EL BOSQUE DE DEAN
Madriguera
Dos semanas antes del inicio de clases
–Hermione apenas y responde mis cartas, estoy muy preocupado por ella, la última vez que la vi, se veía muy triste – Mencionó Harry antes de tomar un sorbo de la taza de chocolate.
–Lo sé, creo que está un poco triste porque Ron y tú no van a volver a Hogwarts este año, además de ya sabes… todas las pérdidas que tuvimos este año, supongo que ver a sus ex compañeros muertos no ha sido fácil… bueno no ha sido fácil para ninguno– dije poniendo una mano en el hombro de Harry a la par que mordía una galleta.
–¿Has pensado en visitarla?, yo lo haría, pero quiero permanecer lo más cerca posible de Ron y Ginny ellos no están llevando bien la perdida de Fred.
–Si, de hecho, planeo llevarla a acampar… al bosque de Dean – el rostro de Harry se volvió aún más serio– ya se lo que me dirás, pero ese lugar representa momentos bonitos de ella y sus padres y no estoy de acuerdo en que queden en el olvido por culpa de todo lo que pasamos allí.
–Tienes razón – soltó un suspiro elevando un poco de humo del chocolate caliente – pero por favor tengan cuidado, antes de comenzar a armar la tienda de acampar utiliza todos los hechizos protectores, recuerda que aún hay seguidores de Voldermort sueltos que harían cualquier cosa por lastimarnos…
–Harry – interrumpió.
–Y si algo te pasara algo a ti o a Hermione…
–Harry tranquilo– volví a interrumpir sonriéndole– no te daré la tranquilidad de deshacerte de mí, primo.
–Solo tengan cuidado… y avísame cuando estés en casa de Hermione y cuando lleguen al bosque y cuando lleguen a Hogwarts después.
–¡Harry basta! – dije riendo y abrazándolo– todo estará bien y recuerda lo que te dije, está bien que estés para apoyar a Ron y Ginny pero también tienes derecho a llorar y sentirte triste, cuando quieras hablar envíame una carta y estaré aquí o donde estés de inmediato, ¿entendido Potter?
–Entendido Black – sonrió de verdad como no lo había hecho en mucho tiempo.
–Subiré a empacar y quiero que sepas que estoy muy enojada porque me abandonas para ser auror con Ron
–No puedo volver allí, después de todo.
–Lo sé y solo por eso no te obligo, nos veremos en la plataforma 9 ¾, y en las vacaciones de navidad, ya que vas a trabajar te encargo que decores la mansión Black, ya avisé en Gringotts que iras a retirar dinero en mi nombre, para que compres camas, muebles o lo que haga falta.
–Y yo te dije que no era necesario con mi dinero es suficiente.
–Mi fortuna es mucho más grande que la tuya. – dije con sorna.
–Entre otras cosas también– bromeó haciéndonos reír a ambos.
–Hablo en serio, quiero que celebremos la navidad con los Weasleys en Grilmaulde Place, así no se sentirán tan extraños por la falta de… Fred… aunque eso será inevitable.
–Sí, pero es mejor que la madriguera que es un recuerdo constante de que ya no está.
–Exacto, iré a empacar– dije dándole palmadas en la espalda y levantándome.
Luego de subir las escaleras, entre en la habitación que compartía con Ginny haciendo el menor ruido posible pues esta aun dormía y con razón Harry y yo habíamos madrugado por culpa de las pesadillas, aun nos costaba conciliar el sueño.
Comencé a empacar lo poco que estaba fuera del baúl, mientras hacía esto llegó Shadow mi lechuza, con una carta de Hermione, le di un bocado y acaricié su cabeza para luego abrir la carta.
Para: T/n Venus Black
Gracias por las ranas de chocolate, ya le conté a mis padres que me iría dos semanas antes de iniciar las clases de Hogwarts, no les hizo mucha gracia luego de contarle todo lo que pasamos, pero les insistí en que todo está bien ahora, como planeas llevarme a un lugar sorpresa tuve que inventarle que me iría con los Weasleys, ya tengo todo listo, te espero.
Con amor
Hermione J. Granger
Doble la carta y la guardé en el bolsillo trasero de mi pantalón, al terminar de empacar todo, me acerqué a la ventana, donde estaba mi lechuza.
–Nos vemos en casa de Hermione, Shadow– inmediatamente luego de decir eso, comenzó a volar.
En silencio baje las escaleras, Harry aún seguía en la mesa ya había terminado de desayunar, pero ahora leía El Quisquilloso, eso me recuerda que aún no le había confirmado a Luna que volvería a hacer el último año en Hogwarts.
–¿Ya te vas? – dijo Molly con algo de tristeza mientras rellenaba la taza de Harry con más chocolates.
–Si señora, lamento no poder quedarme más tiempo, pero tengo cosas que hacer por favor despídanme de los demás, los veré en la plataforma el 1 de noviembre.
–Está bien cariño, cuídate, tú y Hermione.
Luego de salir de la Madriguera, comencé a imaginar un callejón cercano al vecindario de Hermione, de un momento a otro sentí un tirón en el estómago y aparecí en él. Caminé unas cuadras hasta llegar a su casa, toqué el timbre y mientras esperaba pude observar lo hermosa que era su casa realmente, la última vez que estuve aquí no pude apreciar lo hermosa y acogedora que se veía desde afuera, vine solo a acompañar a Hermione a borrar sus recuerdos, aunque todo había terminado todo se sentía tan extraño, el clima nublado y húmedo, con la temperatura descendiendo.
–¿Hola? – un señor de escaso cabello castaño abrió la puerta, mirándome seriamente.
–Hola señor Granger, soy T/n Black ami…
–Eres la novia de mi hija – contestó mi suegro sin moverse ni un milímetro del marco de la puerta, bueno parece que ya les contó, lo malo es que me está mirando como si quisiera matarme y no parece querer dejarme entrar, ¿le habrá hablado sobre aquella otra cosa de mí?
–Oh, sí señor soy la novia de su hija, es un gusto conocerlo – contesté extendiendo la mano la cual el apretó con cierta fuerza causándome una mueca de incomodidad.
–El gusto es mío– murmuró en un tono bastante serio, sacudiendo mi mano con lentitud, mientras me escaneaba de arriba abajo, ambos nos quedamos parados compartiendo un silencio bastante tenso que parecía no querer terminar y ninguno se atrevía a romper.
–Wendell déjala entrar– dijo una mujer de cabello muy rizado solo que a diferencia del de Hermione el de ella era más corto. – Mucho gusto soy Jane, es un gusto recordarte– oh cierto Hermione les había borrado la memoria, al menos alguien si me sonríe– pasa Hermione está arriba en su habitación, la cual asumo que ya conoces.
–Si señora se el camino.
–Puertas abiertas – dijo serio el Sr. Granger.
Asentí dejando mi equipaje junto a la puerta y subiendo las escaleras, cuando llegué a la puerta de la habitación de Hermione, esta estaba abierta así que no entré, sino que me quedé mirando como era costumbre mi novia estaba encima de la cama leyendo un libro. Me quede parada en el marco de la puerta mirándola, sus heridas de la guerra ya habían sanado, solo quedaban algunas marcas, en especial la de la mejilla, aunque la de su brazo aún tenía un tono rojizo, maldita Bellatrix Lestrange, la señora Weasley me quito el placer de matarte, te reviviría solo para asesinarte de nuevo.
Un brusco abrazo lleno de emoción me devolvió a la realidad.
–¡¿Cuándo llegaste?! – gritó muy emocionada.
–No hace mucho, me distraje mirando a una belleza muy entretenida con un libro. – esto hizo que se sonrojara y su sonrisa se agrandara.
–¿A dónde me llevaras?
–Es una sorpresa.
–¿Grilmaulde Place? Porque ya sé que Harry se encargará de la remodelación y quisiera explicarle mucho mejor el…
–Iremos a acampar – hablé con cautela, previendo la posible reacción de la castaña y no me equivoqué, el rostro de Hermione perdió toda la emoción su expresión facial se tornó seria.
–A… ¿a dónde? – preguntó despacio casi como un susurro.
–Al bosque… de Dean…
–No – susurró separándose y dándome la espalda.
–Nena – la llamé acercándome tomando su mano para que me mirara, pero ella solo me rechazó y retrocedió.
–No.
–Hermione mírame – me acerque antes de que pudiera retroceder más, ella trato de apartarme, pero al ser más alta y un poco más fuerte la sostuve – amor cálmate, mírame.
–¡¿Por qué me haces esto?! – el grito fue algo más fuerte de lo esperado, sin embargo, su voz se quebró a mitad de la oración, por lo cual la abracé más fuerte obligándola a poner su cabeza en mi pecho, espero que sus padres no hayan escuchado eso.
–Sé que no quieres volver allí, después de lo ocurrido, pero amor ese lugar está lleno de recuerdos de tu infancia, con tus padres y no es justo que por culpa de la guerra, esos recuerdos queden empañados… quiero crear nuevos recuerdos contigo, para que no solo te quedes con lo negativo.
–No es necesario– susurró en mi pecho.
–Si lo es, te conozco, escucha el lugar está seguro estuve con Ginny ayer en la tarde preparando todo, están los hechizos de protección, los Muggles y magos alrededor no podrán vernos ni escucharnos, el campamento está río arriba, cerca de la cascada, por lo cual es seguro, te lo prometo ¿confías en mí?
–Si – dijo por fin separándose de mi para mirarme, limpié las lágrimas que caían por sus mejillas y la besé en la frente.
–Ve por tu gato maniaco y vamos – en ese momento llegó mi lechuza – Justo a tiempo Shadow, vamos a tu jaula, es hora de irnos.
Bosque de Dean
–Esta tienda de acampar no es como las Muggles, quería conseguir una, pero Ginny dijo que una bañera no cabría en ella – dije con molestia, Hermione solo sonrió ante eso.
–¿Para qué querías una bañera?
–Ya verás, estamos en el punto más alto del bosque por encima de la cascada, hay una vista increíble, aunque eso ya lo sabes, pero quiero que veamos el atardecer dentro de una bañera. – comenté tomando su equipaje y poniéndolo en una de las habitaciones de la tienda.
–¿Pero si la bañera está dentro de la tienda como veremos el atardecer a través de la tela?, ya sé que esto es magia, pero la última tienda en la que estuvimos dejaba mucho que desear.
–Eso es lo increíble de esta tienda de acampar, el baño tiene una especie de tela transparente, podemos ver lo que hay fuera, pero los de afuera no pueden ver lo de adentro, ¿no es genial?
–Si…– la incomodidad de Hermione ya era notoria, por lo cual puse el primer plan en marcha, había que distraerla.
–Ya es mediodía que tal si nos ponemos a cocinar, hay ingredientes frescos, podemos hacer esa pasta que tanto te gusta – eso emocionó mucho a Hermione puesto que su rostro se iluminó.
Mientras Hermione cortaba vegetales me escabullí al baño para preparar la bañera con las infusiones que Ginny había dejado, era como hacer la poción más sencilla del mundo, Luego de agregar el ultimo ingrediente, que eran unas sales aromáticas, agarré los pétalos de rosas y los eché en la bañera. Mientras guardaba los ingredientes en el estante vi una pequeña caja con una nota amarilla pegada al frente:
Los hechizos no son la única protección que necesitan, si Harry es una fuente confiable estos no te apretarán, por favor quiero que Hermione llegué muy feliz a Hogwarts y recuerda que te pateare el trasero en Quidditch este año, otra vez, maldita serpiente.
Gracias por la Saeta de Fuego hiciste estos meses más llevaderos.
Besos
Ginny Weasley
–Amor – La voz de Hermione me asustó, por suerte no había entrado aun al baño así que guardé la caja rápidamente para correr a la salida y cerrar la puerta del baño justo antes de que Hermione entrara – Sabes cuándo propusiste cocinar pasta, creí que me ayudarías a cocinarla, no que desaparecerías apenas empezar – dijo cruzando los brazos.– ¿qué tanto hacías?
–Colocando nuestros cepillos de dientes y eso, sigamos cocinando.
Luego de comer fuimos a dar un paseo por el bosque, para después nadar en el río justo donde cae la cascada, con la temperatura normal sería una mala considerando el clima tan frío, pero un hechizo solucionó eso, Hermione estuvo reacia en un principio, pero la convencí, lamentablemente no fui lo suficientemente convincente como para que aceptara que nadáramos desnudas.
Ya de vuelta en la tienda de acampar, justo antes del atardecer arrastre a Hermione al baño.
–Vaya– dijo impresionada– es hermoso, ¿esto hacías cuando te desapareciste?
–En parte sí, tenía que preparar el baño, lo demás fue idea de Ginny– tomé sus manos, y las besé, para luego tocar sus mejillas– desnúdate– esa petición hizo que se sonrojara de inmediato.
Comencé desvestirla quitándole en sweater, luego ella me ayudo a mí, hasta que no había nada encima de nuestras peles, entré primero en la bañera sintiendo el agua caliente, esta al contacto con la piel comenzó a brilla en colores blancos con chispas doradas, tome a Hermione de la mano indicándole que entre, lo hizo y se colocó de espaldas a mí, la abrace de la cintura y la coloque en mi regazo haciendo que se recueste en mi pecho y echara su cabeza hacia atrás.
Un suspiro de relación salió de sus labios de inmediato así que comencé a restregar su cuerpo y dejando caricias a su paso, el sol comenzó a ponerse reflejando colores verdosos, amarillentos y anaranjados, haciendo brillar el agua en la cascada y creando sombras en los árboles, era algo hermoso de ver y más aun con Hermione en mis brazos.
Luego de acariciarla, besé su hombro causando un pequeño temblor en ella. Sonreí inclinando mi rostro para verla a los ojos.
–Amor…estas llorando– okey el atardecer es hermoso, pero no para llorar y menos mi novia que tiende a ser muy sobria– ¿Qué pasa? – Hermione intento quitarle importancia inclinándose a un lado para que no la viera, pero hice que girara y quedara a horcajadas frente a mí con mi mano derecha tomé su rostro e hice que me mirara– ¿Qué pasa?
–Colin…– inmediatamente comprendí– solo tenía un año menos que nosotros… hay tantas cosas que se perderá, no podrá graduarse, ni trabajar como fotógrafo, ni casarse, ni tener hijos…Solo era un niño– la dejé continuar, sabía que esto podría pasar en algún momento, era la única que aún no había llorado completamente o gritado de rabia destruyendo todo como hicimos Harry y yo, ella debía sacarlo– Y Lavender, Dios Lavender, ni siquiera sé con certeza si está viva o no… todavía puedo ver su cuerpo tirado y a él mordiéndola…no pude llegar a tiempo, si la hubiéramos visto antes.
–Amor, nada de eso es tu culpa– dije intentado calmar sus sollozos, la abracé más hacia mí, afuera el atardecer seguía hermoso, pero Hermione tenía una tormenta interna que no había podido dejar salir hasta ahora.
–Y Fred…ya no podré gritarle que deje de confundir a los de primer año en el pasillo… o confiscarles a los estudiantes nuevos sus artilugios… Remus y Tonks no verán a su hijo crecer– esto provocó otro mar de lágrimas y sollozos. – Teddy no recordará la voz de sus padres, las grandes personas que fueron, lo buen maestro que fue su padre y la gran aurora que era su madre.
–Sí, si lo sabrá… nosotras se lo recordaremos, les hablaremos de ellos, no será lo mismo…pero es mejor que nada amor…está bien que llores, ya me preocupaba que no lo hicieras, todo esto fue horrible y guardarse los sentimientos solo hará que las heridas continúen abiertas.
Cuando el cielo se puso anaranjado y rojizo intenso los sollozos de Hermione habían cesado.
–¿Qué puedo hacer para que te sientas mejor? – digo en su oído
–Solo…abrázame.
–Bien…esta por anochecer ¿quieres ir a dormir? – Ella negó.
–Bueno, si quiero…una cosa– dijo levantando la cabeza de mi pecho y mirándome.
–Lo que desees– respondí sin dudar.
–Hazme el amor.
–¿Aquí o en la cama? – pregunté alzando una ceja, sintiendo como mi cuerpo comenzaba a emocionarse.
–En ambos– contestó besándome intensamente.
Aparte los labios de su boca y descendí por su cuello besando y mordiendo todo el camino, hasta llegar a sus senos, lamí uno de sus pezones y luego lo succioné, acción que arrancó un placentero gemido de sus labios. Llevé mis dedos a centro acariciando lentamente para luego introducir dos dedos y comenzar esos movimientos que tanto le encantan, a medida que la velocidad aumentaba también lo hacían sus gemidos que iban llenando el aire, volví a besar su cuello y con la mano izquierda sostuve su mandíbula, metiendo el pulgar en boca y haciendo que me mire.
–Mira– dije girando su rostro e la derecha hacia el atardecer, ya el sol se ocultada, dejando una leve línea roja dando paso a la noche, aquello hizo que su cuerpo se tensara, el placer estaba cerca, volví a aumentar la velocidad, me acerque a su oído y susurré– quiero que cada vez que veas un atardecer recuerdes este momento.
–¡Aagh! – gimió Hermione en mi oído, su centro se contrajo y su espalda se arqueó hacia atrás, la sostuve pasando el brazo izquierdo por su espalda y continúe el masaje, bajando de intensidad a medida que su orgasmo estaba disminuyendo. – eso… fue…– dijo con la respiración cortada.
Después de recuperar el aliento Hermione se frotaba contra mí, lo que ocasionó que mi erección fuera creciendo más y más.
–Dame un minuto debo buscar los condones– dije separándome de ella para buscar los condones, pero Hermione me sostuvo del brazo.
–No, espera… no lo necesitamos, estoy tomando la poción– antes de que pudiera replicar– confía en mi empecé hace dos meses, es muy segura…quiero sentirte sin nada más. – Se volvió a colocar a horcajadas sobre mí, agarro mi pene y fue bajando lentamente– mmm... es cosa mía o podría jurar que ha crecido mucho más desde la última vez– dijo mientras aun bajaba.
–Es cosa tuya– dije agarrando sus caderas y haciendo que termine de bajar de golpe, provocando que un sonoro gemido saliera de sus labios.
–¡T/n! Maldita sea… me… sacaste el aire. – reí ante eso, así que me arrodillé aun con ella encima y comencé a moverme junto con ella.
–Controla esa boca o te voy a castigar.
–¿A sí? Y ¿qué me piensas hacer? – dijo apretando sus paredes, haciéndome gemir por la sensación.
Metí uno de sus pezones en mi boca y los saboree lentamente, moví mis manos de sus caderas hacia su trasero, apretándolo en seguida y aumente la velocidad de las penetraciones, Hermione comenzó a tensarse nuevamente y como es costumbre en ella intentó apartarse del placer, a mi novia no le gusta perder el control y yo soy experta en que pierda el control.
–¿A… donde crees…que vas preciosa?
–Estoy cerca…
–Lo sé–
–Tu…aun…no te has…venido– comenzó a saltar con mayor intensidad, haciendo rebotar sus preciosos senos justo frente a mis ojos, su rostro sonrojado, su respiración agitada, y su boca entreabierta que dejaba salir incoherencias, el agua en la bañera brillaba con mayor intensidad debido a que anocheció y chispas doradas se reflejaban en su piel. Hermione en verdad se estaba esforzando por hacerme llegar, comenzó a morder mi cuello, a besarme, de repente se había convertido en una competencia a ver quién hacia llegar a la otra al placer primero– ¡Aaagh! – le había dado una nalgada, sabía que eso la desconcentraría– No hagas eso… ¡Aaaagh! –volví a nalguearla.
–Te ves tan sexy gimiendo – le susurré al oído. – Me pregunto qué pensarían los demás estudiante si vieran a la bruja más brillante de nuestra generación haciendo sonidos tan eróticos. – dirigí una tercera palmada a su nalgada.
–¡T/n! – dijo despacio con los ojos desorbitados.
–Eso es bebé di mi nombre. – dije mordiendo su cuello. – Si vieras lo hermosa que te ves mientras me montas – esta vez mordí su oreja, Hermione intentaba formular palabras, pero solo salían sonidos inteligibles, esta vez sus uñas se clavaron en mi espalda y su rostro se escondió entre mi cuello y clavícula, ella estaba muy cerca– Te amo –eso fue lo último que necesitó Hermione para llegar al orgasmo.
–¡T/n! – temblores y espasmo cubrieron su cuerpo, y su interior comenzó a apretarme fuertemente, lo que desencadenó mi propio orgasmo, la sensación de mi eyaculación alargó su orgasmo lo que a su vez me proporcionó más placer– yo… también…te…amo– sacó su rostro de mi cuello y beso mis labios lentamente. – Gracias…por traerme aquí… por todo.
–De nada…salgamos de aquí, vamos a la cama– dije saliendo de ella, ocasionando un quejido de placer debido al movimiento.
Ayude a Hermione a salir de la bañera, agarre unas toallas y le pasé una a ella, al mirar por la ventana ya había anochecido completamente afuera por lo que decidimos ponernos el pijama y preparar la cena, después de comer nos fuimos a la cama.
–¿Aún tienes energía para otra ronda? –dijo acomodándose en medio de la cama mientras sonreía.
–No tienes idea– dije quitándome la camisa.