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Summary

Kim TaeHyung se pierde completamente en los duros, fuertes y apetecibles pectorales de Jeon JungKook. La abstinencia y la vista que le regala el chico frente a él, le harán decir cosas que delataran sus pensamientos. ¿Qué pasará cuando regrese de su viaje y vea a su sexy Kook bailar? — Tae, es tu turno. — Le dijo Hobi. Pero el rubio seguía perdido en sus pensamientos calientes. ¡TaeHyung! — Le gritó. — ¡Quiero que me amamantes! — Soltó sin pensar al escuchar el grito de Hobi. — ¡Amamantame, JK! — JungKook soltó una risa nasal. — ¡TaeHyung! — Gritaron sus compañeros. 🍼 𝐉𝐮𝐧𝐠𝐊𝐨𝐨𝐤 » 𝐓𝐨𝐩. 🍼 𝐓𝐚𝐞𝐇𝐲𝐮𝐧𝐠 » 𝐁𝐨𝐭𝐭𝐨𝐦. 🔥🍼🔥🍼🔥 𝔸𝕔𝕝𝕒𝕣𝕒𝕔𝕚𝕠𝕟𝕖𝕤: 🔥 𝐶𝑜𝑛𝑡𝑒𝑛𝑖𝑑𝑜 +18. 👬 𝑅𝑒𝑙𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠 ℎ𝑜𝑚𝑜𝑠𝑒𝑥𝑢𝑎𝑙𝑒𝑠. 🚫 𝑃𝑟𝑜ℎ𝑖𝑏𝑖𝑑𝑎 𝑙𝑎 𝑐𝑜𝑝𝑖𝑎 𝑜 𝑎𝑑𝑎𝑝𝑡𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠. ✍️ 𝐻𝑖𝑠𝑡𝑜𝑟𝑖𝑎 𝑑𝑒 𝑚𝑖 𝑎𝑢𝑡𝑜𝑟𝑖𝑎. © 𝑇𝑜𝑑𝑜𝑠 𝑙𝑜𝑠 𝑑𝑒𝑟𝑒𝑐ℎ𝑜𝑠 𝑟𝑒𝑠𝑒𝑟𝑣𝑎𝑑𝑜𝑠. Obra registrada con el número 10-1271-360 (Dirección Nacional de Derecho de Autor. Colombia)

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

🍼🔥 Cap I 🍼🔥

El rubio acababa de llegar de su viaje en el extranjero, por temas de su agenda privada, tenía que estar viajando desde hace ya seis meses. El chico solo quería llegar a su casa tener una buena cena, y descansar, o al menos desestresarse de la mejor manera que él conocía.

Amaba su método para relajar su cuerpo, pero ese día solo le dieron tiempo para llegar a su casa, tomar un baño rápido y dirigirse a la sala de prácticas.

¿Cuál será la manera de quitarse el estrés del chico?

Uno a uno llegaba a la sala de práctica, se saludaron eufóricamente. Se querían como familia, una familia que en ciertas ocasiones se tenía que separar para cumplir con sus sueños personales. Pero siempre permanecerían unidos.

Los chicos se encontraban observando la propuesta de baile de su compañero, uno a uno pasaba al frente para dar una idea sobre la coreografía que manejarían en su siguiente presentación. Pero había un pequeño inconveniente, cierto chico, estaba presente en cuerpo, pero su mente andaba en el planeta pensamientos calientes.

¿Y cómo no iba andar pensando cosas calientes? Llevaba días sin descargar la lujuria de su cuerpo, había ansiado tanto llegar a su casa y que cierto chico lo llevara a ver estrellas.

Dos meses, dos meses había estado fuera de su país, en ese tiempo estuvo tan ocupado que solo podía hablar unos cuantos segundos con su pareja, la llamada era corta, y cuando planeaban verse por video llamada uno de los dos se quedaba dormido y no podían terminar con su juego.

— Tienes cara de que no tuviste sexo en un año. — Le susurró el chico de labios pomposos a su amigo.

— Pues no fue un año, pero se siente como si hubiera pasado ese tiempo. — Sus ojos seguían detenidamente al chico que danzada frente a ellos.

— Diablos. — Expresó. — Yo ya me hubiera muerto de abstinencia.

— No digas eso que siento que me voy a morir de las ansias por ya sabes qué.

— Ustedes dos, dejen de susurrar y vayan decidiendo quien será el siguiente en pasar al frente. — Regañó el chico de sonrisa radiante, pero dueño de una mirada juzgadora.

— Lo sentimos. — Hablaron al unísono.

La danza del chico continuó, su cuerpo se movía al compás de la música, de vez en cuando sonreía en nerviosismo al ver que un chico rubio no le quitaba los ojos de encima, y lo escaneaba detalladamente.

El rubio de ojos cafés claro, no se perdía detalle de la coreografía del chico azabache.

La camiseta que el chico de tatuajes y piercings llevaba ese día, era un poco suelta, aun así con el movimiento de su cuerpo, y los pasos de la coreografía, aquella prenda se pegaba a sus trabajados pectorales.

El rubio relamía sus labios cada vez que aquellos pectorales se marcaban por sobre la prenda. Para calmar un poco las ansias de lanzarse sobre el azabache, se tocaba los labios repetidas veces, justo después de lamerlos.

Mierda, su cuerpo se estaba calentando, el deseo por tocar, lamer y morder aquellos pectorales, lo estaba consumiendo. Los pensamientos coherentes o cualquier tipo de raciocinio lo estaban abandonado.

Sus ojos cafés viajaban de aquel pecho a las piernas que también se marcaban en ese pantalón negro con rasgaduras en las rodillas.

No te excites TaeHyung. — Se repetía en la mente al sentir como su miembro se despertaba poco a poco.

Conectó miradas con el azabache, y este se mordió el labio inferior para después sonreírle. Al parecer el chico de ojos oscuros como la noche, estaba leyendo los pensamientos del rubio. Porque en un paso de la coreografía, decidió pasar su mano por sobre su pierna y lentamente subirla hasta sus pectorales.

Mierda, mierda, mierda. — Dijo TaeHyung en su mente. — No me hagas esto JungKook. — Le suplicó con la mirada, y el azabache sonrió enormemente al ver como el rubio se acomodaba en su lugar intentando acomodar sus pantalones, los cuales podrían reflejar que ya estaba duro.

El baile continuó, JungKook había preparado tres propuestas y en cada una de ellas no perdió la oportunidad de coquetearle a su lindo rubio.

TaeHyung pasaba saliva constantemente, aun así no se perdía ningún movimiento del cuerpo del azabache. Seguía lamiendo y mordiendo sus labios, ya dolían de tanto que los había maltratado para controlarse. En su mente habían muchos pensamientos, y ninguno de ellos no eran muy puros que se diga.

— Tae, creo que después de JK, debería ir tú. — Habló Jimin, pero su amigo no lo estaba escuchando.

El baile de JungKook lo tenía hipnotizado y excitado. Esos benditos pectorales seguían pegándose al pedazo de tela que cubría la piel del azabache. TaeHyung pensaba que ¿En qué momento había crecido tanto?, ¿Cómo era posible que en solo dos meses esos pechos estuvieran así de apetecibles?

Sí, claro, antes de que pasaran esos dos meses, los pectorales de JungKook estaban como para comérselos, pero ahora estaban aún más apetecibles a los ojos del rubio.

Rayos quería ser amamantado, se repetía en la mente, y pasaba saliva una y otra vez.

— Tae, es tu turno. — Le dijo Hobi. Pero el rubio seguía perdido en sus pensamientos calientes. ¡TaeHyung! — Le gritó.

— ¡Quiero que me amamantes! — Soltó sin pensar al escuchar el grito de Hobi. — ¡Amamantame, JK! — JungKook soltó una risa nasal.

— ¡TaeHyung! — Gritaron sus compañeros.

— ¿Qué? ¿Qué pasó? ¿Qué dije?

— Deja de andar de caliente y muéstranos la coreografía. — Dijo NamJoon.

— ¿Qué dije? — Aun no caía en cuenta que gritó lo que andaba pensando.

— Tú, niño, caliente y pervertido. — Lo señaló Jin. — Gritaste, ¡Amamantame, JK! — Fingió la voz del rubio.

— ¡No es cierto!

— Claro que lo hiciste. — Habló Yoongi.

— Dejen de decir mentiras.

Jimin intentaba no reír. — Amigo, lo gritaste. Apenas JK terminó la coreografía, tú gritaste tus pensamientos.

— Mierda...

— Tú y yo, hablaremos sobre lo que dijiste. — Le susurró JungKook.

— Es tu culpa por tener esos pectorales, grandotes, ricos y...

— ¡TaeHyung! — Le gritaron de nuevo.

— Dejen de gritarme.

— Deja de andar pensando en los pectorales de JK. — Le regañó Jin.

— Tú no me digas nada. — Entrecerró sus ojos. — Te la pasas babeando y tocando los pectorales de Nam, y no te decimos nada.

— ¡Kim TaeHyung!

— ¡No me pegues! — Se ocultó detrás de NamJoon. — Mírate, ya lo andas manoseando. — Dijo cuándo SeokJin posó sus manos sobre el pecho de Nam.

— No era mi intención.

— Uy, si, entonces, ¿Por qué los andas amasando? — NamJoon sonreía dejando ver esos hoyuelos.

— E-es que...

— También tienes fetiches con los pechotes de Nam. — Expresó. — Digo, JungKookie, no vayas a malinterpretar lo que dije. — Observó como el azabache empujaba su mejilla interna con la lengua. — Yo solo veo, saboreo y fantaseo con los tuyos.

— ¡TaeHyung! Deja de hablar de pectorales.

— Y tú deja de querer pegarme.

— ¡Todos calmados! — Habló NamJoon.

— Nosotros estamos calmados. — Expresó Jimin que se encontraba sentado sobre las piernas de Yoongi.

— Yo solo quiero que terminemos la coreografía, y ustedes hablando de los pectorales de los que les hacen morder la almohada. — Dijo Hobi cruzando sus brazos.

— Yo quiero ir a dormir, y ustedes no se apuran. — Renegó Yoongi. — Dejen de hablar de los pectorales de sus parejas y terminemos con esto.

— ¡Claro, como si el señor gato no se la pasara mirando y pensando en las nalgas de Jimin! — Dijeron al unísono Jin y TaeHyung.

— ¡No hablen de las nalgas de mi pollo!

— Tomemos un descanso. — Dijo JungKook.

— ¡Pero la coreografía! — Gritó Hobi.

— ¡Apoyamos la idea del conejo con pechotes! — Dijeron Nam, Jin, Jimin y Yoongi.

— ¡Son míos, no lo miren! — Gritó TaeHyung.

— ¡Aaah! Ustedes me van a dejar calvo. — Expresó Hobi. — Los veré en una hora. — Suspiró profundo. — Y espero dejen de hablar de nalgas y pectorales.

— JungKookie, espérame. — Pidió el rubio mientras corría tras el azabache.

— Mueve esas nalgotas, necesitamos hablar.

— No me regañes conejo. — Puchereo. — No te enojes por lo que dije de los pectorales de Nam.

— ¡TaeHyung! Deja de mencionar a mi Nam.

— Por tu culpa dije algo que no debía decir y ahora mi conejo se enojó.

— ¡TaeHyung! Ven ahora o tendrás que esperar hasta la noche. — Avisó JungKook.

— ¡Voy!

Y así desaparecieron JungKook y TaeHyung de la vista de sus compañeros.

Hobi solo se recargó contra la pared y observó a las parejas que se quedaron hablando.

— ¿Gatito? — Yoongi miró a Jimin. — ¿Vamos a la sala de instrumentos? — Le sonrió para después morder su labio inferior.

— ¿Te calentaste por los pectorales de JungKook?

— ¡No! — Negó frenéticamente con su cabeza. — Esos ni los veo. Primero, porque TaeHyung me mata. — Yoongi frunció el ceño. — Y segundo, porque yo no puedo dejar de mirar esas manos tuyas, ¿Qué digo manos?, son unos lindos collares que en este momento podrían adornar mi cuello.

— No puedo contigo, pollito caliente. — Estampó su mano en una nalga de Jimin. — Vamos a la sala de instrumentos.

— ¿Me vas a tocar y tocar y retocar?

— Voy a ayudarte a componer una linda armonía con tus jadeos.

— ¡Vamos a componer! — Tomó la mano del hombre con sonrisa de gomita y se lo llevó.

Hobi se sobaba el puente de su nariz. Empezaba a pensar que en una hora el único que estaría allí seria él.

— Nam...

— Creo que tus manos andan inquietas hoy. — Le sonrió al recordar que hace unos momentos andaba tocando sus pectorales.

— Fue culpa de Tae. — Dijo. — Si no se hubiese cubierto con tu cuerpo, yo le hubiera pegado y no hubiese tocado tus fuertes pectorales.

— Entonces ¿No querías tocarlos? — Alzó una ceja repetidas veces.

— Por Dios, Nam. — Se sonrojó. — Eso no se pregunta.

— ¿Quieres ir a la sala de grabaciones?

— ¿Me dejaras amasar esos fuertes pectorales?

— No solo tú amasaras. — Dijo tomando la mano del de espalda ancha. — Yo voy a lamer cierta espalda que se vería perfecta recostada en mi cama.

— ¡Vámonos ya!

Y así Hobi perdió la esperanza de que se verían en una hora.

— Les daré media hora más. — Se sentó en el piso del salón. — Conociéndolos, me tocará ir a buscarlos uno por uno.

Mientras cada pareja se encontraba en los respectivos lugares donde claramente Hobi sabía que se la pasaban cuando tenían sus descansos, y tenían que ir a los ensayos. Claramente por allí no pasaba, para evitar escuchar algo que no podría borrar de su mente.

El chico de sonrisa radiante tenía que soportar que se dijeran cosas cuando estaban todos juntos, pero una cosa era eso, y otra cosa era tener el recuerdo de cómo sus Hyungs gemían. Eso lo estaba evitando a toda costa.

Así que se dispuso a bailar un rato, reprodujo su Playlist favorita, y se perdió en el universo de las melodías y notas musicales que resonaban en el recinto.

Por otro lado estaban JungKook Y TaeHyung, ellos se habían apropiado de la sala de descanso. Allí había dos grandes sofás color gris, y frente a aquellos muebles, una mesa en donde se supone pondrían la comida. Pero jamás hacían eso. ¿Por qué?, sencillo, todos los integrantes del grupo sabían que esa mesa era para que cierto azabache disfrutara del rubio. Así que ni locos pondrían comida en aquella superficie.

— Cierra la puerta. — Ordenó el azabache cuando ingresó el rubio.

— Kookie, no te enojes conmigo.

— Andabas hablando de los pectorales de Nam. — Se sentó en el sofá.

— Es mi Hyung, jamás lo vería con los ojos que te veo a ti.

— Pero le ves sus pectorales.

— Solo dije eso porque Jin Hyung me andaba molestando. — Se sentó en el regazo del azabache con su mirada fija en aquellos ojos oscuros. — Yo solo quiero tus pectorales. — Movió sus caderas en círculo incitando al azabache.

— Quédate quieto. — Frenó el movimiento del rubio.

— Kookie...

— Dejemos de un lado los pectorales de Nam. — TaeHyung asintió. — ¿Qué te he dicho de pensar cosas calientes en las ensayos? — Apretó las caderas del rubio.

— E-es que no pude evitarlo. — Besó el cuello del azabache. — Tú no ayudabas. — Con su puño cerrado le golpeó el hombro.

— Sin golpear. — Le advirtió. — ¿Por qué dices que no ayudaba?

— JungKook... — Pegó un pequeño brinquito sobre el regazo ajeno. — Estabas sonriéndome y mordiéndote el labio cuando bailabas.

— Según tu... ¿Te estaba seduciendo?

— Si~. — Jadeó bajito cuando el azabache apretó uno de sus muslos. — Sabes que llevamos dos malditos meses sin estar juntos. — Mordió su labio y JungKook delineó con su lengua ese carnoso belfo. — Y vienes a bailar de esa manera, con esos gestos, y dejando ver esos pectorales, que demonios, demonios, ¡Crecieron! — Metió sus largas manos por entre la camiseta del azabache y delineó el magnífico abdomen.

— Viéndolo así, solo te seduje un poquito. — Tomó el cuello del rubio y sin llegar a lastimarlo, afianzó su agarre para besarlo.

Sus lenguas se enredaron con desesperación, mordían y lamian los labios de su pareja. Disfrutaban el calor que emanaban esos dulces labios que habían extrañado en esos dos meses.

Se separaron por falta de aire y se miraron a los ojos.

— ¿Por qué me andabas seduciendo?

— Amor, te extrañé y quería despertar tu deseo sexual. — Limpió una línea de saliva de los labios impropios.

— ¿No podías esperar a que llegáramos a casa? — Inició a jugar con el botón del pantalón del azabache. — ¿Viste lo que termine diciendo?

— ¿Y tú puedes aguantar? — Adentró sus manos en el pantalón del rubio. — ¿Quieres que te amamante? — Le inquirió con una sonrisa ladina.

— Claro que no, no puedo aguantar. — Se levantó del regazo del azabache y este le bajó el pantalón junto a su bóxer. — JK, mi mami no me amamantó de pequeño. — Fingió un puchero.

— Ven para acá. — Lo sentó de un tirón sobre su prominente erección. — Te voy a amamantar, pero primero te daré tu biberón. — TaeHyung lamió sus labios. — Quiero que esa boquita me haga una rica mamada e inicie con el pago por todos estos días de abstinencia.

— ¡Que rico! — Se levantó levemente y con agilidad deslizó los pantalones y ropa interior de JungKook. Ambas prendas quedaron en los tobillos del azabache. — Yo también estoy sufriendo por la abstinencia. — Se acomodó en las piernas del azabache e inició a acariciar la venosa extensión de su pareja. — ¿Por qué crecieron tus pectorales?

JungKook jadeó. — En unos momentos la abstinencia se irá de nuestros cuerpos. — Amasó las montañas de carne del rubio. — Estos bebés crecieron porque cada vez que no calmaba mi deseo sexual con una masturbada, me ponía a hacer ejercicio.

— ¡Te he dicho que tienes prohibido masturbarte sin que yo esté viéndote! — Le pegó en uno de sus pectorales. — Mierda, están muy duros. — Mordió sus labios.

— No me golpees.

— Y tú no te masturbes sin que yo pueda verte.

— Me vas a decir que tú no te masturbaste en tu viaje. — TaeHyung tragó saliva. — ¿Lo hiciste?

— Sí, pero igual quedé con ganas...

— Lo mismo me pasó. — Dejó un piquito en los labios del rubio. — Y por eso me puse a ejercitar un poco más.

El azabache muchas de las noches en donde alguno de los dos se quedaba dormidos, y no podían tener sexo por video llamada, el chico simplemente se bajaba un poco su bóxer y visualizando a su caliente rubio, se masturbaba hasta que su mano y brazo dolían.

Pero eso no era suficiente, nada se comparaba con sentir el calor del cuerpo del rubio, escucharlo gemir y maldecir. Sentir las uñas de su pareja enterrarse en sus pectorales, mientras él se enterraba en el estrecho canal de su novio.

Cuando terminaba de masturbarse y haberse corrido sin mucha satisfacción, se limpiaba su blanquecina esencia y se dirigía a ejercitarse. Día a día, o más bien, madrugada tras madrugada, JungKook descargó parte de su deseo sexual en la rutina de ejercicios. Y ahora el rubio podía ver, probar y tocar el resultado.

— ¿Me dirás cómo te dabas placer?

— No fue mucho el placer que sentía. — TaeHyung retiró la camisa del azabache. — Solo tú tienes la capacidad de casi matarme de placer.

— Dime, entonces, ¿Cómo te jodias ese agujero? Y te quedabas con ganas de que fuera yo el que te destrozara de placer. — El rubio jadeó.

Maldición cuando su azabache le hablaba de esa manera, sentía que eyacularía allí mismo.

— Necesito que después de que te diga, me profanes hasta lo más profundo. — El azabache asintió, y después acarició el musculo de anillos de su pareja.

El rubio por su parte se penetraba con sus largos dedos, cuatro a la vez, y aun así no se sentía satisfecho. Sus dedos no eran los de JungKook, no eran el rico, grueso, y venoso miembro de su novio. Así que desesperado se autopenetraba con sus dígitos, y con su mano libre, apretaba y masturbaba su miembro.

Cerraba sus ojos y se imaginaba el rostro del azabache. Su mente lo llevaba a la imagen de como su novio, tensaba su mandíbula, su frente era adornada con perlas de sudor y sus labios entreabiertos jadeaban cuando él se encontraba bajo el cuerpo de su pareja. Con esa imagen en su mente, el rubio se corría, respiraba pesado por la actividad. Pero aun así, no era su JungKookie el que lo había llevado a correrse y se sentía insatisfecho.

— ¿Quieres que te amamante?

— JungKook, ya te dije que sí.

— Quiero que me lo digas. — Ordenó haciendo que el rubio se bajara de sus piernas. — Dime que es lo que quieres. — El azabache abrió las piernas y TaeHyung se posicionó en medio de estas. — ¡Dime!

— ¡Ah!~ — Un leve tirón en sus rubios cabellos lo hizo quejarse. — Quiero que me amamantes, JK. — El azabache lo había guiado para que se arrodillara frente a él. — Amamantame~. — Con sus manos apoyadas en cada muslo del azabache, se impulsó y lamió cada pectoral.

— Primero te daré tu biberón.

— ¿Si vamos a alcanzar?

JungKook miró el reloj que colgaba en la pared. — Nos quedan unos treinta minutos. — Señaló hacia abajo y TaeHyung entendió que debía arrodillarse de nuevo. — Pero sabemos que Hobi nos dará una media hora más. — Tomó su grueso pene e inició a masturbarlo bajo la atenta mirada del rubio. — Ahora a chupar mi amor, chupa.

El rubio no lo pensó, tomó la base del pene de su pareja y lo masturbó, su boca cubrió lentamente cada centímetro de ese pedazo de carne. Subió y bajó a su ritmo, hasta que el azabache lo agarró de sus hebras rubias y lo guío para que aumentara el ritmo. Sus ojos se llenaron de lágrimas cuando de una estocada profunda, el azabache se enterró en el fondo de su garganta.

— Vamos, tienes que tomarte todo tu biberón.

TaeHyung enterró sus uñas en los muslos del azabache y este jaló de los cabellos rubios. El pene de JungKook abandonó la boca del rubio y este sintió un leve ardor.

— Casi me ahogas.

— Sé que puedes soportarlo.

— Vuelve a hacerlo, casi me corro con solo chupártela de esa manera.

JungKook acercó los labios del rubio a su glande y con su mano libre tomó su miembro. Restregó la babosa cabeza de su pene en los labios del rubio y este saboreaba gustoso aquel cristalino líquido.

— Vamos de nuevo y quiero que te tragues toda mi corrida.

— Como digas mi amor.

TaeHyung abrió su boca en una grande “O” y JungKook empujó su miembro sin contemplaciones. Succión tras succión, el rubio sentía que el pene de su pareja se hacía más grande.

Chupaba y delineaba con deleite la dura virilidad del azabache.

— M-más rápido~. — Pidió cuando se sintió cerca del orgasmo. — Vamos bebé y te amamantaré.

El rubio aumento el movimiento de su cabeza, con una de sus manos inició a masajear los testículos del azabache. Chupó, mordió y apretó el trozo de carne. Unas cuantas succiones más fueron suficientes para que el azabache se descargara en el fondo de la garganta del rubio.

— Todo tu biberón, te lo tomas todo.

TaeHyung tragó cada gota del blanquecino líquido y liberó el pene del azabache.

— ¿Seguro que te habías masturbado?

— Más que seguro...

— Pero si casi se desbordó por mi boca.

— Parece que aún no te das cuenta que solo me puedo liberar por completo contigo. — Lo ayudó a levantarse y lo sentó en sus piernas. — Ahora vamos a amamantar a un lindo bebé. — Lo tomó de los cabellos y lo acercó a sus pectorales. — Todos tuyos mi amor~.

El rubio sonrió de lado e inició a mordisquear, chupar, succionar y lamer cada pectoral de su pareja. El azabache apoyó por completo su espalda contra el espaldar del sofá, descolgó su cabeza y cerró los ojos, disfrutando de la dulce boquita de su pareja sobre la piel de sus pectorales.

— El bebé ansiaba chupar~.

— Tu bebé estaba que se moría por chupar a su sexy y rico hombre.

— Es hora de que tú descargues todo lo que has guardado.

— Haz lo tuyo, amor~. — Seguía con sus labios sobre la piel de aquellos pectorales.

JungKook llevó sus dígitos a su boca y chupó hasta dejarlos lo suficientemente húmedos y resbalosos para preparar a su novio. Dirigió sus dedos a la rosada entrada del rubio y con movimientos circulares empezó a jugar con el musculo de anillos.

TaeHyung estaba concentrado en dejar chupones en aquellos pectorales. En una de sus succiones decidió morder más fuerte.

Enterró sus dientes en el pectoral derecho, y JungKook lo penetró con dos de sus dedos.

— ¡Ah!~, ¡Mi amor!~

— No grites, amor, no grites.

— Kookie~.

— Ya sé...

El azabache inició a mover sus dedos en tijeras, luego en círculos y ejerció pequeñas estocadas con sus dígitos. Cuando el canal del rubio estuvo lo suficiente dilatado, el azabache sacó sus dedos, alineó su miembro y penetró a su pareja.

Los chapoteos no se hicieron esperar, el pene de JungKook era apretado y tragado por aquel estrecho canal que había extrañado tanto.

— Amo tu cuerpo, amo absolutamente todo de ti.

— Kookie, te amo y te extrañe muchísimo.

El rubio siguió succionando y lamiendo los musculosos pectorales de su pareja. JungKook tomó posesión de las caderas ajenas, y ayudó a que su lindo bebé se penetrara duro y certero. Jadeaban por el placer, sus acelerados corazones, bombeaban en sincronía.

Una estocada certera fue ejercida y la punta del pene del azabache maltrató aquel punto dulce que hacia delirar al rubio.

Se desesperaron ante la sensación de su próximo orgasmo, el rubio brincaba con energía sobre el pene del azabache, este lo sujeto aún más fuerte y cuando golpeó de nuevo aquel punto, ambos rodaron sus ojos estallando en el máximo placer.

JungKook depositó su blanquecina esencia en el estrecho interior del rubio y TaeHyung manchó su abdomen y el de su pareja con su corrida.

Se besaron intentando calmar sus respiraciones erráticas. Limpiaron sus cuerpos y se vistieron.

JungKook miró el reloj de la pared. — Aún tenemos veinte minutos del tiempo extra que nos da Hobi, porque sabe cómo somos.

— ¿Y qué quieres hacer? — Acarició los pectorales del azabache.

— Me quiero cobrar los chupetones que me dejaste.

— ¿Cómo lo vas a hacer?

— Acuéstate en la mesa y deja descolgando tu cabeza. — El rubio obedeció.

— JungKook ¿Sabes que los chicos no comen aquí por todo lo que hacemos en esta mesa?

El azabache se bajó la bragueta y se arrodilló quedando a la altura de los labios del rubio. — Claro que sé. — Sacó su miembro. — Y ellos saben perfectamente que aquí es donde tú y yo comemos. — TaeHyung abrió su boca. — Y no precisamente comemos... ¡Ah!~ — El rubio lamió el pene.

— Ya mételo, que después de esto quiero volver a lamer tus pectorales.

El azabache metió su pene en la boca del rubio, con la cabeza descolgando del borde de la mesa y el azabache arrodillado frente a esta, TaeHyung chupó aquel pedazo de carne hasta que la esencia blanquecina desbordó por la comisura de sus labios.

Tragó el semen de su pareja y se levantó, se limpió los residuos de la corrida y sentó al azabache sobre la mesa. Le abrió las piernas y se colocó en medio de estas. Arrodillado a la altura de los pectorales del azabache, le subió la camiseta e inició a lamer con delicadeza cada marca que había dejado anteriormente.

— Perdóname por morderte tan fuerte. — Dejó besitos.

— Mi amor, sé que cuando te emocionas con mis pectorales, te vuelves caníbal.

— Son una adicción para mí. — Besó y lamió con delicadeza los músculos. — Te amo...

— ¡Abran la puerta! — Unos golpes acompañaron el grito.

— Llegaron. — Hablaron al unísono. Se acomodaron la ropa, se besaron, y abrieron la puerta.

— ¡Diablos! — Exclamaron sus compañeros.

Hobi se encontraba con las otras dos parejas. Siempre tenía que hacer lo mismo. Les daba media hora más, y tenía que ir lugar por lugar para sacarlos de los recintos.

— Enserio te amamantaron. — Dijo Jimin. — Huele a leche sexosa. — Yoongi lo nalgueó y este pegó un respingo ante el contacto. Le dolían las nalgas.

— Niños calenturientos, dejaron el lugar oliendo a...

— No digas nada Jin. — Lo interrumpió TaeHyung. — No tengo vista de rayos x, pero puedo ver que Nam te dejó bien marcada la espalda.

NamJoon sonrió y sus hoyuelos hicieron presencia. — Es mejor que no le digas nada.

— Pero Nam. — Se quejó Jin.

— Van a terminar peleando y el de la mirada juzgadora nos agarrara a golpes con sus zapatillas de baile. — Agarró de la cintura al de espalda ancha. — Vamos a continuar con la coreografía.

— Debería darles tablazos.

— ¡No te pongas agresivo! — Gritaron al unísono y salieron hacia el salón de práctica.

Terminaron de mostrar sus propuestas para la coreografía, eligieron la de Hobi. Ensayaron toda la tarde y cuando llegó la hora de volver a sus hogares, decidieron ir a un restaurante a cenar en familia.

Tomaron una ducha, se cambiaron y salieron en sus respectivas camionetas. Antes de bajar de los vehículos e ingresar al restaurante, se colocaron sus mascarillas.

Ingresaron al restaurante y como ya era costumbre, se dirigieron al lugar más alejado, en donde casi no pedían las reservas de esas mesas. Allí podían hablar tranquilos, no se sentían observados o perseguidos.

Pidieron sus platillos, en medio de risas y uno que otro regaño de Hobi, cenaron y recordaron como fue cuando se conocieron. Hablaron de todo lo que han pasado juntos y todo lo que les falta.

Se tomaron una que otra fotografía para agregar a sus recuerdos.

Esperaban los postres, cada pareja se tomaban la mano por debajo de la mesa, con disimulo. No querían que descubrieran que tenían relaciones amorosas con sus compañeros de trabajo.

En el trabajo ya se habían dado cuenta que se habían formado parejas, pero se hacían los de la vista gorda. Mientras los chicos no se dejaran atrapar, todo estaba bien. Y Hobi era de gran ayuda en esos casos.

Los regañaba por andar de calientes o amorosos, pero eso solo lo hacía cuando interfería en las prácticas. De lo contrario él los cubría cuando se escapaban para tener sus momentos de pareja.

JungKook y TaeHyung se toqueteaban disimuladamente, con pequeñas sonrisas cómplices se decían que tenían ganas de estar solos, y continuar con sus apasionados encuentros. Además de disfrutar de su privacidad y compartir lindos momentos en pareja.

Los postres llegaron y el rubio decidió pedir otra copa de fresas con crema, pero la pidió para llevar. JungKook sonrió en picardía y le acarició el muslo por debajo de la mesa.

— ¿Qué van a hacer con ese postre? — Inquirió Jimin cuando le entregaron el alimento a su amigo.

— Pollito...

— Jimin, como si no los conocieras. — Dijo Jin.

— Oww, eso va para los...

— No veas o menciones los pectorales de mi JK.

— Van a volver a ensuciar la camioneta. — Dijo Hobi.

— Eso no los detiene. — Expresó Nam.

— Se manda a limpiar y ya. — Dijo el rubio sonriendo.

— Nosotros nos retiramos. — JungKook se levantó. — Vamos Tae. — El rubio asintió, tomó el postre y se despidió de sus Hyungs.

Ambos chicos se colocaron sus mascarillas, salieron del restaurante con pausas de tiempo. Primero salió el azabache y cinco minutos después el rubio.

JungKook esperaba al rubio en el estacionamiento, la camioneta ya estaba encendida. El rubio subió rápidamente y le regaló una sonrisa geométrica.

— ¿Vamos a comernos el postre en la casa?

— No.

— ¿En dónde?

— A unos kilómetros de aquí, vi una bodega abandonada.

— TaeHyung, eso es peligroso.

— Está abandonada...

— Amor, hace dos meses antes de irte, casi nos atrapan teniendo relaciones en el baño del aeropuerto. — Salieron del parqueadero.

— Lo siento, mi culpa.

— Si no es por Hobi que vio cuando se acercaban al baño que supuestamente estaba fuera de servicio...

— Hubiéramos valido madres. — Completó lo que estaba diciendo el azabache. — Pero fue excitante.

— Excitante... Me corrí cuando tuve que taparte la boca para que Hobi no escuchara tus gemidos.

— Vamos, JK. — Le suplicó con su voz ronca. — La bodega está alejada de la ciudad, tiene un amplio estacionamiento y nadie nos verá o escuchara.

— Un día nos van a descubrir.

— Pero estamos de noche. — JungKook se carcajeo. — Amor, quiero llenar tus pectorales de crema y lamerlos.

— Me tientas.

— Y tú podrías utilizar las fresas para delinear mis labios mientras me penetras.

— Me convenciste. — TaeHyung sonrió.

El azabache llegó al lugar que le indicó el rubio, estacionó y apagó la camioneta junto con las luces. Corrió el asiento del conductor hacia atrás y palmeó sus muslos para que el rubio se subiera en ellos.

TaeHyung se retiró los pantalones y bóxer, subió a horcajadas en las piernas del azabache. Besó a su novio, lento sin prisas, y el azabache acarició la piel desnuda de su chico.

Las manos del rubio tomaron el borde de la camiseta del azabache y la retiró por completo. Sonrió enormemente al ver aquellos pectorales.

— Todos tuyos, mis pectorales y todo yo. — JungKook desapuntó sus pantalones, bajó su bragueta junto a su bóxer.

— Igualmente, soy todo tuyo. — Tomó la crema de la copa donde venía el postre, y con una de las fresas la esparció sobre la piel del azabache.

— Creo que no necesito prepararte.

— Amor, me dejaste lo suficientemente preparado en la tarde.

— Entonces... ¡Cómete tu postre! — Lo penetró sin previo aviso y TaeHyung se inclinó para lamer la crema de los pectorales de su hombre.

— ¡Ah!~

— ¡Kookie!~, ¡Ngh!~, ¡Mngh!~

El vaivén de las caderas del rubio se aceleró, brincaba perdido en el placer, cuando la crema en el cuerpo de su pareja dejaba de existir, volvía a poner una gran cantidad. Y como lo propuso, cuando JungKook lo penetraba, este le delineaba los labios con la fresa cuando el rubio se separaba de los pectorales. Mordían la fruta y cada quien se comía la mitad.

Las ventanas de la camioneta se empañaron por el calor que hacía dentro de esta. Una mano del rubio quedó impresa en la ventana del conductor cuando se apoyó del vidrio en el momento en que llegaron al punto máximo de placer.

Limpiaron lo que pudieron, y como dijo Hobi, ensuciaron la camioneta y no solo fue con el postre.

— Vamos a casa amor. — TaeHyung recargó su cabeza en el hombro del azabache.

— Tomaremos un baño y dormiremos abrazados. — Salieron de aquel estacionamiento rumbo a su adorado lugar seguro. En donde se podrían besar, tocar y amar, sin tener que esconderse.