°• Prólogo •°
HeeSeung siempre fue un hermoso Omega, cortejado por muchos y soltero de por vida no fue hasta que conoció a Park Sunghoon, su destinado, que decidió Ser fiel y emparejarse.
Ahora era madre de un Omega, Sunghoon había querido tener hijos rápidamente y el lo había consedido, dedicándose a sus cachorros y rechazando estudios universitarios, casándose al poco tiempo de dar a luz, tiempo después, cuando su hijo cumplió cinco años, HeeSeung se había dado cuenta que su fantasía de familia perfecta se había ido a la mierda hace mucho...y que lucho por un amor que simplemente no valía nada...
Ahora, tratara de recuperar todo lo que perdió por culpa de su ceges por el Alfa, y está dispuesto a volver a ser ese Omega que tanto elogíaban e admiraban.
-¿Estas bien?-pregunto Soobin, recargandose en la barra de la cocina, mirándole con esos ojos oscuros- ¿Que harás con tu vida HeeSeung?, No te dejaré caer de tal forma por culpa de ese estúpido y mucho menos te dejaré llorar y lamentarte por el resto de tu vida.
HeeSeung, quien tomaba un cigarro le miro, tenía la mirada decaída, los ojos hinchados de las lágrimas que seguían saliendo y grandes ojeras a su alrededor, soltando el humo en el rostro de su mejor amigo, sacando el cigarro de sus labios resecos y partidos, apagandolo en los papeles de divorcio ya firmados que descansaban en la mesa de living.
El Alfa había ido ya hace un par de días a darle los papeles, y aunque le rogó en mar de lágrimas, simplemente fue humillado frente a su hijo.
Aunque entendia, ya no era ese Omega que Sunghoon conoció en preparatoria, había perdido completamente su figura, tampoco se consentrava en su bienestar, no se arreglaba por tantas obligaciones y solamente se dedicaba a atender a sus cachorros y "esposo".
Pero hace unas semanas simplemente se había dado cuenta que hecho a perder su vida por nada.
Su hijo no tenían la culpa, claro que no la tenía, era lo que más atesoraba en el mundo.
Pero quería encontrar a ese HeeSeung que se había perdido hace mucho...
Si pensarlo dos veces se avalanso a los cálidos brazos de su mayor, dejando salir todo, intentando refugiarse en alguien y callar su dolor, sus zollosos ahogándose en el pecho del Alfa.
-Solo quiero volver a ser lo que
era antes de conocerlo...-solto con la voz más quebrada y dolorosa que Soobin había escuchado en el puto mundo-
Soobin soltó una risita tratando de calmarlo, ladeando la cabeza preocupado mientras acariciaba las hebras castañas del Omega, quien ya hacia mucho tiempo se había perdido en un gran pozo negro, el HeeSeung tan sumiso y destrozado que lloraba en sus brazos en ese momento no era su mejor amigo, no lo era...
-Espero volver a ver a Lee HeeSeung-
-No creo lograrlo Soobin Shi...-una sonrisa se dibujo en sus labios, tan destrozada, acabada...una sonrisa muerta...así como su lobo...- si tan solo pudiera retroceder el tiempo...cambiaría mi vida, cumpliría mis sueños y tendría la vida que siempre soñé.
Y como si fuera escuchado, la diosa luna le dio la segúnda oportunidad de cambiar su destino...
Ahora deberá enfrentar de nuevo su juventud y etapa de preparatoria, evitando caer por el mismo alfa que tanto daño le iso.
Aunque no será el único en volver el tiempo...
Uno tendrá lo que tanto anhelo...y otro simplemente una buena lección de vida...
-¡¡¡¿Qué mierda?!!!-
-¡¡¡O por mi dios!!!-
-¿Y que piensas hacer?-pregunto el alfa de cabello capuchino, aún tratando de meditar toda la información, pareciera que era una historia sacada de un libro-
HeeSeung soltó una risita, deteniéndose en medio del jardín de la gran escuela, su vista fija en la hermosa jardinera del lugar. Un tanto incómodo al sentir todas las miradas en el.
-Recuperarme...-
Su voz salio dura y segura, un tanto elegante gracias a su rango y economía, algo que había perdido hace muchos años.
Soobin sonrio, demostrándole su apoyo.
Un Alfa de cabello oscuro caminaba por los pasillos, su cabeza sin entender que le había pasado, hasta que su mirada se enfocó en aquella hermosa joya que amaba los jardines del instituto.
-¿HeeSeung?....-
Al parecer al tiempo le encanta jugar...
Ręcøvęr








