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Un día más en que se mira en el espejo tan fijamente que podría romperlo.
Un día más en el que se convence de que por una vez tiene que hablar y dejar de dar vueltas sobre el mismo asunto.
Un día más en el que se fuerza a si mismo. Un día más en que tiene que enfrentar lo que de verdad tiene ganas de decir.
Se moja la cara con el agua más fría que la canilla tiene para darle y suspira.
Sale del baño, se cambia y se prepara para ir a buscarlo al trabajo. Sube al auto y se debate que decir cuando llegue a distinto.
Es entendible que este nervioso, siente su cuerpo raro; jamás pensó que podría hacer algo así.
Cada segundo que pasa sus nervios crecen y solo se repite a si mismo
"Podes hacerlo, jodidamente podés hacerlo"
y se enoja cada vez que tiene que darse aliento.
Se detiene en el último semáforo, casi obligado porque en la otra esquina tiene que doblar y va a llegar a la agencia.
Después de doblar y estacionar enfrente, siente las manos sudando cuando mira la hora y nota que llegó cinco minutos antes.
Aprieta el volante y sale del auto en el que se apoya y deja que pase el primer minuto dónde se enoja de no verlo y dónde en su cabeza se repite una y mil veces
"¡Tenes que poder!, ¿O sos un cobarde?".
Y no quiere callar esa voz, quiere demostrarse a sí mismo que obviamente puede hacerlo.
— ¡Katsuki!
Y antes de poder reaccionar ya lo tiene colgado de su cuello y siente su sonrisa en su nuca.
— ¿Que haces acá?. ¿Pasó algo?.
Bakugou lo empuja levemente para poder mirarlo y tenerlo de frente aunque el otro todavía tiene las manos en sus hombros.
— No, nada.
— No sabía que ibas a venir, de saberlo hubiera salido a tiempo. ¡Perdón!
El puchero que le regaló antes de volver a abrazarlo hacia que quisiera besarlo pero solo respondió alejándolo.
— Vamos.
— ¿Vamos? ¿A dónde?
— Subite y no preguntes.
Totalmente confundió y haciendo caso Kirishima se sube.
Bakugou pone el auto en marcha y se da cuenta que casi pasaron veinticinco minutos desde que había llegado.
¿Enserio perdió tanto tiempo luchando contra sigo mismo que no se dió cuenta hasta que Kirishima se tiró sobre él?.
En el viaje no hay música, solamente la voz de Kirishima contándole sobre su día y su patrullaje.
A los minutos llegan a su primera parada. Un cine. Donde el rubio sólamente se dedica a mirar a su acompañante de como lo está disfrutando, como si fuera la primera vez que va a uno.
"¿No era ahora que se lo ibas a decir?"
Mira de costado como disfruta y no puede interrumpir esa hermosa escena.
"Después".
...
— Wow, hace tanto que no venía una película así. Fue genial. ¿No crees?.
Bakugou asiente. Quizás después se disculpe con él porque no miro la película en ningún momento, solamente lo miro a él y a un punto fijo cuando su cabeza hablaba.
— ¡Gracias por invitarme!
Vuelve a asentir en respuesta.
— Vamos a comer.
— ¡Buena idea! Muero de hambre.
"¿Mientras comen?. Bueno, es mejor que un cine. Idiota" .
Lo sabe. El cine fue solamente una patética escusa para alargar más el momento.
— ¿A dónde querés ir a comer?.
— Donde sea me da igual.
Kirishima piensa unos segundos y después lo mira como si hubiera tenido la mejor idea. Entonces sonríe y toma de la mano a Bakugou y empieza a caminar.
El rubio todavía se sonroja como si fuera la primera vez que él hace esto.
— Vamos al restaurante que está a la vuelta de la UA. ¿Que tenés ganas de comer?
¿Comer? Pero si nunca tuvo el estómago tan cerrado como ahora.
— Lo que sea.
Volvieron al auto y estacionaron tres calles antes para aprovechar el frío de la noche.
Mientras esperan la orden Bakugou escucha todo lo que Kirishima dice incluso si es una anécdota que ya sabe de memoria.
— ¡Esto está genial!. Aunque sabes que prefiero tu comida casera.
Jamás va a saber que responder cuando dice esas cosas porque fruncir el seño ya no es una respuesta válida, Kirishima no lo toma en serio y hasta lo disfruta. Lo sabe porque tiene un hermoso color rojo en las mejillas y Bakugou quiere ver a Kirishima sonrojándose siempre y que obviamente sea por su culpa.
"¡¡Decile ahora!!"
— Idiota.
Kirishima se ríe, piensa que fue para él pero en realidad se lo estaba diciendo a si mismo.
Mira cada movimiento que hace el pelirojo mientras lo ve comer, aunque en realidad no está prestando tanta atención. Abre la boca para por fin hablar aunque el sudor en sus manos se hace más fuerte y es el silencio que hizo Kirishima que hizo juntar sus labios de nuevo.
— ¿Estás bien?
— S-Si.
— ¿Estás seguro?. Veo humo en tus manos.
Kirishima deja caer el cubierto en la mesa para rápidamente tomar sus manos y activar su Quirk levemente para que lo mire fijo y poder analizar si miente.
Siente la mirada de preocupación. Es intensa y por más que quiere desviarla no puede y tampoco quiere.
"Ahora. Decile lo que realmente le querés decir desde hace tiempo".
— Es por lo que dijiste.
"Idiota mentiroso. Perdiste la oportunidad de nuevo".
— ¿En serio?. Bueno pero sabes que es cierto. Te lo dije siempre.
— Ya se pero...me gusta que me lo digas.
— ¡Perfecto! Porque no voy a dejar de decírtelo.
Kirishima le sonríe, suelta lento las manos de Bakugou y vuelve a su lugar para seguir comiendo.
"¡¡Te está dando una oportunidad única, decicelo!!".
— ¿No vas a comer?.
Fue casi como una alarma a su cuerpo.
Ahora que lo piensa estuvo todo el día sin comer.
— S-Si.
Siguen hablando y pasan así dos horas dónde se relajaron y comieron, hasta que se hizo tarde y pidieron la cuenta.
Salen del restaurante y caminan las mismas tres calles, dónde solo son ellos, el frío y la noche, hasta que se detienen en el auto y antes de que Bakugou abra su puerta Kirishima lo detiene del brazo y cuando gira para verlo el pelirojo le roba un beso lento.
— Esperé todo el día para poder hacer eso.
Le susurra en los labios, sabiendo que podría ganarse un golpe.
No llega un golpe, en su lugar llegan unos brazos a su cuello y el choque de los labios de Bakugou que lo besan con fuerza como si hubiera esperado ese beso desde hace mucho tiempo.
Después de separarse se quedan abrazos en el lugar.
"¡Decile!".
— ¿Tu casa o la mía?.
La pregunta que Bakugou espera todos los días.
"¡Decile!".
— La mia.
Se quedan abrazados unos segundos más hasta que deciden que es suficiente y se suben al auto de Bakugou para ir a su casa.
Bakugou va más lento de lo normal. No quiere llegar. Ama cuando Kirishima se queda a dormir en su casa y ese el problema.
Es un hecho que llegar indica el fin del día y el fin de su oportunidad.
Obviamente llegan. Y tan rápido como cruzan la puerta Kirishima le roba otro beso y le dice que se va bañar, el rubio asiente, camina hasta su habitación, se cambia de ropa y se sienta en la cama pensando en que solo es un idiota enamorado que no merece al hombre que tiene al lado.
Hoy tenía que cambiar eso y no lo hizo.
"Última oportunidad del día."
Sabe que su consciencia tiene razón.
Vuelve en si cuando Kirishima aparece con una remera un short y una toalla en la mano, osea, radiante como el sol, hermoso como cada día y perfecto como solo puede ser él.
Ya sabe que es cursi lo que piensa pero lo piensa, no lo dice.... Y ese es el problema.
El pelirojo se acerca y le besa la frente como calmando todo dolor y se sienta en frente del rubio con las piernas cruzadas arriba de la cama.
— Gira.
Kirishima lo mira confundido esperando algo más pero como el rubio no responde él solo hace caso, así que ahora Kirishima le está dando la espalda.
Bakugou toma la toalla que Kirishima tenía en las manos.
— Te voy a secar el pelo.
Es raro que se ofrezca pero no deja de ser tierno por lo que acepta sonriendo como solo él sabe hacer.
Bakugou no sabe porque se ofrecio pero agradece que no lo preguntará. Suspira y empieza a dar pequeños golpes con la toalla en las puntas rojas del pelo.
Honestamente no necesita ser secado pero ninguno lo dijo. Pasan los segundos y Kirishima rie.
— Gracias por la cita. Amo tener citas con vos y hoy estabas tan lindo, como en nuestra primera cita.
No responde pero empieza a sonrojarse.
— Fue hermoso ver qué me pasaste a buscar. Gracias. Fue un gesto muy varonil. No esperaba menos de vos.
— Callate.
Siempre agradece cuando Kirishima no puede ver el rubor que le genera que le diga algo tan simple como "gracias".
A él le da felicidad escucharlo hablar.
"decilo"
Ya sabe que tiene y quiere decir, perdió mil oportunidades durante el día, sin contar las que tuvo durante semanas.
No sabe como empezar, que decir, como sacar el tema. Ya sabe la respuesta a menos que su intuición le este fallando pero así todo, el siente que puede perder esto.
Los toques de la toalla en el pelo se hicieron cada vez mas lento hasta que casi no hubo, obviamente Kirishima lo sabe pero, otra vez, no dice nada, sabe que Bakugou esta pensando demasiado.
— ¿Que pasa?.- susurra con miedo. Sabe que pudo arruinar el pensamiento pero sintió que tenía que hablar.
Es ahí cuando Bakugou se da cuenta que la toalla ya no estaba en el rojo del pelo sino entre sus manos, descansando en su regazo.
Suspira rendido antes de por fin poder hablar. Deja caer su cabeza en la nuca del pelirrojo, quien solo deja que Bakugou maneje la situación a su manera.
sinceramente, esta empezando a tener miedo.
— Quedate.
Confundido y casi aliviado, solo asiente. Sabe que Bakugou no es exactamente la persona mas expresiva en sentimientos pero esto es raro.
— Sí, obvio-.
— No.- interrumpió. —Quedate hoy....y mañana.
No sabe que esta pasando, no es el primer fin de semana que pasan juntos, se quiere reir de lo dramático que esta siendo para pedirlo. Desde que se graduaron hace casi dos años, pasan casi todos los fin de semanas juntos en la casa del otro.
— Está bien.
Bakugou se aleja de la nuca del pelirrojo y pone la toalla en el piso. Junta aire y toca el brazo de el otro lento, casi una caricia que le da electricidad a Kirishima.
— Gira.
Lo hace. Sin saber si escucho bien, Bakugou habla tan bajo que podría no ser eso lo que dijo. Gira lento por si no es lo que tenía que hacer.
Sus ojos miran los del rubio aunque no lo este mirando. Esta mucho mas sonrojado que de costumbre y quiere besarlo tanto hasta que duela.
Bakugou mira un punto indistinto en la otra esquina de la cama sabiendo que lo estan mirando fijamente.
Su subconciente no deja de repetir una y otra vez "Es ahora. decile".
Sabe que después de hacerlo todo va a ser mas facil pero incluso tiene ganas de llorar. su cerebro hace un recorrido sobre todos los recuerdos que tiene con este hombre y esta seguro que sus lágrimas lo van a traicionar pronto.
Kirishima lo mira, lo analiza pero el miedo vuelve. Pero no hace nada por apurarlo, sabe que esta pasando algo pero no sabe que tan malo puede ser.
Se endereza, cierra los ojos y vuelve a tomar aire. Los abre lento y por fin enfrenta la mirada de Kirishima por mas de un segundo.
Casi esta temblando.
Kirishima toma sus manos y las acaricia dandole fuerza. Bakugou mira el gesto y lo agradece pero junta las cejas, él mismo quería hacer eso primero. Así que las aleja y aunque Kirishima parece confundido Bakugou se acomoda de nuevo y ahora es él quien toma las manos del pelirrojo. Las acaricia lento y brusco como solo sabe hacer cuando esta en este estado.
Vuelve a mirarlo y sigue confundido pero con una sonrisa, mientras Kirishima siente los dedos de él acariciando sus palmas y sus dedos pero sin dejar de mirarlo.
— Pasado tambien.
Antes de que a Kirishima se le ocurra pensar sigue.
— Y.... y toda la semana... si queres.
Kirishima,obviamente esta seguro que esta soñando.
Quiere recordar en que momento se durmió.
— Dije sí queres...Pero... si no, no pasa nada. Lo prometo.
No, definitivamente, es un sueño.
— ¿Estoy soñando?
Bakugou enojado,obviamente, manda una pequeña explosión que hace que Kirishima se mueva. el sonrojo en Bakugou es mas fuerte.
No tiene mucho sentido. Bakugou a pesar de que cambio muchísimo en los últimos años, y que ahora si dice que tiene amigos, y es mas sociable. Sigue siendo una persona que ama su independencia, su soledad y Kirishima lo sabe mejor que nadie.
Entonces, si esto no es un sueño y lo que dijo Bakugou es real.... Su imaginación empieza a andar. ¿Enserio esta pasando?
Sigue con la mira fija en los ojos de Bakugou, quien podría largar explosiones por las mejillas.
Decile ayudarlo a él y a poner un fin a su imaginación. Tiene que saber si lo que le esta diciendo entre líneas es real o no.
— ¿Y ese fin de semana tambien?
— S-si....y la semana que viene también.
Kirishima antes de empezar a llorar quiere dejarlo claro, por las dudas.
— Me ... me estas pidiendo-
— ¡Sí!. Si queres, solamente si queres. Te estoy proponiendo que vengas a vivir conmigo.
Lleva años viendo la sonrisa de Kirishima y jamás se va a cansar de hacerlo pero esta vez, apuesta su Quirk a que esta de verdad, brilla más que el sol.
— ¡KATSUKI!
— Espera, no termine de hablar.
Kirishima se contiene de saltarle encima hasta que termine... no puede esperar y por eso mismo se vuelve a acomodar y baja una pierna al piso para empezar a moverla, sabe que Bakugou probablemente se enoje pero no puede culparlo. Y no lo hace.
La desesperación se apodera de Kirishima, ya no puede controlarlo.
— Katsuki...
— ¡Esto es muy difícil! ...Se supone que sería mas facil.
Bakugou hace viajar su mirada entre las caricias que le esta dando y los ojos rojos que lo miran con ansiedad.
— Eijiro. Escúchame bien porque no lo voy a repetir. Y por favor no me interrumpas.
Después del desesperado
"si"
que dice con la cabeza, continua. Por fin continua o mejor dicho empieza.
— Soy asqueroso para esto, lo sabes, pero incluso antes de darme cuenta que me gustabas ya sabía que había algo en vos y hasta el día de hoy no se que es... Pero me hace feliz. Me haces feliz y me sigo preguntando que hice para merecerte. Me ayudaste y me ayudas a cambiar a ser mejor, a trabajar en equipo. Yo antes solo quería ser el héroe número uno, ahora quiero ser tu número uno.
Se detuvo cuando lo vio que empezaba a llorar.
Sus lágrimas caían en una hermosa sonrisa que involuntariamente lo hizo sonreír a él.
El labio de Kirishima temblaba y Bakugou miro como seguía acariciando los dedos del pelirojo y en la pausa de su relato tomo mano derecha del pelirojo y la puso sobre la palma izquierda de su propia mano, suspiro y lentamente fue tocando cada uno de los dedos.
— Se que soy varonil, me lo decís cada maldito día, se que me querés, eso también me lo decís y te lo creo, cada maldita palabra me decís te creo.
Acariciando el dedo mayor su voz empieza a temblar.
— Se que lo sabes pero... trato de demostrarte que te amo tanto, que incluso me animo a decir que más de lo que vos me amas a mí, y trato, te juro que lo hago...de demostrártelo a mi manera. Se que lo sabes, porque me das mi tiempo,mi manera de hacerlo, jamás me presionarte y se que me conoces mejor que nadie.
Acaricia el anular, su voz es cada vez peor al igual que su temblor.
— Carajo, Eijiro, no se ni lo que estoy diciendo... ¿Esto tiene algún sentido?.
— ¿Porque lloras , Katsuki?
¿Estaba llorando?.
— Porque te amo. Te amo tanto que me hace llorar de felicidad. Eijiro.... Sos el hombre de mi vida, te lo puedo jurar. Sos la única persona que quiero a mi lado.
Kirishima ya estaba temblando peor que el rubio, su pecho subía y bajaba tratando de respirar y de contener el aire. Solamente pudo apoyar su frente junto a la del contrario para que ambos cierren los ojos y en un movimiento sincronizado ambos mirarán la caricia que Bakugou le daba al dedo anular de Kirishima, cada vez más lento y más tierno.
No tiene voz para responder, solo tiembla.
— Eijiro...
— ¿Si?
— ¿Querés-
— Sí.
— Idiota. No me dejaste decirlo.
— Perdón.
Están en el mismo estado: llorando, temblando y sus lágrimas mojando las manos que ahora estan entrelazadas.
— ¿Escuchaste bien todo lo que te dije, no?.
— Cada palabra. Podría repetirlo sin equivocarme.
— Bien. Porque no voy a repetirlo adelante de nadie.
— ¿Y ese día?
— Diré algo parecido... Pero menos cursi.
— Me gusta que seas cursi solamente conmigo.
Por fin una risa llena sus cuerpos.
Kirishima lo toma de la barbilla para que lo mire. Rojo con rojo se ven y están más rojos por el llanto.
Kirishima lo besa, lento y largo.
— Te amo.
— Te amo más, Idiota.
— Tu futuro esposo idiota.
Está vez es Bakugou quien no aguanta más y se tira sobre Kirishima para abrazarlo y esconderse en el cuello ajeno para calmar su corazón que no para de latir.
Kirishima quería responderle pero va a hacerlo el día de la boda.
Ahora solamente quiere tener al rubio encima suyo mientras acaricia su espalda, su pelo y lo escucha respirar; y cuando sienta que ya es real, solamente quiere besarlo toda la noche porque sabe que es lo que Bakugou quiere. Lo sabe porque nadie conoce mejor a Bakugou que él.
FIN.








