Hubiera sido yo

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Summary

Dariana Minder es una chica que cursa su ultimo año de preparatoria, todo iba más que perfecto, hasta que llego la persona más arrogante de la tierra, con la cual tendrá el peor año de su vida. Una serie de circunstancias los hace cercanos ocasionando que estos dos se enamoren pero sin pensar bien en las cosas uno acaba con el corazón roto y el otro con un gran remordimiento. Que pasara cuando años después se vuelvan a encontrar. El siendo un hombre con la suficiente madurez para pedir disculpas, dispuesto ayudarla y ella con grandes problemas llevándola a la desesperación, aun con aquel rencor de su primer amor... ¿estará dispuesta a recibir la ayuda? ¿habrá otra oportunidad para dar paso al amor nuevamente? Y sobre todo, ¿podrá perdonarlo?

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Chapter 1

Dariana


Mis manos sudan mientras que mi corazón va a mil por hora, no recuerdo en qué momento mi vida dio un giro tan brutal, jamás imagine que esa salida de mejores amigos terminaría de esta manera. Si en el pasado me hubieran dicho que por cruzarme a un chico, ser educada y amable pasaría por todo este tormento. Al diablo la amabilidad y los buenos modales.

Mi vida había cambiado por completo desde el momento en que descubrí que todo era una completa caja de mentiras tras mentiras. Si cometí algún pecado irreparable en mi vida pasada, esto era solo el castigo por ello.

Nunca olvidare esos ojos impregnados de odio, esa mirada perdida, en la que ni él sabe dónde lo llevara. Lo último que recuerdo es ser golpeada con un gran odio, luego mi cuerpo saludable paso a ser un completo desastre en el que no quedaban fuerzas aunque sea para ponerme de pie.

El frio suelo cala mi cuerpo, sin agua, sin comida, sin luz y sin libertad, los días pasan muy lentos, a este ritmo no sé qué fecha es o cuanto tiempo ha pasado. Lo que si se es que van 5 días que no se aparece, mi cuerpo cada segundo más débil.

La ropa que me obligo a usar es un vestido de novia, el cual se encuentra sucio, lleno de mugre, lodo y sangre, si, sangre, intente escapar, pensé que lo conseguiría, pero no fue así, en la persecución mi tobillo se dobló y caí rodando hacia una gran roca donde mi cuerpo se estrelló con demasiada fuerza, rompiendo mi cabeza, quebrando mi muñeca y nariz, quede inconsciente, al despertar todo me dolía, él estaba frente a mí con una expresión seria, se encontraba molesto.

Su mano derecha sostenía una llave de mandíbula, me miro directo a los ojos y lo que alguna vez fue brillante y resplandeciente ahora era sombrío y siniestro.

Esa calidez que podía ver en cada sonrisa se trasformo a una tormenta infernal entre la oscuridad y la soledad.

Dariana (Presente)

Soy Dariana Minder, estoy a una semana de comenzar mi último año de preparatoria así que junto con mis amigos aprovecharemos al máximo estos últimos días de vacaciones, he quedado con ellos para reunirme en un par de horas en el centro comercial así comprar ropa nueva, he trabajado duro estas vacaciones y tener dinero extra para unos gustos personales.

Me encuentro arreglándome, acabo de salir del baño con una toalla alrededor de mi cuerpo mientras otra seca mi cabello. Saco un conjunto algo sencillo pero bonito, me gustan las prendas coloridas, pero esta vez elijo solo dos colores cálidos que combinan bien juntos, seco todo mi cuerpo y coloco las distintas cremas corporales, busco un par de zapatillas casuales no tan altas, las dejo a un lado de la cama para ir a colocarme la ropa. Media hora más tarde estoy mirándome al espejo para revisar mi rostro y verificar que el maquillaje este bien, después de comprobar todo, tomo mi bolso para salir de mi habitación, bajo a las escaleras dirigiéndome a la cocina.

—Hola mamá —Me acerco a ella para darle un pequeño beso en la mejilla—. Ya estoy lista, regreso en la tarde.

—Hola mi amor —Sonríe mi madre cuando la beso, ladea su rostro hacia mí en forma de cariño—. Si bebe ten cuidado.

No me despido de mi padre ya que se encuentra durmiendo en el sofá, prefiero que siga descansando, me he adelantado media hora antes de la hora acordada ya que me gustaría comprar unos obsequios a mis padres, prefiero elegir con calma algo bonito para ellos.

Una vez en el centro comercial, escojo para mi madre un par de aretes azules y a mi padre una corbata azul marino para su nuevo traje y si, mis padres aman el color azul, una de las tantas cosas que tienen en común.

Me doy cuenta de la hora que es y camino hacia el punto de encuentro, veo a lo lejos a mi mejor amiga Annie que camina hacia mí, con su gran cabello rebelde suelto yendo hacia todos lados, pero honestamente le queda muy bien.

—¡Hola! —Extiendo mis brazos para darle un fuerte abrazo como si no nos hubiéramos visto en tanto tiempo.

—¡Hola Dari bebe! —Se engancha Annie hacia uno de mis brazos, me arrastra a uno de los bancos que se encuentran en la entrada a esperar por esos dos.

Un par de minutos después entran los chicos, son hermanos, Aleksander y Marco, son nuestros mejores amigos, por obra del destino nos conocemos desde hace mucho tiempo pero hasta que iniciamos la preparatoria es que estudiamos juntos, aunque al principio no se llevaban muy bien con Annie, poco a poco agarraron confianza y vieron que son más parecidos de lo que aparentan.

—Pero que cosa más hermosa ven mis ojos —Marco le guiña un ojo a Annie, no debe hacerla enojar después de romper por accidente su base de maquillaje, ella es fanática del maquillaje por lo tanto ese día lloro.

—Cállate loco, sigo molesta —gruñe rodando los ojos, definitivamente sigue molesta.

—¡Oh vamos nena, fue un accidente o no Alek —Voltea a ver a su hermano quien está de curioso mirando lo que les compre a mis padres, porque si, así es él, una persona algo tímida pero cuando toma confianza no hay quien lo pare, claro que sabe que no me enojaría con que revise los regalos, por eso lo hace ya que es un chico que respeta las cosas ajenas—. Si, fue un accidente, pero lo tiraste por estar jugando—. Dice sin más colocándose a mi lado mirando el lugar.

Annie y yo nos reímos era un ¿hermano o un hater?, en fin, no ayudo en nada al pobre Marco, solo hizo que el enojo de Annie disminuyera momentáneamente

—¿A qué lugar iremos primero?­ —Aleksander nos mira pensativo—. Esta vez les toca a las chicas elegir el lugar —Voltea a vernos mientras nos toma de la mano a las dos para que comencemos a caminar.

—Si gracias, que Marco se quede solo y atrás —Dramatiza Marco colocando una mano en su pecho mientras nos sigue.

—Annie, ¿Qué te gustaría comer? —La miro esperando su respuesta—. Comamos lo que desees aunque al final me gustaría un helado de ahí —Apunto hacia un lugar donde se encuentra un puesto pequeño de helado muy colorido a decir verdad.

—Se me antoja la comida italiana, ¿Qué dicen? —Nos voltea a ver, todos estamos de acuerdo y nos dirigimos al lugar.

Entramos al lugar, elegimos nuestra mesa, Alek se iba a sentar junto a mi pero Annie se lo llevo, el pobre de Marco hizo un pequeño puchero y la miro como cachorrito abandonado, le toco sentarse junto a mí. Descanso su cabeza en mi hombro con una cara triste, volteo a verla para que se diera cuenta que el pobre de Marco no tuvo la culpa.

—Mi hermano morirá de tristeza en manos de esta chica —Se burla Alek y Annie le golpea en el hombro.

—Para que no se fija.

—Fue un accidente —Se defiende marco rodando los ojos—. Te comprare otra ¿sí?

—Es lo mínimo que debes hacer Marco Sinclair —

Nos traen nuestros platillos, Annie se sienta con Alek ya que no quiere estar cerca de Marco, así que me queda sentarme alado de él, claro no es queja. Los platillos huelen deliciosos, los chicos terminaron pidiendo pizza, mientras que Annie y yo nuestra pasta favorita.

—¡AY, DIOS, esto huele realmente bien! —Expresa Annie y Alek al mismo tiempo mientras Marco y yo reímos por los exagerados que pueden llegar hacer.

—Si, si ya coman mejor que se nos va a enfriar —digo aun riendo mientras llevo a mi boca un bocado grande de pasta, tenía mucha hambre, al diablo los modales.

—Wow nena, con cuidado. —Exclama Marco pasándome una servilleta por los labios para limpiarlo, mientras veo de reojo como rueda los ojos, es muy limpio y perfecto, parece nuestro padre.

La comida pasa entre platica y risas, después de comer nos dirigimos a comprar ropa, el postre será a lo último ya que no dejan pasar comida a ninguna tienda. Nos adentramos a una tienda de ropa algo barata donde hay ropa de la talla de mi cartera.

Marco compra un par de pantalones, mientras que Aleksander una sudadera negra. Annie y yo acabamos de salir de los probadores, ella con dos blusas en tonos lilas y un vestido de noche, mientras que yo llevo un pantalón de mezclilla con un vestido de tirantes.

—Mira Dariana, ¡que hermoso está, te quedaría perfecto! —Me arrastra hacia donde se encuentra un vestido rojo, lo saco para verlo mejor y wow que si es lindo.

—Tienes toda la razón, es muy hermoso. —Miro el vestido, es de satín de color rojo, cruzado de los lados, con un gran escote, de tirantes sin nada de espalda, es extremadamente corto, de abajo tiene un lado más largo que otro lo que lo hace ver más bonito, ya que deja expuesta una pierna un poco más que la otra.

—Verdad que si Dari, vamos debes probártelo—. Me lo arrebata y ya me está empujando hacia los vestidores otra vez. –Hasta es de tu talla mira­. —Me muestra la etiqueta y si, efectivamente es de mi talla.

Salgo del probador, debo admitir que tenía razón, me queda fantástico. —Dari, te queda precioso, debes llevarlo­. —me dice Annie quien anda dando vueltas alrededor de mi mientras inspecciona todo el vestido.

—Vendré por el en otra ocasión—. Oigo como acepta lo que digo, me espera a que salga para dirigirnos a pagar.

—¿no llevaras el vestido? —me pregunta Aleksander a lo que le respondo que no y es más que claro el porqué.

Estuvimos un par de horas más andando por todo el centro comercial, compramos algunas cosillas pequeñas, por fin pude comer el helado que desde que llegue había llamado mi atención, ahorita nos encontramos caminando en un parque, sin platicar ni nada, solo vamos caminando, es de tarde así que la briza del aire es perfecta. Estos momentos no los cambiaría por nada, a pesar de que los hermanos son todos locos, hablan mucho, saben cuándo es buen momento de guardar silencio, respetan nuestros gustos, voy junto a Aleksander contra el sol y así de callado se ve muy lindo, su cabello pelirrojo luce con un color intenso, cuando los trazos del sol besan su cabellera se materializa un pequeño atardecer adornando sus hermosos ojos y el contraste con su piel deja una vista increíble, deslumbrante de belleza, lo perfecto que es este chico es insuperable, sinceramente los dos son muy guapos, diría que son de los más guapos del instituto, siempre reciben múltiples cartas de sus aficionadas, igual muchas citas, la mayoría de las chicas quieren con ellos, tengo la gran fortuna de que a pesar que son muy guapos y tiene una popularidad muy alta, sus corazones son muy nobles.

Aleksander es un año mayor que Marco tienen unos grandes ojos azules, son de piel clara, uno es pelirrojo y el otro castaño rojizo, a pesar de que son hermanos, tiene una personalidad un poco diferente, su estilo de ropa si es muy diferente, mientras que a Aleksander le encanta usar traje y corbata, vestir semi formal y elegante, Marco prefiere ir con tenis o algo cómodo, pero vamos, pueden usar lo que sea y se verán magníficos.

***

Se hace de noche y es hora de que regresemos a nuestras casas, Marco nos lleva en su coche, pasa a dejar primero a Annie ya que es la que se encuentra más cerca del parque.

Llegamos a mi casa, me bajo del auto no sin antes despedirme de cada uno, esperan a que entre a mi casa para marcharse.

—Llegue mamá.

—Hola cariño, como te ha ido, ¿te divertiste? —dice caminando a la cocina mientras lo sigo, mamá se encuentra haciendo la cena, todo huele estupendo. —¿Cómo están los chicos? —pregunta mi mamá mientras sirve la cena.

—Si papi, todo estuvo estupendo, les traje unas cositas, y ellos, como siempre de testarudos, Annie sigue molesta con Marco por tirarle su maquillaje. —Veo como ríe mi mamá negando con la cabeza.

—Hay bebe no te hubieras molestado­ —Niego y voy a traer sus obsequios, se los dejo a un lado de cada uno, los toman para abrirlos.

—¡Hay mira cariño! —exclama mi mamá feliz, mostrándole a papá. — Gracias bebe, no te hubieras molestado, hubieras mejor guardado tu dinero —Veo como mi padre está de acuerdo con ella y niego. —

—No, eso fue de un dinero extra que hice, acéptenlos sin culpa—. Veo como sonríe mi papá viendo la corbata que elegí para él. –muchas gracias, hija, está muy bonita, la usare el próximo mes–. La vuelve a guardar para dejarla a un lado y no mancharla con la comida.

—¿Por qué el próximo mes amor? —Le pregunta mi mamá mientras comienza a comer y lo miro curioso.

—Es una sorpresa, pero, solo les diré que es una gran oportunidad económica para nosotros —dice mi padre orgulloso, mientras come.

Sé que él se ha esforzado mucho trabajando para que a mi madre y a mí no nos falte nada, es por eso por lo que en estas vacaciones me decidí en ir a trabajar, para que no fuera tan duro en pagar las cosas de la escuela. Se que me lo agradecen y están orgullosos de mi por ser una hija responsable y que nunca les he exigido nada.

Mi vida puede no ser perfecta, pero el amor de mis padres y de mis mejores amigos no la cambio por nada, en la vida hay cosas buenas y maravillosas, tengo la fortuna de tener ambas partes con ese trio de atolondrados que mejoran mi día.