Capitulo uno
Narra escritor.
Con una sonrisa que mostraba sus dientes, un chico de cabello negro e iris de color rojo sale de su casa portando el uniforme escolar de la famosa academia de héroes Yuuei. —Oi, Shoto— saludo al chico bicolor quien estaba al otro lado de la cerca, esperando su llegada. —¿Nos vamos?
—Sí— contestó monótono. El chico de iris roja se llevó las manos a sus bolsillos del pantalón al cuando empezaron a andar.
—¿Como creés que será? ¡Hoy es mi primer día de clases fuera de mi casa!
—No lo sé. Dicen que será diferente a cualquier enseñanza, entonces estamos iguales.
—Aún así me pone ansioso. No se como me irá, talvez ni siquiera sirva para estudiar con otros— sonrió de una manera juguetona con sus mejillas algo acaloradas. —Si me va mal... ¿Podrías mantenerme?
—Por supuesto— dijo sin dudar haciendo reír al contrario.
—No vayas a retractarte cuando llegue a tu casa con mis maletas.
—No lo haré.
El resto del camino se la pasaron en una charla casi unilateral mientras escuchaban música gracias a los audífonos inalámbricos del chico pelinegro. Llegaron al edificio con la forma de una "H" dónde sería su centro de estudio para llegar a ser héroes.
A penas entraron al salón de clases para los del 1-A, los murmullos de los pocos que habían llegado, no se hicieron esperar.
—Ese chico... Se parece a Dyavol.
—¡Es exactamente igual a él!
—Entonces debe ser ese chico ¿No? Ese Nazonoko.
Al escuchar el fastidioso nombre que le colocó la prensa, los volteó a ver solo para sonreír amable y saludarlos.
—Toma— le extendió Todoroki el otro audífono. —Te avisaré cuando venga el profesor.
—Grácias.
Ahora con la música sonando por ambos oídos, ignoró lo que sucedía al rededor. Buscaron sus lugares que reconocieron por una nota con su nombre encima del pupitre.
El de cabello negro se sentó en la última fila de último lugar y Todoroki estaba unas sillas más adelante en otra fila. El de ojos rubí se la pasó mirando su celular mientras esperaban a su profesor. Cosa que ni hubiera sentido si no fuera por Todoroki quien le avisó que su profesor a cargo ya estaba en el salón.
Sin rodeos, su profesor, Aizawa Shota, les dijo que realizarían unas pruebas para evaluar sus kosei y por eso salieron afuera con el uniforme deportivo. Las pruebas eran algo como una evaluación física solamente que usarían sus kosei a libertad.
—Maldición— fue lo primero que pensó el de cabello negro al escuchar las pruebas. —Ya tengo suficiente con el entrenamiento de papá ¿Por qué debo hacer más?... ¿Se podrá abandonar? De todos modos es el primer día— dijo en voz baja para que solo Todoroki lo escuchará.
Antes de poder hablar, pasó a un rubio cenizo llamado Bakugo al frente para hacer una demostración lanzando una pelota de softbol, con la única indicación que podía utilizar su kosei de cualquier forma sin salirse de un circuló dibujado en el suelo. —¡MUERE!— gritó lanzando la pelota que es impulsada con una explosión de sus manos, como un cohete pequeño.
—Conoce tu máximo primero— habló de forma vaga su profesor. —Es la forma más racional para la base de un héroe—. Ante los demás mostró un aparato que midió la distancia que le tomó a la pelota caer al suelo; 705.2 metros.
Sus compañeros empezaron a emocionarse, menos el chico oji-rojo. —¿Que es eso? ¡Parece divertido!
—¡Podemos usar nuestra particularidad tanto como queramos! ¡Cómo se esperaba del curso de héroes!
—Si por mí fuera, no usaría mi particularidad para nada— pensó el chico ante los comentarios de sus compañeros.
—"Parece divertido" ¿Eh?— dijo su profesor, como si estuviera molesto por esos comentarios. —Tienen tres años para convertirse en héroes ¿Tendrán esa actitud todo el tiempo?— esas palabras les hizo pensar a sus estudiantes, y con una sonrisa macabra siguió hablando: —Bien. Quien quede en el último lugar en todas las pruebas, será juzgado por no tener potencial y será castigado con expulsión.
—Mierda— dijo en voz baja de nuevo, con una mueca de desagrado.
—Si quieres abandonar, yo te apoyo— comentó Todoroki.
—Se que te emociona que vaya a vivir contigo — bromeó el chico. —Pero no me van a expulsar tan fácil.
—¡Bienvenidos al curso de héroes de U.A!
La expulsión fue suficiente motivación bajo a amenaza para que el de iris roja decidiera hacer las pruebas.
Carrera de 50 metros, fuerza de sujeción, salto de longitud y pasos laterales; las pasó sin ningún problema, pero no destacó tanto como sus compañeros hasta llegar a la quinta prueba: lanzamiento de pelota.
—Bien, siguiente: Yamagawa Yoshio—. Siendo el último de la lista, el de cabello negro se colocó en el círculo al mismo tiempo que mordía su pulgar haciéndolo sangrar. Embarró su sangre en la piel blanca de su brazo izquierdo causando que marcas negras circulares aparecieron y desaparecieron como un parpadeo en su piel.
Primero lanzó la pelota con todas sus fuerzas que no era tan extraordinaria, así que estiro sus manos y su sangre carmesí salió de su piel a grandes cantidades. La sangre se reunió en sus manos formando un arco, estiró la cuerda y su sangre se transforma en una flecha ordinaria en cuestión de segundos.
Suelta la cuerda y la flecha viaja creando un silbido al pasar rápidamente por el aire. Los demás quedaron callados viendo cómo la flecha atravesó la pelota y siguió su recorrido en el aire. —¡Sorprendente!— gritaron algunos de sus compañeros.
—No creo que fue suerte, pero...— pensó Aizawa al ver los 400 metros que mostraba el aparato. —Medir con precisión la distancia que recorre un objeto pequeño es algo sorprendente. No cabe duda que su sobrenombre le queda bien.
Yamagawa Yoshio.
Kosei: demonio de sangre.
Sobrenombre: niño misterioso (Nazonoko).