Under Cloak

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Summary

Charlie, un alfa con el poder de atravesar estructuras y hacerse invisible, ha sido criado solo en orientación de cómics y películas, estuvo bien en su adolescencia, donde ayudaba en crímenes menores y accidentes de baja gravedad en el pueblo en el que nació. No está muy bien en Boston. (Omegaverse/BL). Arte de portada autoría de: wine0cellar

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prefacio

¡Hola! Soy Cara, autora de la historia omegaverse a la que le has dado una oportunidad. Para comenzar, me gustaría explicarte qué es el omegaverse y en consideración de la gran amplitud que tiene la mención, aclarar cuál utilizó yo.


El omegaverse es una mención donde la sociedad tiene castas o géneros secundarios, hay muchos, pero yo utilizo A/B/O (alfa, beta y omega). Sus castas o géneros secundarios vienen acompañados de ciertas características biológicas/sociales que te presentaré a continuación, luego de hablar de ciertos términos.


CELO:

El celo es controlado de diversas formas dependiendo del autor, el celo en mis historias es un periodo donde Alfa y Omega tienen la necesidad biológica de reproducirse, hasta el punto en que sienten un tipo de dolor físico u emocional por no lograrlo.

El celo compartido es algo de enorme conexión emocional, por lo tanto la mayoría de la sociedad es medianamente reacia a hacerlo hasta tener una pareja fija.

Para apaciguarlo existen medicamentos, juguetes y personas de acompañamiento con las que no se corren riesgos de generar un vínculo (esto tiene una explicación profunda, pero básicamente son personas que han renunciado a su género secundario por completo).


MARCA:

Existen las marcas de aroma y las marcas de parejas, ambas causan una conexión emocional fuerte, por ello es peligroso y hasta traumático cuando son hechas sin consentimiento, la marca de aroma dura una par de días, la de pareja puede ser de por vida, aunque hay maneras de quitarla son traumáticas para la persona marcada.


EMBARAZO:

El embarazo es un punto versátil.

Las alfas femeninas pueden tener bebés, los omegas masculinos también, pero ambos comparten la desventaja que tener un útero más débil, por lo tanto sus embarazos suelen ser delicados.


PARTO:

Sencillo, cesárea en la mayoría de casos.


ALFA:

Los alfas son biológicamente los dotados de los nudos para asegurar su reproducción en celo, suelen tener características dominantes como la voz de mando (suele intimidar al resto de géneros).

Son poseedores de feromonas acorde a sus emociones, de ahí viene el término "Personaje B huele agrio después de este evento, no le ha agradado lo que ha ocurrido".

Pueden ser marcados.

Pueden marcar.


BETA:

Los betas son lo más cercano a un ser humano como lo conocemos, pueden sentir ciertos aromas de feromonas, pero no les afectan fuertemente como lo hacen en alfas u omegas, aún así pueden reaccionar, sin embargo, ellos no pueden emitirlas.

Pueden ser marcados, pero no repercute en ellos y la marca desaparece al cabo de semanas.

No pueden marcar.


OMEGA:

Los omegas son aquellos preparados biológicamente para recibir el nudo del alfa, existen omegas dominantes con características bastante marcadas como las de los alfas, son poseedores de feromonas.

Los omegas varones tienen un pene más pequeño, algunos no tienen testículos.

Pueden ser marcados.

Pueden marcar.

Los omegas varones solo pueden quedar en cinta en celos.

Sé que puede ser extraño para algunas personas leer omegaverse. ¡Así que agradezco que le des una oportunidad!




Detuvo su bicicleta con un frenazo brusco, desenredó sus pies de los pedales y se deslizó entre los árboles, el lodo le hizo resbalar pero no le detuvo en absoluto.

Lanzó su mochila lejos antes de meterse al agua fría del lago, rápidamente estuvo cubierto hasta la mitad de su pecho; si no fuese porque Charlie es especial entonces seguro que sus movimientos se verían ralentizados por el entumecimiento. Charlie caminó hasta alcanzar la puerta y al notar que la puerta no se estaba abriendo ni con sus mejores esfuerzos, decidió hacer aquello que era más sencillo para él: Atravesarla.

Charlie tomó de los hombros al conductor y lo arrastró fuera del auto con un empujón, haciéndolo caer de bruces al agua fría, antes de que el hombre pudiese subir la mirada confundido Charlie ya se había cubierto el rostro con su suéter.

—¿Hay alguien más dentro?

—Mi hijo —Murmura el hombre apenas, queda estupefacto al ver que el adolescente atraviesa la infraestructura de su auto por completo sin dañar nada, como un fantasma.

Charlie toma de la mano al pequeño que aparenta tener unos 6 años e intenta arrastrarlo fuera del auto, dejándolo en brazos de su padre, el hombre abrió su boca pero el fuerte sonido del sellado de aire del automóvil los hizo voltear, ambos observaron como el auto ya se había hundido completamente en el lago en cosa de segundos, si algo más se ha perdido, no es tan importante ahora mismo.

—¿Están ambos bien? —Pregunta el pelirrojo, el hombre asiente y un suspiro escapa de sus pulmones. Si es así, no tiene nada más que hacer aquí.

El adolescente cubre su rostro mientras corre lejos de la familia, así como llegó es como se va, tomando su mochila y acelerando en su bicicleta sin pararse a escuchar el “¡Gracias chico!” del hombre del auto.

Su respiración es desigual mientras conduce la bicicleta a toda velocidad por la calle, sus pulmones se congelan con la brisa fría y se ve obligado a toser.

Deja caer su bicicleta en el garaje y corre hasta la puerta trasera, respira agitado y Spencer ladea la cabeza frente a él, Delila no demora en asomar su propia cabeza desde el respaldo del sofá, se levanta rápidamente al ver el estado de Charlie y lo rojas que están sus mejillas por el cansancio.

—¿Qué ocurrió? ¿Estás herido? —Charlie niega con la cabeza, toma una bocanada de aire mientras deja caer su mochila en el suelo.

—Hubo un accidente —El rostro de Delila se dibuja en horror, Spencer también se levanta de su silla.

—¿Estás herido? —Charlie niega pasando saliva, el alfa tras Delila suelta un suspiro de alivio.

—No, no estuve involucrado, quiero decir, lo estuve, pero no en el accidente como tal —Delila lentamente deja ir su rostro de preocupación y levanta una ceja, voltea a ver a su esposo antes de devolver la mirada al adolescente.

—¿Qué hiciste? —Charlie suspira.

—Ayudé a un hombre y a su hijo a salir de su auto que estaba hundiéndose en el lago.

—¡Eso es genial chico! —Exclama Spencer, su esposa lo calla con solo una mirada. Si, es un buen acto, una conducta celebrable, pero Delila quiere cubrir todas las inconsistencias.

—¿Como Charlie? —Consulta la mujer y ante el silencio del pelirrojo, cierra los ojos, respira y vuelve a preguntar, tensa—. Como Charlie. ¿verdad?

—No, no exactamente —Delila se lleva una mano a la frente—. ¡Lo intente! Es por eso que llegue empapado.

—¿Te vieron? —Charlie niega rápidamente, Delila lo cubre en un fuerte abrazo y besa su frente, solo entonces el pelirrojo siente que vuelve a respirar, la beta suspira—. ¿Ellos estaban bien?

—Sin heridas visibles, al menos.

—Bien, eso es lo suficientemente bueno.

Se quedan así un momento, Delila acaricia suavemente su cabello y lentamente suelta su abrazo, mira a Charlie a los ojos.

—¿Cómo te sientes tú con ello?

Charlie no sabe que contestar.

Por un lado, es increíble, se siente bien de haber hecho algo que solo él tiene la habilidad de hacer y ayudar a esas personas, pero, por otro lado, se siente ansioso, aterrado de las consecuencias de su acto de bondad.

—No estoy seguro.

Lo cual es otra manera de afirmar que está atemorizado.

El miedo es un sentimiento con el que está familiarizado desde pequeño, después de la pérdida de sus padres cuando apenas tenía meses de edad y las constantes burlas por sus quemaduras, era algo con lo que aprendió a vivir, jamás sabría lo que estaba al otro lado de la puerta, o lo que estaría por decir la persona al otro lado del teléfono. Aprendió a esperar las malas noticias.

Delila había reparado una y otra vez las piezas de ese chico roto que tenía mucho miedo de la oscuridad, del fuego y de los recuerdos dolorosos a los que ni siquiera tenía acceso, y que a veces creía necesitar, porque recordar la risa de tu madre muerta es triste, sí, pero es algo a lo que Charlie jamás pudo acceder, y hubo días que creyó necesitarlo. Creyó que si pudiese recordar o saber más podría ser más fuerte en el día a día.

Por suerte Delila estuvo allí, en esas consultas al psicólogo y en esos accidentes cuando descubrió que podía cruzar superficies, estuvo allí para leerle cuentos y decirle que lo amaba profundamente, estuvo allí para las pesadillas y los buenos momentos, cuando ella decía “estoy orgullosa de ti”.

Charlie se mira en el espejo y mira las cicatrices de quemadura que crecieron con él.

Recuerda un día, cuando estaban donando juguetes y ropa a la caridad, Charlie no entendía por qué ayudar a otras personas era importante, el peso que tenía, después de todo lo que él veía eran niños burlones esperándolo en los marcos de las puertas para decirle que era un fenómeno, entonces. ¿Por qué siquiera debería importarle lo que ocurra con otros niños?

Delila sonrió, acarició su cabello y le dijo “Porque la gente buena tiene las herramientas para ayudar a los demás”.

Si Charlie no hubiese interferido. ¿Esa familia estaría bien ahora?

Charlie se mira en el espejo unos segundos más, una vez más recorre sus cicatrices con sus ojos.

Por el rabillo del ojo puede ver a Reece con su oso bajo el brazo, lo ve pasar y detenerse a mirar, sus brillantes ojos verdes fijos en Charlie, el pelirrojo no puede evitar tragar el nudo de su garganta.

Porque ese niño le recuerda a su hermano, porque si Delila y Reece estuviesen en ese auto Charlie estaría aliviado de saber que fueron rescatados, piensa en que la familia de ese hombre estará aliviada de saber que él y su hijo están en casa esta noche. Nadie necesita los detalles. A veces los detalles no importan.

Charlie suspira, acaricia el despeinado cabello de Reece. Si Reece estuviese en peligro le gustaría que alguien, quién fuese, ayudase.

Baja las escaleras a saltos y antes de que Delila tenga la oportunidad de regañarlo por ello exclama:

—Quiero ayudar a las personas —La beta se queda de pie, con el cuchillo con mantequilla en su mano, Spencer que está preparando su café se voltea.

No esperaba ninguna reacción positiva de ella, de todas maneras. Después de todas las veces que le comentó que lo mejor era esconder ese poder del resto, pero aun así, se mantiene allí, expectante.

Delila suspira, sonríe.

—Estoy orgullosa de ti, Charlie.

Spencer corre hacia el pelirrojo y lo levanta por los aires con una sonrisa de oreja a oreja.

—Vas a ser impresionante, Charlie.