Prólogo
—Minggie, quiero un besito, ¿Me puedes dar un besito? — preguntó el pequeño omega a su alfa, mirándolo desde abajo, ya que mantenía su cabecita en el pecho de su grandote novio, con sus mejillas rojitas por el frío y un pequeño puchero adornando sus acolchonaditos labios.
La pareja se encontraba recostada en el cómodo sillón de la sala de su departamento viendo películas románticas, por que sí, ellos vivían juntos desde hace ya un año.
—¿Alguien anda muy cariñosito hoy? — le dijo a su omega, quien debido a la timidez y vergüenza, se escondió en el cuello del mayor mientras daba pequeños asentimientos—. Ven aquí, mi inocente bebé— susurró, para luego sin mucho esfuerzo colocar al omega a horcajadas en su regazo y darle pequeños y dulces besitos en su boquita, justo como a ambos les gustaba.
bienvenido/a ¡gracias por leer! <3