ‘golpes de amor’, mandándome al hospital.
Se dio a la fuga.
Al parecer había pagado su fianza y por eso había podido salir libre.
Después de recuperarme, la policía me había dado ayuda rápidamente.
Poniéndome en un plan de protección de víctimas.
Con seguridad custodiando mi domicilio.
Ya había dado mi declaración sobre los hechos, creo que era algo bueno alejarme de Malty.
Para pensar mejor las cosas.
Aunque tenía que esperar hoy a una encargada de la policía.
*Ding Dong*
Suspiré, por fin había llegado.
Al momento de abrir la puerta, unos ojos dorados me miraron fijamente.
“Un gusto, soy Makima”
“Uhm, Naruto Uzumaki…un placer”
Le sonreí suavemente, y ella tuvo una pequeña sonrisa en ese angelical rostro.
Ah, también tiene un hermoso cabello rojo.
Por alguna razón, me siento cómodo con ella.
“Recibimos el amor que creemos merecer”