Perdonar lo imperdonable.

Summary

Chaldea ha visto pasar a muchos Sirvientes a través de la Gran Orden. Sin embargo, hay uno que permanece escondido.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Perdonar lo imperdonable.

La siguiente obra que vas a leer a continuación es la traducción de su versión original en inglés. Te dejó los datos del autor/a


Autor/a: Forgotten_Blossom


- Link del perfil del autor: https://archiveofourown.org/users/Forgotten_Blossom/pseuds/Forgotten_Blossom


Morgana había decidido que nunca iría a Caldea. Para ella, igual a Merlín en nivel de hechicería, llevar a cabo esta hazaña era algo fácil. Mirar desde su pequeña isla en Avalon lo que ocurría en la base de Caldea era suficiente. La mayor parte del tiempo al menos.


Después de todas sus intrigas y conspiraciones, quizás ella creía que esto era una expiación. Sin embargo, en el fondo, incluso ella sabía que esta no era la razón. La verdadera razón estaba mucho más arraigada en su pasado, antes de la Batalla de Camlann, antes de Mordred, antes de esa noche. La verdadera razón por la que nunca iría a Caldea estaba enterrada en una colina iluminada por el sol en su pasado. La razón era que no sabía si sería capaz de enfrentarse a Arturia y rogarle que incluso escuchara sus disculpas. Así que permaneció en Avalon, atrapada más allá de los límites del tiempo.


------------------------------------------------------------------


N.T. La batalla de Camlann es aquella en la que según el mito artúrico el rey Arturo fue herido de muerte a manos de Sir Mordred, quién también murió por sus heridas en el combate directo contra su padre. Según el mito, esta batalla sería en en año 537 d.C. en Somerset o en Salisbury, en Inglaterra; y enfrentó a los bretones liderados por Arturo y los sajones liderados por Mordred venciendo los bretones.


Cuadro idílico del rey Arturo matando a Mordred con una lanza.


------------------------------------------------------------------


Cuando eran pequeñas, Morgana y Arturia jugaban juntas en un arroyo junto al castillo de Sir Ector. Rara vez se veían, pero de vez en cuando a Morgana se le permitía visitar a su hermana. Sin embargo, a Arturia nunca se le permitió salir del castillo, incluso durante las raras visitas de Morgana. Así que Morgana la sacaba a escondidas y jugaban hasta que los guardias las encontraran o estuviera demasiado oscuro para continuar jugando. Cuando regresaban, siempre había un severo regaño. Las niñas se ponían de pie juntas y aceptaban el castigo, esperando pacientemente mientras les daban otro monólogo sobre el comportamiento adecuado para su posición social. Al final siempre eran separadas, Morgana era enviada de regreso a su casa y Arturia enviada a su pequeña habitación. Pero incluso cuando Arturia se alejaba, siempre miraba hacia atrás y sonreía con esa brillante sonrisa suya.


***


Acariciando el cristal mágico de visión en sus manos, Morgana miró la escena frente a ella. Mordred, su tonta hija, se tomaba de la mano y caminaba con la creación de Victor Frankenstein. Sonreía y reía sin importarle nada en el mundo. Morgana sintió que se le encogía el corazón. A pesar de que Mordred solo había sido una herramienta para ella en el pasado, ahora le dolía que Mordred nunca la consideraba como su madre. Morgana sabía que hacía tiempo que había perdido ese privilegio.


El monstruo de Frankenstein (pelirroja) y Mordred (rubia)

---------------------------------------------------------


Suspirando, Morgana continuó mirando, mientras destellos de dolor y alegría cruzaban sus ojos. Mientras miraba, su expresión se puso rígida ante lo que vio. Arturia. La lancera había encontrado a Mordred y esa Berserker mientras caminaba por la base. Ella parecía enfadada, regañándolas por alguna tonta razón. Morgana, sin embargo, pudo ver el cariño en sus acciones. Arturia aprobó la floreciente relación entre las dos. Ella estaba feliz por su hija. Morgana lo sabía.


Imagen de Arturia si es invocada como Lancer (en esta invocación es adulta)

------------------------------------------------------------------


***


Ese día, Morgana no había podido encontrar a Arturia. Buscó por alrededores tratando de encontrarla, pero fue en vano. Finalmente, un criado le dijo a Morgana que Arturia se había ido al bosque. Morgana la localizó usando la nueva magia que había estado aprendiendo, con la esperanza de encontrar a Arturia antes de que se pusiera el sol. Al salir del bosque, vio a Arturia de pie frente a una gran piedra con una espada atravesada. Junto a ella estaba el mago Merlín. Morgana se detuvo, un pensamiento instintivo le impidió avanzar, en lugar de eso, se agachó detrás de un árbol y miró en silencio. Durante varios momentos su propia respiración entrecortada fue todo lo que Morgan pudo oir, pero luego escuchó a Merlín advertir a Arturia que –"convertirse en rey significa dejar de ser humano."–


Con esas palabras, Morgana se congeló, todo su cuerpo estaba rígido por la conmoción. Morgana prácticamente podía sentirse así misma gritando: "¡No!" Mientras el pensamiento resonaba en su mente: "¡No lo hagas! ¡No te alejes de ti misma! " Pero aún así, la joven en esa colina respondió, extendiendo la mano hacia la espada colocada frente a ella. –"Si eso significa hacer feliz a la gente, estoy seguro de que no es una decisión incorrecta."– Dándose la vuelta y corriendo, la respuesta de Arturia hizo eco en los oídos de Morgana, cada reverberación provocaba que la tristeza creciera en su corazón. Mientras ella corría, Arturia sacó la espada de la piedra, haciendo que su silueta fuera enmarcada en el naranja del sol poniente. Tras esto, pasarían muchos años antes de que se volvieran a ver.


***


Morgana se sacudió de su ensueño y se volvió hacia el cristal. Viendo la escena frente a ella, Mordred y Arturia se veían como si estuvieran a punto de pelear entre ellas y por su parte Frankenstein trataba de contener a Mordred. Morgana en ese momento sintió que algo rodaba por su mejilla. Sin embargo, simplemente eligió ignorarlo. Ella ya había tomado su decisión.


***


Cuando finalmente se volvieron a encontrar, ambas eran mujeres adultas. No quedaba ningún vestigio de las felices niñas que habían jugado juntas. No obstante, Morgana había esperado mucho tiempo para volver a ver a Arturia, la chica que amaba. Durante un tiempo, había intentado evitar que Arturia ascendiera a la realeza, llegando incluso a intentar engañar a la chica para que se desprendiera de Caliburn. Ahora, sin embargo, sabía que no podía hacer nada para detener el ascenso de Arturia. Solo quedaba la expectativa de presentarse ante su nuevo rey. Sin embargo, cuando Morgana se presentó ante Arturia, vio reflejado en los ojos del rey un vacío. Sin emoción, sin sentimiento. Esa hermosa y brillante sonrisa se había ido. Morgana se dio cuenta de que Arturia se había ido hacía mucho. Solo quedaba el rey Arturo.

------------------------------------------------------------------

N.T. A diferencia de lo que se suele contar erróneamente, Excalibur no es la espada mágica clavada en una piedra, si no que el rey Arturo la obtuvo como un regalo de un hada de lago. Por su parte, es Caliburn la espada que se encontraba clavada en una piedra y cuya leyenda decía que quien la sacara de esta sería rey de Inglaterra. Estudios afirman que posiblemente esta espada perteneciera a algún héroe de guerra romano que participó en la conquista de Britannia

------------------------------------------------------------------


Aun así, Morgana decidió vigilar a su rey en silencio desde la sombra, protegiendo a quien amaba de cualquier forma que pudiera. Sin embargo, mientras veía a Arturia tomar a Ginebra como esposa por necesidad y por política, desechando sus deseos por el bien de su gente ingrata, Morgana descubrió una frustración en sí misma. Incapaz de mirar, ayudar o consolar a su único amor, la frustración de Morgana creció. Así que entró a hurtadillas en la habitación del rey una noche disfrazada para aparentar ser Ginebra. Se acostaron juntas esa noche. Mientras Morgana yacía en los brazos de Arturia, sintiéndose a salvo y segura, miró con un dejo de nostalgia a los ojos de Artoria. Pero en lugar de la mirada sin emociones a la que se había acostumbrado, descubrió una mirada de amor. Pero no para ella. Era por Ginebra. La chica que había personificado. Una mezcla de emociones comenzó a arremolinarse dentro de ella, luchando por el dominio. Tristeza, ira, felicidad y resignación lucharon intensamente durante varios momentos. Al final ganó la ira. Ese fue el comienzo de la caída de Camelot.


***


Morgana estaba sobre Arturia, pero esta noche, tras tantos siglos, era ella misma. En silencio, se sentó a los pies de la cama de Arturia. Aunque no permitía que la convocaran a Caldea, cuando estaba particularmente triste y sola, la visitaba así. Por la noche, cuando podía hablar tranquilamente con Arturia. Disculpándose como no había podido hacerlo durante la vida de Arturia. Morgana nunca se permitía acercarse demasiado, solo se quedaba a sentada a los pies de su rey. Esta noche, sin embargo, quizás debido a la anterior escena de alegría que había presenciado, Morgana se acostó junto a Arturia. Al mirar el rostro que no había visto de cerca durante tanto tiempo, Morgana casi se echó a llorar.


–"Lo siento mucho, por todo."–


Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.


–"Por lastimarte, por lastimarla a ella (Ginebra) , por lastimar a nuestra hija, por lastimar tu amado reino."–


Las lágrimas continuaron corriendo por sus mejillas, cayendo a las sabanas.


–"Y lamento haberme hecho pasar por la persona que amabas, solo para satisfacer mi propio deseo egoísta de estar contigo. Lo siento mucho."–


Morgana empezó a sollozar en silencio. Recordando ese campo de batalla, recordando el cadáver de una hija que había olvidado amar colocada junto al cuerpo sangrante de la chica a la que se había negado a amar, cuya sangre se perdía en el rojo del crepúsculo, sintió el dolor que experimentó por primera vez al llegar a los restos de la Batalla de Camlann apuñalarla nuevamente . Tranquilizándose, recordó dónde estaba. Ella no estaba en aquel campo maldito, sino en Caldea. El único lugar en el que nunca podría quedarse por mucho tiempo. Sí, era hora de irse.


Comenzando a levantarse de la cama, fue empujada violentamente hacia abajo. Presa del pánico por un momento, Morgana se dio cuenta de que Arturia la había agarrado y estaba abrazándola con fuerza. El cerebro de Morgana se quedó en blanco, ninguna palabra salió de su boca, solo un pequeño chillido de sorpresa. Sostenida con fuerza en esos brazos, todo lo que pudo hacer fue luchar, tratando de liberarse de la lancera.


–"Te perdono"–


Una voz sonó suavemente junto al oído de Morgana. Sorprendida, Morgana se detuvo brevemente en su lucha. Luego, al darse cuenta de lo que la chica le había susurrado, los intentos de Morgana de liberarse se volvieron aún más frenéticos.


–"¡¡No no no!!"– Morgana casi gritó. –"¡No puedes, no puedes, no puedes! No puedes perdonarme. A mi no. ¡A todos los demás, pero a mí no!"–


La chica estaba ahora en un frenesí, llorando sobre la lancera estoica que continuó abrazándola a pesar de los muchos intentos que la chica estaba haciendo para escapar. De repente, Arturia se apartó un poco y luego volvió a acercarse mientras besaba a Morgana. Los ataques de la bruja disminuyeron cuando la sorpresa en sus ojos se desvaneció, sin saberlo, cayendo en el beso mientras se olvidaba de todo. Todo el dolor, toda la ira, toda la tristeza se desvaneció, solo por un momento. Entonces Arturia se apartó de nuevo y todo se vino abajo. Las lágrimas empezaron a caer por el rostro de Morgana de nuevo.


–"¿Por qué?"– Fue todo lo que la taumaturga pudo preguntar.


La lancera simplemente la miró, sus ojos eran una mezcla ilegible de emociones. Después de unos segundos, habló.


–"Mi querida hermana, tus ilusiones nunca me han afectado."–


Los ojos de Morgana se agrandaron. Habló rápidamente, casi como si temiera que las palabras que acababa de escuchar se desvanecieran en falsedad.


–"Entonces quieres decir-"–


–"Esa noche"– interrumpió Arturia, –"estaba inmensamente feliz de que vinieras a mí. Me había resignado al destino de un rey, desechando mis sentimientos, mis amigos y mi familia por esa causa. Nunca sentí que tomé la decisión equivocada, pero todos esos años fuiste lo único que lamenté renunciar para convertirme en rey. Entonces, cuando pensé que podríamos estar tan cerca como lo habíamos estado, apenas pude contenerme. Pero nunca hablaste de eso luego."–


En este punto, Morgana se había quedado flácida, sorprendida por las palabras que salían de la boca de su hermana. Arturia la acercó más a sí misma, haciéndolo con toda la ternura posible.


–"Me di cuenta mucho después, que todo era culpa mía. Te había alejado de mi tomando el manto de un rey. Te hice odiarme."–


Morgana oyó temblar levemente la voz de Arturia. Aunque no podía ver el rostro de la chica, Morgana sabía que probablemente había una expresión de dolor en él. Morgana sintió un deseo que no había sentido en mucho tiempo. El deseo de consolar a la chica que tenía delante y proteger a Arturia del dolor que estaba sintiendo, abrazarla y consolarla.


–"Te digo que te perdono, pero en verdad quiero pedirte perdón. Te hice hacer todo lo que hiciste. Te hice odiar tanto. Por favor perdoname."– Pidió Arturia, con su voz casi quebrada por la tristeza mientras hablaba.


Morgana no sabía qué hacer mientras sus emociones daban vueltas. No creía que debía perdonar a alguien que no lo necesitaba, a alguien de quien la propia Morgana necesitaba el perdón con tanta desesperación. Por un momento, Morgana no pudo encontrarle sentido a todas las emociones y pensamientos que pasaban por su cabeza. Pero mientras yacía luchando por encontrarle sentido a todo lo que acababa de suceder, una calma repentinamente invadió su mente. Se acurrucó en el abrazo de Arturia.


–"Sí, sí"–, susurró la hechicera entre lágrimas. –"Te perdono, pero solo si tú también puedes perdonarme."–


La lancera no respondió. Pero finalmente Morgana sintió que Arturia asentía. Morgana finalmente dejó de llorar y sonrió, una sonrisa completamente relajada, envolviendo sus brazos alrededor de Arturia y devolviéndole el abrazo a la chica. Las dos se quedaron así, cada una sosteniendo a la otra en sus brazos, hasta que se durmieron.


A la mañana siguiente, Arturia se despertó y miró a su lado viendo el espacio de la cama vacio. Ella había ya esperado algo así. Cada vez que Morgana la había visitado, se marchaba antes de la mañana. Aunque la noche anterior había sido muy diferente de la observancia normal de Morgana desde los pies de la cama, Arturia todavía esperaba que su hermana se fuera como siempre hacía. Pero ahora Arturia estaba simplemente feliz de que después de tantos años, finalmente habían superado todos los malentendidos y habían afirmado sus sentimientos. Incluso si esa fuera la última vez que vería a Morgana, Arturia todavía estaba feliz con la resolución. Arturia sonriente susurró: –"Vuelve cuando quieras."– Sabía que incluso en Avalon, Morgana aún podía oírla. Tras ello se vistió rápidamente y fue a desayunar.


***


En la cafetería, Fujimaru Ritsuka estaba causando un alboroto como de costumbre.


–"¡¡¡¡¡¡ OOOOOHHH SIIIIIIIII !!!!!!  ¡¡¡¡¡HOY VOY A INVOCAR HASTA QUE ME TOQUE !!!!!! "–


Arturia le prestó poca atención al chico cuando comenzó su desayuno. Ella no estaría preocupada a menos que Merlín apareciera realmente en la invocación. Mientras comía, escuchó a Gudako invocando en la habitación contigua. Sonidos de emoción y decepción resonaron en la cafetería.


–"¡¡¡¡¡¡ÚLTIMA CONVOCATORIA, VAMOS !!!!!! AQUÍ ESTAMOS GOOOOOO !!!!!! "– De repente, –"¡¡¡ORBES DEL ARCO IRIS !!!!! ¡¡¡¡VEN A MI MERLIN !!!!!"–


La lancera rápidamente se levantó y su plato cayó al suelo. ¿Merlín estaba realmente a punto de llegar? ¡No en su turno! Corriendo hacia la sala de invocación, escucho como Ritsuka continuó gritando.


–"¡¡¡TARJETA GOLDEN CASTER, TARJETA GOLDEN CASTER !!!!!! ¡¡¡¡ OH DIOS, TIENE QUE SER MERLIN !!!!"–


El paso de Arturia aceleró mientras llegaba a la sala de invocación a no menos de un brazo de distancia de ella. De repente, los gritos de Ritsuka se detuvieron, reemplazados por un silencio atónito, mientras Arturia irrumpía en la habitación. Al mirar el círculo de invocación, Arturia vio una figura familiar, vestida con un atuendo completamente negro, tatuajes rojos en el pecho y el vientre y una corona de metal negro con zafiros en la cabeza.


–"Saludos maestro. Soy la bruja de la traición Morgan(a) Le Fay."–


Mientras hablaba, la chica se volvió hacia la lancera cuyo rostro se iluminó con una brillante sonrisa. El corazón de Morgana se aceleró un poco.


–"Creo que estaré aquí por un tiempo".–


FIN