Mientras el mundo se hunde (SeHo)

Summary

Entre JunMyeon y SeHun existe un pasado en común, una historia de amor que se fue gestando desde sus primeros años de la adolescencia, pero que no consiguió concretarse debido a una situación que fue ajena a ambos. Tras lo ocurrido, uno de ellos quiso enterrar el pasado y el otro tiene dificultades para olvidar. Ahora, años después, ambos se reencuentran inesperadamente en una cotidianeidad completamente distinta a la que acostumbraban, las cosas no son lo mismo que antes, y no sólo es por el corte abrupto que hubo en su historia; su realidad actualmente está plagada de peligrosos seres salidos de ultratumba, lamentablemente para ambos, el pasado no es lo único que muerde. ¿Es posible volver a empezar? O ¿Cuál es la mejor manera de dar un cierre apropiado? JunMyeon y SeHun tendrán la difícil tarea de averiguarlo en un mundo que paulatinamente se hunde bajo sus pies. 🧠Pareja: SeHo 🧠AU: Zombies 🧠Historia corta (4 capítulos) 🧠Esta historia forma parte del #tothedarksidefest (Wattpad) 🧠Advertencias: Esta historia gira entorno a la temática de zombies, por lo que al leer encontrarás en los capítulos elementos propios de esta temática, así como descripciones gráficas de violencia, descripciones gráficas de falta de miembros corporales, así como lenguaje vulgar, por favor considera si eres susceptible a ese tipo de contenidos antes de leerla.

Status
Complete
Chapters
4
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Capítulo 1

Capítulo 1: la muerte no siempre es el final, también puede ser un nuevo comienzo - SeHun.


SeHun parpadeó con lentitud un par de veces, a la par que estaba tratando de juntar una buena cantidad de paciencia que le impidiera lanzar por la ventana la vieja televisión que formaba parte del discreto mobiliario de aquella habitación, no era que su abuelo tuviese alguna resistencia para utilizar tecnología más moderna, el único motivo por el cual el hombre no se deshacía del infernal aparato era porque se trataba de la televisión que su difunta esposa utilizó hasta sus últimos días, desde que su esposa murió, el abuelo de Oh se había negado a desechar ninguna de sus pertenencias, ni siquiera esa basura que mostraba en su pantalla estática, acompañada de sonidos distorsionados, en lugar de una imagen clara.

De cierta manera lo entendía y por ello había accedido a ayudar tratando de reparar la televisión; aunque no por muerte, el mismo SeHun había perdido a la persona que amaba, su persona especial, quien en un momento totalmente inesperado se esfumó un par de años atrás, hasta donde sabía se había marchado a Seúl sin siquiera decírselo, sin llevarse su teléfono ni ninguna pertenencia y dejándolo sin posibilidad de contactarlo en todos los sitios posibles ya que eliminó todas sus redes sociales, aunque hubo un tiempo en que se sintió no sólo confundido, sino también triste y enojado, no se vio capaz de romper o tirar las cosas que él le dio, tampoco aquellas que lo hacían recordarle, así que por ello lograba empatizar con su abuelo, lo que le hacía ofrecerle su ayuda para ciertas cosas, en este caso tratar de conseguir que la televisión funcionase.

Aún así, SeHun no encontraba un remedio para el maldito cacharro del infierno, que emitía una molesta y constante estática en todos y cada uno de los canales, ¿en verdad tendría arreglo? Con cada minuto que pasaba, lo dudaba más y más.

- Esto no está funcionando –resopló su mejor amigo, ChanYeol, mientras movía de un lado a otro la antena de aquel cacharro, por su tono de voz era posible intuir que estaba igual de frustrado que Oh- la estática no desaparece, ¿Qué hacemos, la pateamos?

SeHun optó por al menos bajar el volumen de la televisión a casi el mínimo, el estúpido sonido, tan constante como irritante, estaba comenzando a darle dolor de cabeza.

- Eso es una estupidez –resopló para sí mismo, tratando de convencerse de que no era una buena decisión seguir la idea de su amigo- podríamos terminar estropeándola más.

- O podría funcionar, no puedes saberlo hasta que lo intentemos –continuó, tratando de convencerlo- si se rompe podemos decirle a tu abuelo que un fallo en la luz la dejó frita. Podemos quemarla un poco para que nuestra historia sea más realista.

Ese comentario despreocupado le hizo caer en la cuenta a SeHun de que algo extraño estaba sucediendo en su pueblo natal, si bien no era tan moderno como la estúpida capital, la cual Oh aborrecía con toda el alma, no solía tener fallas en la electricidad a menos que hubiese una fuerte tormenta, lo cual no había ocurrido ya que no era esa época del año, sin embargo, los apagones y las bajas en la corriente eléctrica se habían vuelto tan comunes, ocurriendo al menos dos veces al día, algo que seguramente no ayudaba a la situación de la maldita televisión.

- ¿Sabes qué? Tomémonos un descanso y vayamos a comer algo –sugirió el menor antes de terminar cediendo ante la cada vez más tentadora idea del más alto.

Tras asentir, estando totalmente de acuerdo, ChanYeol siguió a su mejor amigo en dirección a su habitación, ambos jóvenes se dirigieron hacia las escaleras, lanzándose entre sí bromas pesadas relativas a la jornada escolar y asuntos personales, sus fuertes risas resonaron por toda la casa, tapando cualquier otro sonido, estaban ambos tan sumidos en su burbuja de felicidad que no percibieron un sonido proveniente de la televisión, una voz que comenzó a lanzar una perorata que parecía casi incoherente, no sólo por su contenido, sino por la estática que fragmentó el mensaje, haciéndolo menos entendible. En ningún momento alguna imagen se proyectó en la pantalla.

-Este es un anuncio de última hora, por favor, no lo ignoren, sé que todo esto suena como una locura y puede parecer una broma, pero no lo es–sonó lo que parecía ser la voz de una mujer de mediana edad con voz temblorosa, su tono de voz delataba que le costaba emitir palabras, sonaba como si en medio de la desesperación se estuviese atragantando a causa del nerviosismo y el pánico; de pronto la estática interrumpió el mensaje, si ChanYeol y SeHun hubieran estado ahí un mal presentimiento se hubiera asentado en sus pechos, acrecentándose en su interior con cada palabra que la mujer decía -los acontecimientos han empeorado– cuando la estática se disolvió momentáneamente, una respiración temblorosa resonó del otro lado de la televisión-Daegu, la cosa llegó a Daegu –la estática volvió a hacer acto de presencia -los casos están incrementando, a este paso el país será tomado por completo, quédense en sus casas o abandonen el país, repito, quédense en sus casas o abandonen el país– nuevamente una pausa de estática cortó el mensaje -los mu-muertos, los mu-muertos -tartamudeó- están por todas partes, esto es un auténtico infierno, ellos–soltó mientras comenzaba a llorar. Más estática-todos nosotros moriremos- de pronto, la voz que poco a poco se había tornado más histérica, paró de hablar de forma abrupta.

Y, como si aquello nunca hubiera pasado, de pronto la voz cesó, dando por finalizado su extraño mensaje, regresando a lo que hacía un par de minutos atrás había sido una constante de estática carente de algún otro sonido.

Tras un par de minutos SeHun y ChanYeol regresaron a la sala de estar, ambos tenían sus brazos llenos de comics que no habían tenido tiempo de leer, su segundo año de universidad no solo había sido agotador debido a las dificultades que aún tenían para adaptarse, sino que ambos se vieron forzados a desplazarse a un lugar no tan cercano para poder continuar sus estudios, por lo que regresaban a casa los viernes por la tarde noche y se iban el domingo a mediodía. Y aunque ambos tenían tarea, decidieron no hacerla y disfrutar de su fin de semana, después de todo, la copiarían de alguno de sus amigos antes de que iniciara la clase y asunto solucionado. Sin imaginar lo que había ocurrido con la televisión, dejaron los comics en la mesita que estaba frente a esta, apagando el infernal aparato y silenciando de una vez por todas la molesta estática.

Ahora que tenían su entretenimiento, faltaba algo para llenar sus estómagos, una vez estando en la cocina asaltaron el refrigerador y tomaron un par de cosas de aquí y allá en los estantes para poder cocinar, lo que significó que ChanYeol haría todo el trabajo por su cuenta mientras SeHun lanzaba comentarios burlones cuya finalidad conseguía con suma facilidad: molestar al más alto, pues hacerlo rabiar era tan divertido como sencillo. Casi estaba la comida lista cuando sucedieron al mismo tiempo una serie de sucesos que, sin que ambos jóvenes lo supieran, marcarían el inicio de la muerte de la vida cotidiana tal y como la conocían, una vida que jamás podría regresar a ser lo que una vez fue y quedaría como un recuerdo lejano.

En el momento en que ChanYeol comenzó a lanzar desde el sartén y con dirección al cielo lo que estaba preparando, alardeando presuntuosamente de sus habilidades como chef, la luz se cortó de golpe y tras un coro de suplicas erráticas y desesperadas un grito desgarrador llegó desde las afueras de la ventana abierta de la cocina, un sonido tan sórdido que poco a poco fue transformándose, pasando de un alarido espeluznante a un gorgoteo lastimero, el sonido fue tan estridente que SeHun saltó de su asiento a la par que ChanYeol soltó la sartén, dejando que cayese al suelo y esparciendo la comida durante su trayectoria en descenso. Ambos se miraron con los ojos y las bocas bien abiertas, impactados, preguntándose silenciosamente qué demonios estaba pasando; el sonido no sólo les dejó la piel de gallina, su ritmo cardiaco se había disparado hasta el cielo y les había helado la sangre al punto en que se vieron incapaces de mover ni un solo músculo durante un breve periodo de tiempo.

El primero en reaccionar fue el más alto, quien aun sin emitir sonido alguno apagó la estufa y, sin importarle pisar la comida que estuvo haciendo con esmero, caminó con dificultad a la derecha, en dirección a la ventana, supo de inmediato que gracias al susto que había recibido un par de minutos atrás sus músculos estaban tan rígidos, al punto que cada paso que daba le dolía muchísimo, haciéndole sentir que avanzó un kilómetro en lugar de poco más de un metro y medio, los ojos de SeHun se limitaron a seguir la figura de su mejor amigo, quien avanzó a paso lento a través de la cocina, la cual se iba tiñendo lentamente de oscuridad, reflejo del paso del atardecer al anochecer. Las pupilas de Park se dilataron apenas se paró frente a la ventana, rápida y torpemente retrocedió hasta chocar con un mueble, golpeándose con fuerza y terminando en el suelo gracias a que sus piernas parecieron volverse de gelatina, el joven trató de decir algo, pero no fue capaz de decir nada, tan solo se limitó a boquear como si fuera un pez fuera del agua, así que, al no poder hablar, levantó un dedo tembloroso y señaló la ventana.

Esta vez SeHun se levantó, tan curioso como preocupado, se debatió entre mirar lo que sea que ChanYeol señalaba o socorrer a su amigo que yacía en el suelo sudoroso y tembloroso, pero terminó decantándose por obedecer. Tuvo que entrecerrar los ojos para poder enfocar y afinar su visión, ya que la figura que había fuera, a una distancia más o menos considerable, específicamente en el límite de la propiedad de los vecinos de su abuelo, estaba a contraluz.

Si no se desmayó ni vomitó hasta que su estómago quedase completamente vacío fue por pura suerte, pues la imagen que sus pupilas recibieron simple y sencillamente aterradora. Una imagen tan fuerte que lamentablemente nunca se borraría de su memoria.

Una versión distorsionada de lo que él creía era la señora Choi, la señora de la tercera edad vecina de su abuelo, estaba parada contra la endeble reja que dividía ambas propiedades, su atención estaba completamente enfocada en su dirección, no era algo extraño, pues la señora solía pararse ahí para saludar y charlar con su abuelo; lo que era anormal en esta situación era la mujer en sí misma. Apenas y había rastro de lo que una vez fue la dulce anciana Choi, en su rostro se había instaurado una mueca extraña, era como si la perturbación se hubiera adueñado de sus facciones, instalándose ahí para siempre, sus ojos parecían haberse cubierto de una especie de película blanca, tornándolos carentes de vida, pero aquello no era lo peor.

Las comisuras de su boca, así como su barbilla, cuello y los cabellos que rodeaban esa zona estaban manchados de sangre que no parecía ser suya, el líquido fresco goteaba constantemente cuesta abajo, manchando a su paso la ropa que la anciana llevaba; ¿era aquello algo perturbador y terrorífico? Sin lugar a dudas, pero ¿era lo peor en la imagen de la señora Choi? Ni de lejos. Si continuabas descendiendo por el cuerpo de la anciana podrías toparte con lo que más heló la sangre de SeHun: la cavidad abdominal permanecía abierta de par en par, parecía que aquella zona había sido abierta de forma brutal, pues pedazos de piel y músculos permanecían colgando por apenas poco y nada, sus intestinos no habían tenido la misma suerte, pues aquel espiral rosado se había deslizado hasta dar al suelo, llenándose de tierra. La gran mano que se posó repentinamente en su hombro lo hizo saltar y lanzar un chillido agudo que pronto fue acallado por la otra mano de ChanYeol.

- No grites –le susurró con voz temblorosa, sin quitar su mano de la boca de su mejor amigo continúo hablando- voy a soltarte, pero quiero que te quedes en silencio, ¿está bien? –SeHun asintió, preocupado por el horror en los ojos de Park, un horror crudo que, podía apostar lo que fuera, también inundaba los suyos- creo que hay algo en la puerta.

A la par que la mano se aleja de su boca, los ojos de Oh enfocaron su mirada en la entrada de la casa, no podía ver absolutamente nada debido a la densidad de la madera, pero sí pudo escuchar lo que parecía ser algo grande arrastrándose de forma torpe, tratando de avanzar insistentemente al interior de la casa, el sonido estaba acompañado de roncos gemidos lastimeros. SeHun escuchó un clic tras de sí, al girar su cabeza sobre su hombro se encontró con que Park, tan pálido como una hoja de papel, acababa de cerrar la ventana de la cocina.

- Ya no está –dijo a duras penas, como si se estuviera atragantando por un objeto invisible que se instauró en su garganta, apretando sus cuerdas vocales.

SeHun supo de inmediato que se refería a la señora Choi, pero no sabía qué era peor, si ver a la ahora perturbadora anciana o no saber su paradero.

- ¿Qué hacemos? –preguntó Oh.

- No lo sé.

La mente de ambos jóvenes se había puesto en blanco, se miraron entre sí con la esperanza de que al otro se le ocurriera algo, pero no sucedió, ninguno tuvo una buena idea ya que, para empezar, no lograban procesar correctamente lo que estaba ocurriendo. De pronto un cambio en la situación les obligó a tomar una decisión, el sonido de arrastre al otro lado de la puerta se duplicó, pronto se transformó en un golpeteo constante y bruto que les dio la impresión de que la puerta se vendría abajo en cualquier momento, lo que sea que estuviera afuera estaba empecinado en entrar; asustado por lo que podría estar afuera de la casa, aunque no sabía nada de defensa personal, en un instinto de auto preservación ChanYeol se agachó para tomar la sartén que había caído al suelo, tras dar una rápida mirada a la habitación, luchando por ver en la semioscuridad, SeHun lo imitó y tomó el cuchillo más grueso que había en la habitación.

Se deslizaron con lentitud a una parte relativamente cerca de la ventana, no estando tan pegados a ella por si la señora Choi se aparecía por ahí, con la finalidad de compensar, aunque fuera un poco, la falta de luz dentro de la casa. Con la paulatina salida de los últimos rayos del sol la puerta cedió bajo el peso e insistencia de lo que sea que había estado al otro lado, los gemidos delataron que lo que sea que fuera se estaba moviendo en el interior de la casa con aparente torpeza en distintas direcciones; desafortunadamente, la trayectoria sin rumbo de uno delo que sea que fuera terminó haciendo que se encaminase a la cocina. El corazón de SeHun, que latía como un loco y de repente parecía que había subido hasta su garganta, dio un doloroso vuelco antes de caer a sus pies cuando lo que había estado fuera de la puerta avanzó lo suficiente como para poder ser contemplado con relativa claridad.

- ¿Abuelo? –preguntó con voz quebrada.

Esperaba que esto fuera una pesadilla. Solo una maldita pesadilla.