Baby
Las risas de Ashido no paraban de resonar en la sala, mientras que Uraraka, Deku y Todoroki analizaban en silencio la situación, por otra parte Kirishima intentaba acallar los llantos de Bakugou meciéndolo en sus brazos, sí, habéis leído bien.
Bakugou fue transformado en un bebé por un villano y la clase A debía estar al cuidado de él hasta que todo volviera a la normalidad.
Pero Bakugou no se dejaba cuidar por nadie más que por su novia...cuando Freya no estaba todo era un caos.
En ese momento tuvo que ir a ducharse y obviamente no quiso llevarse a Bakugou con ella.
Al parecer Bakugou era un bebé por fuera, pero a pesar de que solo balbucease y no pudiese hablar ni caminar su mente seguía siendo la de un chico de dieciseis años, no había olvidado nada, por lo tanto para Freya sería extraño meter a Bakugou en la ducha junto a ella.
Y eso le molestó, cosa por la que poco después se puso a llorar entre los brazos de Kirishima, a quien Freya le había encargado.
-Bro...tranquilizate un poco.- Bakugou comenzó a patalear y a soltar débiles explosiones de sus manos mientras que Kirishima cerraba sus ojos con fuerza e intentaba sujetarlo bien para que no se cayera.- Y TÚ DEJA DE REÍRTE.
Ashido no paraba de desternillarse de risa situada a un lado de Kirishima con sus manos posadas sobre su tripa, la cual ya le dolía de tanto reírse.
-To...Todoroki, ¿qué haces?- Preguntó Deku en un tono sorprendido viendo como Todoroki enfocaba con su móvil hacia Bakugou, haciendo un vídeo con una expresión bastante neutra decorando su rostro.
-Guardar recuerdos, quizás le haga ilusión verse a sí mismo de bebé.
-No creo que eso vaya a gustarle Todoroki-kun.- Dijo Uraraka con una gotita de sudor cayendo por su sien.
-¿Qué es todo este jaleo?- Freya hizo acto de presencia sonsacándole una sonrisa cargada de alivio a Kirishima.
-Ya llega la mami.- Dijo Ashido mientras se secaba las lagrimillas.
Al escuchar la voz de Freya, Bakugou dejó de llorar al instante y estiró sus brazos hacia ella, con las gotitas bordeando sus ojos carmesíes.
-Por favor no vuelvas a dejarle con nosotros, es incontrolable.- Suplicó Kirishima extendiéndole el bebé a Freya, quien lo tomó entre sus brazos comprendiendo la situación.
-Lo siento...ya sabéis como es él.
-Le soporto de adolescente...pero no de bebé...no valgo para padre.- Dijo Kirishima llevándose una mano al pecho mientras que unas lagrimillas se escapaban por sus ojos.
-No digas eso Kirishima.- Le animó Deku dándole dos palmaditas en la espalda.
-Solo tenemos dieciseis años no se puede esperar mucho de nosotros, a no ser que seas Freya claro.
Freya rodó sus ojos y meció a Bakugou suavemente entre sus brazos mientras que este se dedicaba a mirarla algo más relajado, aunque por supuesto con su ceño fruncido y un ligero puchero formando sus labios.
-Sabéis que este idiota solo me quiere porque soy su novia y por nada más, sino me estaría tratando igual de mal que a vosotros.- Le dio un golpecito en la nariz a Bakugou quien cerró sus ojos instantáneamente para después sacarle la lengua a Freya en señal de burla.
-Pff...yo ahora tengo curiosidad por una cosa Freyii...- A Freya noe gustaba el tonto que usó Ashido en ese momento, cuando hablaba así era porque iba a soltar algún disparate por la boca y lo peor es que no se imaginaba con que podía recibirla, Ashidobera impredecible al fin y al cabo.-¿Cómo se siente cambiarle los pañales a tu propio novio, limpiar su caca y ver su pene en miniatura?
Bakugou dio un brinco entre los brazos de Freya mientras que esta se quedó rígida en el sitio con su boca tan abierta que parecia que en cualquier momento le llegaría al suelo.
Ashido podía ser muy directa a veces, demasiado quizás, incluso alteró a Todoroki, posicionado a un lado de Deku, quien estaba rojo como un tomate.
-¡Ashido esas cosas no nos interesan!- Le sermoneó Kirishima haciendo que la muchacha de pelo rosado se encogese de hombros con una amplia sonrisa decorando sus labios.
-Pues a mí sí.- Se notaba que se aguantaba la risa, pues ella sabía a la perfección que había puesto nerviosa a Freya y había enfurecido a Bakugou, quien comenzó a patalear entre los brazos de la muchacha y a agitar su puño en el aire mientras gruñía de una forma que incluso resultaba angelical.
Kirishima comenzó a echarle una buena bronca a Ashido mientras que el reto trataban de reponer sus mentes tras ese susto que les dio la chica.
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Bakugou siguió enfurruñado a lo largo de la tarde.
Se hallaba sentado en la cama de Freya, apoyado en un cojín con una muy mala cara, parecía que sí te acercaba solo un poco te intentaría explotar la cara, y digo intentaría porque su quirk ni siquiera había hecho acto de presencia en su cuerpo.
Freya se sentía realmente mal por él, se ponía en su lugar y estaba deseando que Recovery Girl hallase una cura rápido o que al menos el efecto durase poco, pues en realidad no quería cree que fuese permanente.
Decidió tomar asiento a su lado, Bakugou la miró de reojo y en el instante en que sintió el verde esmeralda puesto sobre él volteó hacia otro lado sintiéndose bastante humillado por estar así delate de ella, cosa que Freya sabía a la perfección.
-Katsuki...- Freya paseó sus dedos por su pelo y comenzó a acariciarlo en círculos de la forma que tanto le gustaba a él.- Sé lo que estás pensando...y sé que es difícil perdírtelo pero debes de ser paciente, no vas a estar así toda la vida te lo garantizo.
Bakugou infló sus mofletes en señal de malestar y volvió a cruzar sus ojos rojizos con los de Freya, se veía tan inocente y tan tierno a pesar de que internamente seguía siendo el mismo Bakugou de siempre que probablemente estaría maldiciendo por todo mentalmente pues aquel poder solo le permitía balbucear y soltar cosas realmente incoherentes por la boca.
Freya esbozó una amplia sonrisa y tomó al chico por debajo de las axilas para posicionarlo sobre su regazo y envolverlo en un abrazo, con el cual Bakugou se quedó tieso pues su mejilla quedó apoyada en un de los pechos de la muchacha, cosa de la que ella no se dio cuenta.
-También sé que no te gusta ser dependiente ni que cuiden de ti, pero eres lo suficientemente inteligente como para entender que te voy a proteger siempre.- Dejó un beso en su cabeza y al apartarse para poder ver su rostro casi estalla a carcajadas.
Su rostro estaba más rojo que el pelo de Kirishima y sus labios se torcían en una temblorosa línea.
Freya no sabía si Bakugou quería llorar o realmente estaba conmovido con la situación.
Pronto descubriría que fue la primera opción porque un olor bastante fuerte se coló por las fosas nasales de la chica provocando que tomase a Bakugou y lo echase hacia atrás con sus brazos extendidos.
-Uuugh...dios mío...Kaats...- Gimoteó Freya mientras acercaba a Bakugou de nuevo hacia ella y palpaba su trasero para darse cuenta de que en efecto en el pañal había un regalito para ella.
Los quejidos y sollozos del bebé iban ascendiendo poco a poco hasta convertirse en llanto. Ya había lidiado con esa situación el día anterior e intentó darse toda la prisa que pudo en preparar una toalla para extenderla en la cama, pañales y toallitas para limpiarle.
Los llantos de Bakugou eran muy elevados, se notaba que desde pequeño era un gritón, no se imaginaba a sí misma teniendo un hijo así con Bakugou, no sabía si podría aguantar tal llanto y griterío todos los días.
Freya se estuvo informando y leyó en Internet que no debía de ponerse nerviosa en situaciones de ese tipo porque sería peor tanto para ella como para él, así que soltó un fuerte suspiro y mientras le retiraba los pantalones.
Comenzó a tararear una nana que su madre le cantaba a ella cuando era pequeña, antes de que se fuese al otro lado.
Puso toda su dedicación para retirar los cierres adhesivos cuidadosamente sin dejar de tararear, dándose cuenta de que esa tranquilidad funcionaba porque el llanto iba menguando a medida que Freya avanzaba con el proceso teniendo toda la atención de Bakugou puesta sobre ella, el llant acabó reduciéndose a leves hípidos.
Alzó las piernas de Bakugou y comenzó a limpiarle sin asco alguno, no me importaba hacer todo eso por él, necesitaba ayuda y sabía que para Bakugou sería humillante que cualquier otra persona le hiciese esos cuidados.
Estaba tan centrada en la tarea que ni siquiera se dio cuenta de que Bakugou la miraba con sus mejillas sonrosadas, su reacción fue una mezcla entre la vergüenza que estaba sintiendo y el descubrimiento de la voz tan melodiosa que tenía la muchacha. Por la mente del chico estaban pasando un montón de cosas, no podía evitar pensar en un futuro lejano con ella, casados y con hijos...sería tan buena madre y esposa.
Sí, se estaba sintiendo afortunado de tener a una novia tan dulce y atenta como lo era ella, a veces no entendía como una persona tan perfecta podía estar enamorada de un patán como él que ni siquiera era la mitad de fuerte de lo que debería ser...además él mismo era consciente de que no era fácil de tratar y de la santa paciencia que tenían Kirishima y Freya con él.
-Bueno...esto ya está.- Al dejar de escuchar la nana Bakugou se sintió realmente agotado, me pesaban los párpados y estaba luchando por seguir viendo el rostro angelical de su chica mientras recogía todo lo que estuviese sucio y lo arrojaba a una papelera posada a su lado, pero por suerte...antes de dejarse vencer por el sueño pudo hacer contacto visual y apreció la sonrisa que le dedicó.
Definitivamente era afortunado de tenerla a ella en su vida y le jodía en el alma no poder decirle nada de lo que pensaba en esos momentos.
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Poco a poco Freya estaba siendo arrastrada lejos de su preciado sueño.
Notaba como un tacto rugoso paseándose por su suave y blanquecina piel, eran unos dedos, estaba recorriendo de forma juguetona su cuello, llegando al valle de sus pechos para después volver a ascender.
Freya sonrió y se encogió ante las caricias, sintiendo como ahora esa mano abarcaba su mejilla y la acariciaba con la yema de su dedo pulgar. Estaba algo más espabilada y su cerebro la ayuda a a comprender que se trataba de Bakugou, pero aún estaba lo suficientemente adormilada como para no acordarse de que un villano lo transformó en bebé hace cosa de un día.
-Katsuki...¿Qué haces en mi cama?- Podía reconocer la aspereza de aquellas manos en cualquier parte, y no entendía muy bien cómo había llegado Bakugou a su cama cuando ella cerraba la puerta con cerrojo.
Pero la razón arremolinó su mente poco a poco al escuchar un bufido seguido de una risa baja y ronca. Sus ojos se abrieron de par en par y Freya se apoyó rápidamente sobre sus manos pudiendo apreciar en la penumbra la expresión burlona tan característica de su novio, pero para ella eso no era suficiente, estiró su brazo para alcanzar la lámpara de la mesilla que estaba al otro lado del cuerpo de Bakugou y al encender la luz tenía su rostro a centímetros del suyo, viendo ese rojo intenso y ya para nada inocente en sus ojos, pero para sorpresa de Freya su mirada estaba suavizada haciéndole ver mucho más atractivo.
-¡Katsuki!- Freya se puso completamente encima de él y me abrazó como si ella fuese un koala, sintiendo como los brazos de Bakugou le rodeaban envolviéndola en su calor.- Vuelves a ser tú.- Susurró Freya loca de contenta para después llenar de besos una de sus mejillas.
Bakugou sonreía con sus ojos cerrados recibiendo gustoso las muestras de cariño de su novia.
Los labios de Freya- carnosos y suaves - se estampaban sonoramente por la mayor parte de su rostro menos por los labios, cosa que Bakugou estaba ansiando desesperadamente, por eso no tardó en sujetarla por las mejillas para frenar sus besuqueos.
Quería decirle miles de cosas, pero su sola presencia le estaba dejando sin respiración así que dejó a un lado sus pensamientos y se lanzó a devorar esos labios que tanto se le antojaban.
Bakugou fue lanzado y brusco como de costumbre, no se achicó a la hora de saborear el dulce néctar de su boca.
Sus manos se arrastraban por la espalda de la muchacha hasta llegar a su trasero, lo estrujaba y amasaba dejándose llevar por el deseo. Habían pasado tan sólo dos días de que fue transformado y había echado de menos tocar y sentir el cuerpo de su novia.
Freya deshizo el beso separando sus labios de los de él no sin antes darle un mordisquito.
-Estaba preocupada...- Dijo Freya acariciando con ternura las mejillas de Bakugou.- Yo...- Pero se quedó completamente petrificada al darse cuenta de un pequeño detalle.- E-estás...estás desnudo.- El calor ascendió a las mejillas de Freya mientras hizo el ademán de quitarse de encima pero Bakugou fue más rápido agarrándola de la muñeca y tirando de ella para que se estampas contra su pecho, y así poder encarcelarla entre sus fornidos brazos de nuevo.
-Me has visto desnudo más veces nena...- Susurró él con picardía. - No entiendo porque te avergüenzas.- Posó un mechón del pelo de Freya tras su oreja sin dejar de comersela con la mirada.
-Ehm...bueno yo...
-Estos dos días han sido el jodido infierno para mí...he tenido que soportar como literalmente me limpiabas el culo, me ayuda as a eructar, me dabas de comer...
Freya sabía que eso a Bakugou no me gustaría, pero no le quedóbotra opción que cuidarle.
No pudo evitar inflar sus mofletes en un mohín y lanzarle una mirada de pocos amigos a Bakugou al captar el tono molesto en su voz.
-Si querías que te dejase al cuidado de otro o completamente solo y vulnerable...- Rodó sus ojos.- Yo solo quería ayudarte.
Bakugou no pudo contener su sonrisa por mucho más tiempo, su plan de hacerse el enfadado quizás no tuvo el resultado esperado, así que tomó a Freya del mentón y volteó su rostro para que ambos quedasen frente a frente.
-Te voy a empotrar como recompensa por todo lo que has hecho por mí y...porque he estado sufriendo en silencio viéndote sin yo poder hacerte nada.
Los ojos de Bakugou tenían un brillo asalvajado, era como un animal salvaje a punto de abalanzarse ese sobre su presa, y a Freya le encantaba esa faceta suya.
Soltó una suave risa y dejó que Bakugou la empujase a un lado para ponerse ahora encima de ella, dejando su miembro completamente al descubierto puesto que antes estaba cubierto con las sábanas.
Freya lanzó una rápida mirada hacia abajo mordiéndosd el labio inevitablemente al ver tremendo aparato alojado entre sus piernas, Bakugou sonreía con orgullo, alzando su mentón ligeramente en señal de poderío.
-Ahora podrás alardearle a esa mierda rosada de ojos saltones de que tienes un novio con una buena polla...aunque si te oye gritar quizás se haga una idea.- Soltó mientras se encorvada un poco más, hasta el punto en que sus narices rozaron.
Los comentarios de Bakugou eran tan fuertes que a veces sobrepasaban a Freya, dejándo sus mejillas tan rojas como un tomate.
La muchacha le golpeó en el brazo como reprimenda mientras que la expresión suavizada y burlona del chico no se alteró ni por un segundo.
-Eres idiota, sabes que Mina a veces dice tonterías ni se te ocurra decirle nada o tan siquiera seguirle el rollo porque sabes que contigo todo acaba calcinado o reventado.
-Así es como va a acabar tu coño esta noche.- Susurró con su típica ronquez paseando la palma de su mano por la vulva de la chica que portaba unos shorts apretados que ayudaban a que em tacto fuera más notorio.
Freya abrió la boca para replicarle de nuevo, pero entre que las palabras no afloraban y los besos de Bakugou en su cuello la desconcentraban decidió dejarlo estar, cerrar sus ojos y dejarse llevar por el roce de sus dedos sobre su clítoris, soltando jadeos bajos mientras se dedicaba a acariciar el pelo del chico, cuyos mordiscos y lametones eran más bruscos en su cuello, incluso gruñía como si fuese un animal hambriento deborandola.
Arrastraba su lengua por la suave y blanquecina piel de la chica, deleitándose incluso con su olor tan endulzado y característico de ella, era como estar rodeado de algodón de azúcar a su parecer, y aunque no fuese fanático de lo dulce amaba estar embriagado por su esencia natural.
Los dedos de Bakugou comenzaron a introducirse por el borde del short hasta que poco a poco su mano entera acabó por perderse en su interior. El gemido que soltó Freya al sentir el tacto de sus dedos sobre esa zona la hizo sobresaltarse, si es cierto que eran algo rugosos pero no hasta el punto de dolerle ni molestarle.
Freya tiró del pelo de Bakugou hacia atrás para poder enfrentar su rostro y lanzarse a sus labios sin darle tiempo a pensar si quiera.
El ambiente iba valdrán dose cada vez más, los dos estaban completamente idos, centrados en satisfacer el placer de ambos.
-Necesito follarte.- Bakugou le regaló a Freya un mordisco en su labio inferior al sacándole un gemido.
Sin esperar ningún tipo de respuesta Bakugou bajó por sí mismo y tiró de los shorts de Freya dejándola con un tanga blanco, Bakugou se paseó la lengua por los labios al ver semejante manjar solo para él.
-Estás apetitosa...
Freya sonrió con algo de sorna, bajando su mirada al miembro de Bakugou que apuntaba peligrosamente hacia ella, su glande resaltaba brillante del líquido preseminal que emanaba de él.
Se apoyó sobre las palmas de sus manos para después sacarse la camiseta y tirarla a un lugar inconcluso de la habitación dejándo sus pechos completamente al aire, puesto que Freya no usaba sujetador para dormir.
Bakugou estaba más que complacido por las bonitas vistas que le regaló su chica, aunque no tardó en disfrutar de ellas más de cerca. Los pechos de Freya fueron apresados por las manos de Bakugou, los estrujaba y amasaba, centrándose sobre todo en sus aureolas rosadas que tanto llamaban la atención del chico.
Pellizcaba sin piedad ambos pezones sin perder de vista ni por un segundo su rostro, Freya le dedicó una sonrisa coqueta para después apartar sus manos y apoyar las suyas sobre su pecho con la intención de empujarle, no tardó en poner ambas piernas a cada lado de su cuerpo sin sentarse del todo sobre su miembro, se estiró y sujetó sus muñecas pegándolas al colchón.
-Joder me encanta cuando te impones así...- Soltó Bakugou.
-¿No decías que te gustaba dominar a ti?- Enarcó una ceja.
-Y me encanta...pero le estoy cogiendo el gusto a verte intentando domarme, en nada vas a acabar a cuatro pidiendo que te folle más fuerte.
Freya alzó sus cejas con cierta sorpresa.
No se iba a acostumbrar nunca a sus comentarios picantes, pero esa vez no se achicaría ante él, apoyó su feminidad en el miembro del chico sin desprenderse del tanga. Bakugou dio un respingo ante el tacto puesto que su pene estaba bastante sensible, mientras tanto Freya- con sus manos apoyadas sobre sus pectorales -arqueó su espalda y comenzó a moverse de adelante a atrás, volteando su cabeza para poder ver sus movimientos, y como Bakugou posaba ambas manos sobre su culo y la ayuda a a balancearse y a apretarse contra él, cosa que le hizo cierta gracia porque olía su calentura a kilómetros.
Y en esos momentos Freya quería ser un poco mala, así que frenó sus movimientos y se quitó las manos de Bakugou de su trasero poniéndolas de nuevo contra el colchón.
-Si que estás ansioso.
-No te haces una idea de cuanto.- Movió su pelvis hacia arriba provocando que Freya jadease por la sorpresa de sentir aquel endurecido miembro chocando contra su feminidad.
-Idiota...- Dijo Freya en un tono burlón para después apoderarse de sus labios, todo mientras mecía sus caderas y mantenía sus muñecas sujetas.
Paseaba su lengua de forma lasciva alrededor de la suya, creando una suave y erótica danza entre ambas.
Sus ardían pegados el uno al otro, las respiraciones iban ascendiendo a medida que el profundizaba más y más el beso.
Bakugou se estaba muriendo de ganas por tocarla, él mismo sabía que a pesar de lo mucho que entrenaba Freya podía deshacerse de su agarre, no lo haría fácilmente pero lo acabaría consiguiendo, aunque por otro lado no quería romper ese momento, pocas veces Freya se tomaba el control de la situación, y cuando lo hacía le volvía loco.
Sus labios se separaron en un fuerte chasquido, sus miradas se cruzaron unos segundos seguido de sonrisas altaneras por parte de ambos.
Freya le soltó las muñecas para después voltear su cuerpo y quedar sentada sobre su pelvis de espaldas a él, dándole una bonita visión de su trasero y su espalda, aunque parte de esta estaba oculta entre sus rizos.
La muchacha volteó su rostro y le dedicó una sonrisa maliciosa mientras comenzaba a mecer su cuerpo de adelante a atrás continuando con los roces, Freya supo que había conseguido ganarselo del todo al ver su rostro completamente serio y como su mandíbula estaba tensa como si estuviese tratando de retener algún ruido indeseado para él, recorriéndola con la mirada. También supo que no tardaría mucho más en posar ambas manos sobre sus nalgas, acariciándolas y ayudándola a seguir con aquel ritmo lento y duro.
Freya notaba que su polla estaba cada vez más dura, y eso la ayudaba a satisfacer el placer alojado en su clítoris.
-¿Esta es mi recompensa por portarme bien?- Bakugou le dio un cachete en una de sus malvas sonriendo victorioso al ver como el cuerpo de la contraria se tensaba.
-¿Portarte bien? No sé si eres peor de bebé o de adolescente hormonado...- Soltó jadeante.
-Pff...¿Cómo me tengo que tomar eso?- Volvió a bajar su mirada hacia el trasero de Freya mordiéndose el labio como muestra de deseo.
Freya dejó escapar una suave risita despegándose del cuerpo de Bakugou, gateando hasta quedar a cuatro con su trasero bien alzado. Volteó su cabeza hacia atrás y le dedicó una sonrisa cómplice al chico mientras se contoneaba con una expresión calenturienta plasmada en su fino rostro.
-Sabía que acabaríamos así.- Bakugou se apoyó sobre las Palmas de sus manos para poder quedar finalmente de rodillas, agarrando las caderas de Freya con ambas manos sin poder despegar los ojos de su trasero.
Bakugou posó la palma de su mano en el centro de la espalda de la chica y ejerció algo de presión hacia abajo, Freya entendió y apoyó la parte superior de su cuerpo contra la cama dejando que Bakugou se deshiciese de su tanga, tirando de él con cierta impaciencia.
-Intenta no pasarte de la ralla, no quiero que nadie se entere de esto...
Pero a Bakugou no le gustaba ser bueno, tomó su miembro y poco después de que Freya finalizase la frase la ensartó con su mástil, provocando que la muchacha ahogarse un fuerte y duro gemido, sustituyéndolo por un quejido bajo y tembloroso.
Bakugou paseó su lengua por sus dientes de forma lujuriosa sin perder detalle de cómo el cuerpo de su chica temblaba deliciosamente, sabía que se estaba retorciendo de placer no le importaba que se enfadarse por desobedecerla, es más...eso le inspiraba para seguir siendo más cabrón si hacía falta.
-Muy bien...has sabido contenerte, princesa.
-Q-que te...jo-odan...- Comenzó a mover sus caderas de adelante a atrás con suavidad, sacando su polla hasta la mitad para después volver a introducirla hasta el fondo.
Los gruñidos y suspiros de Bakugou eran roncos y bajos, caldea an el ambiente más de lo que lo estaba ya. Los sonidos que él emitía en el acto a Freya le recordaban a los de un animal salvaje y astuto, y a ella le encantaba sentirle de esa manera.
Bakugou no tardó en empoderarse del todo al posar su mano sobre la cabeza de Freya, crispando sus dedos entre los rizos de la chica ejerciendo una presión mínima para pegar la mejilla de la muchacha contra el mullido colchón.
Freya estaba tocando el séptimo cielo con las puntas de sus dedos, el miembro de Bakugou la llenaba al completo y su ritmo lento y profundo la ayudaba a no perder ni un solo detalle, gozaba de toda su extensión y de los leves temblores que la envolvían cuando llegaba al tope.
-Que estrecha la tienes.- Bakugou se mordisqueó el labio ansioso, deleitándose con los ronroneos que Freya soltaba fuera de sí.- Así da gusto follarte...- Gruñó y le dio una palmada en una de sus nalgas con su mano libre para después tirar de sus pelos con la otra sin ser demasiado brusco,sus movimientos pelvicos aceleraba a medida que iba perdiendo el control de sus actos y el deseo lo envolvía hasta llegar a su cerebro.
Un cosquilleo recorría el cuerpo de Freya de la cabeza a los pies repetidas veces, sus mejillas adquirieron un tono rojizo y los suspiros eran incontrolables.
Los movimientos de Bakugou estaban yendo a una velocidad endiablada, era tal que el cuerpo de Freya se sacudía con el choque de ambos cuerpos, las palmadas del abdomen contra su trasero eran más sonoras, los gemidos no tardaron en brotar de entre los labios de Freya, no podía contenerse más y eso hizo a Bakugou sonreír con orgullo por unos cortos segundos.
Siguió concentrado en otorgarle placer a ella y a sí mismo, Freya no de quedaba corta e inició movimientos ascendentes y descendentes con su trasero, engullendo la polls del contrario de forma casi hambrienta mientras que este se quedaba quieto por unos segundos admirando las acciones de su chica con una expresión seria y ardiente surcando cada una de sus facciones.
Como respuesta Bakugou paseaba su dedo pulgar por la sien de la muchacha, regalándole súbitas caricias como si de ese modo le estuviera diciendo lo mucho que le gustaba que hiciera eso.
A Bakugou le volvía locos las iniciativas de Freya pero...le gustaba más pillarla por sorpresa y dejarla sin aliento, es por eso por lo que afirmó su agarre contra las caderas de la chica- dejando su cabeza libre -y tras un hondo suspiro comenzó a follarsela como un auténtico bestia, haciendo aún más ruidoso el choque de ambos cuerpos.
-A-aaahhh~- Freya clavó sus uñas contra el colchón y mordió la almohada sin poder dejar de soltar un quejido tras otro.
Mientras tanto Bakugou respiraba como un toro embravecido, poniendo toda su fuerza en realizae aquella acción, endureciendo los músculos de su cuerpo y apretando su trasero para poder otorgarle unas embestidas más duras y profundas, incluso continuó golpeándola de forma más seguida gozando de la bonita coloración que dibujaban sus nalgas ahora enrojecida con las marcas de su mano.
-Mierda...- Su pene latía alocado, a punto de derramar su contenido, pero Bakugou fue más rápido y logró extraerlo antes de que eso sucediese.
-Ah...- Freya se encogió al sentir su vagina vacía, giró le ente su rostro hacia Bakugou y soltó un gimoteo de protesta.- Katsuki...no pares ahora idiota.
Para sorpresa de Freya Bakugou se agachó dejando su cabeza a la altura de su feminidad, agarró ambas nalgas y se aventuró a pegar su boca contra su entrada, saboreando los jugos que la bordeaban.
Freya se tensó repentinente y suspiró de una forma bastante erótica, ese sonido acarició los oídos de Bakugou de una forma deliciosa, invitándole a seguir devorando su coño, como si Bakugou no ansias otro manjar más que ese.
Su lengua desaparecía en el interior de la chica y luego volvía al exterior paseándose de nuevo por los bordes para seguidamente adelantarse y llegar al preciado clítoris el cual golpeteaba con fulgor haciendo temblar a la chica del gusto.
Los lametones y las sorbidas que Bakugou le proporcionaba la hicieron sonreír de forma burlona mientras se echaba el pelo hacia atrás para seguidamente morderse el labio y ronronear por el placer que la envolvía.
-Estás deliciosa.- Susurró contra su coño, lanzándose de nuevo contra él de forma ruidosa.- Me pasaría el día saboreandote.
-Ahm...eres un...idiota...aaah...d-dios...
Bakugou paró unos segundos y después se tumbó boca arriba dejando su cabeza bajo el cuerpo de Freya, tomó sus nalgas y empujó hacia abajo para estampar su vagina contra su boca.
Paseó su lengua con dureza desde la entrada hasta su clítoris, repitiendo esa acción varias veces más, sonriendo como un condenado al sentir el cuerpo de la muchacha temblar como una jodida maraca.
Freya se apoyó sobre sus manos, alzando la parte superior de su cuerpo quedando ligeramente sentada sobre la boca del chico, le dedicó una mirada avergonzada desde arriba al cruzarse directamente con sus ojos que se hallaban ligeramente entreabiertos, aunque ese breve contacto visual se hizo añicos en cuanto Bakugou sorbió con fuerza su apetitoso y ya rojizo clítoris.
Freya procedió a apoyar sus manos hacia atrás para lograr un poco más de movilidad y fricción, si no estuviera tan necesitada quizás no habría sido capaz de aguantar en esa posición debido a que estaba muy expuesta a los ojos de Bakugou.
-Katsuki...si sigues así yo...no voy a poder aguantar...- Soltó ela jadeante.
Al parecer eso era lo que Bakugou quería, pues sus lamidas y chupetones eran cada vez más violentos, siendo el ruido de sus labios el que caldeaba por completo el ambiente.
Freya se quedó sin aliento, cubrió su boca tratando de contener otro de sus sonoros gemidos, su cuerpo no respondía y sus piernas temblaban efusivamente al igual que todo su cuerpo, estaba alcanzando su preciado orgasmo en aquella posición tan comprometedora.
Sus sentidos se nublaban, los latidos de su corazón eran cada vez más frenéticos y su pecho se movía al ritmo de su agitada respiración mientras su clítoris se vaciaba.
Bakugou degustaba aquel manjar con sus ojos cerrados, moviendo su boca y su lengua de una forma más suave, acariciando las piernas y el trasero de la chica con la misma ternura con la que sorbía sus líquidos.
Bastaron unos golpecitos más con su lengua para dejarla completamente relajada y vacía.
Gozó de sus últimos y bajos gemidos y ella misma se quitó de encima tumbándose a un lado de él, estaba exhausta, aún seguía teniendo ligeros espasmos a causa de la corrida y no pudo evitar hacerse un ovillito para tratar de aliviarlos, Bakugou se relamía los labios a su lado, voltea do su cuerpo hacia la chica para apartar el pelo de su rostro con dos de sus dedos, cruzándosd de lleno con el verde esmeralda que tan hipnotizado lo tenía, las mejillas de Freya estaban rojas y sus labios quedaban ligeramente entreabiertos, sabía que se había excedido y que eso- obviamente -a ella le encantó.
Las palabras sobraban en momentos como ese, el contacto visual era todo lo que necesitaban. Supo que Freya se recuperó cuando esta le dedicó una de sus dulces sonrisas, de esas que le derretían hasta el alma.
Bakugou no solía corresponder a ese tipo de gestos, pero su mirada suavizado y enamorada hablaba por sí sola, Bakugou no miraba a nadie más de esa manera, sólo a ella, y Freya ya comprendía el lenguaje facial de su novio lo suficiente como para saber como se sentía en cada momento.
La muchacha bajó la mirada un momento y abrió sus ojos de par en par al ver el miembro de Bakugou aún venoso y duro, señal de que antes no se corrió, Bakugou le dedicaba una sonrisa ladeada mientras acariciaba los rizos rojizos de la chica, estaba claro que él estaba esperando a que Freya se repusiera, porque no se iba a quedar a medias, era una máquina del sexo y Freya era conocedora de ello.
Con una sonrisa somnoliento y algo coqueta Freya arrastró su cuerpo entre las sábanas hasta posicionarse más cerca aún de Bakugou, acortando la poca distancia que quedaban entre sus cuerpos. Sus codos quedaron apoyados sobre el colchón, sus piernas estiradas y una de sus manos acariciaba con delicadeza uno de los mechones del chico.
-¿Estás preparada para lo que se te viene encima?- Le preguntó Bakugou mientras se alzaba y se iba colocando sobre Freya, apoyando su pelvis en su trasero de modo que su polla quedaba incrustada entre sus nalgas.
Apoyó su mentón sobre su hombro y comenzó a besar su cuello mientra apartaba los mechones de su rizado cabello.
Freya cerraba sus ojos y dejaba que Bakugou saborease su piel, todo con una sonrisa dibujada en sus labios.
-Estoy cansada pero...siempre consigues convencerme.- Dijo Freya mientras se encogí a un poco a causa de las cosquillas que le provocaban los mordisquitos que le daba Bakugou.
Movía su pelvis de modo que su pene se arrastraba por la zona de arriba a abajo, le gustaba escuchar los gemidos de Bakugou contra su oreja, rara vez hacia ruido durante el sexo pero cuando sucedía a Freya lograba volverla loca.
La ronquez de su voz cuando hablaba de normal era sexy...y sus gemidos lo eran aún más, sobre todo si eran tan íntimos.
Respiraba airado y besaba de vez en cuando la mejilla y el hombro de Freya mientras que esta movía su trasero hacia arriba como mejor podía.
-Que bien hueles...- Bakugou olfateó en la zona del cuello de la chica para después suspirar sobre ella todo sin dejar de frotarse contra su vagina, sus movimientos eran cada vez más precisos, tanto que la punta de su miembro en ocasiones ya amenazaba con aventurarse hacia el interior de la muchacha.
Freya volteó su rostro cruzando mirada con Bakugou por unos segundos, sacó un poco su lengua incitándole a algo más, cosa que él entendió y por eso junto su lengua con la de ella iniciando un beso lascivo y seductor.
Aprovechando esa mínima distracción y la reciente húmedad de su feminidad Bakugou agarró su miembro y lo dirigió hacia la entrada, logrando introducir hasta la mitad, y en ese momento la sensación de sus paredes era más cálida, húmeda y apretada a causa de que sus piernas estaban juntas.
Freya gimió en medio del beso y dejó que Bakugou mordisquear sus labios hasta que comenzase a mecer su cuerpo de adelante a atrás.
El chico tenía sus manos apoyadas a cada lado del cuerpo de Freya para no aplastar la del todo y para dar más impulso a sus movimientos.
-Ahm...- Freya alzaba su trasero todo lo que podía y se mordía el labio para contener algún ruido indeseado, aunque lo más probable es que su vecina de habitación ya les hubiera escuchado en caso de que su sueño fuese flojo.
Las embestidas de Bakugou incrementaban por momentos, su pelvis se estampa a ruidosamente contra las nalgas de la chica, de nuevo su cuerpo se sacudía con cada embestida...eso y los gruñidos del chico lo hacían ver como un auténtico salvaje.
Rodeó el cuerpo de Freya con sus brazos y ocultó su rostro en su cuello sin parar de joderla ni por un segundo, apoyándose ahora sobre sus rodillas, la posición en la que se hallaban era ideal para que Bakugou la introdujese entera hasta el fondo, sin dejar ni un solo rincón por explorar.
-Joder...- Gruñó Bakugou dándole una embestida mucho más fuerte que las anteriores quedándose quieto por unos segundos después de notar como el cuerpo de Freya se tensaba bajo el suyo.
-A-ah...- Stó un temido que expresaba algo de dolor y placer, Bakugou siguió quieto durante unos cortos segundos más.
-¿Quieres que siga a ese ritmo o soy más delicado?- Su voz era temblorosa y excitante.
A pesar de que había sufrido un poco ante tremenda embestida Freya quería más, no iba a mentir, le gustaba que la sometidas de esa manera y le gustaba duro, así que no iba a desaprovechar la oportunidad que le brindaba y tampoco iba a hacerle esperar mucho más por una respuesta.
-Sigue así por favor.
Freya no pudo verlo, pero la sonrisa que se extendió por los labios el chico era diabólica y llena de lujuria, era como si tuviera al mismísimo diablo follandosela sin reparos.
-Luego no quiero que te quejes...porque una vez siga no pienso parar y mucho menos contenerme.- Y dicho eso le dio otra fuerte embestida apoyando de nuevo su frente sobre el hombro de la muchacha, sacudiéndola de forma violenta, incluso el cabecero de la cama chocó contra la pared de lo brusco que fue aquello.
Bakugou repitió ese movimiento con la misma fuerza y brutalidad más veces mientras que Freya mordía la almohada para no gritar.
Sentía que en cualquier momento le reventaría el coño de lo duro que estaba siendo pero eso no la disgustaba.
Su feminidad latía alrededor de aquel inmenso miembro que lataladraba de esa forma pausada y dura que poco a poco iba ganando velocidad.
Freya sentía que iba a desfallecer en cualquier momento, no podía aguantar mucho más tremendo placer. La punta de su miembro golpeaba perfectamente zonas de su interior bastante sensibles y no tardó demasiado en estallar en un increíble y prolongado orgasmo, mordiendo la almohada con más fuerza sin poder evitar narrar y quejarse.
Bakugou apretaba sus dientes al sentir tal presión alrededor de su miembro, su ritmo era irregular y torpe a medida que su orgasmo se avecinaba y su polla estalló latiendo con fulgor al estar apresada entre aquellas húmedas y temblorosas paredes vaginales.
Como si todo estuviera planeado ambos soltaron un fuerte suspiro y relajaros sus cuerpos al sentir los últimos chorros de sus corridas liberarse hacia el exterior.
Siendo sus respiraciones agitadas todo lo que se oía después de una larga sesión de sexo.
(...)
Agotada, Freya dejaba que Bakugou la abrazase por la espalda adoptando ambos la posición de cucharita. Sentía como sus manos recorrían su abdomen con ternura, se estaba quedando dormida con aquellas atenciones que él le regalaba, le pesaban los párpados y su visión se nublaba, estaba a punto de caer entre los brazos de Morfeo pero...
-Pecosa...
-¿Mh?- Freya entreabrió sus ojos de nuevo.
-Gracias...por haber cuidado de mí...a veces creo que no te merezco.
Freya frunció el ceño y con cierta pereza volteó sobre sí misma para quedar frente a frente con Bakugou quien la miraba con su típica seriedad pero con la suavidad instalada en su rostro.
-No digas tonterías.- Freya le envolvió con sus brazos y ocultó su rostro en el pecho del chico, sintiendo como su cuerpo se tensaba, lo más seguro que por la sorpresa.- Voy a estar para ti siempre...- Dijo ella en un tono que denotaba su claro agotamiento y que obviamente volvía a quedarse dormida.
Bakugou correspondió al abrazo sin poder contener una pequeña sonrisa, sintiendo como su pecho se hinchaba de orgullo y satisfacción.
-Y yo para ti pequeña.
Aunque quizás eso último Freya no pudo oírlo, porque no tardó en empezar a roncar de esa manera tan particular suya que siempre le hacia tanta gracia a Bakugou, solo que esa vez no se dedicaría a grabarla para reírse de ella más tarde, sino que compartiría sueño con ella.