El Corderito

All Rights Reserved ©

Summary

Gabriel acaba de perder a sus padres en un accidente. Sin embargo sus vínculos no eran muy fuertes, por lo cuál, la mayor dificultad del adolescente no es la de llevar su luto, sino de adaptarse a su nueva vida. Daniel es el mellizo de Liam. Después de la muerte de su hermano, el pelinegro se queda a cargo de su sobrino, al que apenas conoce. Sus vidas darán un giro total, principalmente para el más pequeño, que intentará afirmarse en medio de los 3 hombres, que lo custodiarán de ahora en adelante.

Genre
Other
Author
Alex
Status
Ongoing
Chapters
15
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

🔍 Capítulo 1 🔎

Eran las tres de la mañana cuando un hombre entró en su habitación. Llevaba un elegante traje negro, y zapatos de vestir. Todo en él gritaba lujo. Al ingresar a la pieza, una tenue luz alumbraba sus gestos.


En un silencio lúgubre, el hombre se deshizo de su costoso reloj, del pisacorbata y de las mancuernillas de su camisa, dejándolos sobre la gran cómoda de madera. Con pasos lentos se dirigió hacia el baño contiguo al dormitorio. Allí, procedió a desvestirse. Sin prisas se quitó el abrigo negro, para dejar a descubierto una camisa blanca, antes perfectamente inmaculada, ahora totalmente bañada en sangre.


Sin que eso lo molestara lo más mínimo, el hombre miró su figura en el espejo. La pieza totalmente sumergida en una fuerte luz blanca hacia resaltar su cabello, tan negro como la noche. Sin ánimos, tiró la prenda ensangrentada a la basura, antes de volver a mirarse. Sus ojos azules, tan claros y brillantes como los de un lobo, eran incomparables. Hasta llegaban a provocar escalofríos de tan solo mirarlos. Eran fríos, y contrastaban totalmente con su piel morena.


Con pereza, se dirigió hacia la ducha. Completamente desnudo bajo ella, sintió el agua helada escurrir por cada uno de sus músculos, y caer en el blanco mármol, llevándose ese color rojizo que se le pegaba a la piel...

Una vez se consideró purificado de toda la inmundicia que llevaba en el cuerpo, decidió salir de abajo de la lluvia artificial. El ya no creía que la suciedad en su alma se pudiera arreglar.

Sin ninguna expresión en su rostro, procedió a cepillarse los dientes, rasurarse de muy cerca, y vestirse con un simple pantalón negro. De todas formas, él rara vez usaba otro color...


Finalmente, volvió hacia la habitación: su habitación. En la cama, hecha a medida para el enorme cuarto, yacían dos pequeños cuerpos. Lo eran a comparación de él. Al poner su mirada sobre ellos, una pequeña sonrisa orgullosa se dibujó finalmente en su rostro.


Sin hacer ruido, el gran cuerpo se movió, sigilosa y ágilmente, hasta quedarse en medio de los dos lindos chicos. Estos dormían plácidamente, ajenos a cualquier preocupación...

- Hum... - Un quejido tenue provino de los labios del más pequeño. - Ivy...

- Shu... Calla... - Pidió, envolviendolo en sus brazos.