Capitulo I
25 de Septiembre 1954
Tras Scott apoyar Jhon F Kennedy durante las elecciones senatoriales, termina ganando las elecciones gracias al apoyo de Scott, como resultado, el senador Ivan, director de campaña organiza un evento de celebración para el reciente elegido senador en la lujosa mansión de los Kennedy.
Scott no solía asistir a este tipo de eventos pues prefería evitar multitudes pero estaba muy contento por los resultados de su trabajo en la política y como agente, llego la noche y el evento estaba en todo su apogeo la gente iba y venia en el salón bailando con tragos encima, Scott había bebido un poco también mientras conviva con sus colegas y de vez en cuando bailo con algunas mujeres que lo invitaban pero ninguna que realmente llamara su atención genuinamente.
Se estaba empezando a cansar de todo el alboroto, estaba listo para tomar su abrigo e irse, sin embargo en un momento mientras miraba que el ambiente estuviera bien su mirada se topo con una mujer que destacaba entre todas al otro lado de el salón, su cabellera pelirroja la hacia resaltar como ninguna en esa fiesta lo había podido lograr, como no la había visto antes?, llevaba un vestido azul oscuro que la hacia ver como un diamante, pudo ver que ella estaba sin acompañante aparentemente alejada de la multitud con una copa en la mano observando al igual que el.
Elizabeth estaba al otro lado de la habitación observando tranquilamente a la gente bailar, hasta que sintió una mirada intensa sobre ella. Estaba acostumbrada pues esa noche había mucha gente, sobre todo los hombres, la habían mirado fijamente durante la noche, sin embargo, este se sentía más intenso hacia ella que los anteriores, buscó por todos lados con su mirada hasta encontrarse con la de Scott, ella lo miró directamente con una ceja levantada, alzando su copa hacia su dirección en forma de saludo, queriendo hacerle saber que lo había atrapado, lo cual le pareció gracioso.
La mirada de Scott efectivamente era muy intensa sin siquiera hacer el intento de disimular mientras observaba a la pelirroja de lejos sin mover nada más que sus ojos como un león que ha descubierto a su presa, sabía que estaba siendo descubierto por la dama pero eso no le impidió tomar un sorbo de su bebida antes de girarse completamente para mirarla de pies a cabeza, a pesar de eso no parpadeó durante el proceso.
Cuando volvió a mirarla, la mujer lo estaba mirando de la misma manera, incluso a él le gustó que tuviera el atrevimiento de ser tan directa, ambos continuaron mirándose, hasta que decidió acercarse a ella. Elizabeth nunca apartó la mirada mientras él se acercaba lentamente a ella con una presencia imponente cuando mas lo miraba de cerca mas podía darse cuenta de lo atractivo que era, no había mujer que no lo mirara con deseo mientras caminaba hacia ella casi desfilando a propósito.
Scott dio más de un largo paso para acercarse a ella, su intensa mirada no decayó ni por un momento al mirarla y era más que obvio que no le quitaría los ojos de encima hasta estar frente a ella.
—Tu cabello rojo realmente me llamó la atención— dijo con su voz profunda mientras mantenía el contacto visual, tomándose un momento para mirarla tan intensamente como lo hacía desde lejos.
Elizabeth le dedicó una media sonrisa por su comentario —Eso explica por qué me miraste tanto— respondió irónicamente —Voy a tomar eso como un cumplido— La actitud de Elizabeth fue versátil e intrigante para Scott, además de ser bastante atractiva era bastante ingeniosa.
—Realmente lo es, fuiste la única que realmente me llamó la atención en este evento— mientras hablaba se tomó su tiempo para admirar mas detalladamente los rasgos de la pelirroja, sin embargo lo que realmente llamó su atención fue su figura, su atuendo con escote en forma de corazón y sus hombros y brazos descubiertos le quedaba muy bien, lo hizo sentir nervioso.
Trato de disimularlo y seguir adelante con la conversación —Que mal educado soy, Scott Kennedy— menciono finalmente para presentarse, extendió su mano esperando que ella lo aceptara
—Ya veo— entrecerró un poco la mirada percatandose como el la miraba lo cual le disgusto bastante pero lo oculto, aún así le sostuvo la mirada a el hombre con severidad, aunque también ella no tenia derecho de quejarse pues observó su fino traje, el reloj costoso que tenia, su silueta musculosa, sus rasgos eran muy varoniles no parecía ser solo un senador o alguien de política —Interesante, encantada de conocerlo Señor Kennedy— Elizabeth coloco su mano sobre la suya aceptando su saludo
Scott la tomo con delicadeza y firmeza dándole un beso en la palma de su mano —¿Y cómo te llamas, hermosa mujer?— pregunto de manera encantadora e incluso le hizo un leve guiño con sus ojos azules —Aunque claro, nunca sería grosero y preguntaría el nombre de una dama sin ofrecer el mío— comentó en tono irónico mientras sonreía levemente.
Ella le dedicó una cálida sonrisa con una mirada suave, riéndose levemente por lo bajo ante su comentario —Elizabeth Müller— respondió gentil, devolviendo el guiño que él le había hecho antes.
—Elizabeth Müller— Scott repitió su nombre con fascinación, al decir su nombre pensó que nombre tan agradable y seductor tenía, digno de portarlo con una cara tan angelical, mantuvo sus ojos en los de ella mientras ella le daba la dulce sonrisa y le guiñaba un ojo, sabía que este era el comienzo de algo bueno o al menos eso era lo que le decía su instinto, no solía sentir eso con cualquier mujer —¿Puedo ofrecerte compañía?— le cuestiono sin pensar en nada más que acercarse un poco más a ella.
—No me importaría— le devolvió la sonrisa con encanto, aunque ella lo miraba y sonreía con amabilidad, no confiaba en él, estaba alerta en todo momento a sus palabras y movimientos que pudieran posiblemente revelar algo importante que la beneficiara en su búsqueda, pues tenia sus propios motivos de estar ahi
—¿Qué es lo que te gusta? No pareces alguien que realmente disfrute de estos eventos, ¿verdad?—
Scott se sorprendió de que Elizabeth hubiera notado su comportamiento en eventos sociales y su falta de interés en estos mismos, pensó en su comentario tratando de decidir cómo responderlo adecuadamente seleccionando muy bien sus palabras.
—Realmente no disfruto estos eventos, solo es conversaciones aburridas sobre política y esas cosas, solo me quede por una razón— Scott miró a la pelirroja y se notaba perfectamente a qué se refería —Tal vez puedas adivinar qué es—
Ella lo meditó durante unos segundos antes de dar su respuesta que no era la más apropiada, pero la respuesta que el le proporcionara hablaría mucho de el y el tipo de persona que era —¿El alcohol? ¿O quizás las mujeres de aquí?— Dijo sarcásticamente —o bueno tal vez para hacer más contactos e influencias—
Elizabeth se encogió de hombros mientras dejaba su vaso a un lado en una de las bandejas. —No me sorprendería saber si estás aquí por alguna de esas razones—
Scott notó el comentario de Elizabeth y se rio por un momento pero luego su comportamiento se volvió algo más serio de lo que había sido antes, no podía negar que ella realmente era muy inteligente y atenta.
—No estarías tan lejos de esas razones- admitió finalmente Scott— Sin embargo, ninguna de esas razones son suficientes como para hacer quedarme- confesó finalmente sin rodeos enviándole una indirecta a la dama.
Elizabeth fingió no saber de qué estaba hablando aunque su respuesta no era la que precisamente esperaba —Entonces ¿supongo que querías quedarte un poco más porque estás aburrido?— se rio en sus adentros burlándose de la mala respuesta que ella misma había dado.
Scott sabía que Elizabeth estaba jugando con él y tomando a la ligera lo que acababa de confesarle, iba descubriendo tenía una personalidad realmente agradable, y eso a Scott le gustaba mucho de ella.
—Seamos honestos— respondió finalmente cambiando su tono a una más franco y tranquilo —Creo que ya sabes por qué no me fui de este lugar todavía— dijo mirándola directamente a los ojos.
—Tal vez lo sé, tal vez no, lamento decirte que no puedes leer mi mente, ni yo la tuya— volvió a evadir la pregunta, era muy buena para ser directa pero también para darle vueltas a las cosas una y otra vez.
Scott vio cómo la mujer seguía evitando la pregunta de la manera más irónica posible, realmente era una mujer bastante interesante de tratar, se empezaba a sentir atraído por ella tanto física como mentalmente.
En ese momento decidió probar una táctica diferente, ser más explícito y contundente con lo que quería decir, la miró, sus ojos azules eran afilados como puñales, y respondió de manera muy explicita para ver como ella reaccionaria. —Eres lo único que realmente me llamó la atención esta noche, y hablo de todo en general—
Ella lo miró fijamente durante unos segundos en silencio, deteniendo sus burlas y respuestas sarcásticas pasando a una actitud neutral —¿Por qué me dices esto?— se cruzó ligeramente de brazos.
Scott se sorprendió por su respuesta, ya no evitaba el tema y actuaba de manera tan audaz, sino que se mostraba de una manera seria, y eso le intrigaba de Elizabeth que sentía cierto respeto hacia ella en ese aspecto —Porque eres lo único que vale mi tiempo en este lugar y quería que lo supieras— finalmente declaró sin rodeos —Quiero llegar a conocerte realmente—
Las cosas entre ellos ahora se habían vuelto más formal, Elizabeth ahora había retomando su postura y Scott ahora era más honesto con sus intenciones.
—Gracias por tus palabras— ella negó levemente con la cabeza con una mueca en sus labios—pero dudo mucho que nos volvamos a ver después de esta noche— fue sincera con él aunque sonara cruel.
El mantuvo toda su atención en la mujer mientras ella hablaba tan directamente con él, se sorprendió de que Elizabeth no le estuviera dando la oportunidad de conocerse mejor y ver si podían establecer una relación más allá de una sola noche. Y mientras ella pensaba que no se volverían a encontrar, Scott estaba seguro de lo contrario.
—¿Y por qué piensas eso?— le cuestionó ahora de la misma manera que ella hablaba con él, directo y sin titubeos.
—No lo pienso, es un hecho— afirmo con seguridad en sus palabras aunque su actitud podía variar con él, ya había sido suficiente distracción por una noche, no podía permitir otro desliz como este.
El vio lo seria y directa que era al tratar de dejarle claro que no le daría una oportunidad, a pesar de ello él no se iba a rendir tan fácilmente —¿Por qué dices con tanta seguridad que es un hecho?— siguió presionando un poco más, parecía un poco tonto que ella siguiera rechazándolo ahora cuando podría haber dicho simplemente que ya estaba saliendo con alguien más o que no buscaba tener una relación. Y también se sintió el mismo como un tonto al insistir cuando ella ya lo había rechazado, era evidente que no quería nada con el en lo absoluto, lo que lo hizo sentir frustrado ante la situación.
—Por qué es así— reafirmó de nuevo sin titubear —Creo que lo he dejado muy claro— Ella apartó la mirada para que el momento fuera menos incómodo de lo que ya era, esperaba que después de eso el se alejara y ambos volvieran a sus propios respectivos caminos.
Scott no estaba dispuesto a resignarse con esa respuesta y decidió hacer un último intento desesperado —Quizás lo has dejado claro pero eso no significa que vaya a aceptarlo— le dijo finalmente Scott a la pelirroja. Mientras Elizabeth evitaba mirarlo de nuevo a los ojos, el colocó su mano ligeramente debajo de su barbilla para que ella lo mirara a los ojos como antes.
—¿Qué debo hacer para cambiar este hecho?— Scott le preguntó con gran determinación, después de todo, sentía que Elizabeth podía ser la mujer de su vida, por eso estaba tan interesado en conocerla, la encontraba tan magnética y diferente no solo por su apariencia.
Ella lo miró a los ojos nuevamente cuando él puso su mano en su barbilla, era tan lindo y dulce que sintió pena por el, además que todavía no había logrado obtener nada aún de el, no tenía otra opción que continuar —no te vas a rendir ¿verdad?— le dedicó una media sonrisa como la que le había dado antes.
Scott le devolvió la sonrisa mientras seguía mirándola —Digamos que no me rindo tan fácilmente cuando quiero algo para mí— respondió cuando aún sostenía su barbilla con su mano de manera segura —Y quiero— enfatizó con un tono gentil y confiado —llegar a conocerte realmente, que esto no solo quede en un recuerdo de una sola noche—
—¿Ho si? ¿Y cómo vas a lograr eso?— preguntó, dejando sutiles indicios de coqueteo —Tengo curiosidad, ¿Qué planeas hacer para lograrlo?— Elizabeth pregunto mirándolo a los ojos notando esa seguridad que el tenía en qué lo iba a lograr y pareció como si una chispa se hubiera encendido o intensificado entre ellos.
El sabía que iba a poder lograr su objetivo de conocer a la dama, a pesar de que muchos de sus gestos y comentarios lo dejaban muy claro, Elizabeth simplemente no daría declaraciones claras sobre lo que ella quería, entonces decidió usar eso a su favor —Para empezar quiero invitarte a bailar— le dijo en voz baja, con cierta dosis de tono seductor pero romántico y una sonrisa.
Elizabeth sacudió la cabeza divertida y sonrió levemente —Parece que no podré negarme esta vez, sería de mala educación de mi parte después de todo estamos en una fiesta— sabía que no podía seguir negándose a todo, así que decidió ceder un poco.
Scott se emocionó con su aceptación e inmediatamente retiró su mano de su barbilla en cambio tomó su mano llevándola a la pista de baile, una vez allí colocó su mano en su cintura y comenzó a bailar con ella
El ritmo del jazz lento que tocaron los músicos en el evento hizo que el ambiente fuera más interesante para Scott y Elizabeth que ahora estaban bailando juntos. Ella tenía una mano apoyada en un hombro de el y la otra entrelazada en su mano a un lado de ambos, daba pasos equilibrados coordinados con la música con suavidad y elegancia, sabía lo que hacía y aunque lo miraba a los ojos de vez en cuando, siempre intentaba mantener su rostro hacia un lado manteniendo distancia para evitar la proximidad de sus rostros.
Las luces tenues de las velas al rededor iluminando el salón la hicieron una experiencia sensual y romántica ver a Elizabeth bailando cerca de él, ella era realmente muy elegante por naturaleza en ese sentido. Scott también mantuvo su mirada en su dirección, prestó mucha atención a cada uno de sus movimientos mientras bailaba con ella, era cierto que Elizabeth parecía evitar el contacto visual con él, pero notó muchos ligeros indicios que ella estaba dando, que realmente estaba disfrutando de su compañía, pensó que talvez estaba jugando a seducirlo y burlarse de él, lo que debía admitir estaba funcionando.
Elizabeth y Scott bailaron un rato hasta que en una vuelta ella accidentalmente terminó demasiado cerca de él, ambos se quedaron mirándose a los ojos incapaces de pronunciar una sola palabra, por unos minutos el tiempo se congeló al igual que sus cuerpos que antes daban pasos al compás de la música y ahora estaban cerca sin algún remordimiento, ninguno de los dos esperaba ese movimiento, era como si una fuerza de gran atracción los mantuviera unidos a los dos, lo que se lo dejó muy claro a ambos, Scott todavía la sostenía cerca y no la soltaba, su corazón latía muy rápido y se sentía muy nervioso, ella notó que él todavía la abrazaba aunque en ningún momento la acercó a él y aún manteniendo una distancia considerable, sin embargo no fue necesario, las miradas hablaban por sí solas.
Era como un imán que los atraía el uno hacia el otro y que no podían evitar y eso a Elizabeth no le agrado en lo absoluto, se aclaró la garganta para volver a hablar sin mostrar las emociones que ese roce le había provocado.
—Bailas bien, Kennedy, lo admito— Ella le sonrió despegando su mano de su hombro sin embargo al momento de querer desentrelazar sus manos no lo pudo conseguir pues aun la sostenía con firmeza
El corazón de Scott se aceleró aún más cuando Elizabeth lo felicitó y su sonrisa se apoderó de su rostro por completo, y de la misma manera también se sintió más seguro ahora y decidió que era mejor dar el paso adelante -Gracias- respondió en un tono de regocijo, luego, con todo el coraje que pudo reunir finalmente dio el paso que iba a dar —¿Puedo preguntarte algo— Le preguntó en voz muy baja y confiada, pero tampoco quería asustar a la pelirroja por lo que debía ser cuidadoso.
—Te escucho— asintió a su manera, ya podía imaginar cómo sería, los hombres eran tan predecibles, quitó su mano de su hombro una vez que dejaron de bailar y volvió a tratar de quitar su mano que aún estaba entrelazada con la de él pero sin éxito, él todavía la sostenía firmemente, haciendo que ella lo mirara extrañada.
El corazón de Scott latía muy rápido mientras mantenía su mano entrelazada con la de ella, miraba de vez en cuando la mano de la atractiva pelirroja con sus dedos entrelazados, con su otra mano libre la colocó alrededor de su cintura y la acercó un poco más a él.
—¿Puedo invitarte a salir?— Scott finalmente le preguntó de una manera muy segura, después de todo realmente sentía que esta vez ella aceptaría ir a una cita, ya que la dama había demostrado que le gustaba al menos eso deducía
—Quizás— respondió ambigua y un poco sarcástica —No te emociones mucho— con su mano libre apartó un poco la mano su de su cintura.
El corazón de Scott se hundió cuando ella apartó su mano y sólo respondió “Quizás” porque no sabía lo que eso realmente significaba, pero luego se recuperó, estaba seguro de que esta mujer tenía que estar jugando algún tipo de juego cruel con él, después de todo sus miradas reflejaban mucho más.
Decidió hacer un intento más y se acercó a ella nuevamente -Por favor- le preguntó en un tono dulce. Ella sonrió con cierta ternura ante su gesto —Lo consideraré y tal vez haga un espacio en mi agenda— esta vez fue ella quien le puso el dedo en la barbilla con una pequeña sonrisa.
—¿Es un trato?— Elizabeth estaba siendo tan encantadora como podía ser y hasta más si se lo proponía.
El corazón de Scott que antes había decaído por la respuesta de la mujer ahora había vuelto a acelerarse como loco, aún más al ver a la bella dama sonriéndole y sobre todo cuando le puso el dedo en la barbilla.
La pelirroja realmente lo había encantado y no quería negarlo, después de todo nunca antes se había sentido tan atraído por una mujer -Es un trato- afirmo con igual encanto y una cálida sonrisa en su rostro.
—Bien— quitó su dedo de la barbilla de Scott —¿Me acompañas por ese trago que me invitaste antes?— le guiñó un ojo levemente antes de caminar hacia la pista de baile para llegar a la barra del bar, perdiéndose entre los demás allí presentes.
Scott quedó como un niño embelesado admirando a un dulce que quería comer, inmediatamente sonrió ampliamente, la siguió con la mirada mientras ella se alejaba hacia la barra, era una verdadera obra de arte, no podía quitarle los ojos de encima.
—No puedo esperar— murmuró para si mismo sus piernas comenzando a caminar casi por voluntad propia, la seguío hacia la barra.
Elizabeth pidió un ron con hielo para calentar su garganta, miro a su costado con su espalda recostada en la barra mientras tomaba lentamente de su vaso, sus ojos se encontraron con los de Scott y le dedicó una sonrisa coqueta, haciendo un pequeño gesto con su vaso para decirle salud.
Scott tomó asiento en el extremo opuesto de la barra, pidió un whisky para acompañar y calmar sus nervios, estando sentado allí sacó un paquete de cigarrillos en un bolsillo de su traje y tomó uno para llevárselo a la boca y lo encendió con un encendedor que tenía en el otro bolsillo, dio una calada profunda y sus ojos pronto se encontraron con los de la pelirroja que estaba recargada sobre la barra a su lado bebiendo.
Elizabeth percibió su nerviosismo mientras fumaba, se acercó a el parándose muy cerca de él con su vaso de ron en la otra mano, tomó un cigarrillo —¿Te importa?— le preguntó suavemente —No, claro que no, puedes tomar todo si quieres — respondió sonriendo a la linda mujer de vestido azul quien se había acercado de una manera muy sensual, coqueta y directa, sin mencionar que estaba parada casi entre las piernas de Scott.
La proximidad y la forma en que estaban posicionados hizo que la situación fuera más comprometedora entre ellos y eso hizo que el corazón de Scott latiera aún más rápido, sacó otro cigarro del paquete entegandoselo y luego lo encendió estando entre los labios de Elizabeth.
Ella acercó el cigarrillo al encendedor que el sostenía en su mano, su mirada nunca abandonó la suya, casi sugerente y provocativa. Dio una calada al cigarrillo encendido, expulsando el humo por la nariz —Gracias, veo que la caballerosidad aún no ha muerto— el la observaba atentamente cada movimiento que hacía la pelirroja con su nuevo cigarrillo, su mirada permaneció fija en ella mientras daba una calada y lentamente la dejaba salir —De nada— respondió su voz sonaba muy tranquila y segura.
Puso su mano libre alrededor de su cintura en un movimiento rápido pero gentil y acercó un poco más a la hermosa mujer —Espero que nunca lo haga— confesó en tono muy bajo y encantadora mientras su sonrisa se ensanchaba ligeramente. —Créeme cuando te lo digo, que siempre usaré el máximo respeto hacia una dama tan hermosa como tú— la veía fumar, realmente se sentía cada vez más atraído por ella con cada segundo que pasaba.
—Me complace bastante escucharlo—menciono con ironía en su voz y una sonrisa divertida, dio otra calada al cigarrillo antes de apagarlo, no era una fumadora activa pero a veces tenía que hacerlo para crear una ambiente interesante —Entonces Kennedy, debo preguntar, ¿está usted relacionado con Jhon F.K?— Le preguntó con curiosidad, apartando su mano de su cintura reclinando su cuerpo hacia atrás de nuevo hacia la barra
Scott sonrió con algo de diversión mientras escuchaba su respuesta mientras tanto daba caladas a su cigarrillo mientras se relajaba un poco más después de que la dama se recostara en la barra del bar. Sin embargo, la pregunta que ella hizo lo sorprendió por un momento y soltó una leve risa, claramente su pregunta lo tomó por sorpresa y ahora tiene toda su atención —Sí, de hecho, él es mi tío. ¿Por qué querías saberlo?— cuestionó de vuelta
—Curiosidad ¿Es eso un crimen?— Elizabeth lo miró con una ceja levantada y una sonrisa traviesa —Es raro conocer a alguien con ese apellido que no tenga alguna conexión con JFK— se encogió de hombros desinteresadamente
Scott sacudió la cabeza de manera negativa respondiendo a la pregunta —No, claro que no es un delito— respondió muy casualmente con una sonrisa amable —Y para satisfacer su curiosidad, también soy pariente de Robert F. K.— hizo esa aclaración, ya que su tío también era muy famoso e importante en la política de su país.
—Ho, el Fiscal General Bobby— exclamó Elizabeth, aparentemente contenta de escuchar su nombre —Lo siento, sé que es una falta de respeto de mi parte llamarlo así pero una vez lo conocí después de una conferencia de prensa— aclaró contando su pequeña interacción con el Fiscal
Scott se rió cuando la escuchó llamar a su tío "Fiscal General Bobby" quedó intrigado cuando ella le dijo que había conocido a su tío —No me ofende que lo llames así, muchos de mis familiares también lo llaman así— habló desinhibido mientras que la entrañable dama pelirroja quien seguía sorprendiéndolo cada vez más —¿Cómo fue conocer a mi tío Robert?— le preguntó con genuina curiosidad queriendo saber más sobre ella.
—Bueno no tuvimos la oportunidad de conocernos apropiadamente, ambos teníamos prisa pero parece un buen tipo— declaró casualmente, realmente no parecía que era tan importante para ella —Creo que te pareces a él en ese sentido...— Ella lo reconoció con una sonrisa amistosa y un tono suave.
A Scott no le sorprendió mucho escuchar que apenas había logrado hablar con su tío era un hombre muy ocupado como casi todos sus familiares que estaban en la política como el y tampoco le sorprendió que ella pensara que se parecía a su tío en la forma en que era, todos en su familia eran respetables
—Gracias por el cumplido— le dijo con sinceridad en voz suave y con una sonrisa tierna en su rostro.
—no hay de que— respondió Elizabeth con el mismo tono dulce y amable que antes, cuando se mantuvo más rígida —Los hombres de tu familia son honorables, no es algo que sea un secreto— subrayó.
Scott se sintió realmente orgulloso de escucharla felicitar a los miembros de su familia y eso lo incluía a el supuso, vaya que ella sabía hacer cumplidos discretamente como toda una dama
Pero su interés y curiosidad por la pelirroja aumentaron aún más, le gustaba cada vez más y saber muy pocas cosas sobre ella simplemente lo mantenía intrigado.
—Me preguntaba, ¿de dónde vienes?— Scott finalmente hizo su pregunta mientras prestaba atención a su reacción, esperando que ella no se ofendiera por esa pregunta —Francia, Burdeos— respondió Elizabeth sin mucha más información pero haciendo poco más explícito su acento francés —¿Y tú? Americano— le devolvió la pregunta sarcásticamente, claramente él era totalmente americano.
—Francia— repitió —una mujer francesa nada menos, debí haberlo imaginado— Scott se rió levemente mientras respondía, eso explicaba el hermoso acento francés que tenía y su elegancia por naturaleza —Sí, soy estadounidense hasta la médula orgullosamente como puedes ver— mencionó de manera divertida a su sarcástica pregunta, sabía que ella era muy observadora y podía ver que él era estadounidense con solo mirarlo pero quería responder de todos modos —Pero— hizo una pausa estudiando los rasgos de su rostro —quiero saber más de ti, todo si es posible y— mientras pronunciaba esa oración iba gradualmente acercándose hacia ella —si me lo permite señorita Müller—
—No hay mucho que decir sobre mí, la mitad de mi vida ha sido bastante aburrida— Dijo Elizabeth respondiendo a su requisito sin mucho entusiasmo por contar su vida todavía pero aun así mostrando confianza —a puesto a qué usted tiene más hazañas que contar—
Scott tuvo el atrevimiento de tomar su mano con delicadeza mirandola directamente a los ojos con cariño que inevitablemente ya sentía por ella —no importa lo aburrida que sea quiero escuchar cada detalle así sea una hora, un día o la eternidad si se trata de ti— declaró seriamente sin ningúna moderación
Elizabeth quedó completamente atónita por sus palabras nunca esperó tal declaracion tan sincera, tan llena de emoción pura algo que en esos días carecía tanto, su sonrojo fue inevitable e evidente y por impulso retiró su mano como si evitará que pasara algo más entre ellos, sin palabras hubo un silencio entre ambos
Desafortunadamente para ellos antes de que ella pudiera pronunciar palabra alguna, fueron interrumpidos abruptamente cuando la música se detuvo y los gritos de todos los invitados resonaron por todo el salón.
El general Harrington había caído sin vida aparente formando un círculo a su alrededor de soldados y la gente escandalizada, Elizabeth se giro al escuchar los gritos se alejó de Scott con miedo y sorpresa en sus ojos tapándo su boca en shock.
El corazón de Scott inmediatamente se hundió en su pecho y su expresión inmediatamente cambió a una de sorpresa cuando su interacción fue repentinamente interrumpida cuando la música se detuvo repentinamente y fue intercambiada por gritos de terror.
No lo pensó dos veces, su entrenamiento militar hizo efecto inminentemente e inmediatamente corrió hacia donde estaban los otros soldados y agentes para asegurar el área y atender al General Harrington, sus ojos permanecieron fijos en la figura de Elizabeth por unos segundos más y realmente lamentó que el momento que estaban pasando había pasado a un segundo plano por este horrible suceso.
Elizabeth estaba pálida, los otros guardias comenzaron a evacuar a todos los invitados restantes, incluida Elizabeth, quien no pudo hacer nada más al respecto y aunque quería quedarse, los guardias la sacaron a la fuerza.
Scott hubiera querido ir tras ella pero desafortunadamente también se vio obligado a permanecer en el área mientras el departamento de inteligencia del ejército investigaba la causa de la muerte del general Harrington, tenía que confiar en sus colegas y que ella estaría a salvó ahora pero eso no le impidió seguír mirando la puerta por donde había salido la bella dama, parecía que su falta de presencia le había dejado un mal sabor de boca junto con el ahora asesinato que tenía que resolver.