Lágrimas de cristal (parte 1)
Parte 1
Sinduda alguna el día más triste de su vida, fue cuando el hombre que amo murió por otra mujer.
Ese día la rabia invadió su ser, por primera vez en toda su vida conoció los sentimientos tan confusos, e impuros que despreciaba de los humanos, ese día pudo vivir en carne propia,la frustración, envidia,celos, dolor y sufrimiento.
Ella que había sido criada para ser alguien ajena a cualquier clase de emociones o sentimientos, siendo una mujer calculadora, fría, y muy racional.
Justamente ella, la mujer más poderosa de todo Japón, la Daiyokai más noble y hermosa de todo el mundo, había sufrido tanto, y todo a causa de los humanos.
Aquellos seres insignificantes, ¿como alguien de alcurnia, de noble sangre, belleza e inteligencia, había perdido ante una humana?, una simple humana que no tenía nada de especial, solo su título de Princesa.
Le dolía, había algo en su interior que la quemaba, sentía como su corazón era estrujado con fuerza, su respiración agitada llena de desesperación,sus ojos por primera vez derramó lágrimas, aquellas que nunca se permitió derramar, ni siquiera cuando su hijo había nacido.
Estaba destrozada, las emociones que había contenido por fin estaban por estallar, todo el dolor acumulado la estaba matando desde dentro, su mente y corazón le hicieron lo que ningún enemigo había logrado en ella, su propio cuerpo la estaba llevando a la extensa agonía interminable.
¿Cómo pudo pasarle eso a ella?, eso era algo inconcebible, no podía ser cierto.
—Porque—,susurró entre lágrimas amargas.
Su cuerpo tendido en el piso de aquella torre vacía, fría y rocosa. Era patética, ni siquiera podía mantenerse en pie, sus lágrimas habían dejado estragos en su rostro.
Con la poca energía que tenía dirigio su mirada al horizonte, aquella que en pocos minutos fue nublada, por su mismas lágrimas. Nunca se había humillado tanto como hace unas horas.
Dejo su orgullo de lado y le suplico a su Esposo, que se quedara con ella, solo le pidió eso, era tan fácil de cumplir. Dejó su dignidad a un lado y se arrodillo, bajo su cabeza y le suplico que no la dejara.
Pero lo único que obtuvo, fue una negativa, el hombre solo paso por su costado ignorando la, sin importarle la súplicas de su Esposa. Así el gran Perro demonio, se fue en busca de su destino.
Nunca se había sentido tan humillada, solo por el, había hecho tal cosa, se había humillado, porque lo amaba, no quería perderlo, por ello dejó ver su frágil corazón.
Estaba tan cansada después de llorar hasta el amanecer. Así es, había estado ahí tres días, rogando porque el se diera la vuelta y volviera a ella, quería creer que almenos el tomaría en consideración su sinceridad.
—Inu—,susurró con dolor, transformándose en un perro demoníaco.
No pudo más y salio del castillo, no quería que los demás vieran lo vulnerable que estaba, era algo inapropiado que los súbditos, contemplaran como su líder perdía la cordura y era consumido por los sentimientos y emociones que solo los volvía más humanos.
Como pudo llegó a una isla flotante abandonada, ni bien sus pies tocaron la tierra, se permitió gritar con todas su fuerzas, no se contuvo ni en lo más mínimo, lo que provocó que los mismo cielos temblaran, ante la furia y dolor de la Daiyokai.
—¿Porque?,¿Porque no me escogiste?—,gritó a loa cuatro vientos,—Yo te di todo—,susurró lo último.
Ciertamente al principio, cuando conoció a su esposo solo lo trató con indiferencia, ella sabía cuál era su papel, y por ello jamás le exigió fidelidad, sabía muy bien que en algún momento de su vida se casaria para ser una Lady, había sido educada desde niña para ello.
Pero aquella hombre de alguna manera se las había arreglado para esquivar las barreras que yacían en su corazón. De alguna manera el había conseguido introducirse en lo más profundo de su corazón, y por ello terminó rendida a su pies.
Cuando decidío dejar la ridículas reglas que su clan le habían imponía, pudo ser feliz, lo hizo por el hombre que amaba, ya que gracias a eso pudo expresar su amor por el, por medio de acciones y no solo palabras, tal y como los humanos hacían. Demostrar su amor abiertamente.
♡No te engañes irazue, dejar nuestras reglas te costará,tarde o temprano lo entenderás♡
Esas habían sido las palabras de su hermano mayor, y ahora odiaba tener que admitirlo, recién entendía la razón de aquellas palabras tan absurdas de su clan.
—Todo era para proteger mi corazón—,comentó al secarse las lágrimas.
Dio un último suspiro y volvió a transformarse, seguía agitada, pero no podía dejar que algo así la consuma.
O eso creyó, pensó que bastaria con solo hacer como si nada hubiera pasado, hasta que el destinó le restrego en su cara la verdad.
—¿Que dijiste?—,preguntó con una voz imponente desde su trono.
—Una humana exige verla—,comentó un soldado.
En ese momento su corazón volvió a palpitar, se sentía ansiosa y no sabia el porque.
—Déjenla pasar—,ordenó con un semblante frío.
El soldado sólo asintió, dentro de unos segundos una mujer cargando a un bebé en brazos corrió hacia ella.
—Por favor ayúdeme—,suplico la mujer, poniéndose de rodillas.
Le sorprendió aquello, pero cuando el leve olor de su esposo llegó a sus fosas nasales, entendió de madera inmediata de que trataba.
—¡Que insolencia!—,gritó el general.
Los ojos de la Daiyokai se posicionaron en el hombre que ahora, le dio un golpe fuerte a aquella humana.
—Suficiente—,intervino con un tono frío.
—¿Pero My Lady?—,protesto el general.
—No hace falta que te rebajes a tal punto por una humana—,demando resignada,—Y tú, ¿Cual es tu propósito al llegar a qui?—,le preguntó a la mujer.
—Vine en nombre de mi Señor Toga—,comentó mirándola fijamente.
《TOGA》, nisiquiera ella había podido llamarla así, nunca se atrevió a tanto, y justo por eso le enojaba que una sucia humana pudiera decir su nombre así como así.
—Eres muy Insolente humana, al mirarme fijamente a los ojos—,amenazó incrustando sus uñas en su trono.
—Lo siento mi señora—,respondió nerviosa.
—Solo di tu propósito—,demando con un tono desinteresado.
—Mi señor, me mando a entregarle una carta—,respondió mostrando una carta llena de sangre.
La albina, al sentir el tenue olor de su "difunto" esposo, bajo de su trono con elegancia hasta tomar la carta de las sucias manos de dicha mujer.
—¡Mi señora, no se humille asi!—,protesto el general.
—Silencio—,amenazó con su aura.
Enseguida el general callo y solo puso contemplar la escena que ante sus ojos era imperdonable.
En cuanto abrió la carta pudo sentir el leve aroma de sangre de su esposo. Algo que la altero, no quería creer que el estuviera...
En cuanto leyó el contenido de la carta, sus ojos se abrieron fuertemente, su sopresa no pasó desapercibida por su fiel General, que ya se hacia una idea del contenido de la carta de su señor.
Irazue solo pudo contener la ira que yacía en su interior, y con mucha paciencia procuro no arrugar aquel pedazo de papel.
—¡Guardias!—,gritó al guardar aquella carta,—Lleven a la "Consorte Real" a sus aposentos—,finalizó con un ápice de odio.
—¡Pero mi señora!—,protesto el general totalmente sorprendido.
—¡No oyeron, es una orden de su Difunto Lord, es su última voluntad!—,grito lo último con dolor,—Esta mujer es la "amante" del lord, la tomo su concubina real, y el cachorro que carga en sus brazos es el segundo príncipe de estas tierras, tratenlos con respeto o de lo contrario verán sus cuellos rodar en la guillotina—,finalizó dándose la vuelta.
Hizo una señal para que se llevarán a la mujer y su hijo, no escucho sus protesta, y cuando todo terminó ella también salió de aquel lugar rumbo a su habitación, sido seguida por su general.
—¡Esto es imposible, es algo inconcebible!—,gritó,—¿Cómo pueden darle ese título a una humana?, ese título solo puede llevarlo la mujer que sea casi comparable a su noblesa—,protesto enojado.
—Suficiente Kirinmaru—,respondió con un tono frío.
—Pero—,protesto.
—Aunque no hubiera querido que esto sucediera, Inu no taisho uso el "sello"—,comentó apretando sus puños.
—¡¿Cómo es eso posible?!—,protesto irritado.
No era para menos el enojo de su subordinado, nadie le daba órdenes, ni siquiera en todo sus años de casados Inu no taisho le había dado órdenes, el le había prometido que jamas influiría en sus decisiones.
Pero si el había llegado a ese punto, solo significaba una cosa, 《El la está protegiéndo》, tanto amaba a aquella humana, que se atrevió a biolar su promesa, y lo peor de todo, le estaba protegiéndo de ella, su esposa, tan mala imagen de ella tenía.
Estaba tan enojada, le había dado un estatus casi comparable al suyo, le había asegurado la vida.
—Déjame sola—,ordenó.
—¿Pero mi señora?—,protesto.
—¡Te e dicho que me dejes sola!—,ordenó con un tono más imponente.
—Como ordene—,respondió resignado haciendo una reverencia.
Enseguida la Daiyokai camino a su habitación, donde ni bien estuvo sola, rompió todo a su alcance, destrozo todo.
¿Cómo pudo hacerle esto a ella?,¿la estaba humillado?.
—Eres un maldito—,susurró al arrugar la carta que había leído.
El solo recordar su contenido era suficiente para desatar su ira,una que pronto explotaría.
Irauze.
Se que no estoy en términos para pedirte favores, siendo yo el que te debe mucho,pero esta es mi última "orden".
Por favor protege a la mujer que porte esta carta. Ella es la madre de mi segundo hijo.
Conociéndote seguro ya sabes todo de ella, pero aúna si deceo que sepas por mi su nombre, ella es Izayoi la hija del rey Tatewaki.
Se que no son de tu agrado los humanos, pero por esta vez haz una excepción.
Yo inu no taisho nombro a Izayoi como mi nombre consorte Real, ya que en vida ella me dio todo lo que tenia, y es momento de que yo devuelva el favor, por ello su hijo tanto como ella tendrán el estatus que se merecen en mi tierras.
Firma: inu no taisho.
¿Favor?, eso era lo que ella siempre quiso de su esposo. Ella también le había dado todo lo que tenía a ella y nunca le había recompensado, ni siquiera se había atrevido a reclamar tal cosa, y la humana que había llegado, lo estaba haciendo, como podía ser el destino tan cruel.
¿Destino?, al pensar en ellos la albina solo pudo sonreír con ironía, como aquel hombre se atrevía a humillarla así.
—¿Cómo te atreves?—,susurró enojada al romper la carta en mil pedazos.
Ella estaba tan enamorada de él, que no le importo su desliz, estaba dispuesto a perdonarlo, pero después de esto estaba más que enojada, el resentimiento empezó a inundar su corazón y no era consiente de ello.
No estaba satisfecha con aquello, ¿como pudo haber hecho algo así a ella?.
Enojada salio hecha furia de su habitación y corrió hacia la habitación de su Esposo, en el cuál se desquito, rompió todo lo que había ahí.
—No te mereces nada de mi—,gritó con furia.
Tomo un cuchillo y enseguida se atrevió a romper aquel retrato de ellos, aquella imagen solo le hacía más daño.
—¡Mentiro!,¡si me abrías amado me hubieras elegido y no a ella!,¡Me abrías elegido a mi y no a ese Hanyou!—,gritó al dejar trizas el retrato.
Con cada rasguño que le hacía al retrato, sus lágrimas caían, cada una de ella al tocar el retrato se solidificaban.
Observo como el rostro de su esposo aún estab intacto y con delicadeza paso sus manos por aquella sonrrisa.
—¡Te odio!—,gritó al cortar aquel rostro,—Con todo mi corazón, mis entrañas, y mi alma, su hay una segunda vida para tí, te maldigo, maldigo a la descendencia de tu hijo ilegítimo, los maldigo—,susurró enojada y triste.
Al parecer había perdido la cordura, no sabía lo que hacía, y cuando menos de dio cuenta había perdido la conciencia.
Cuando había abierto sus ojos, estaba en su habitación,¿como había llegado ahí?, no tenía la menor idea.
—Ya despertaste—,susurró una voz varonil conocida para ella.
De inmediato irazue se reincorporó y dirigió su mirada hacia el hombre que estaba cuidándola.
Tenia una mirada fría y serena, su semblante demostraba indiferencia total, una media luna adornaba su frente, sus ojos dorados y aquellas marcas tan iguales a las suyas.
—Eres tú—,comentó con un tono indiferente.
—Estas perdiendo la cordura—,comentó fríamente.
—No es verdad—,contradijo exaltada.
—Mi pobre hermana menor, estas cayendo tan bajo, como los humanos—,comentó con una mirada fría,—Te vez patética—,finalizó para levantarse.
Aquellas palabras desató su furia.
—¡No es cierto!—,gritó al lanzarle un cuchillo.
El albino detuvo con calma aquel cuchillo, solo tuvo que usar dos dedos para tremenda azaña.
—Todo esto es consecuencia de tu ingenuidad, de haber cumplido las reglas del clan no te verías tan patética—,comentó con tranquilidad.
Enseguida la albina abrió sus ojos grandemente, dirigio su mirada a sus manos,¿acaso ella estaba perdiendo el control?, eso era imposible, ella nunca perdía el control, ella jamás, caería tan bajo ella..
Sin siquiera desearlo, sus lágrimas brotaron,¿que le estaba pasando?, porque se estaba comportando tan extraño, no podía realmente estar perdiendo el control.
—imposible—,susurró al dirigir su mirada su hermano mayor.
Esta fuera de si, eso es imposible, ella jamás sería como los humanos, jamás sería como aquel hombre que la abandonó, jamás sería.
—Te ves patética—,comentó su hermano.
Ya no aguanto más y con fuerza uso su Youki y ataco a su hermano, dejándolo herido.
—No eres nadie para decirme nada—,gritó al salir de su habitación tal como estaba.
Era imposible, tan patética se veía, ¿que le había pasado?,esa no era ella.
Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por las risas de alguien.
Pudo reconocerlo a distancia, mientras se hundía en el dolor y la desesperación, otra se divertía, mientras ella sufría por su pérdida otra reía felizmente a lado de su hijo. Aquel Hanyou había heredado un olor similar al de su padre.
Estaba enojada y adolorida, aquella mujer le había quitado todo, él corazón del hombre que amo, su poder, ella había luchado tanto por la posición que tenía, pero todo le fue dado en bandeja de oro a la humana que reía sin descaro, ¿acaso ella no guardaba luto por "su señor?.
Sin darse cuenta había llegado hacia donde estaba la mujer.
Todos los presentes hicieron una reverencia, menos aquella mujer llamada Izayoi.
Ella era tan poderosa,inteligente y hermosa, entonces porque, porque su esposo la había cambiado por ella.
Camino con elegancia hacia la mujer, y observo como ella la miraba fijamente, pero lo que más llamo su atención fue el collar que llevaba, ese era.
—¿Cómo te atreves?—,susurró enojada,—¡¿Cómo te atreves a robarle cosas a tu señora?!—,gritó con fuerza, haciendo presente su fuerza que dejó inmóviles a todos.
—¿No se a que se refiere?—,comentó la azabache con dificultad, reflejando en sus ojos miedo.
La albina le quito el collar con fuerza, rompiendola en el acto, cuando lo abrió pudo observar una imagen de esa mujer con su esposo, mordió su labio inferior y la agarro con fuerza, tomándola de sus brazos.
—¡¿Mi señora?!—,exclamó con dolor.
—¡¿Cómo puedes ser tan descarada?!,yo soy la mujer de tu señor, yo soy su esposa legítima, la madre de su primogénito y heredero de estas tierras?!,¡como te atreves a desafiar mi autoridad!,¡dije que todos guardariam luto y te veo con estas prendas llamativas y caras!,¿estás satisfecha de tu gran logro?, debe ser mucho para ti, el poder llevar esta clase de ropa—,gritó con fuerza dejando que sus ojos tomaran el color carmín.
Ante tal poder, los sirvientes solo temblaron de miedo al sentir la presión asesina de su señora.
—¡Se equivoca!,¡yo no quería esto, pero mi señor lo quiso así, y no soy nadie para ir en contra de sus palabras!—,gritó.
—¿Tu señor?, si ese maldito me odiaba tanto a tal punto de envíame a proteger a una mujer como tú—,gritó con más furia,—¿Que tienes que yo no tenga?, porque le eligio a ti, tu insignificante humana—,amenazó, dejando crecer sus colmillos.
—¡Deténgase por favor, usted no es un monstruo!—,gritó, en vano.
—¿Que tiene de especial una humana como tu?—,comentó dejando que su bestia tomara posesión de su cuerpo.
En cuestión de segundos los sirvientes gritaron de horror. Era su fin, su señora estaba más que enojada.
—Por favor—,suplico cuando sintió las Garras de su señora enterrarse en su piel.
—Tu miserable cosa,llena de avaricia e hipocresía—,susurró,—Ojalá pudiera desaparecer te, pero asumo que ese perro sarnoso ya hizo algo—,gritó al darle una cachetada, que dejó una herida en su rostro.
No podía simplemente entender las razones de su Esposo, ella le había dado todo pero se fue a revolcarse, con la mujer que tenia en frente. Pero algo más llamo su atención, la herida en sí rostro estaba sanando. Y fue ahi que lo entendió.
—Jajajajajaja—,río con maldad e ironía,—Asi que te dio de beber el elixir de la inmortalidad del monte Fuji—,comentó con enojo.
Ni siquiera cuando ella se lo pidió, se lo había dado, jamás, pero a esa mujer si, esto ya no era enojo, esto se llamaba "Envidia".
Con fuerza la tomo de su cuello y la levantó.
—Si aprieto más fuerte tu cuello se romperá—,comentó con una sonrrisa maléfica.
—No... por...favor—,suplico entre sollozos.
Este seria el final pata esa mujer estaba decidido, o almenos hasta que sintió el golpe de alguien que la dejo inconsiente.
Cuando abrió los ojos estaba en un lugar que conocía muy bien.
—¿Para que me trajeron?—,preguntó.
—Para que tomes una decisión—,hablaron muchas voces.
Enseguida se reincorporó y observo como su padre, madre y hermano estaban a su costado.
Obervo como "aquella" fuente de agua frente a sus ojos era adornado por árboles de Sakura.
—Haz perdido el control tres veces—,hablo su hermano.
—Y esta vez casi manchas el honor de nuestra familia—,terminó la frase su padre.
—No intervenimos antes, porque pensamos que te darías cuenta—,finalizó su madre.
—¿Perdí el control?—,susurró,—Yo..—,enseguida las imágenes de todo lo que había pasado llegaron a su mente.
—Si, sigues así, te parecerás más a los humanos asquerosos, el miedo, dolor, ira, tristeza, odio, amor,envidia, etc, son sentimientos totalmente humanos, ajenos a nosotros que somos Deidades—,comentó fríamente su padre,—Tu eres mi hija y no puedes ser como los otros yokais patéticos—,finalizó.
—Asi que te ofrecemos una segunda oportunidad, ¿Quieres continuar con el ritual?—,preguntó su madre.
Sus ojos se abrieron levemente, ella había decidido no tomar ese camino porque amaba a su Esposo, pero ahora, ese amor la estaba matando. Ella no deseaba ser como su familia, alguien con un rostro rígido y frío, quería demostrar amor, a sus seres queridos, pero aún así no fue capa de hacerlo.
—¿Que decides?—,preguntó su hermano.
Era cobarde huir de los problemas, pero se había dado cuenta de cuánto dolor había sufrido, pasando por emociones que jamás creyó sentir, las cuales ni sabía reconocer. Tal vez debería elegir ese camino.
Pero, ella una yokai orgullosa.
—El orgullo es un sentimiento muy humano—,comentó su hermano mayor.
Eso era verdad, conocer a inu no taisho la había cambiado tanto, a tal punto en el cuál, había dejado de lado el pensamiento que su familia le había enseñado, pero ese hombre, se había burlado de ella y dejó su corazón hecho añicos, si seguía así no cavia duda que moriría de pena, como los humanos.
—Lo asepto—,respondió segura.
Enseguida camino hacia aquella fuerte de agua, dejó caer sus ropas, con cierto rubor en sus mejillas, estar tanto tiempo con inu no taisho la había vuelto más conservadora.
Sus padres y hermano unieron sus poderes creando una barrera que hizo la fuente resplandecer.
Fue ahí que se sumergió en el agua, y sintió como poco a poco caía hacia una oscuridad infinita donde estaba su otro "yo".
Ambas se miraron fijamente, se analizaron y hablaron.
—Tan ridícula—,susurró su contra parte,—Aunque huyas del amor de tu amado Toga, jamás podrás dejarlo.
La mujer sonrrio y con una guadaña corto el cuello de aquella mujer con rapidez.
—La ridícula aquí eres tu, una Daiyokai que se cree humana, el amor es solo una ilusión—,susurró al comerse a su copia,—Ahora sere yo la que tome el control de mi vida y ya no más estos tontos instintos tuyos—,susurró al dejar que unas cadenas aten a un ser igual a ella.
Observo como su "yo" emocional, era encadenada fuertemente contra una pared, dio media vuelta y su ser palpito.
Su cuerpo empezó a cambiar, sus uñas se volvieron afiladas, sus colmillos se fortalecieron y sobretodo dejó de sentir aquel dolor en su pecho.
Así cerro sus ojos y volvió a la realidad, nadando hasta la orilla, donde fue recibida por su "familia".
—Como se esperaba de mi hija, acabaste rápido—,comentó su padre con seriedad.
Enseguida tomo su ropa y se vistió, y todos se dirigieron a la fuente más profunda del bosque de sakuras, una vez ahí, la madre de la albina extrajo con su poder el agua de dicha fuente, sirviéndola en un tazón.
—Una vez que bebas esto, olvidaras todo lo referente a las emociones mundanas de los humanos, y sobretodo olvidarás a inu no taisho poco a poco, todo sentimiento morira, cada escena que tenga que ver con ello, desaparecerá—,advirtió su hermano.
Irazue tomo el tazón, observo su reflejo en el agua, ya no habría más sentimientos insignificantes en ella, jamás volvería sufrir, dejaría todo en el pasado.
—Este es el adiós—,susurró al tomar el agua de un golpe.
A partir de esos momentos, no volvería a ser la misma de antes.
(Continuará................................)
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Holis, soy yo de nuevo con un nuevo proyecto, no se si hacerlo con capítulos largos o cortos, ustedes decidan.
En fin les agradezco su apoyo contante a muchos de ustedes.
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Bye.








