1. Nuestro Secreto
Izuku
La fidelidad.
Es algo muy importante en toda pareja. Es el punto principal en las parejas. Todos sueñan con que su pareja sea fiel.
Pero, ¿Qué pasa cuando no lo eres?
Todos te tachan de infiel y te odian. Pero, ¿y si no tienes más opción? ¿Y si serlo, te hace sentir vivo?
En otras circunstancias tal vez pensaría diferente. Pero en estos momentos, tumbado en la cama y sintiendo como su miembro entra y sale de mi con fuerza, me daba completamente igual.
Me daba completamente igual todo.
—M-Más fuerte, p-por favor.— pido entre gemidos.
—¿Más?— sonríe, pícaro. Acelera las embestidas—¿Te gusta, bebe?
—S-Si, me g-gusta mucho.
Minutos después me corro con un fuerte gemido que amortigua en su mayoría con sus labios. Seguido se corre él, vaciándose en mi interior.
Se tumba a mi lado cansado y me atrae hacia sus brazos. Me acurruco en ellos, inhalando su olor.
Lo único que quería era estar así, con él.
—¿Qué excusa has puesto esta vez?
—Que iba a entrenar con All Might.— respondo.
Ríe. Deja un beso sobre mi frente.
—¿Eres el maestro de las mentiras, no?
—Oh, cállate.— le doy un golpe en el pecho—. Es lo primero que se me ha ocurrido.
Ríe. Acaricia mi mejilla, mirándome dulcemente.
—Te amo, pequeño.
Sonrío.
—Te amo, Kacchan.
Me besa con dulzura. Se lo devuelvo, acurrucándome más contra él.
Esto era lo único que necesitaba para ser feliz.
∞∞∞
Suelto un suspiro y paso una mano por mi cabello mojado al salir de mi habitación.
Me había tenido que duchar porque a parte de que hacerlo siempre me dejaba sudando, también era para que no sospecharan. Les había mentido diciéndoles que había ido a entrenar, por lo que lo normal era que me duchara después.
Llego al salón donde se encontraban todos. Les doy mi mejor sonrisa. Me sonríen de vuelta.
—¡Deku!— Ochaco se acerca y me abraza.
—Hola, cariño.
—¿Cómo ha ido el entreno?
—Bien, como siempre.— sonrío. Beso su frente.
Esto tenia que hacer siempre, sonreír y fingir que todo iba bien cuando no lo era.
A los ojos de los demás yo era el novio perfecto, fiel y cariñoso. Pero la realidad era otra.
La realidad es que no soy ni perfecto, ni mucho menos fiel. Ya que llevo engañando a Ochaco desde pocos meses después de empezar a salir. Si los demás lo supieran me odiarían y pensarían lo peor. Pero, ¿Qué podía hacer? No amaba a Ochaco y no podía decírselo. No podía decirle que a quien en realidad amaba era a un rubio explosivo, con quien no podía estar por miedo a lo que dirían los demás. Todos habían decidido ya mi futuro. Mis amigos, mi familia, mis profesores…Todos creían que me casaría con Ochaco y que tendríamos hijos. No podía contarles la verdad o los defraudaría a todos.
Por eso Kacchan y yo habíamos decidido estar así. Tendríamos una relación de amantes en secreto, sin que nadie lo supiera. No podía evitar que doliera, pero era lo único que podíamos hacer. Al menos podíamos pasar tiempo juntos.
Estaba abrazándola mientras hablábamos con nuestros amigos, cuando lo veo aparecer. No puedo evitar que mi mirada busque la suya. Siempre era así. Siempre que aparecía o estaba con él no podía evitar observarlo. Era tan hermoso y perfecto. Ojala pudiera estar con él como lo estaba ahora mismo con Ochaco.
Su mirada también se encuentra con la mía, lo que hace que se me acelere el corazón. Puedo notar como sonríe y se dirige a uno de los sofás.
—¿Qué os parece si jugamos verdad o reto?— propone, Denki.
Todos aceptan por lo que nos sentamos y empezamos a jugar.
—Deku, ¿verdad o reto?
—Reto.
—Tienes que coger uno de esos caramelos y pasárselo con la boca a la persona que más atractiva te parezca.
—Esta bien, pero tenéis que cerrar los ojos. Solo esa persona lo sabrá.— digo.
Aceptan por lo que todos cierran los ojos. Pongo el caramelo en mi boca y colocándome frente a esa persona, la beso.