01. Mierda
RAEDEN
¿Alguna vez escucharon el nombre "Raeden Weekley"?
Buah, ¿quién no? Es el mejor de todos, el actual rey de la música, la sensación del momento, porque además de su melodiosa voz, acompañada de las emotivas letras y pegadizos ritmos de sus canciones, no puede ser más sexy a la hora de cantar, tocar la guitarra o hacer cualquier cosa.
Y también, soy yo, ¡hola!
No estaría escribiendo esto si estuviese seguro de que todo lo que he logrado hasta ahora no estaría a punto de desmoronarse. Probablemente no recuerdes a una de las tantas personas a las que le diste esperanza, estoy seguro de que alguna vez escuchaste una canción de alguien y te gustó, pensaste "este será famoso en unos años", pero luego de que otra tendencia reemplace esa canción, esa persona o las ilusiones que depositaste en ella, no mueren; es más, podría decirse que revive. Continúa cantando o haciendo eso que todos le halagaron, solo que ahora, nadie le aplaude, reconoce o felicita. Simplemente lo olvidaron.
Y haber mojado tus labios en una bebida que al instante se volvió tu favorita, pero que jamás volverás a probar, es mucho peor que haber vivido tu vida sin descubrirla nunca.
Y yo, luego de darme cuenta de lo que sentí ese día después de que el video promocionando mi primera canción se hiciera viral, supe que no estaba dispuesto a convertirme en una "moda" más.
Hasta ahora lo había conseguido, un álbum no era mucho, pero me había asegurado de que cada canción fuese tan ruidosa, pegadiza e intensa, que nadie se ha planteado siquiera la idea de que mi nombre no estaba subiendo de rango cada vez más.
Por fin, después de dieciocho años, me siento lleno, orgulloso de mí, y libre.
Hace dos meses firme contrato con una discografía, todo apunta a que mi sueño va a volverse realidad: yo me estoy convirtiendo en una estrella del pop rock.
Ahora, antes de conseguir fama, nadie te advierte sobre "lo otro", y con eso me refiero a lo que quedó de ti. Lo que antes eras. Los secretos o privacidad en grandes artistas son casi nulos, por lo tanto, cuando te estás convirtiendo en uno de ellos, la gente quiere saber más de ti.
Eso podría ser bueno, si antes eras un humilde campesino, o alguien con una historia emotiva que solo te haga ver aún más interesante, pero si eras un bully, prepotente y mujeriego, la idea de que tu anterior "yo" salga a la luz, ya no es tan tentadora.
Pero subestimar a los fanáticos, es el peor error que cualquiera podría cometer.
—¡Firmaste un contrato! Juraste que no había nada que más adelante manchase tu imagen. —Marlon era mi representante, el manager que la empresa me había asignado. Hasta ahora me he sentido bien con su manera de trabajar, no me presiona y me ha sabido aconsejar, y calmar todas mis dudas. Pero justo ahora, tengo ganas de rodear su cuello con mis manos hasta estrangularlo.
—¿¡Crees que pensé en mis años de secundaria cuando firmé el puto contrato de mierda!? ¡Claro que no! Ni siquiera lo leí, a decir verdad.
Por cada palabra que mi boca no lograba callar Marlon se estresaba un poquito más, y yo estaba perdiendo los nervios por completo a causa de las, seguramente, miles de veces que iba masajeándose la sien en cuestión de minutos.
—¿¡No lo leíst...!? Mira, a este punto ya no importa, quizá debamos romper el contrato, y todavía no es tarde para que encuentres otra disco-
—¡No, por favor, no! Lo puedo solucionar, podemos decir que es mentira, los videos son de muy mala calidad y no creo que...
—Negarlo es imposible, pero si te parece que puedes solucionarlo, entonces te doy un plazo de dos semanas para idear un buen plan que salve tu fama antes de que, no solo no logres tus sueños, sino que tu nombre se convierta en el más odiado y pisoteado. Ahora puedes retirarte, tengo trabajo.
Sus palabras me descolocaron, no puedo decirte si para bien o para mal, pero si supe que era ese preciso momento en el que debía retirarme para comenzar a trabajar en una solución, no solo buena, sino la mejor, para que nada de lo que hice antes repercuta aún más en lo que quiero lograr ahora.
Me paré del cómodo sillón, después de dirigirle un asentimiento de cabeza a Marlon, a modo de despedida, gesto que me devolvió antes de regresar su vista a la computadora en la que trabajaba. Comencé a caminar hacia la salida de su oficina, aunque segundos antes de que mi mano tomará el pestillo para abrir la puerta, me volví a girar hacia él.
—Cuando puedas pásame los videos, y cualquier dato del que deba estar al tanto, por favor.
Vi la vacilación en sus ojos durante un momento. Sabía que no quería pasarme los videos, porque a pesar de ser mi manager y estar furioso conmigo, a lo largo del poco tiempo que hemos compartido, se volvió un amigo con el que puedo contar, para recibir consejos por fuera del mundo musical y alguien con quien me puedo juntar de vez en cuando a tomar unas cervezas y compartir carcajadas.
Es por eso que, hasta ahora, no me había comentado más de lo necesario para que entendiera la gravedad del asunto, pero se había negado a mostrarme explícitamente video por video, o comentario por comentario. Yo tampoco quise buscar o indagar demasiado al respecto, la verdad tenía clarísimo lo mucho que podría afectarme. Pero a la vez, sé que no puedo solucionar un problema que desconozco y también sé que Marlon comparte mi opinión, porque a pesar de dudar durante unos segundos, suspiro resignado para asentir nuevamente.
Volví a presionar "play" en el video por milésima vez en lo que va del día, tengo ganas de crear una máquina del tiempo para viajar hasta ese momento y pegarme un buen tiro, bueno, en realidad no me tengo que complicar tanto, si me lo tiró ahora generaría el mismo efecto... Bueno, no, era un chiste... Por ahora.
El ruido que provocó el video al empezar a reproducirse me distrajo de mis pensamientos intrusivos, para regresar la vista a la computadora.
El escenario principal estaba compuesto por tres chicos: Tyler, Dylan y yo. Calculo que teníamos aproximadamente quince años, pero tampoco podría asegurarlo con exactitud, pues sé a la perfección qué momentos como esos no habían ni empezado, ni terminado a los quince. Estábamos siendo rodeados por adolescentes alborotados, hambrientos de chismes, peleas y adrenalina que lograse alimentar sus aburridas vidas.
Dylan era mi mejor amigo, no sé qué es de su vida ahora, pero en esa época, éramos como dos gotas de agua: no nos tomábamos nada en serio, salíamos todos los fines de semana, jugábamos con las mujeres e incluso las considerábamos "trofeos", entre otras cosas.
Y entre esas "otras cosas" está, Tyler: chico bajito, con rulos, un nerd de pies a cabeza y el chico al cual Dylan había nombrado nuestra "víctima" desde los trece. Si te digo que recuerdo exactamente cuál fue o cómo fue la primera vez que lo molesté, más que nada por seguirle el juego a mis amigos, te mentiría.
Solo sé que al principio era divertido, después se convirtió en un buen método para obtener atención, y con el tiempo era con quién nos desquitábamos de malos días o problemas que nos causaban impotencia. Al menos así era para mí.
—Bueno, cuéntanos tu secreto, ¿cómo hiciste para sacar diez en el examen? ¿Se la chupaste al profesor? —Fue mi voz la que pronunció esas palabras con tono de superioridad y con una sonrisa divertida curvando mis labios, —Agh, qué tonto, como si tuvieses el dinero suficiente para sobornarlo de otra manera.
Innumerables carcajadas celebraron mis insultos, y ni siquiera tengo que intentar recordarlo, porque la manera en la que inflé el pecho dejaba muy en claro que lo único que sentí en ese momento, fue orgullo.
—O quizá solo estudié, como una persona normal. —La manera en la que Tyler gruñó esa frase, me hizo soltar una leve sonrisa. Por más de que sé que el hecho de que se defienda no cambia en nada lo terrible de mis actitudes, me hace sentir un poco mejor que no se quede callado. No recuerdo ni siquiera una vez de las veinte mil que lo molestamos en la que no se haya, por lo menos, intentado defender, recuerdo lo mucho que me jodía eso y es casi gracioso la forma en la que cambié mi forma de pensar.
—Es que las personas normales no pensamos con el culo, imbécil. —Dylan habló está vez, asegurándose de empujar el cuerpo de Tyler con la suficiente fuerza para que sus libros cayeran al suelo, y él se desestabilizara durante un momento.
Momento que utilizamos para darnos media vuelta y caminar hacia el otro lado del pasillo, como si no hubiese pasado nada, porque, en realidad, no había pasado nada fuera de lo común.
El video fue cortado segundos después, y yo simplemente no me logré sorprender por la opresión instantánea que se formó en mi pecho: cada una de las palabras que decíamos Dylan o yo, incluso las risas después de todas esas nefastas ofensas; se transformaron en un montón de agujas que viajaban hasta mi pecho para clavarse allí, hasta el punto de sentir mi estómago revuelto.
Ese era uno de los menos "fuertes", pero había otros en que los insultos contra Tyler eran muchísimo más ofensivos, incluso llegando a la agresión física.
Todos estos videos fueron publicados por una cuenta de Twitter llamada, "FamousFacts_07" dedicada según la biografía a "desmentir famosos para que nadie olvide lo que hay detrás de las personas que tomamos como referencia día a día"
Siento tanto en este momento que no sé cómo describirlo. La culpa me abraza, casi no me deja respirar, quiero saber dónde está Tyler, qué pasó, cómo está. Necesito disculparme. A la vez tengo bronca, ¿quién mierda es la persona que está detrás de esa estúpida cuenta y con qué necesidad filtró esos videos? y, por último: angustia. No tengo ni puta idea de cómo solucionarlo, y saber con exactitud cada una de las palabras que utilicé yo para herir a todas esas personas, y cada una de las palabras que utilizaron otras personas para opinar mal de mí en redes sociales, me hacía sentir abrumado.
Podría decir que me arrepiento muchísimo, pero a la gente le daría igual, además la confianza no se recupera y no quiero vivir con el miedo de que esto podría seguir siendo utilizado en mi contra, o afectándome en un futuro como cantante. Quiero que el rastro que formé de mí desaparezca, pero es imposible.
Quiero alterar la realidad, decirles a todos que eso nunca pasó, inventar algo que explique todo y que...
Ah, bueno, creo que sí puede haber una solución.