Capítulo 1
En la terminal un joven de cabello marrón oscuro y de piel medio morena llamado Kevin, también alfa, estaba esperando a su transporte, que debería de estar pasando hace más de una hora, ya que debe de llegar rápidamente a su destino, a la sinfonía nacional, para un ensayo general.
—Ash, ¿En dónde está el colectivo?… —decía entre susurros, frustrado. Por suerte había salido con anticipación, porque ya una vez le pasó que no llegaba el bus y no pudo estar a tiempo para el ensayo, dos horas antes había salido de su casa. Por suerte no había gente a su alrededor.
Posicionó mejor su mochila. Gracias a los Dioses que había dejado con el profe Cirilo los instrumentos, o sino, estaría muerto del cansancio.
Mientras esperaba en la parada, un joven mayor que él se posicionó a lado suyo, y lo empujó accidentalmente por tropezarse con algo que estaba en el piso— Lo siento, no fue mi intención —dijo el chico avergonzado, era más alto que él, con un cuerpo más trabajado, tenía un tono de piel un poco más claro que el de él, y tenía cabello oscuro.
—A mí no me engañas, quieres pelea, ¿No es así? —le cuestiono acercándose a él, mientras que este quería evitar la pelea. Kevin se puso en modo pelea.
—Oye, no es buena idea, aunque haya poca gente no debemos de hacer- —antes de terminar la oración, Kevin lo había golpeado en el costado del abdomen, una patada circular—. Okey… tú lo pides —dijo esto para posicionarse detrás de él rápidamente y aprisionarlo con sus brazos.
Kevin trataba de zafarse del agarre indestructible del chico, pero este no cedía—¡Oye! Suéltame… —le pidió mirándolo por el rabillo del ojo, suplicando con la mirada, sin estar consciente de que sus ojos lo miraban de esa forma.
Eso desconcentro al otro, aflojando el agarre, bajando con cuidado al más pequeño—Bueno… empezamos mal, me llamo Mauricio, ¿y voz? —le pregunto regalándole una sonrisa al otro a la vez que ofrecía su mano
—... Kevin —respondió con cero interés, agarrando la otra en modo de saludo, hasta que vio a lo lejos su colectivo—. ¡Por fin! —expresó con alegría a la vez que se alejaba de Mauricio, pero este le siguió.
Kevin hizo la seña al colectivo, y este se acercó a ellos. El peli marrón fue el primero en subir, después el pelinegro —Serian tres mil, doscientos cincuenta guaraníes, señores —le dijo el chófer. Kevin le dio la plata justa, como también Mauricio.
Kevin se puso nervioso al tener por detrás a Mauricio, la presencia de este lo hacía sentir cosas extrañas, pero lo ignora por unos momentos para buscar un asiento, y encuentra uno cerca de la salida, la silla era doble, y se dirigió a ella, siendo perseguido por Mauricio.
Kevin se sentó primero justo al lado de la ventana, y Mauricio solo se sentó a su lado —Emm, ni se cómo decírtelo, pero me pareces conocido… —dijo de la nada el de piel más o menos clara.
—¿Umm? —dijo entre labios cerrados, mirándolo inocente.
Mauricio parpadeo muchas veces antes de hablar —Digo, es que creo que te vi en un seminario de Sonidos de la Tierra —explico rápidamente.
En todo el camino Kevin trato de ignorar a Mauricio, pero el olor a feromonas de este le estaba pesando la nariz, y cuando llegaron a su destino, ellos se miraron y caminaron en silencio al establecimiento del ensayo.
Kevin y Mauricio buscaron sus instrumentos, que les dieron sus respectivos profesores.
Cuando entraron, vieron muchos artistas, guitarristas, violinistas, cellistas, etc. Muchos de ellos estaban conversando, otros afinando sus instrumentos, algunos parados, otros sentados. Kevin se mudó junto con los de vióla, dejando solo a Mauricio.
Un señor de una altura considerablemente alta se subió en una especie de pedestal, para empezar a hablar —Bueno chicos, quiero que los violines se posiciones en el lado derecho del escenario, junto con los cellistas, elijan un compañero entre ellos —aviso con autoridad —los de guitarra, por favor posicionarse a lado de los violines, los de arpa al costado izquierdo. Batería en el medio de todos, acordeón casi al frente de la guitarra. Flauta por favor, al lado mío —mientras él seguía dando indicaciones, todos se movilizaban.
Kevin se fue al lado correspondiente, y a lado suyo apareció Mauricio —Parece acosador —pensó mirándolo.
—¿Puedo ser tu compañero de actril? —le pregunto amablemente, y Kevin solo asintió de mala gana —. Que bien —dijo esto para después ponerse a lado del chico.
—Primero comenzaremos con algo bonito, el arpa y la danza —dijo el profe Cirilo.