Capitulo 1
"Atención a toda la gente: la preparatoria Kimetsu ya abrió sus puertas, en esta mañana aquella prestigiosa escue-"
Apague la radio con fastidio, como me molestaba esa voz, sea de quien sea que este encargado de hablar en aquel aparato, sin duda lo odio.
Corrí hacia mi sala de estar donde tome mi mochila y salí de mi casa, hoy era mi primer día en la preparatoria Kimetsu, si, la más prestigiosa de todo Japón, debía admitir que estaba emocionada pues ya tenía varios días o más bien meses planeando todo.
Me detuve Justo en la parada del autobús, saqué mi celular, puse algo de música y me coloqué los audífonos para después reproducir Awaken de Big Wild, pronto, el autobús se estacionó frente mío y yo al igual que muchos estudiantes nos subimos, me fui al asiento de mero atrás donde recosté mi rostro en la ventana, a la vez cerraba los ojos sintiendo la música.
¿Qué más tenía para decir de mi vida...? Ah si, no menos importante, mi padre falleció cuando tenía 1 año en un accidente automovilístico y mi madre siempre trabaja debido a eso, me pasó la mayor parte del día en mi casa sola y casi no tengo amigos, me da miedo socializar a veces o también muchos resultan ser falsos.
Oh, también tengo ataques de ira, un día rompí un trofeo y mi celular solo porque no gane el primer lugar en un torneo, estoy mal, lo sé.
[••••]
Después de unos cuantos minutos, llegamos a la preparatoria, nos bajamos todos del autobús, seguía escuchando música de manera tranquila hasta que de repente siento que me tocan el hombro, volteo viendo a una señora mayor.
— ¿Usted es Hana Yokokura? — Preguntó, alce una ceja no escuchando hasta que recordé que tenía audífonos, entonces detuve la música.
— ¿Disculpe? — Volví a preguntar con nervios.
— Que si usted es Hana Yokokura... — Parecía molesta, procese lo que había dicho por unos segundos para después asentir. — Tiene que venir conmigo. —
Sin dejarme hablar se dio la vuelta y comenzó a caminar de ahí, me quede confundida pero la seguí, no me quería meter en problemas el primer día.
Minutos después, ahora me podía apreciar a mí en un asiento en la dirección sentada, abrazaba mis rodillas mientras esperaba que la mayor encontrara algo que estaba buscando.
— Listo. — Entonces la miré notando que puso un pequeño cuaderno en el escritorio. — Esto es una pequeña actividad, veras, tú madre me recomendó que te diera esto. —
Torcí los ojos en mis adentros al escuchar sus palabras, genial, le había dicho a mi madre que no le contara nada y es lo primero que hace, que buena madre es, se que lo hace porque se preocupa, pero enserio, no me siento para nada cómoda con eso.
— En cada pagina, escribirás tu día a día. — Me sonrió con amabilidad.
— Es decir mi diario, básicamente un diario. — Fruncí el labio mientras me columpiaba de un lado a otro en aquel asiento.
— Si así lo quieres ver, esta bien. — Acercó el cuaderno más a mí con una pluma al lado. — Puedes empezar hoy, y dentro de tres meses ya, ya acabarás. —
Abrí más mis ojos con sorpresa al escucharla, ¿dijo que tres meses? Caray, eso es todo un trimestre completo, que flojera.
Asentí antes de tomar el cuaderno y salir de la dirección, genial, ya tengo un diario, me siento en una película estadounidense, aunque quizás ni escriba nada ahí.
[••••]
Mi primera clase era de matemáticas, me senté atrás, mero atrás para que el profesor no me viera, entonces comencé a dibujar en mi "diario" que se suponía que era para escribir pero equis, me entretuve dibujando.
— ¿Que dibujas? — Alguien se sentó al lado mío y me preguntó, yo la miré notando que era una chica de pelo negro con puntas moradas.
Sin decir nada tome el cuaderno y le enseñe, solo eran unos ojos pero esta se sorprendió como si estuviera viendo arte ante sus ojos.
— Te salió hermoso, ¿me permites verte dibujar? Esque me está aburriendo demasiado esta clase. — Soltó una leve risa, a lo que algo indecisa asentí para ser amable.
— Claro, no me importa. — Debía admitir que ahora me caía mejor, no se porque, se veía buena onda la tipa.
[NARRADORA]
Tú y aquella estudiante habían convivido en las dos horas que les tocaron bastante, ella era súper amable además de ser linda, debías admitir que ya la habías aceptado como amiga sin duda pero no sabes si ella a ti.
— Entonces, ¿eso es un diario? — Interrogó apuntando al cuaderno, asentiste y esta se rio. — ¿Y cada que empiezas a escribir le pones "querido diario"? —
— Ni siquiera se si voy a escribir. — Te encogiste de hombros, y era la verdad, casi no te gustaba escribir y escribir sobre tu vida no te gustaba para nada. — ¿Que nos toca? —
— Educación física. — Alzaste las cejas ante su información. — Ay no, no tenemos el uniforme deportivo.... Bueno, supongo que clase libre... —
Shinobu soltó una leve risa al igual que tú, acomodaste mejor tu cuaderno entre tus manos y mantuviste la mirada al frente, al doblar una esquina, miraste a lo lejos un gran gimnasio grande y que se veía moderno, al parecer ahí serían las clases.
— Woow... — Te sorprendiste al ver lo grande que era, a la mayor le causó risa tu reacción.
Ella había visitado antes la preparatoria debido a que su hermana mayor trabajaba como profesora, y, también cuando vio el tamaño del gimnasio se sorprendió igual que tú.
— Si, ya lo se, la primera vez que lo ves es sorprendente. — Habló con una sonrisa para después ladear su cabeza hacia ti.
Tú la miraste por unos segundos antes de que abrieran la puerta del lugar, básicamente solo habían unas canchas y ya, pero estas eran muy grandes, demasiado, además de tener mucho espacio para sentarse.
Apenas pusieron un pie dentro y alcanzaron a ver muchas personas de la escuela jugando fútbol, eso te confundió pero con Shinobu ambas fueron a sentarse a las gradas.
— Shinobu. ¿te imaginas que el profesor sea uno bien gordo y feo? — Le preguntaste a la nombrada, quien no pudo evitar soltar una risa.
Ella ya sabía y ya había visto al profesor, entonces sabía que mentías, ya quería ver tu reacción al verlo.
— Si, claro, no me imagino.. — Sonrió y volteo a otro lado.
Volteaste a ver de manera inconsciente a un pequeño salón que había dentro del gimnasio, alcanzaste a ver cómo la puerta de esta se abría y salía un hombre con pelo negro y atado en una coleta, tenía traje azul con rayas blancas, tenía muchos balones en sus brazos.
— ¿Ese es..? — Le susurraste a la mayor, quien asintió y te quedaste sorprendida. — No manches, parece un estudiante... —
Te levantaste un poco para ver su rostro, pero lo único que pudiste apreciar de este era que tenía los ojos azules y una mirada amenazante, no pudiste evitar sentirte algo nerviosa y sentir tu rostro arder.
Shinobu se dio cuenta de esto y suspiro, para ella no era nuevo, le había tocado ver a muchas compañeras y chicas que se habían puesto igual que tú por ver al mayor.
El profesor se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia ustedes, entonces ahí mismo pudiste ver su rostro, tenía ojos azules y una expresión algo seria, tenías que admitir que se te hizo atractivo al instante.
— <<Pero ese profesor está lindísimo....>> – Pensaste volviéndote a sentar, lo seguiste con la mirada notando que se detuvo justo frente a ustedes.
— Buenos días, yo seré su profesor de educación física: Giyuu Tomioka. — Se nombró con una expresión seria, antes de dejar los balones en el suelo y cruzarse de brazos. — Todos, quiero que corran alrededor de la cancha, ahora. —
Suspiraste con cansancio, realmente no querías hacer nada pero tenías que, te levantaste de tu asiento y al igual que tus compañeros, todos empezaron a correr mientras el profesor solo los veía.
Después de unos minutos, ahí estabas tú, tomando agua como loca de tu botella pues además de eso hizo que hicieran mucho ejercicio como locos, todos tus compañeros estaban igual que tú.
Sacaste tu diario y una pluma, para después, sentarte mejor en la grada y comenzar a escribir ahí mismo.
"La clase de educación física sin duda es una mierda total, aunque, debo admitir que el profesor... ¿Giyuu? Creo que se llamaba.... Pero sin duda es muy atractivo, aunque tiene cara de que odia la vida, igual que yo
Bueno, nos hizo hacer mucho ejercicio algo que no me gusto sin duda, logré controlar mi sudor con el agua que por cierto me la acabe toda, y bueno, ahora estoy escribiendo en este diario, ya no se que más puedo contar, quizás me suicide antes de que tenga que soportar otra de estas clases"
Después de eso lo guardaste y tomaste tu mochila, ya era hora de ir a otras clases, si que te estabas aburriendo ya pero que más da.
[••••]
Pasaron otras horas, y, ya era hora del receso, Shinobu te había presentado a Mitsuri, otra chica que era su amiga y las dos te invitaron a que te sentaras con ellas, algo que obviamente aceptaste.
— ¿A donde vas, Hana-san? — La pelirosa con puntas verdes te pregunto al ver cómo te levantaste.
— A-Ah.. bueno, voy a comprar algo, no desayune.! — Informaste frotando tus manos en tu estómago.
— Dale, pues, nosotras te esperamos. — La pelinegra con puntas moradas comentó, les sonreíste en forma de agradecimiento antes de salir de ahí.
Una vez que te formaste en la fila, metiste tu mano en la mochila para sacar tu billetera, pero al no sentir nada te espantaste feo, buscaste mejor y ahí fue que te diste cuenta que la habías olvidado en la casa...
— <<Puta madre...>> — Pensaste, aguantándote las ganas de soltar un grito lleno de enojo y comenzar a golpear todo.
Te fuiste de la fila y te sentaste en una banca cerca, apoyaste tu rostro en tus manos mientras mirabas al suelo, no sabías qué hacer, solo te maldecías a ti misma por dejarla en la mesa.
— Un día mal, ¿no es así? — Una voz se hizo presente a tu lado, volteaste encontrándote con tu profesor de educación física quien se sentó al lado tuyo con unos onigiris en sus manos.
— Si... sin duda si. – Suspiraste sin mirarlo, aunque debías que admitir que su presencia te comenzaba a dar alivio y algo de nervios.
Este te miro de reojo y alzó una ceja al ver que no tenías nada de almuerzo.
— ¿Esque tú no vas a desayunar? — Preguntó, entonces lo miraste y negaste con la cabeza.
— Se me olvidó la billetera en mi casa... — Agregaste con un tono desanimado.
Giyuu al escucharte alzó un poco más las cejas, algo sorprendido de tu torpeza, pero, debía admitir que en cierta parte se le hacía lindo.
No pasaron muchos segundos cuando viste que extendió su mano hacia ti con un billete, lo miraste sorprendida.
— Toma, no puedes quedarte sin desayunar. — No pudiste evitar sonrojarte por alguna razón ante sus palabras.
— ¿Enserio? — El mayor asintió, entonces le sonreíste y tomaste el billete. — ¡Muchas gracias, ya no es un idiota! —
Después de eso te levantaste y corriste hacia la cooperativa, Giyuu se quedó ahí con los ojos levemente abiertos, ¿que ya no era un idiota? Debía admitir que se le hizo gracioso.
— <<Esa alumna es interesante>> — Pensó con su dedo en su barbilla.
Al llegar a la coope compraste un sándwich el cual se veía delicioso. Caminaste de nuevo hacia el mayor quien no apartó su vista de ti por ningún segundo ni su expresión seria de su rostro.
— Muchas gracias, de nuevo. — Ladeaste la cabeza con una sonrisa. — Juro que mañana le pago. —
— No, no te molestes. — Puso su mano en tu hombro. — No hay necesidad de que me pagues. —
— B-Bueno... está bien, hasta luego! — Después de eso saliste corriendo de ahí, nuevamente, el profesor no te quitó la vista hasta que doblaste una esquina y ya no te pudo ver. — ¡Oigan, a que no saben que! —
Les gritaste a las dos chicas una vez que las viste a lo lejos, estas te miraron con confusión.
— ¿Que pasó? — Shinobu y Mitsuri te preguntaron al unísono al notar lo alterada que estabas.
Llegaste y te sentaste en tu lugar de nuevo, respiraste de forma agitada para después mirarlas y mostrarles el sándwich que te habías comprado.
— ¡Se me había olvidado mi billetera en la casa, pero a que no saben que! — Estas se quedaron calladas como si estuvieran esperando a que siguieras. — ¡El profesor de educación física me dio dinero para comprarme esto! ¿¡Pueden creerlo? Nadie se había preocupado tanto por mi... —
Le sonreíste a aquella comida al recordar lo que habías pasado con Giyuu, eso hizo que te pusieras más nerviosa y te sentiste mal por eso, pues, se te comenzaba a hacer atractivo pero estaba mal... o eso te habían dicho toda tu vida.
— ¿Enserio? Woow...! — Shinobu se sorprendió mientras Mitsuri dijo eso. — Tenía que esperármelo, él si que es demasiado amable con todos los estudiantes. —
— ¿Cuantos años tiene el? — Preguntaste, a la vez que te sentabas y le dabas un bocado a tu sándwich.
— 26. — Casi te atragantaste con tu comida al escucharlo, siendo sincera pensaste que era más mayor.
— Woow, eso explica el porqué es tan lindo... — Sonreíste de forma boba al momento de decir eso.
— Hana, tienes 15 años... – Shinobu dijo de manera preocupada.
— Yo jamás dije que quería estar en una relación con el. — Te encogiste de hombros.
— Por favor no, está bien que se te haga lindo pero solo eso. — Comentó, Mitsuri solamente asintió estando de acuerdo. — ¿Me lo prometes? —
Extendió su meñique hacia ti, sonreíste antes de también entrelazar tu meñique con el suyo.
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"Ya se que está mal, pero..... es una sensación extraña, cuando el profesor me dio aquel dinero me sentí... rara, como si mi pecho y mi rostro ardieran y estuviera a punto de perder el equilibrio, ¿alguien sabe porque pasa esto?
Aún así, debo admitir que Giyuu me cayo demasiado bien, aunque.. creo que sería más respetuoso decirle señor Tomioka o simplemente profesor (tiene un nombre lindo)
Pero, le prometí a Shinobu que nada de coqueteo, ¡me contó que muchas alumnas le han pedido tener relaciones para que él las apruebe! De tan solo pensarlo me da... asco.....
Bueno, eso es todo querido diario, nos vemos mañana, te seguiré contando lo qué pasa con ese profesor"
Después de escribir eso cerraste tu cuaderno y lo guardaste en tu mochila, para después salir del baño, si, Habías escrito todo eso en el baño en el cubículo con tus piernas en la pared.
Al salir de la preparatoria te dirigiste a la salida pues ya era hora de irse, cuando te estabas a punto de ir, te detuviste y miraste al lado notando que estaba Giyuu guardando todas sus cosas, en un momento repentino, te volteo a ver y te despidió con la mano, te sentiste nerviosa nuevamente pero le devolviste la despedida antes de salir de ahí.
Si.... Solo se te hace lindo, sin duda.