Volver a casa
― Akashi-san es hora de la siguiente reunión con los accionistas ― avisó la joven secretaria que se asomaba por la puerta de su oficina.
Seijurou quien estaba mirando hacia los grandes ventanales que poseía su oficina, sin ninguna expresión en el rostro y sin voltear a mirarla, sacó una mano de sus bolsillos la alzó a la altura de su hombro e hizo una seña dando a entender que había escuchado su comentario y que podía salir de su oficina.
Con el ceño fruncido mientras inspeccionaba la vista de la ciudad, en realidad estaba harto de ese día. No había sido uno de los mejores en su carrera ni en el tiempo que llevaba a cargo del corporativo y en realidad el nunca se quejaba pero estas últimas semanas había estado bastante tenso. Por supuesto que, como un “Akashi” no se esperaba menos de el, más que llevar la empresa de una manera excepcional, sin embargo, en esos momentos se sentía cansado y quizá un poco desesperado porque deseaba que el día terminará pronto.
Pasó sus dedos sobre sus sienes cerrando sus ojos al mismo tiempo, inhalando profundamente un par de veces antes de tomar su laptop y salir rumbo a la sala de reuniones, le esperaba un par de horas de discusiones con los accionistas y actuarios.
― Me parece que no he sido lo suficientemente claro con usted Kamiya-san. ― indicó el joven pelirrojo mirando intensamente a uno de los accionistas de la empresa ― La decisión ya ha sido tomada, se llevará a producción el prototipo XF234 la próxima semana, le parezca o no. Yo mismo me encargue del diseño y de la implementación, así que puede estar tranquilo de que será un éxito ―
― Es arriesgado, así que no estoy de acuerdo ― soltó molesto un hombre de edad avanzada quien veía con incredulidad al joven que llevaba la reunión, cómo podía hablarle así a un superior como el, además que odiaba esa actitud altanera que tenía
― Está en todo su derecho, pero eso no detendrá la planeación ― sentenció Akashi Seijurou
Tenía que lidiar con personas que lo consideraban joven e inexperto y por lo mismo intentaban ponerle el pie cuando quería emprender nuevas formas de desarrollo de la empresa. Entendía porque eran así, tenían miedo de perder o admitir que estaban siendo superados por una persona 30 años más joven que ellos.
― Si nadie tiene algo más que decir, doy por terminada la reunión ― anunció Seijurou mientras tomaba sus cosas y salía de la oficina dejando un silencio dentro de la sala
Camino a paso constante mientras miraba su muñeca para saber la hora, eran pasadas las 10 de la noche. Soltó un bufido mientras tomaba el elevador al último piso para dejar sus cosas e ir a casa.
Si antes estaba cansado y harto, ahora estaba frustrado y su paciencia de había ido al carajo. El estaba completamente seguro que el prototipo funcionaria, había medido previamente los riesgos que podría implicar, pero también los beneficios, no se arrepentía de sus decisiones e igualmente sabía que tenía que intentarlo para seguir haciendo crecer la empresa, aunque para algunas personas les resultará complicado salir de su zona de confort.
Tenía experiencia con lidiar esas personas pero era desgastante, porque al fin y al cabo ellas también tenían parte de su empresa y eso lo complicaba un poco. Solo quería salir de ahí, tomar una ducha caliente y verlo a el. Solo eso necesitaba.
Tomo las llaves de su auto y salió de su oficina tomando el elevador para el estacionamiento, en el trayecto cerró los ojos y tarareo un poco la canción que esa persona cantaba en la ducha en la mañana, sonrió un poco de lado al recordarlo.
Salió del elevador y se dirigió a su auto, solo se percibía el sonido de sus zapatos resonando en todo el lugar hasta que llegó a su auto y subió. Lo encendió y se dirigió hacia la salida, conecto su celular al sistema del auto para escuchar un poco de música en lo que llegaba a su casa.
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Quiero verlo
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Necesito verlo
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Quiero escucharlo
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Y como si fuera arte de magia, y alguien hubiera escuchado sus deseos, empezó a sonar su celular, anunciando en la pantalla el nombre de la persona que era dueña de sus pensamientos. Sin dudarlo, sonrió y contestó
“Contestar” ― ordenó al sistema conectado al auto
― ¡Hola Sei! ¿Interrumpo algo? ― resonó la voz en todo el auto y no pudo sentir más que alivio en ese mismo instante
― No, no te preocupes Kouki. Ya he salido de la oficina, voy para la casa ― le respondió en un tono que solamente usaba con él y con nadie más
― ¿Vienes conduciendo? Oh, no te distraigo, ¡tienes que ir atento Sei! ¡La vista al frente! ― sermoneo el chico con aquel tono de preocupación que siempre enternecia al pelirrojo
― No te preocupes, estoy con el manos libres, desde el auto ― aseguró el joven ― No cuelgues, por favor ― pidió Akashi, no quería dejar de escuchar su voz. Quizá se había escuchado suplicante, acto que jamás haría con alguien más que no fuera Kouki
― ¿Todo está bien Sei? ― preguntó Kouki más preocupado que antes, hizo una pequeña pausa y el silencio se apoderó de la conversación, Seijurou no quería contestar, al menos no por teléfono, Kouki entendió y de inmediato cambió de tema ― ¡Te prepararé la sopa de miso que tanto te gusta! ¿Comiste bien en el trabajo? Más te vale que no te estés mal pasando Sei, las comidas son importantes ― comenzó a reprenderlo, sin embargo, Akashi solo se deleitaba escuchando su voz, era como un poderoso calmante para el, Kouki lo conocía tan bien que no volvió a tocar el tema sobre su estado de animo, sabía que tarde o temprano en la casa lo iba a retomar pero en este momento prefería seguir escuchando su voz.
― Sei, tengo que ir a preparar la cena. ¿Te falta poco para llegar? ― preguntó el castaño después de una larga charla; que en realidad sólo Kouki había hablado
― Si, ya casi llego ― contestó ya calmado
― Bien, te espero ― dijo Kouki aliviado de escucharlo, su voz denotaba que estaba más relajado - Con cuidado - habló nuevamente antes de colgar
No tardó más de 15 minutos cuando dejó el auto en el estacionamiento del departamento y tomo el elevador, tecleo la contraseña de su puerta y colocó un dedo sobre el lector de huella digital, el sistema de la puerta lo identificó y se abrió de inmediato.
Dejo sus zapatos, tomo sus pantunflas, y se encaminó por el pasillo para ir hacia la sala, su objetivo era llegar a la cocina para encontrarse con su amante, pero una vez que cruzaba la intersección entre el pasillo y la sala, sintió que alguien se abalanzaba contra el y rodeaba su cintura.
Seijurou de inmediato colocó sus abrazos al rededor de esa figura, pudo sentir como el rostro de Kouki estaba contra su clavícula y un poco sobre su cuello, podía sentir claramente su respiración y correspondió de inmediato apretándolo aún más contra el, inclinó su rostro para oler el cabello del castaño y plantar un beso en la coronilla de este.
― Bienvendo a casa Sei ― susurró el joven mientras soltaba una pequeña risa al sentir aquel beso sobre su cabello
― Estoy en casa ― anunció mientras se separaba un poco y Kouki imitó el gesto antes de unirse en un beso lento y apasionado.
Sentía como se retorcía entre sus brazos aquel joven castaño que apretaba su ropa con las manos por la intensidad del beso, era tan excitante para Seijurou hacer un desastre de emociones del castaño por un beso, le parecía adorable como intentaba seguirle el ritmo aun después de varios años juntos.
Se separaron, y observó el rostro de Kouki con admiración, sus mejillas sonrojadas, su respiración agitada y sus pupilas dilatadas.
― Tengo ganas de hacértelo ― dijo sin tapujos el pelirrojo, lleno de deseo al ver a Kouki de esa manera
― ¡Sei! ― golpeó un poco el brazo de su amante pero por dentro el moría de ganas de hacerlo también - Primero tienes que cenar - dijo aún en los brazos de aquel hombre
― Quiero cenar otra cosa ― dijo Seijurou mientras inclinaba su rostro y lamía el cuello del castaño, y Kouki entrelazaba sus dedos en el cabello de Seijurou, masajeandolo y soltando pequeños gemidos ante las mordidas y succiones que el pelirrojo le daba.
― Mng... S-Sei...― intentaba hablar entre gemidos, los cuales excitaban aún más al pelirrojo - Espera - ordenó y tomo entre sus manos el rostro de Seijurou, tomándolo por sorpresa. Lo miro a los ojos con preocupación ― ¿Esta todo bien? ― le preguntó Kouki intentando retomar lo que había preguntado en el teléfono hacia unos minutos
Seijurou lo miro fijamente, sabía que retomarian esa conversación, Kouki era perceptivo y conocía que si fuera por Akashi se guardaría todas esas preocupaciones, que a la larga le hacían daño. Pero solo con el podía sentirse vulnerable unos momentos, solo a el podía contarle lo frustrante que podría ser el trabajo en algunas ocasiones. Lo abrazó nuevamente y enterró su rostro en el hombro del joven
― Es frustrante lidiar con esas personas, no quisiera hacerlo ya ― dijo cual niño berrinchudo mientras Kouki acariciaba su cabello con ternura ― Aún no confían en mi, y siempre ponen trabas en mi trabajo a pesar de las evidencias y el análisis que he hecho previamente ― siguió mientras Kouki solo escuchaba atento sin dejar de acariciar y enredar sus dedos en el cabello pelirrojo, permitiendo que se desahogara ― Y sé manejar esta situación pero el tener que hacerlo diario es un poco desgastante ― confesó y se quedó en silencio
― Está bien Sei, eres una persona extraordinaria pero no eres de piedra, por supuesto que esto te afecta, y puedo saber perfectamente que no lo demuestras en el trabajo así que por favor, en casa, quiero que lo expreses, para que no te haga daño ― levantó el rostro de Seijurou, hablaba mirandolo con cariño mientras acariciaba levemente su rostro ― Estoy seguro que pronto lo notarán , y confiaran en ti, y sino callales las boca con hechos. Sé que está de más decirlo pero eres una persona capaz y muy inteligente y confío en ti ― dijo sonriendo, haciendo que el joven pelirrojo lo imitará contagiando lo.
Por eso quería verlo
Porque solo el podría traer una tranquilidad con solo escucharlo hablar, algo no había experimentado después de la muerte de su madre
Solo el podía hacerlo sentir en casa
― Te amo ― soltó Seijurou de manera sincera
― Y yo a ti ― dijo Kouki sonriendo mientras lo abrazaba fuertemente
Se quedaron unos minutos más de esa manera, sin decir nada, solo ese contacto físico que era reconfortante para ambos. El silencio no era para nada incómodo, no necesitaban más palabras.
― Era en serio lo de querer otra clase de cena ― susurró el pelirrojo con una sonrisa, lo que provocó una carcajada en el castaño. Kouki se separó y miró aquella sonrisa seductora en el rostro del pelirrojo que causaba estragos en el
― ¿Ah si? ― dijo Kouki mientras jugueteaba con la corbata roja de Seijurou, aflojandola poco a poco ― Como qué clase de cena quiere joven Akashi ― preguntó seductoramente en el mismo momento que desenredaba la corbata, tomo las dos puntas y lo jalo hacia él, dejándolo a su altura para susurrarle algo ― Hoy puedo preparar lo que más le guste ― terminando la frase acercó sus labios y atrapo el lóbulo de Seijurou mientras pasaba un poco su lengua en ese pedazo de piel entre sus labios
Escuchó un gruñido excitado por parte del pelirrojo, quien de inmediato lo tomo por la cintura y lo cargó para enredar las piernas de Kouki alrededor de su cintura, acto seguido el castaño enredo sus brazos alrededor del cuello de Seijurou para mantener el equilibrio
― Voy a devorar mi cena en este mismo momento ― dijo el pelirrojo mientras restregaba su erección contra la de su amante haciéndolo gemir en el proceso. Sonriendose en complicidad se encaminaron hacia la habitación. ― Itadakimasu ― dijo haciendo que su pareja soltara una carcajada antes de caer sobre la cama
Si, en definitiva
Kouki era su casa
Un lugar al cual podía regresar y sentirse amado y aceptado
Eso significaba para él