Regalo

Summary

Kouki es un desarrollador de videojuegos que esta trabajando en conjunto con un pequeño equipo. Seijurou, dueño de una importante empresa que se encarga de poner en linea videojuegos. ¿Cómo será la interacción entre ellos?

Genre
Romance/Humor
Author
luzmin
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Regalo

― ¿No están preocupados? ― preguntó de manera nerviosa un chico de cabellos castaños mientras se inclinaba en su escritorio para ver a sus compañeros de mesa. Alejó los dedos del teclado por un momento. Aquel chico, vestía de manera casual, pantalones holgados, una playera con estampado de un anime popular de la temporada


― ¿Por qué deberíamos? ― preguntó despreocupado y molesto un chico rubio quien miró de reojo al castaño. Seguía tecleando mientras el reflejo de la pantalla aparecía en los cristales de sus lentes ― Deja de preocuparte Yamaguchi ― finalizó sin mirarlo


― Tsukki, es que a ti no te intimida el jefe ― recriminó el chico con un puchero


― De todos modos quien presentará el avance, será Momoi ― intervino un chico peliazul de manera seria y despreocupada quien también se encontraba en el escritorio. Aquel chico vestía con una bermuda y una playera de color blanco con un gran número 11 en el centro


― P-pero también estaremos en la sala, Kuroko ― intervino otro chico de cabellos castaños quien se veía igual o más nervioso que Yamaguchi


― Bueno, seguramente ni notara nuestra presencia Furihata-kun ― dijo de manera neutral Kuroko


― ¿No creen que debimos haber venido vestidos de manera más formal? ― cuestionó Yamaguchi mientras miraba a su equipo de trabajo ― Todos venimos de manera muy casual, incluso un poco informales ― dijo mientras miraba el estampado de una chica de anime en sus ropas


― Creo que tienes razón Yamaguchi-kun ― dijo Furihata quien también miraba su playera con un estampado de Mario bros


― ¡Qué importa cómo venimos vestidos! Lo que le interesa a ese tipo es ver la versión beta del videojuego ― indicó el rubio molesto, conocían que siempre parecía estar de mal humor


― Tsukishima-kun tiene razón. Además, quien está representando al equipo será Momoi, a ella se le da tener esas conversaciones con el equipo de negocio ― indicó Kuroko


― ¿Qué lugar nos tocó? ― preguntó Furihata


― El último, antes de nosotros está el equipo de Midoriya-kun ― comentó Yamaguchi quien veía en su pantalla el correo con la agenda de la demo que tenían ese día toda la empresa


Cada 4 semanas había una demostración de los avances a los diferentes proyectos que tenían los equipos de la compañía Kiseki. Empresa que se dedicaba a crear videojuegos para liberarlos en línea, las temáticas eran variadas para tener una amplia gama de clientes.


El equipo que se encontraba en esa mesa, estaba diseñando un videojuego de deportes; y lo conformaban por; Kuroko Tetsuya, Yamaguchi Tadashi, Furihata Kouki, Tsukishima Kei y Momoi Satsuki. Los cuatro chicos eran desarrolladores, quienes se dedicaban todo el día a codificar los diferentes niveles y los movimientos de los personajes. Momoi era quien gestionaba el proyecto, en ese momento estaba revisando con el equipo de diseño, unos ajustes o detalles de los personajes para la presentación.


― ¿Creen que nos regañe? ― preguntó nervioso Yamaguchi


― No, mientras no truene durante la presentación ― intervino la chica de cabellos rosa que hacía acto de presencia en la mesa de su equipo


― Ya corrimos el código un par de veces, no debería suceder ― intervino Kouki


― Entonces todo estará bien ― dijo alegre la chica ― ¡Vamos chicos, lo hicieron genial! ― dijo entusiasmada ― Llevamos un buen avance con el videojuego. He escuchado que a otros equipos no les ha ido nada bien ― dijo mientras se sentaba en su lugar y se acercaba para decir aquello en voz baja


― ¿Cómo sabes? ― preguntó Kuroko interesado


― Pues, cuando fui con los diseñadores que están cerca de la sala de presentaciones, me contaron que escucharon los gritos del jefe. Y yo alcancé a escuchar uno que otro antes de venir ― dijo y todos de alguna manera estaban al pendiente del chisme. Tsukishima intentaba aparentar que no, pero también estaba interesado


Furihata tragó saliva de solo imaginar los gritos del CEO, no era algo que fuera agradable.


―Pero tranquilos estaremos bien, yo me encargaré de hablar. Porque… seamos realistas, son muy buenos codificando, pero son un asco en su comunicación ― sentenció mirándolos a cada uno de ellos, quienes solo asentían sin pena alguna


― Cierto, por eso tu estas a cargo ― dijo Kuroko quien regresaba su atención a su computadora ― ¿Nos avisas cuando sea hora Momoi? ― preguntó el peliazul


― Si, ustedes continuen ― dijo la chica mientras veía como los cuatro chicos en la mesa se colocaban sus grandes audífonos que antes estaban alrededor de sus cuellos, para perderse nuevamente en su trabajo






― ¡Hey chicos ― llamó la chica pelirrosa a los miembros de su equipo, haciéndoles señas con las manos para que despegaran la vista de sus computadoras ― Vamos, ya debe estar por terminar el equipo de Midoriya-kun ― dijo en cuanto obtuvo su atención


Los chicos, dejaron los audífonos sobre el escritorio, llevaron sus libretas para anotar cualquier tipo de retroalimentación u información que debieran integrar después de esa sesión. Momoi iba a la cabeza de aquella fila de jóvenes que la seguían como sus patitos.


Cuando pasaron por otros departamentos de la empresa, pudo percibir que una que otra chica miraba al más alto del equipo, los otros 3 pasaban desapercibidos por todos. Conocía cuán popular era Tsukishima entre las chicas.


Cuando estaban por llegar, se encontraron con los miembros del equipo anterior a ellos, quienes iban saliendo con una expresión de alivio


― Así que les fue bien, Midoriya-kun ― comentó la chica al verlos


― Momoi-san ― dijo con una enorme sonrisa un chico de cabellos verdosos brillantes ― ¡Si! Bueno al menos no nos gritó ― dijo aliviado y sonriendo nerviosamente


― ¡Cállate nerd! No les des información a nuestros rivales ― habló molesto un rubio, quien era parte del equipo de Midoriya


― Pero nuestras temáticas son diferentes ― intervino Furihata


― Es cierto, ustedes desarrollan uno sobre superhéroes, ¿Cierto? ― acompañó Yamaguchi


― Ignorenlo. Solo está molesto porque nos dieron varios puntos a modificar ― intervino un joven con ojos heterocromaticos. Sus cabellos eran una combinación de rojo y blanco. Su estoica expresión y el tono de voz monótono no mostraba algún tipo de emoción en su comentario


― Tu que diablos te metes, bastardo mitad-mitad ― dijo de manera explosiva el rubio


― Kacchan, cálmate ― intervino Midoriya


― Será mejor que se apresuren, no le agrada la impuntualidad ― sugirió un chico de cabellos rojizos y picudos al grupo contrario


― Si, vamos chicos ― dijo Momoi


― Nos vemos Izuku-kun, Todoroki-kun, Kirishima-kun… ― dijo con una sonrisa Furihata y cuando pasó a ver al último miembro que siempre le intimidaba ― Bakugou-san… ― dijo de manera tenue mientras caminaban rumbo a la sala de juntas


Los nombrados sonrieron a sus amigos que se habían conocido varios meses atrás en la empresa deseándoles suerte sobre su presentación.


Al entrar el equipo vieron una mesa larga que se encontraba al centro de la sala. En la esquina del fondo, estaba una pantalla gigante donde se mostraría el prototipo del avance que llevaban.


En la silla principal, cerca de la pantalla, se encontraba sentado un hombre de cabellos magentas. Quién los miraba entrar atento a sus movimientos, su expresión estoica hacía que los chicos se pusieran un poco ansiosos.


Ellos tenían ese espacio cada 4 semanas para ver esa persona, Akashi Seijurou. CEO de la compañía, quién se encargaba de revisar cada producto de manera minuciosa antes de que saliera a producción.


― Buenas noches Akashi-san ― habló Momoi con una sonrisa ― Nosotros somos el equipo número 30, le mostraremos nuestro avance del videojuego que estamos desarrollando ―introdujo


El hombre los miró sin decir una palabra, indicandoles con la mano que podían proceder a instalarlo para mostrarlo en la pantalla.


Tsukishima hizo la conexión al servidor donde residía su prototipo. Mientras tanto, Momoi se sentó enfrente de Akashi, y obligó a los demás a sentarse en las sillas cercanas a ellos, ya que si por ellos fuera estarían desde la puerta observando.


Akashi, los observaba sin decir nada. Su mera presencia intimidaba a quien se encontraba ahí.


― Hemos avanzado estás semanas en los siguientes 4 niveles. Hemos implementado las mejoras al diseño de personajes, como nos lo sugirió la sesión pasada ― informó la chica en lo que Tsukishima terminaba la instalación


― Mnh ― hizo un sonido de afirmación aquel hombre pelirrojo, miró a cada uno de los miembros del equipo, Momoi sostuvo su mirada sin problema, al igual que Kuroko. Sin embargo, Yamaguchi rápidamente desvió la mirada y Furihata se sonrojó antes de bajar la mirada a la mesa.


― Listo ― anunció Tsukishima y tomó el control que estaba sobre la mesa


― Genial. Le mostraremos los siguientes niveles, Akashi-san ― anunció Momoi y el pelirrojo giro su rostro a la pantalla, sin decir algo más


Momoi dio por hecho que debía iniciar, y comenzó a explicar el nivel en particular, en lo que el rubio avanzaba con el personaje


― Aburrido y repetitivo ― sentenció el hombre. Dejando todo en profundo silencio ― La exposición anterior ya me habían presentado un nivel similar, no veo diferencia en este. Concuerdo que los gráficos han mejorado, pero este escenario no aporta nada al objetivo principal del personaje y del juego. O lo quitan o lo modifican. Muéstrame el siguiente ― sentenció sin ningún espacio de réplica


― Tsukishima, puedes brincar este nivel y mostrar el siguiente ― pidió la chica antes de que el rubio hiciera un comentario innecesario


Procedieron a mostrar uno a uno los niveles que habían generado. De los 4 que llevaban, dos de ellos recibieron comentarios negativos y de los otros dos, solo requerían algunos ajustes que todos anotaron en sus libretas para hacer los cambios.


― Nos vemos dentro de 4 semanas ― sentenció el pelirrojo dando a entender que podían salir de ahí, lo cual no tardaron en hacerlo


― Hasta luego Akashi-san ― dijo Momoi antes de que el último miembro del equipo saliera de ahí


Los chicos estaban un poco consternados y aliviados. No sabían cuál era lo que predominaba en sus emociones en ese momento.


― Bueno… ahora hay que revisar el storyboard para identificar cómo podríamos cambiar la historia para mejorar esos niveles ― sentenció la chica mientras veía a sus compañeros un poco decaídos.


Estaban caminando rumbo a su escritorio de trabajo, todo era un silencio absoluto dado que fueron el último equipo, ya no había nadie en la oficina a esa hora


― Tranquilos, van a ver qué podemos mejorarlo. A pesar de esto, creo que es preferible que nos dieran esa retroalimentación ahora y no con clientes ― intentó animar nuevamente y en ese punto todos estaban de acuerdo, pero eso no quitaba que tendrían que rehacer dos niveles


― Momoi tiene razón ― dijo Kuroko ― Pero ya mañana lo revisaremos, hoy creo que será mejor descansar ― indicó el peliazul y todos estuvieron de acuerdo


Mientras acomodaban sus cosas para irse, Furihata comenzó a buscar desesperadamente algo


― ¿Qué sucede, Furi?― pregunto Yamaguchi quien observó a su amigo


― Olvidé mi pluma en la sala de juntas ― dijo preocupado


― Déjalo, es solo una pluma. Ya vámonos ― dijo Tsukishima rodando los ojos


― No. Voy a buscarla, los alcanzo en unos momentos ― dijo decidido Furihata sorprendiendo un poco a sus compañeros, pero no preguntaron más


El chico castaño corrió por los pasillos hacia la sala de juntas donde previamente había estado.


Al abrir la puerta se encontró con el hombre pelirrojo jugando con su pluma entre sus dedos, observándolo entrar a la sala


― Sabía que regresarías por esto ― dijo con una sonrisa de burla


Furihata se sonrojó de inmediato y cerró la puerta detrás de él, mirando a su alrededor para asegurarse que nadie más los observará


― Tranquilo, ya no hay nadie ― dijo divertido el pelirrojo, quién parecía una persona totalmente diferente a la que hacía unas horas habían interactuando en esa misma sala


― P-pensé que ya te habías ido ―dijo nervioso Furihata


― Era la idea, pero vi que olvidaste esto y decidí esperar por ti. ¿No pensabas abandonarla o si? ― dijo con una sonrisa que cautivó al castaño


― ¡Claro que no! ― dijo de inmediato ― T-tu me la regalaste… como podría dejarla… tonto Sei ― eso último lo susurro mientras inclinaba ligeramente su rostro hacia abajo


Cuando se dio cuenta que el pelirrojo ya se encontraba frente a él, Akashi levantó la barbilla de Kouki con sus dedos para que lo viera directamente a los ojos, la diferencia de altura era notoria, probablemente 10 centímetros.


― Eres tan adorable que me resulta cada vez más difícil reprimir el deseo de abalanzarme sobre ti cuando te veo ― susurró con voz grave haciendo que le recorriera un escalofrío por toda la espalda del chico de cabellos castaños


―Sabes que no podemos… ― dijo cohibido el más pequeño, incluso había cierto tono de tristeza en ello. El pelirrojo se dio cuenta de ello


― ¿Por qué no? Tu sabes que yo no me opongo a hacerlo público ― intervino de manera seria


― Pues porque... ― entonces recibió un pequeño beso en la frente ― ,espera… porque ― recibió otro beso en la punta de la nariz ― Sei, estoy hablando... ― recibió otro beso en la mejilla izquierda ― ¡Sei! ― hizo un puchero molesto ante tales interrupciones


― Te escucho Kouki ― respondió divertido ― Hasta con esa expresión de molestia no dejas de ser tan lindo ― dijo y siguió repartiendo besos por todo el rostro de Kouki


― Sei, no me dejas terminar ni pensar claramente ― dijo entre besos pero en realidad estaba comenzando a reírse en el proceso de aquellos innumerables besos que recibía


Akashi comenzó a arrinconarlo contra la puerta, haciendo que Kouki retrocediera solo unos cuantos pasos más, su pierna quedó entre las del más pequeño. Acto seguido, recargó su frente en el hombro de Kouki mientras soltó un suspiro liberando su frustración


― En la junta te veías tan lindo escribiendo… o cuando me mirabas con tanta atención… ¡Demonios! Estaba apunto de sacarte de ahí y llevarte a una sala para hacerte mío ― confesó mientras apretaba la cintura de Kouki con su mano


― ¡Sei! ― reclamó avergonzado el castaño


― Es la verdad… ― dijo divertido Seijurou mientras levantaba la cabeza para observar a su pareja. Se quedaron un par de segundos mirándose, no necesitaban algo más, simplemente verse reflejados el uno en el otro ― ¿Pasas la noche en mi departamento? ― preguntó con una voz grave, su mirada transmitía la lujuria y el deseo con el que fue lanzado ese cuestionamiento


Kouki lo miró sorprendido y se sonrojó de sobremanera en todo el rostro. Aún le resultaba muy vergonzoso que le sugiriera eso a él ― S-si ― respondió tartamudeante. Seijurou sonrió enternecido, tomó la mano derecha de Kouki y deposito un suave beso en sus nudillos


― Entonces, vámonos ― dijo el pelirrojo con una sonrisa satisfecha y se separó del más pequeño, con la intención de salir de aquel sitio. Sin embargo, antes de eso inclinó su rostro hacia el de Kouki y lo miró de manera intensa


― Quería decirte que… ― inició. Kouki lo observó nervioso intentando mantener el contacto visual


― ¿Si? ― preguntó curioso


― Los primeros dos niveles fueron un asco, tienen que quitarlos ― dijo con una sonrisa


Kouki lo vio indignado, su ceño se frunció y un golpe fue a parar en el brazo del más alto ― ¡Sei! ― reclamo haciendo que el otro soltara una gran carcajada antes de tomar la mano de Kouki, entrelazar sus dedos y guiarlo a la salida.






Abrió lentamente los ojos, por aquel molesto rayo de luz que se asomaba por las cortinas de la ventana. Se sentó en la cama mientras tallaba sus ojos para intentar abrirlos completamente.


Miró a su alrededor y al principio se asustó por no encontrarse en su departamento, sin embargo rápidamente recordó en donde se hallaba. Bajo la mirada a su cuerpo, estaba completamente desnudo, cubierto por una sábana y una colcha que no recordaba haberse puesto.


Volteó a donde tendría que estar su acompañante, sin embargo, estaba vacía la cama. Sabía que Seijurou siempre iniciaba muy temprano su jornada de trabajo, así que no se le hizo extraña la situación. Bostezo un par de veces antes de sentarse en la orilla de la cama.


Fue en ese momento cuando observó que en el buró del lado de la cama donde se encontraba, había un post it con una nota y encima de ella estaba la pluma que había provocado que en ese momento estuviera despertando en el departamento de Seijurou.


Observo detenidamente aquel objeto, tenía impresas algunas imágenes de Mario Bros, su videojuego favorito. Uno de los estampados, se trataba de la cajita dorada del videojuego donde regularmente almacenaba una moneda o algún item para Mario, en ese estampado había dos cajitas, una con una letra ‘K’ y la otra con la letra ‘S’.


La tomó entre sus dedos y la apretó un poco. Ese fue el primer regalo que le dijo Seijurou a Kouki cuando empezaron a salir, había mandado a hacer ese estampado, con un diseño que previamente Seijurou superviso. Para Kouki, esa pluma, tenía un significado muy importante.


Tomó el pedazo de papel que estaba pegado en la madera del buró


Kouki, me hubiese gustado verte despertar, pero el maldito trabajo no me lo permitió. Hoy tengo que recibir a unos inversionistas.


Ayer fue una increíble noche, sabes que me encanta que te quedes en mi departamento. Se que me has dicho que no quieres mudarte todavía, pero, piensalo, ¿si?

Te dejé el desayuno en la cocina y ropa limpia que has dejado aquí.

Nagisa te estará esperando para llevarte a la oficina en el auto.

Y no, no es opcional.

Te veo en la oficina

Te amo

Seijurou


Releyó una y otra vez la nota. Amaba a ese hombre.


Aún no sabía qué es lo que había hecho para tener a Seijurou a su lado. Él era un simple desarrollador en su compañía, se consideraba un nerd y un otaku de los videojuegos. En cambio Seijurou, era el dueño de esa compañía, un hombre increíblemente atractivo, inteligente y vaya... era perfecto.


Ellos se habían conocido en la empresa y habían empezado a interactuar poco a poco cuando salía tarde por estar terminando su trabajo, ellos solían ser los últimos. Después, todo se fue dando de manera muy natural.


Le encantaba ser el único en observar ese lado de Seijurou, en la oficina era el “emperador” cruel que soltaba maldiciones y gritos a diestra y siniestra sobre las personas. Aquella persona fría que parecía que carecía de sentimientos.


Pero con Kouki se mostraba en extremo cariñoso, juguetón y vaya que lo consentía. Eso lo avergonzaba siempre, y trataba de que Seijurou se midiera en sus múltiples regalos que solía darle. Rechazaba todos, diciéndole que no eran necesarios, y el único que había aceptado era esa pluma que tenía en las manos.


Se levantó dispuesto a tomar una ducha, vestirse e ir a la oficina para continuar con el trabajo que tenían pendiente después de la junta del día anterior.


Al pasar hacía el baño se dio cuenta de su reflejo en uno de los espejos de la habitación, tenía muchas marcas en su cuello, pecho y en su espalda. Se acercó avergonzado a mirar aquellas marcas de chupetones y mordidas que había dejado a su paso Seijurou la noche anterior


― Le he dicho que no me deje marcas ― chilló totalmente sonrojado, sin embargo, algo dentro de él, también le encantaba tener esas marcas hechas por la persona que amaba.


Era como un recordatorio de lo que habían hecho esa noche, que si bien se sentía cohibido, también le recordaba lo cercanos que eran. Una muestra tangible de su amor.






― ¡Oh! que bueno que llegas Furi, vamos a ir a una sala para hablar sobre lo que haremos con lo que nos comentó ayer Akashi-san, trae tus cosas ― dijo Momoi con los demás chicos esperándolo


― Si, voy ― de inmediato dejó su mochila en su silla, tomó su libreta y pluma para seguirlos


― Furi, ayer ya no te vimos ― comentó Yamaguchi mientras caminaban a la sala que había reservado Momoi


― Si… estuve buscando mi pluma porque no la encontraba, tarde un poco y por eso ya no los alcance ― mintió de manera apresurada


― Ya veo. Por cierto, ¿qué les parece si hoy vamos a beber en la noche? ― preguntó el castaño


― Es una gran idea Yamaguchi, vamos todos ― dijo animada Momoi ― ¡Oh! ― algo la interrumpió cuando vio a varias personas mirando a un punto específico. Ella se desvió un poco para enterarse también. Los demás chicos la siguieron sin percatarse de sus intenciones


― Hey, Momoi ― dijo Tsukishima molesto cuando vio que se estaba desviando


No le hizo caso y todos fueron a parar detrás de una columna donde podían observar a lo lejos que estaba el dueño de la empresa, acompañado de una mujer muy hermosa


― ¡Oh! ¿Será su novia? ― preguntó Momoi intrigada mientras los demás chicos observaron hacía ese sitio


― Puede ser… ― intervino Kuroko


― Parece que le está enseñando la compañía a su novia ― agregó Yamguchi, mientras miraba como Akashi caminaba a lado de ella señalando unos sitios


― Dejen de ser unos chismosos y vámonos. Tenemos mucho trabajo por hacer ― reclamó molesto el rubio quien no estaba interesado en el tema


― Bueno, bueno… ya vámonos entonces… ya después aprovecharé para observarle en otro momento el trasero al jefe ― dijo desanimada Momoi, quería seguir observando. Todos retomaron el rumbo hacía la sala, sin embargo, Kouki quien no había dicho nada, seguía observando a la pareja


Kuroko, notó que no estaba siguiendolos y regresó a buscarlo. Encontró al chico en el mismo sitio


― Furihata-kun, ¿estas bien? ― preguntó preocupado Kuroko porque vio una expresión de preocupación y tristeza en el castaño


― ¡Ah… ― dio un respingo y se dio la vuelta para ver a su amigo ― Si, estoy bien. Creo que no dormí muy bien y ando un poco distraído ― dijo riendo de manera nerviosa


― Vamos, antes de que Tsukishima se ponga de por de humor ― dijo haciendo que el castaño asintiera y lo acompañará. No sin antes volver a mirar por última vez a Seijurou y aquella mujer a lo lejos.






― Y entonces, ¿vienen? ― preguntó un chico de cabello azul oscuro. Quien estaba enfrente de un pequeño grupo de varios chicos de diferentes equipos de desarrolladores


― Yo no le veo problema Dai-chan, chicos, ¿tienen inconveniente si vamos todos juntos? ― preguntó la chica a su equipo de trabajo


― Por mi está bien ― respondió sin alguna expresión Kuroko


― Si, vamos ― dijo alegre Yamaguchi volteando a ver al rubio quien estaba a su lado ― Tsukki, vamos ― pidió el chico mientras miraba a Tsukishima


― Como sea ― dijo indiferente y desvió la mirada de Yamaguchi


― ¿Y tú qué dices, chihuahua? ― llamó el chico alto a Kouki quien parecía perdido en sus pensamiento ― Hey, chihuahua ― insistió Aomine, molesto que no estuviera haciéndole caso


― Furihata-kun, ¿vienes? ― preguntó Kuroko acercándose a él para jalarlo un poco de su playera


― ¿Ah? Si, claro ― respondió sin pensarlo mucho, dándose cuenta que todos lo estaban observando


― Pues no se diga más ― dijo un chico rubio que había llegado a lado de Aomine ― Momoi, tienes que contarme el chisme ― dijo emocionado


― ¡Si~ Ryou-chan! Es que no estabas, pero en la tarde… ― comenzó la chica a contarle sobre lo que había visto horas antes


― Tetsu, ¿cómo les fue a ustedes? ― preguntó Ogiwara, quien era el amigo de la infancia de Kuroko, caminó a lado de él para que platicaran


― Hey, chihuahua. ¿qué te pasa? ― preguntó Aomine quien vio a Kouki ligeramente desanimado


― ¿ah? Nada Aomine-kun, solo estoy un poco cansado ― comentó quitándole importancia mientras veía a aquel chico que era mucho más alto que él. Se habían vuelto cercanos de una extraña manera


― Nada que una cerveza no pueda quitar ― dijo mientras sacudió los cabellos de Kouki haciendo que este último se riera por la forma en que desacomodaba su cabello.


― Hey Aomine-kun ― dijo divertido, cuando alzó el rostro, identificó que enfrente de su grupo de amigos estaba Akashi junto con la chica que durante todo el día no se despegó de él


Kouki lo miró sorprendido y observó más de cerca a la mujer que realmente era muy hermosa. Estaba demasiado pegada a Seijurou, intentando tomar el brazo de este último. Eso de alguna forma le dolió, y no solo eso, tenía muchos celos de aquella mujer, ella podía estar libremente a lado de Akashi, a diferencia de él.


Ambos se miraron por un momento, Kouki bajó la mirada no queriendo mostrarle que estaba celoso y triste de verlo con esa chica.


― Buenas noches Akashi-san ― saludó Momoi quien estaba enfrente del grupo y todos empezaron a avanzar hacia el elevador, en ese momento, Kouki sintió como Aomine lo tomó por los hombros para que comenzara a caminar.


El castaño sabía que su situación porque él había decidido que lo mejor para Seijurou sería que no supieran algo de su relación. ¿Qué pensarían de Akashi si supieran que estaba saliendo con él? o ¿dirían que tendría favoritismo por su equipo de trabajo si salía con el jefe? No tenía intención de afectar a su equipo de trabajo y mucho menos el que hablaran mal de Akashi. Pero, era doloroso de alguna forma que no pudiera hacerlo público. Seijurou dejó claro que a él no le importaba, pero que respetaría la decisión de Kouki.


Pero, exactamente en ese instante se arrepentía tanto de haber decidido aquello.


Quería quitarle a esa mujer de encima, decirle que no podía acercarse de esa manera a Akashi, porque él ya tenía una pareja…


Pero no podía hacer eso, él había propiciado esa situación, así que no podía dar marcha atrás.


Tal vez Aomine-kun tenía razón. Una cerveza solucionaría ese dolor” pensó el chico cuando fueron directo al bar






― Y-yo quiero… otra ― habló arrastrando las palabras el joven castaño quien ahora estaba sumamente ebrio. Estaba casi encima de Aomine quien le había quitado su vaso con cerveza


― Chihuahua, es suficiente por hoy ― regaño con el ceño fruncido el peliazul


― Pero… solo una más… estoy bien ― comentó nuevamente con dificultad para hablar Kouki


― No y mejor duermete un rato ― ordenó Aomine mientras acariciaba los cabellos castaños y hacía que se recostara en su regazo


― Si… me duermo… ¿me vas a dar otra cerveza? ― preguntó somnoliento Kouki, “negociando” con el peliazul


― Si, si… es un trato ― dijo mientras veía como el chico se recargaba sobre él y se quedaba dormido


― Nunca había visto así a Furihata-kun ― dijo con preocupación Momoi


― Si, no se veía muy bien desde que salimos de la oficina ― concordó Yamaguchi, preocupado por el estado de su amigo


― Será mejor que lo acompañemos a su casa ― sugirió Kise cuando miró que se había quedado dormido sobre el regazo de Aomine


― Me parece que será lo mejor ― concordó Kuroko quien había visto desde la mañana como su amigo no estaba bien


― Pediré la cuenta y pagaré en la caja. Los veo afuera y ahorita me transfieren a mi número de cuenta, ¿les parece? ― sugirió Momoi, los chicos simplemente asintieron y así lo hicieron.


Aomine, con ayuda de Tsukishima, subieron a su espalda del peliazul al cuerpo inconsciente de Kouki. Kuroko ayudó a acomodar los brazos alrededor del cuello de Aomine y a colocar el rostro de Kouki de lado para que se recargara en el hombro del más alto, despejando del rostro de Kouki algunos mechones castaños que caían sobre su frente. Ahora podía percibirse más claramente el rostro del castaño quien estaba con las mejillas sumamente sonrojadas por su estado de ebriedad


Todos estaban esperando a que Momoi saliera del establecimiento junto con Kise quien la acompañó a pagar.


― ¿Seguro que tú lo llevarás a su departamento, Aomine-kun? ― preguntó Kuroko


― Sí, ya sé dónde está su departamento. No te preocupes Tetsu ― tranquilizó al chico


― Tal vez sea mejor que tu te adelantes Aomine-kun ― sugirió Yamaguchi ― Para que pueda descansar Furi ―


― Si, nosotros le avisamos a Momoi ― concordó Ogiwara


― De acuerdo, entonces me adelanto. Nos vemos el lunes en la oficina ― dijo dando media vuelta para dirigirse al departamento del castaño.


Pero antes de dar un paso más se encontró con su jefe, quien parecía estar furioso. Casualmente mirándolo de manera mortal.


― ¿Akashi-san? ― preguntó Momoi que había llegado en ese momento y observó la situación


― ¿Por qué estás cargando a Kouki? ― preguntó con fastidio el pelirrojo y todos lo miraron como si tuviera 3 brazos. Desconcertados, primeramente por el hecho de encontrarlo en ese lugar, segundo que conociera a Furihata y sobretodo que lo llamara por su primer nombre


― ¿Eh? ¿Por qué le hablas por su nombre al chihuahua? ― regresó la pregunta el más alto de todo ese grupo


― ¿Cómo lo llamaste? ― preguntó ahora con más furia que de alguna manera intimido a todos ahí


― Porque no nos calmamos ― dijo nerviosa Momoi interponiéndose entre los dos chicos que ahora se miraban como si estuvieron a punto de matarse entre ellos ― Akashi-san, venimos a beber un poco por la semana tan agotadora y a Furihata-kun se le pasaron las copas. Dai-chan lo llevara a su casa ― informó la chica quien aun seguía preguntandose sobre esa extraña situación


¿Su jefe? ¿Furihata? ¿Eran cercanos? ¿Qué diablos estaba pasando? ¡Quería respuestas!


― Yo lo llevaré ― sentenció molesto ― Damelo Aomine ― ordenó mirando al peliazul


― No lo haré. No puedes darme órdenes fuera de la oficina, así que no pienses que tienes poder aquí ― indicó de manera prepotente el chico


― ¿Qué diablos estás diciendo? ― preguntó dando un paso hacia enfrente, pero Momoi lo detuvo


― Alto Akashi-san ― pidió la chica ― Creo que será mejor que Dai-chan lo lleve a su casa, el sabe donde vive ― comentó


― Yo también sé dónde vive. Daiki, no lo repetiré otra vez, dame a Kouki ― dijo con una voz autoritaria que hizo enfurecer al peliazul


― ¿Y quién diablos te crees tu? ― pregunto con el ceño fruncido, dispuesto a golpearlo por lo persistente que estaba siendo, seguramente estaba ebrio también. Se acercó en dirección a aquel hombre, cuando sintió que Kouki se removía sobre su espalda.


Abrió los ojos ligeramente, y trató de enfocarse donde se encontraba, miró hacia enfrente y pudo ver a quien estaba unos momentos atrás en sus sueños y pensamientos.


― ¡Sei! ― gritó contento extendiendo los brazos para lanzarse hacia el pelirrojo, quien sonrió de inmediato al ver el rostro de feliz del castaño. Se movió para acercarse a Kouki quien se abalanzó y lo recibió entre sus brazos.


Todos quedaron perplejos


¡¿Eh?! ― dijeron al unísono ― ¿Sei?


― Sei… quería verte ― confesó el chico castaño tratando de articular lo mejor posible, seguía arrastrando las palabras sin tener control de ello


― Y yo a ti ― dijo con ternura pegando sus frentes con una sonrisa en el rostro ― Te llevaré a casa, vamos ― sentenció cuando en un movimiento lo subió a su espalda sin dificultad alguna


Las demás personas veían como el pelirrojo se llevaba a Furihata sin más. Aún estaban consternados por la escena que acababan de presenciar.


¿Furihata Kouki con Akashi Seijurou? Tenían que estar bromeando.


No solamente eran cercanos para decirse por sus nombres, parecía que había una relación amorosa entre ellos.


― ¡No puede ser! ― dijo espantada Momoi, rompiendo el silencio de toda esa situación


― ¿Qué sucede, Momoi? ― preguntó Kuroko mirándolo preocupada


― No se como veré a Furihata-kun de nuevo a los ojos… ― dijo consternada, asustando a los demás ― Yo me sabroseaba a su novio cada vez que pasaba por nuestro escritorio… y hoy en la mañana me escuchó decirlo... ―


Todos la observaron con incredulidad con ese tipo de comentario en un momento como ese…






Ahora tenía entre sus piernas a Kouki, quien estaba todavía un poco somnoliento por su estado de ebriedad. Estaban en su auto, mientras el chofer los llevaba a su departamento.


Observó el rostro de Kouki quien estaba ligeramente dormido. No podía dejar de ver en su mente aquella mirada llena de tristeza que le dedicó al verlo con la mujer en la oficina. Sabía cuales serían sus pensamientos sobre esa situación, quería explicarle que esa mujer simplemente era una inversionista, y que todo el día estuvo evitando sus descarados intentos de seducirlo.


No tenía que preocuparse por esa mujer… en realidad no tendría que preocuparse por nadie, dado que no tenía ojos más que para Kouki.


Kouki abrió los ojos y empezó a enfocar el rostro del pelirrojo. Segundos después de reconocerlo, comenzó a llorar desconsoladamente asustando a Seijurou por la reacción


― ¿Qué pasa Kouki? ¿Te duele algo? ― preguntó preocupado el pelirrojo


― Tu ya no me quieres… ― dijo como si fuera un niño pequeño reclamando


― Claro que te quiero Kouki ― dijo acariciando el rostro del castaño con ternura


― A que no… ahora quieres a esa mujer ― soltó otro reclamo y más lágrimas escurriendo sobre su rostro


― Claro que no. Esa mujer no es nada, yo te amo a ti ― dijo con toda la paciencia del mundo haciendo que Kouki lo mirara a los ojos ― Creeme, tu eres mi todo. No hay nadie más, ni habrá alguien que no seas tú ― sentenció besando su frente con cariño


― ¿Me lo prometes? ― preguntó de una manera casi infantil extendiendo el dedo meñique. Seijurou sonrió con ternura


― Te lo prometo, tú serás el único para siempre ― dijo entrelazando sus dedos con una sonrisa y depositó un suave beso en los labios de su pareja. Quien lo miró con emoción, abrazándolo por el cuello y enterrando su rostro en el hombro de Seijurou.


― Yo también prometo que tu serás siempre el único, Sei ― dijo mientras se acurrucaba sobre él para dormirse


A veces Seijurou no podía creer lo adorable que podía ser Kouki. Siempre estaba preocupado por ese tema también, no quería que alguien más notara lo tierno que era su pareja o sino tendría molestas personas acechando a su Kouki.


Como Aomine Daiki


Ese era un claro ejemplo de una persona que había sido cautivado por Kouki. Claro que era consciente, bastaba solo con observar un poco más como miraba a Kouki. Y lo sabía porque él tenía esa misma mirada cuando se trataba del castaño.


Sin embargo, esa noche había quedado claro qué tipo de relación tenían, lo cual lo dejaba sumamente feliz. Él quería que todos se enteraran que era pareja de Kouki, desde el inicio de su relación. Y ahora estaba seguro que el rumor se correría por toda la empresa ahora.






Abrió los ojos con un fuerte dolor de cabeza. Era como si estuvieran taladrando su cabeza sin piedad, tanto que no podía abrir los ojos por la luz que se colaba por las ventanas


― Será mejor que tomes estas aspirinas ― indicó en susurro una voz conocida para él, agradecía que le hablara en un tono bajo, porque sino le estallaría la cabeza


Tomó el medicamento y un vaso de agua que le había traído para pasarse la pastilla. Dejando el vaso en el buró del lado de la cama intentó ver mejor a quien estaba enfrente de él


― ¿Sei? ― preguntó desconcertado, no recordaba cómo es que había llegado ahí. Es más, no recordaba en qué punto llegó a estar tan ebrio


― Así es cariño ― confirmó con ternura


― Yo… no recuerdo como llegue aquí ― dijo un poco desconcertado


― Digamos que fui a recogerte con tus amigos ― resumió la situación


― Gracias Sei… ― dijo con una suave sonrisa, pero comenzó a procesar esa sentencia en la medida de lo posible, en lo que sus neuronas comenzaban a hacer conexiones ― Espera… ¿con mis amigos? ―


― Si… ―


― ¿Les dijiste que tu y yo…? ― preguntó espantado


― Digamos que fuiste tu quien no les dejó nada a la imaginación de qué tipo de relación tenemos ― dijo divertido


― Oh… no… ¿qué hice? ― dijo espantado por aquel comentario


― Nada grave Kouki, solo te abalanzaste a abrazarme mientras decías mi nombre ― dijo divertido como su pareja se avergonzaba


― Oh Dios… ― dijo mientras comenzaba a recuperar fragmentos de lo que sucedió la noche anterior ― Me estoy acordando… ― rememoró cómo abrazó a Seijurou enfrente de sus amigos y no solo eso lo llevó cargando a su auto… y...


―Oh Dios que verguenza ― chillo y se metió a las sabanas de solo recordar lo que le dijo Seijurou y lo que le hizo prometer como si fueran niños


― ¿Te acordaste de nuestra promesa? ― preguntó divertido cuando vio como Kouki había recobrado su memoria


― Si… que vergüenza… Perdon Sei seguramente fue… ― y antes de poder continuar Seijurou le quitó la sábana y se inclinó para besarlo.


Kouki lo recibió al principio sorprendido, pero continuó con aquel beso enredando sus dedos en los cabellos magentas de Seijurou. Disfruto aquel beso, aferrándose al cuerpo del contrario, intentando desaparecer aquella sensación de inseguridad


― Para mi fue muy importante esa promesa Kouki, la tome muy en serio ― dijo con determinación haciendo que el chico castaño se sonrojara ― ¿O tu no? ― preguntó con ligera preocupación


― ¡Claro que sí! ― intervino de inmediato ― Yo lo dije muy en serio, tu siempre serás el único para mí ― sentenció con determinación y con un ligero rubor en sus mejillas


― Y tu tambien para mi Kouki ―sonrió con ternura antes de dejar un suave beso sobre sus labios


― ¿Sei? ― llamó el chico


― Dime Kouki ―


― Creo que no podré cumplir el plazo de entrega del videojuego… ―


― ¿Por qué lo dices? ― preguntó consternado


― ¡Porqué me van a matar mis amigos por no contarles sobre nosotros...! ― dijo haciendo que el pelirrojo soltara una carcajada ― No te rias… además me atacaran de preguntas… ― dijo mientras se avergonzaba ― Y no quiero contarles nada de ti, solo yo quiero saber de ti y de tus reacciones y de... ― dijo sin algún filtro de por medio, dándose cuenta de lo que acababa de decir miró el rostro de Seijurou donde se dibujó una sonrisa maliciosa


― ¡Vaya, vaya…! Ese lado celoso no lo conocía Kouki… es adorable y podría volverme adicto a él ― dijo mientras se abalanzaba contra el chico de cabellos castaños para devorarlo a besos…


Ahora que se había dejado al descubierto su relación, la interacción en la oficina seguramente cambiaría, pero en ese momento Kouki estaba sumamente feliz de estar a lado de Seijurou, no importaba lo que eso traería. Ya no tendría miedo del qué dirán. Porque sabía que podrían superarlo juntos.