Capítulo 1
Melanie desde que era niña siempre había querido tener la atención de sus padres como cualquier otro niño de su edad. No fue difícil que su madre le prestara atención, pero su padre era otra historia. Por algún motivo el hombre era distante, casi nunca permanecía en la casa, salvo por la noche. Nunca tuvieron una relación cercana de padre e hija, y él nunca trato de arreglar eso. Pasaron algunos años hasta que por fin ella pudo entender por qué su padre salía fuera de la casa casi siempre.
En ese tiempo nació su hermano menor, Arty. A Melanie le gustaba jugar con él porque ahora sentía que tenía un compañero para divertirse. También trato de fijarse en si su padre cambiaba su comportamiento ahora que había nacido su segundo hijo, pero para su tristeza todo siguió igual, e incluso podría decirse que empeoraba en otro aspecto. Melanie a lo largo de las siguientes semanas escucho muchas discusiones entre sus padres, y luego de algunos meses resulto en su divorcio. Por algún motivo que no conocía también se separó de Arty, su padre se lo llevo y ella se quedó bajo el cuidado de su madre. Todo fue tan rápido que ella no pudo asimilar las cosas a tiempo. Resulto muy afectada por aquel suceso. Aunque aún podía visitarlos, la sensación no era agradable, su padre seguía distante y apenas le dirigía la palabra.
Transcurrió algunas semanas hasta que noto que su padre trabajaba desde casa, él ya no salía como antes porque debía cuidar a su hermano menor, así que permanecía en su despacho cuando ella aparecía. Melanie supuso que era el único momento en la que él podía concentrarse plenamente en el trabajo. Un día su hermano se enfermó en una de sus visitas, no lo sabía en ese instante, pero trato de animarlo con algunos juguetes sin éxito. Solo cuando el hombre se dirigió a ellos supo que algo estaba mal. Arty lloraba mucho.
Él cargo al niño y trato de tranquilizarlo, pero no funciono. Le dio algo de leche tibia del biberón, pero este apenas lo tragaba. Lloró más fuerte después de eso. También le cambio el pañal, pero aun así no se calmaba, su temperatura tampoco estaba elevada. La niña vio como poco a poco su padre comenzaba a inquietarse cada vez más. Ella pensó que tal vez Arty no se había enfermado bajo su crianza hasta ese momento. Había visto a su madre cuidar y curar a su hermano cuando este se enfermaba. Por lo que recordaba solía verter una infusión de manzanilla en su biberón para que se lo tomara, tal vez este sea un caso parecido.
- ¿Puedo preparar una infusión de manzanilla? - la niña le pregunto vacilante-. Si le damos eso quizás se tranquilice. Mamá lo hacía a veces para que el dolor de estómago de Arty desapareciera.
Su padre la observo por un momento antes de asentir. Melanie fue a la cocina con gran sonrisa y su padre que iba detrás suyo comenzó a sacar de la alacena las cosas que necesitaría. La ayudo a hervir el agua en la tetera, y cuando estuvo lista dejo que haga el resto. Cuando se terminó de preparar el agua con manzanilla, ella puso un poco dentro de otro biberón y se lo entrego a su padre. Poco a poco el bebé fue succionando el contenido del objeto. Después de un rato Arty dejo de sollozar como antes, y ya tranquilo se quedó dormido.
La niña miraba a su hermano descansar en los brazos de su padre desde el sofá. El hombre se acercó y se sentó junto a ella. Hubo un prolongado silencio, fue tan incómodo y triste que la niña empezó a creer que era el momento de irse con su madre. De pronto sintió algo posarse en su cabeza, se trataba de la mano de su padre que empezó a palmear torpemente su coronilla como si nunca hubiese hecho algo parecido en toda su vida. Se volvió a él asombrada, percatándose de su expresión complicada, parecía dudar de algo. Pero seguidamente cruzo sus ojos con los de ella y sin más le dedico una pequeña sonrisa de agradecimiento y de que se alegraba que lo estuviese acompañando. Melanie se vio muy feliz porque por fin estaba teniendo interacciones reales y amenas con él. Creía genuinamente que la relación podría mejorar mucho más en un futuro.