Los Últimos Días De Europa: La Historia de la Segunda Guerra Mundial y El inicio Del Nuevo Orden Mundial

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Summary

Corre el año 1962. La Segunda Guerra Mundial terminó con un Gran Reich germánico dominando toda Europa. Francia e Inglaterra son estados títeres alemanes. La Unión Soviética se ha dividido en varias docenas de estados escindidos en guerra. Estados Unidos fue humillado bajo un asalto combinado del Japón imperial y una Alemania equipada con armas nucleares. Tal es su poder que han abrazado plenamente el plan Atlantropa y han remodelado el continente euroasiático a su antojo. A todos los efectos, el Reich está en la cima del mundo. Debe ser invencible e irrompible.

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3
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Capítulo 1

La Historia de la Segunda Guerra Mundial y El inicio Del Nuevo Orden Mundial

Después de la Primera Guerra Mundial, Alemania era un país empobrecido, quebrado y profundamente humillado después de la Gran Guerra. Sin embargo, en medio de la locura y el caos que fueron los años de la posguerra, esto parecía cambiar con el ascenso de Adolf Hitler y los nacionalsocialistas al poder en Alemania. La rearmamentación, el revanchismo, el odio y las ambiciones del nacimiento de un nuevo Reich parecían reavivar y desenterrar el hacha de guerra y el espíritu bélico. Otra guerra mundial que un día parecía imposible se convertiría en una amenaza inevitable. Y así ocurrió. El 1 de septiembre de 1939, el Reich alemán de Adolf Hitler invadiría rápida y brutalmente al estado polaco, llevando a las potencias occidentales de Gran Bretaña y Francia a declarar la guerra a Alemania poco después.

Y tal vez, sólo tal vez, detener al Reich.

Los primeros años de la guerra serían brutales, con una Alemania conquistando rápidamente Noruega y Dinamarca, asegurando un sustento de hierro para su industria. Tras ello, con un nuevo tipo de guerra, la Blitzkrieg se harían con el Benelux y pronto destrozaría a las fuerzas aliadas que, indecisas en sus decisiones, poco tenían que hacer, dejando así un paso casi libre hacia París. Los aliados serian cercados en Dunkerque, en donde gracias a la eficiencia del ejército alemán, aniquilaría al ejército expedicionario británico, dejándoles totalmente vulnerables para poco después capturar París y así forzar la capitulación francesa.

Hitler había ganado.

Los ingleses, con su moral destrozada y humillados, se prepararían para defender su isla. Sin embargo, pronto recibirían otro duro golpe por parte del Reich. La Armada Real era la única esperanza para la defensa británica frente a las garras del Reich. De pronto, un duro hecho se presentaría en el Peñón de Gibraltar. Parte de Gran Bretaña desde el siglo 18, fortificada y funcional como un vital punto estratégico para el control del paso al Mediterráneo, sería tomada por los alemanes por sorpresa en colaboración con la España Nacionalista de Francisco Franco.

Esto haría imposible el transporte de la Armada Real a Gran Bretaña y les dejaría atrapados en el Mediterráneo, cosa que los llevaría a ser poco a poco aniquilados por los italianos. Eso no sería todo, pues esto también los dejaría desconectados con puntos vitales de su imperio colonial, como la India y sobre todo Egipto. Ante tal vulnerabilidad, el Reino de Italia aprovecharía la situación para hacerse con el control del norte del África atacando Egipto. Quienes mal comandados y equipados serían presas fáciles para los italianos. Estos avanzarían hasta tomar lo impensable para los británicos, el vital canal de Suez. Lo cual significaría la toma de control efectivo del Mediterráneo por el Eje y la división del Imperio Británico de sus posesiones coloniales, quienes poco a poco comenzarían a colapsar y a sufrir grandes derrotas, principalmente en África. Ello no fue lo peor para Gran Bretaña, pues sin acceso efectivo a sus recursos coloniales, la industria británica no podría hacer nada para competir con el monstruo industrial alemán. El gran imperio británico estaba perdiendo la contienda.

Y mientras Gran Bretaña era devastada y masacrada por los ataques aéreos alemanes, Norteamérica se encontraba en una muy difícil situación, gobernada por Joseph Patrick Kennedy, decidió permanecer con sus posturas de aislacionismo del movimiento America First y se abstendría a enviar algún tipo de apoyo a Gran Bretaña declarando abiertamente su neutralidad total y absoluta.


La Cruzada Contra El Bolchevismo

La guerra contra sus enemigos declarados en Occidente marcaba que concluiría a favor de Alemania, por lo cual comenzarían los preparativos para su siguiente gran movimiento. Era hora de terminar con sus mayores adversarios. Después de hacerse con el control de los Balcanes y organizar un minucioso plan de guerra, se daría luz verde a La Operación Barba Roja. La guerra definitiva contra sus enemigos ideológicos arrancaba, la Unión Soviética, gobernada por Nikolái Ivánovich Bugarín, estaba sumida en una gran inestabilidad. Eran una nación pobre y poco industrializada, por lo cual el inicio de la invasión alemana seria aterrorizador para la unión entera. La campaña contra Alemania seria gravemente desastrosa. El Ejército Rojo estaba mal equipado y no estaba preparado para hacerle frente a la poderosa aplanadora alemana. El ejército Rojo poco tenía que hacer más que retirarse y sufrir abrumadoras derrotas unas tras otras y enfrentarse a la horrible masacre que se avecinaba en tan solo seis meses. Los brutales avances alemanes sobre la madre patria los llevaría a hacerse con el corazón de la Rusia Soviética. Moscú caería ante el imperio de la esvástica en el 1 de diciembre de 1942. El Ejército Rojo estaba colapsando y los alemanes avanzando hasta los Urales.

La Unión Soviética estaba perdida y destinada a colapsar.

Mientras la Unión Soviética era destruida, otro imperio con grandes ambiciones surgía en este conflicto, el imperio del Japón, que se hacía con el control de gran parte de China se topará con un gravísimo problema que debían erradicar de raíz, Estados Unidos.

Norteamérica había llevado desde 1937 una política hostil contra El Imperio del Sol Naciente que llegaría a sus máximas tensiones con los embargos petrolíferos impuestos contra Japón.

El imperio japonés no podía tolerar más aquella acción que los debilitaba en su campaña, era echarse atrás o enfrentarse directamente a los problemas. Y así fue. El ataque de Pearl Harbor resultaría devastador para los americanos, perdiendo la mayor parte de sus acorazados y la totalidad de sus portaaviones, dejándoles muy vulnerables.

La guerra había llegado al Pacífico.

Los norteamericanos tenían poco que hacer con su situación tan precaria. Su fuerza naval había sido erradicada y ahora estaban en guerra. Debían reconstruir su armada. Pero otro duro golpe para Norteamérica llegó con la batalla de Midway, que resultaría en una abrumadora victoria japonesa, lo cual permitió al Japón hacerse con el control de muchas de las posesiones europeas en Asia, como Indochina, Indonesia, Filipinas, incluso Birmania, caerían bajo control nipón. Los primeros meses de guerra resultarían gloriosos para el Japón, incluso llegando a amenazar la Gran Australia. Sin embargo, una rehabilitación durante meses de La Armada Estadounidense los haría tambalearse de nuevo en la cuerda floja. A pesar de las pasadas derrotas, Estados Unidos aún conservaba una gran ventaja por su poderío industrial que les permitió rearmarse rápidamente y volver al escenario bélico en poco tiempo.

Con su ayuda, la defensa de Australia resultaría en un completo éxito. Ello pondría fin al expansionismo nipón y los obligaría a ponerse a la defensiva, lo cual llevaría al frente del Pacífico a estancarse casi en su totalidad poco después.

En Europa las cosas eran complicadas.

El reforzamiento alemán, gracias a los recursos obtenidos tras su conquista en Rusia, los convertiría en una fuerza prácticamente imparable. Sin embargo, ello no rompería la valentía y valor de los británicos para rendirse, con los norteamericanos dentro de la guerra y el reforzamiento del Ejército Británico. Todo gracias a voluntarios polacos, franceses, noruegos, holandeses, entre otros más, alzaría su moral por seguir luchando. Ello haría imposible para los alemanes una rendición diplomática británica.

¡Gran Bretaña era el último tumor del que debían deshacerse!

Parecía que Gran Bretaña estaría firme hasta el fin. Sin embargo, no fue así. Con el avanzar de la guerra, la victoria de los alemanes parecía algo inevitable incluso a los ojos irlandeses, quienes, temiendo por ser un próximo objetivo alemán, aceptaría la victoria alemana, por lo cual se sumaron al Tercer Reich.

Malas noticias para los ingleses.

Con el apoyo irlandés, los alemanes se harían con el control del norte de Irlanda. Un duro golpe para el Imperio Británico. Y eso no sería lo único. Irlanda resultaría un vital punto estratégico para cortar el envío de apoyo estadounidense a Gran Bretaña, lo cual asfixiará al ejército y pueblo británico. Gran Bretaña estaba en el peor de sus estados, indefensa, con escases y con su moral totalmente destrozada. Ello llevaría a Hitler a realizar su última y definitiva jugada. El Reich alemán daba luz verde a la Operación León Marino con la cual la Kriegsmarine («Marina de guerra») erradicaría lo que quedaba de la Armada Real en Gran Bretaña. La Luftwaffe arrasaría a la Real Fuerza Aérea. Y, a pesar de la valiente resistencia británica, el plan estaba siendo un éxito. Con los primeros paracaidistas desplegados en Gran Bretaña y las playas aseguradas, el posterior desembarco sería rápido y aplastante. Los alemanes se enfrentarían a una dura resistencia dada por los británicos y los pocos americanos y canadienses que les apoyaban. Sin embargo, a pesar de los grandes esfuerzos, todo estaba perdido, pues la Wehrmacht se hacía con el control de Gran Bretaña poco a poco, hasta incluso tomar Londres.

Poco después, el Imperio Británico, el imperio que alguna vez fue el más poderoso en la faz de la tierra titulaba y se entregaba al Tercer Reich.

Europa había caído en su totalidad bajo el dominio germano.

En Norteamérica la situación era de la peor. Todos sabían que la contienda estaba perdida. Sin embargo, los líderes estadounidenses siguieron adelante, pues pensaban que aún podían darle la vuelta al conflicto en el Pacífico. La Armada Nipona había comenzado a sufrir significativas derrotas que ponían en entredicho su posición en el conflicto. Así planearían una minuciosa maniobra de guerra en Iwo Jima: Atraer a los americanos a una emboscada y así destruir su flota principal. Iwo Jima se convertiría en la batalla naval más grande de la historia. En un principio, la batalla parecía tener un éxito total para los nipones. Habrían acabado con gran parte de esa poderosa flota. Pero a cambio de un número elevadísimo de bajas, tanto humanas como materiales. A pesar de la victoria japonesa y para horror de los mismo, ello no quebranto la posición estadounidense para continuar con la lucha.

Todo apuntaba que, a pesar de lo que hiciesen, este enorme imperio no se rendiría tan fácilmente, por lo cual debían recurrir a su último recurso para derrotar de una vez por todas este poderoso estado.

La Bomba Atómica.

Nadie se lo esperaba. Un ataque de esa magnitud con aquella aterradora y destructiva arma en el corazón estadounidense del Pacífico. El 4 de julio del 45, el mundo sería testigo de esa poderosísima arma en Pearl Harbor. Todos los relojes se paralizaron a las 08:39. Casi 500.000 personas morían de un segundo para otro. La bomba atómica alemana había sido lanzada desde un portaaviones japonés con la cual se habría logrado lo impensable. Destruir al Imperio Americano. El ataque había aniquilado a los restos de la flota americana estacionada en el puerto. El fuego atómico ocasionaría una ola de conmoción, terror, y, sobre todo, pánico que recorrería a América completa de pies a cabeza. Ello presionó al gobierno a aceptar la derrota y resignarse a firmar un armisticio y posteriormente su humillante rendición definitiva. El Eje había ganado, la libertad había sido derrotada y el mundo entero se preparaba para presenciar con absoluto horror El Nacimiento del Nuevo Orden Mundial.