Famosas y tú (GxG)

Summary

En este libro tenéis total libertad de pedir lo que queráis, el tipo de shot, todo. Espero que os guste y podáis disfrutar de lo que escribo 🤍.

Status
Ongoing
Chapters
84
Rating
n/a
Age Rating
18+

Natasha Romanoff

Narra T/N Maximoff.


-¿Nat?- pregunté buscándola con la mirada.


-¿Qué quieres?- respondió cortante, suspiré y di media vuelta.


A medida que iba saliendo de la sala, lágrimas salían de mis ojos, intentaba retenerlas pero ya no podía más. Siempre era lo mismo, solo me buscaba cuando a ella le convenía y casi siempre era para sexo.


-Hey, ¿dónde vas?- paré de andar, tragué el nudo de mi garganta y limpié las lágrimas que se habían escapado.


-Perdón, no quise molestarte, Natasha.- oí pasos que se acercaban a mí, pero antes de que pudiera acercarse lo suficiente me teletransporté a otro sitio.


Me puse a pensar en lo idiota que había sido, ¿cómo pude enamorarme de ella? Natasha Romanoff, la mayor espía rusa que ha existido, sin sentimientos.Estaba inundada en mis pensamientos, cuando una voz hizo que volviera a la realidad.


-Hola, pequeña.- saludó mi hermana sentándose a mi lado, rápidamente limpié mis lágrimas.— ¿Estás bien? ¿Qué te pasa?- suspiré recostándome en su hombro.


Tenía dos opciones, o se lo decía yo misma o ella se metería en mi mente y lo descubriría por si sola.


-Natasha...- oí como suspiró.


-Ella te gusta ¿cierto?- asentí lentamente.— Ven aquí, pequeña.


Wanda hizo que recostara mi cabeza en sus piernas y comenzó a tocarme el pelo mientras cantaba en susurros la misma canción que nuestra madre nos cantaba de pequeños.


Wanda y Pietro eran 3 años mayores que yo, por lo que cuando pasó lo de nuestros padres yo era aún una niña. Cuidaron de mí por mucho tiempo, hasta que se ofrecieron voluntarios en Hydra. Ninguno de los dos quería que yo sufriera eso, pero me capturaron y también experimentaron conmigo.


...


-¿Qué haces aquí, Natasha?- escuché que preguntaron, a lo lejos.


No sé cuánto tiempo llevaría durmiendo, pero aún me sentía muy cansada.


-Solo vine para ver a T/N, ¿está bien? Es que antes vino a verme y...


-¿Acaso te importa?- la cortó ¿Wanda? Sí, Wanda, me dormí encima de ella.


-Claro que me importa.- Wanda rió sin gracia.


Quería ignorar la conversación y a seguir durmiendo, pero la curiosidad me mataba.


-Solo la buscas cuando a ti te interesa, para sexo o para misiones, pero cuando la cosa se complica un poco, pasas de ella. ¿De verdad te importa? Porque si te importara lo más mínimo, no estarías jugando así con sus sentimientos.


-¡Wanda!- la reproché mentalmente.


-No voy a tener esta conversación ahora mismo.- Wanda volvió a reír sin gracia.


-Nunca quieres tener esta conversación, Natasha. Siempre la evades, cuando sientes que te va a decir algo importante, la tratas como basura o simplemente la rechazas. Es mi única familia, ¿crees que me gusta verla así?- oí un suspiro, seguido sentí como alguien se agachaba a la altura de mi cara y me acariciaba levemente el pelo.


-Sé que estás despierta, ven conmigo, tenemos que hablar.- abrí lentamente los ojos con una sonrisa incómoda, Natasha me miraba con una sonrisa tan tierna que hizo que me sonrojara.


-¿Seguro que quieres ir?- me preguntó Wanda telepáticamente, asentí en su dirección mientras me levantaba.— Está bien, si te hace sentir mal, voy a matarla.


-Gracias, Wandis.- mi hermana frunció el ceño por como la había llamado, pero luego sonrió. No la llamaba así desde que murieron nuestros padres.


...


-¿Entonces?- Natasha tomó mi cara entre sus manos y plantó un beso en mis labios, distintos a los demás.


Al separarse, Natasha me miraba con una sonrisa, pero yo estaba totalmente confundida. Un beso no iba a arreglarlo todo, no iba a arreglar las incontables veces que hizo que me sintiera insuficiente.


-Nat...- volvió a besarme para callarme.— ¿Crees que un maldito beso va a arreglarlo todo? ¿Va a arreglar todo lo mal que me has tratado las últimas semanas?


-Lo sé, sé que no arregla nada pero quería hacerlo de una vez por todas y sin fines sexuales.- iba a hablar, pero puso un dedo en mi boca.— Déjame hablar.- asentí lentamente.— Lo siento, nunca me enseñaron a querer a alguien y me daba miedo hacerlo. Creí que alejándote de ti, dejaría de sentirlo y no tendría que enfrentarlo... Pero, cariño, eres imposible de olvidar. De verdad te amo, pero me da miedo hacerte más daño de lo que ya te he hecho y...- ahora yo la callé de un beso. Dios, cuanto deseaba hacerlo. Nat frunció levemente el ceño y se cruzó de brazos, sabía perfectamente que no le gustaba que la interrumpieran.— Oyeeee, estaba hablando.- solté una pequeña risita.


-Te estabas yendo un poco por las nubes, cariño.- vi como sus ojos brillaban y tenía una sonrisa preciosa en su cara, nunca la había visto así, pero sabía que me encantaba.— Voy a decirte algo, seguramente ya lo sepas, pero no quiero joder el momento.- soltó una risita.


-Ya lo has hecho.- rodé los ojos con una sonrisa.


-Entonces seré breve, me tienes completamente enamorada, Natasha. Me encanta, cuando te brillan los ojos, cuando sonríes, cuando te enfadas por cualquier cosa.- me miró con el ceño fruncido.


-Yo no hago eso.- solté una risita y asentí.


-¿Segura?- rodó los ojos y sonrió.— Que nadie te pueda llevar la contraria, porque te tienen miedo. A pesar de todo lo que pasó las últimas semanas, quiero agradecerte por haber estado para mí cuando pasó lo de Pietro. Ese día perdí a un hermano y casi pierdo también Wanda, aunque odie al estúpido robot me alegro de que la halla salvado.- Natasha negó y dejó un beso en mi frente.


-Era un momento difícil, ambas necesitabais a alguien. No tienes que agradecerme por eso, de verdad.- mordí mi labio.


-¿Qué hiciste para enamorarme, Natalia?- soltó una risita.


-¿De verdad quieres que te lo diga?- negué riendo.


-Yo también te amo, Nat.