1. Golpe de suerte.
Louis Tomlinson siempre había sido un alfa demasiado terco. Su madre ya se lo había dicho, sus hermanas también, Zayn, su mejor amigo, se lo repetía constantemente ahora que vivían juntos en Canadá.
Habían pasado unos meses desde que Zayn junto con Louis se habían mudado a Canadá gracias a una beca de intercambio que los dos se esforzaron en conseguir. Había sido un cambio brusco y de 180° grados para los dos alfas, dejar sus vidas en Inglaterra y el mudarse a otro país para terminar sus estudios; Louis estaba en su último año de Historia del Arte, Zayn por su parte estaba en el último año de la carrera de psicología.
Adaptarse se había hecho más fácil con el tiempo, más incluso al compartir las experiencias con una cara conocida de toda la vida.
Lo que pasaba era que ... Bueno, los dos eran alfas, y el problema solía incrementarse cuando a la ecuación se sumaba el que Louis era un alfa puro. Algunas discusiones territoriales que Louis siempre solía ganar, pero nada que los afectará realmente.
El dilema por el que Louis estaba pasando ahora mismo era que probablemente Zayn había tenido la razón en su discusión más reciente. Claro, Louis nunca lo iba a admitir.
No debía de salir a correr esa tarde.
Zayn había fruncido el ceño y lo había mirado con burla cuando lo vio con su ropa para correr hace más o menos una hora. Le había advertido que el clima no pintaba, pero para nada bien.
¡Y por supuesto que Louis no le había hecho caso!
Así que ahí estaba, frustrado al notar que las primeras gotas de lluvia comenzaban a manchar sus pants rojos y su camisa negra. Louis solo cerro los ojos y suspiro cuando se vio obligado a detener su andar.
—¿En serio? ¿Ahora?— hablo mirando al cielo que comenzaba a llenarse de nubes grises. Tomando aire, doblándose por su estómago y colocando sus manos en sus rodillas para darse un momento y pensar en lo que debería hacer.
Definitivamente, no quería enfermarse, que aunque por su naturaleza eso iba a resultar difícil, aún existía la posibilidad. Aún le faltaban unos buenos kilómetros para llegar al complejo de apartamentos de su universidad.
Miro al solitario camino, no había nadie.
Una idea paso por su mente...
Si se transformaba en lobo, podría acortar el camino por el bosque que estaba al lado del sendero. Nadie lo vería y definitivamente sería más rápido como lobo que como humano. Si alguien lo veía, no sospecharía nada. Ver un lobo en un bosque de Canadá no era nada extraño, después de todo era su hábitat. No sería raro, ni inusual. Podría hacerlo y salirse con la suya, zayn nunca tendría que enterarse y Louis se ahorraría el escuchar un “Te lo dije”
Se irguió rápidamente considerando la posibilidad.
No es que fuera malo que la gente se enterará de que Louis era un alfa puro, en realidad no lo era para nada. Simplemente que era extraño. La gente solía tratar a los lobos puros con más... respeto, o temor, dependiendo de la persona. Esto debido a su increíble naturaleza; eran más rápidos, más fuertes y más ágiles que los demás, Mucho más si eran alfas. Era tanto así que algunos de los maestros de Louis, aun siendo alfas respetables y viejos, lo trataban diferente; temerosos de ofender al joven alfa.
Esto para el alfa de ojos azules podía tornarse un poco incómodo, no le gustaba la idea de que hubiera diferencias tan marcadas con él. Algunos omegas llegaban a tenerle miedo, los betas y los alfas solían seguirlo como si se tratara de un líder natural simplemente por el hecho de existir. Así que sí, no es que lo ocultara ... Pero tampoco andaba con un papelito en la frente que dijera” Hola, soy Louis Tomlinson, Un Alfa puro. Arrodíllense ante mí”
La obscuridad y el solitario camino le ayudaron a tomar una rápida decisión cuando la lluvia comenzó a caer de manera más fuerte sobre sus hombros.
Se mordió el labio y se encogió de hombros.
A la mierda, ¿Qué es lo peor que podía pasar?
Se fijó por última vez en el camino de forma paranoica para comprobar nuevamente que no había nadie, y se dirigió a la orilla del camino; introduciéndose en el bosque. Se quitó la ropa poco a poco, resintiendo el frío, pero no queriendo romper sus preciadas prendas Adidas, las escondió entre un montón de hojas que comenzaban a caer gracias al otoño, memorizando el punto exacto donde las había dejado para así poder regresar por ellas en la mañana.
Y, sin esperar ni un solo segundo más, se transformó, los huesos de su cuerpo crujiendo y acomodándose. Después de unos segundos, un hermoso y gran lobo café estaba en su lugar.
Estiró sus patas y sacudió la cabeza, disfrutando por completo la sensación. Eran pocas las veces que se había convertido en lobo desde que habían llegado a Canadá, y vaya que había olvidado cuánto le encantaba.
Comenzó a correr, disfrutando de cada maldito segundo. Su velocidad aumentando conforme a los segundos pasaban, sus patas dejando huellas en el enlodado suelo, que para el no significaba un gran problema.
Cada una de sus pisadas eran firmes y concisas.
Se movía con toda la agilidad y la elegancia que los de su casta presumían.
En unos pocos minutos ya había salido del bosque. Se encontró en la carretera que llevaba al terreno privado de su universidad, un hermosa extensión rodeada de árboles y cercana a un precioso lago donde los estudiantes disfrutaban de ir y relajarse.
Bajo la velocidad para atravesar la carretera y seguir por el bosque. Apenas iba a la mitad cuando se sintió momentáneamente cegado por una fuerte luz a su derecha.
El auto iba demasiado rápido, no le dio tiempo a reaccionar. En menos de cinco segundos lo tenía encima, pasando la rueda por encima de una de sus patas, rompiendo el hueso.
Louis aulló de dolor.
El dueño del coche soltó un grito asustado, pero no se detuvo, demasiado temeroso de recibir una multa por conducir fuera del límite de velocidad si llevaba al animal a algún veterinario. Dejando a Louis ahí tirado, a mitad de carretera y sin poder moverse gracias al dolor.
Sentía la sangre manchar su pelaje, perdía la noción del tiempo y poco a poco la conciencia conforme los minutos comenzaban a trascurrir de manera lenta y torturosa. Sus ojos comenzaban a cerrarse.
Juro poder ver una luz frente a él entre la bruma y el cansancio de sus ojos.
Luego una silueta y unas manos acariciando su pelaje suavemente.
—No, no, no — escucho un suave murmullo — mierda, ¿Ahora que hago?
Un suave olor a vainilla fue lo último que registro antes de caer inconsciente.