Buscando su risa
Alfred lo había notado. Había notado que su novio Kiku nunca reía. Solo eran sonrisas de cortesía, cómo el solía llamarle a las sonrisas japonesas.
Pero él iba a hacerlo reír. Haría todo lo posible por escuchar una carcajada de parte de su novio.
-¡Hey! ¡Kiku!- Dijo sonriente el americano.
-Alfred-san- mencionó el japonés haciendo una reverencia.
-Creo que ya hablamos sobre las reverencias- dijo Alfred con una gota estilo anime en su cabeza.
-Lo siento-
-No te preocupes. ¿Vamos a comer algo?- preguntó sonriente Jones.
-¿Hamburguesas?-
-No, no, pensé en algo más a la japonesa- dijo nervioso.
No iba a negar que se moría por comer hamburguesas pero quería hacer reír a su novio.
Al final fueron a comer takoyaki. Resultado: panza llena y una pequeña sonrisa.
Intentó disimuladamente hacerle cosquillas pero no funcionó.
Vieron anime pero Alfred terminó dormido a la mitad del capítulo así que si Kiku se rió no lo pudo ver.
Lo llevó a un festival y Kiku solo sonreía de la emoción. Nada de carcajadas.
Intentó hacer chistes pero al parecer era pésimo.
Hizo monerías y nada.
¿Que más podría hacer?
-Alfred-san, mire- dijo Kiku con una sonrisa
Pero era sonrisa era más sincera. La razón: conejos.
-Italia-kun me los regaló-
Eran unos siete conejitos, muy lindos. En los ojos de Kiku si notaba un brillo hermoso cuando los veía. Y ahí Alfred recordó: A Kiku le encantaban las cositas tiernas.
Se acercó a su novio y a los conejos. Cargó uno de color café y lo levantó hasta tenerlo frente a su rostro.
-Etto... Alfred-san, no creo que levantar al conejo así sea buena idea- dijo Kiku preocupado.
-No pasará nad- pero justo entonces el conejo le mordió la nariz.
Entre gritos y patadas de conejo, Alfred logró liberarse del animal y lo dejó junto a los demás. Se sobó la nariz y miró a Kiku quién tenía una expresión rara. Aunque poco después fue reemplazada por una sonrisa y luego por unas carcajadas.
Alfred estaba sorprendido. Era la primera vez que veía a Kiku reír y no quería que se acabara. El también empezó a reír.
Cuando ambos necesitaban aire pararon. Segundos después Kiku habló preocupado.
-¿Se encuentra bien?-
-Después de oírte reír por supuesto- dijo el americano sonriendo.
Luego depósito un beso en la frente de Kiku, dejandolo muy sonrojado. Además de sus risas, amaba sus sonrojos.