Uno.
Hansol se encontraba cansado, agotado, exhausto de tener que pasar cada noche de presentación en presentación. Aún si su banda de punk-rock era exitosa y estaba agradecido no había nada como descansar en su cama de hotel después de una larga noche.
Las giras lo consumían pero las personas lo hacían querer sacar cada pizca de su –según él– inexistente talento.
Black Eye lo había lanzado a la fama a una edad bastante descente, no podía quejarse porque consiguió en un parpadeo lo que las personas no eran capaces de lograr en años. Su golpe de suerte junto a una cara bastante "linda" lo volvían el combo perfecto para el gusto del público a nivel continente.
En meses se había vuelto uno de los grandes referentes del mundo músical oriental ayudando también que encajaba en los estándares de la perfección.
Y aunque estaba agradecido, porque no era un cretino, extrañaba realmente a su familia, extrañaba la monotonía de la escuela, extrañaba pasear en el que consideraba su país de origen sin ser perseguido por fans o groupies que lo acosaran, extrañaba incluso el transporte público en el que viajaba todos los días a su trabajo de medio tiempo.
Ahora solo podían vivir en su memoria cosas como comer un helado acompañado de sus padres y hermana frente al río Han ¿Qué no daría para poder conseguir algo de paz?
Si, era divertido a veces, tenía a su merced inclusive a las mujeres más hermosas, a los hombres más atractivos que realmente deseaban estar con él clamando amor pero.. ¿Lo conocían o conocían la personalidad que debía de mostrar ante las cámaras? ¿De quién estaban enamorados? ¿Con quién pasaban la noche para saciar aquellas fantasías?
Ya había pasado año y medio desde el día en el que alcanzó el número uno en cada lista musical que conocía y según los rumores de su propio manager Yoon Jeonghan no estaba lejos de comenzar a conquistar el occidente, su disquera estaba feliz porque había encontrado la mina de oro en un hombre de 24 años.
¿A alguien le importaba si quiera su felicidad? ¿Sus ambiciones? Ya habían rechazado un album entero que había escrito meses atrás porque quería probar más estilos musicales pero en su equipo estaban convencidos de que ya estaba encaminado, por ende, no debía de salir del género con el que se dio a conocer, de las letras, de todo lo que la industria le decía que hiciera.
Pero era muy cobarde para renunciar y muy ignorante como para pelear por su libertad ante los contratos que había firmado.
El mejor escape que encontró fueron las historias que escribía Jeon Wonwoo, su autor favorito a quien por casualidad conoció en uno de sus viajes a Manila.
Una portada color vino en pasta gruesa que resaltaba por un basto paisaje solo trazado en siluetas color dorado, se encontraba en la lista "Best Sellers" ocupando el primer puesto, captó su atención por el esteticismo de su diseño. Hizo detener su andar e incluso el de su ahora mejor amigo Jeonghan para poder leer la reseña y de ahí para no causar más alboroto del que quería compró el libro en línea.
Porque claro, el nombre de Jeon Wonwoo tenía que provenir de su patria, cualquier Coreano lo captaría, no sonaba fonéticamente como el típico nombre proveniente de Manila al menos.
Incluso se instruyó un poco en la historia del autor de moda antes de empezar con su obra "Luz de luna" entendiendo que se trataba de un hombre dos años mayor quien inspirado en un episodio depresivo de su adolescencia comenzó a trazar sus sentimientos en dirección al mundo para compartir su pena.. aunque no había mucha más información personal de él.
Por fortuna, encontró con su blog personal en donde cada tanto realizaba entradas interesantes compartiendo textos que eran alabados en su mayoría. La curiosidad lo inundó y así indagó.
"Cuando entendemos que la vida en ocasiones nos deja deambular por el mundo solitarios, nos damos cuenta del valor de lo que nunca valoramos, cuando lo teníamos a nuestro lado su valor se perdió desgastandose entre nuestros brazos.–J.W.W"
Eso fue lo suficiente para comenzar a identificarse e interesarse más en Jeon Wonwoo. Continúo intrigado.
"Si todo lo que necesitas es caos en tu vida para arreglarla entonces notarás que el tiempo de cobrará una factura no muy grata al envejecer–J.W.W"
¿Le habría hablado a él? Porque con ironía se había identificado en cada palabra que leyó aquella noche.
Por otro lado, Jeon Wonwoo era una persona que valoraba demasiado su privacidad y pese a que con gran éxito había logrado un debut editorial impactante gracias a sus libros que le gustaba llamar "dramas de una vida común" nunca accedió a ser una persona pública. Y estaba bien porque mientras le dejarán publicar lo que quisiera no tenían por qué meterse en sus asuntos.
Lee Jihoon, su editor y manager estaba muy al pendiente de nuevas actualizaciones que cada tanto tenía. Wonwoo era un lobo solitario por naturaleza al que debía de monitorear cada cierto tiempo incluso si solo se trataba de corroborar que seguía respirando.
Tenía familia, si, pero no era muy unido y si esperan encontrar un transfondo profundo de los traumas de su infancia estarían buscando con la persona incorrecta. Solo cuando descuidas tus relaciones sin importar su naturaleza, las cosas son así.
Aunque cada mes les enviaba ayuda monetaria, porque claro, no era del todo indiferente, simplemente le gustaba disfrutar de sus cosas en soledad.
Era muy afecto a la literatura, al arte y en algún punto de su vida incluso se interesó en la música como hobbie, sus géneros favoritos eran el jazz, musica clásica e incluso música sacra, algo muy extraño si le preguntabas a cualquiera que se acercara a su persona. Excepto Jihoon, porque bueno, él aunque era una especie de mejor amigo encontraba bastante placentero indagar en el misterioso Jeon Wonwoo.
Por eso, hace un año al pasar por una tienda de música y escuchar aquella voz se quedó tan pasmado cómo sorprendido. La melodía le había encantado, aquella voz aunque con letra tan deprimente le había cantado una serenata a su corazón directamente susurrada a su oído.. fue muy diferente a todo lo que creía le gustaba.
Ese día llegó tarde a la reunión que tenía planeada para la revisión de su nueva historia junto a Jihoon, todo por buscar el nombre de aquel artista.
Vernon, era algo peculiar para alguien criado en Corea del Sur pero no se quejaba, mucho menos cuando en sus propias indagaciones por internet vio por primera vez aquel rostro.
No lo mal intérpretes, Wonwoo no es una persona superficial y pese a que nunca le duran sus relaciones personales el tiempo que le gustaría jamás se fijaba en la apariencia de nadie para comenzar a gustar de ellos.
O bueno, eso creía, porque los ojos tristes de Vernon llamaron su atención, tenía esa melancolía cautivadora junto con un toque de estándar de belleza, las mejillas se le ahuecaban un poco e incluso parecía querer alejarte de él en esa primera foto. Su expresión era fuerte.
Por alguna razón a Wonwoo eso solo lo hizo tener una batalla moral y comenzó a conocer un poco más. Desde videoclips, vídeos de fans, conciertos, programas de variedades a los que por su gran popularidad era invitado.
¿Le sería dañino a alguien admirar a un cantante? No lo creía, no cuando disfrutaba tanto de aquella voz.
Jihoon lo notó pero no dijo nada relacionado al tema, porque desde que Wonwoo comenzó a escuchar a ese tal Vernon el humor de su autor cambió radicalmente e incluso se notaba que disfrutaba más de escribir cualquier idea que se le viniera a la cabeza, se preguntaba cuánto impacto alguien desconocido podía tener en su vida cada vez que a su oficina le llegaba un mail mostrando el nuevo borrador creación Jeon.
¿Había posibilidades de que una persona que nunca había visto hubiese entrado en su corazón? Sería absurdo pensarlo con lo metódico y centrado que era el mayor por unos meses.
Jihoon lo descartó ignorando su propio instinto, se dijo a si mismo que era absurdo y que solo seguiría aprovechando esta buena racha hasta que Wonwoo se aburriera de su nuevo artista favorito.
Bueno, al menos eso creyó.