Tentación nocturna [GoYuu/SukuFushi]

Summary

Inicio de publicación: 18 - 06 - 2022 Terminada: Yūji debió haberse imaginado que era totalmente mala idea haber aceptado el reto que Nobara le hizo ese día cuando estaban todos reunidos en la biblioteca de la casa de los Fushiguro, nada bueno salía de cualquier cosa que la mujer le pusiera como reto y menos cuando sabía que era capaz de aceptar cualquier reto que le pusiera en frente. "Más te vale cumplir el reto Yūji o serás expuesto ante todos en la universidad." Por supuesto, ni ella ni Megumi no le advirtieron que aquel reto haría despertar el lado más lujurioso que su omega interior y él mismo tenían, y todo por culpa de aquel estúpido demonio alfa de ojos tan azules como el mar. » Advertencias « ⭕ Posible ooc. ⭕ Au omegaverse. ⭕ +18 ⭕ Nada de las invocaciones es completamente cierto. ⭕ Extensión de cada capítulo: 6K + 331 palabras. ⭕ Redacción en tercera persona. ⭕ Los personajes no me pertenecen, la historia sí. ⭕ Historia original, no copies ni adaptes sin permiso.

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Los ojos del grupo de alumnos iban de sus libros hacia sus cuadernos, moviendo los lápices con velocidad para anotar todas las respuestas de su tarea, manteniéndose en silencio por el simple hecho de estar dentro de la biblioteca, el grupo de Yūji era el que estaba más concentrado en terminar de anotar todo lo que necesitaban de sus tareas, ninguno tenía intención de quedarse hasta muy tarde en aquel sitio, así que una vez que cada uno terminó de recoger la información que le tocaba, recogieron todos sus materiales y lo colocaron dentro de su mochila antes de levantarse al mismo tiempo para ir a dejar los libros en su lugar antes de salir de aquel sitio con un peso menos sobre sus hombros.


—¿La casa de quién toca hoy? —Cuestionó Yūji caminando al frente de la única alfa que había en el grupo en esos momentos ya que la otra no se encontraba aún con ellos.


—Mi casa, Itadori —Respondió Megumi con una mueca descontenta por su propia respuesta.


—Genial, vamos a ver al amargado de tu papá —Se burló Nobara con una sonrisa ladina mientras veía hacia Yūta quien terminó rodando los ojos por sus palabras.


—Espero que no o no saldré de la habitación de Megumi —Comentó Yūta frunciendo el ceño mientras resoplaba.


—¿Todavía estás resentido porque el señor no te quiso tomar en su celo por ser un beta? —Cuestionó Yūji tratando de no reírse del lamentable suceso ajeno.


Un gruñido se dejó escuchar y prontamente un coro de carcajadas le acompañaron, haciendo molestar aún más al beta.


—Ni me lo recuerdes, ese imbécil dijo con tanto asco que jamás pasaría su celo con un beta como yo y que incluso prefería tomarte a ti en caso de que tuviera la opción de estar con un amigo de su hijo —Respondió Yūta apretando los dientes hasta casi chirrearlos.


—Es cierto, ese hombre tan gruñón le trae ganas a nuestro bonito Yūji —Comentó Maki uniéndose de repente al grupo y a la charla.


—¿Tenías mucho esperando aquí sempai? —Cuestionó Yūji esperando así desviar aquel tema que hacía colorar sus mejillas y orejas.


—No tanto, salí de mi examen hace como diez minutos e imaginé que seguirían en la biblioteca quemándose las neuronas y las pestañas con las tareas —Se burló Maki al ver la expresión de sus menores, acercándose a Yūji para tomarlo del brazo y sonreír amplio. —No quieras cambiar el tema referente a las ganas que mi tío te tiene.


—Quisiera que olvidaras el tema, sempai —Pidió Yūji haciendo pucheros mientras trataba de zafarse de la mayor, sin tener éxito alguno.


—Yo también quisiera que se dejara ese tema con mi padre y mi mejor amigo, gracias —Comentó Megumi con una mueca incómoda, él mismo sabía que era cierto lo de su padre con Yūji, pero mientras más lo ignorara, menos le afectaría.


—Oh, si Yūji se convierte en omega de ese hombre gruñón, también se convertiría en tu padrastro Megumi —Comentó Nobara queriendo molestar un poco más al otro omega. —¿Cuán raro debe ser llamar "papá" a tu mejor amigo?


—No va a pasar, no quiero tener ningún alfa, quiero seguir disfrutando de mi libertad por muchos años más —Declaró Yūji con el ceño fruncido antes de formar una mueca. —Además, no veo al señor Fushiguro como una posible pareja, no despierta nada en mi omega interior y es mejor de esa manera, no quiero que mi amistad con Megumi se vuelva incómoda.


Las dos alfas se mantuvieron en silencio luego de aquellas palabras y asintieron al mismo tiempo sin molestar de vuelta a los omegas menores con aquel tema, Yūta por su parte sonrió amplio por las palabras que el pelirosa había dicho, estaba orgulloso de que pensara de esa manera y que no decidiera aferrarse a ningún alfa, ahora, si hablaban del otro omega del grupo, de él sí estaban seguros que estaba amarrado a un alfa, ya que a veces sentían un fuerte aroma a madera quemada y savia que los hacía arrugar la nariz, teniendo que meter a Megumi a las duchas de la universidad para quitarle aquella obvia marca de propiedad, querían saber quién era dicho alfa, pero el pelinegro esquivaba siempre las preguntas y se mantenía en completo silencio sobre el tema, por eso decidieron dejarle su espacio y esperar que fuera él mismo quien hablara del tema o recurrirían a usar su táctica secreta, el perseguirlo sin que éste lo supiera.


Todos llegaron a la enorme casa de los Fushiguro, quedándose cuatro de ellos detrás de Megumi quien era el que se encontraba abriendo la puerta para dejarlos pasar, en el interior de la casona se podía escuchar que esta no estaba sola, por lo tanto habían dos opciones: Tsumiki estaba en casa o Tōji era el que estaba en casa, ambos no podían ser porque tenían entendido que estaban peleados, desconocían la razón y por la expresión que Megumi les había dado ese día, él también desconocía la razón de eso, así que no cuestionaron nada. Todos caminaron hacia el lugar donde se escuchaba perfectamente el sonido y prontamente terminaron sobresaltándose al escuchar un par de ollas caer al suelo, acompañadas de una maldición y un gruñido que provocó que los dos omegas ladearan el cuello en sumisión antes de que Maki y Nobara gruñeran en contra del adulto para proteger a sus amigos.


—Oh, llegaron mocosos —Comentó Tōji ignorando la falta de respeto de las dos menores antes de fijar su mirada en el cuello del pelirosa, sonriendo amplio. —Yūji qué placer es tenerte de nuevo en mi casa, siéntete cómodo, en mi cama de ser posible.


—No me gustan los ancianos, gracias —Respondió Yūji escondiéndose detrás de Maki quien no tardó en ver de manera seria a su tío.


—¿Tōji crees que esa es forma de hablarle a un amigo de tu hijo? —Cuestionó Maki con el ceño fruncido.


—Maki no puedo decir que eres bienvenida, porque no lo eres y lo que yo haga o diga con mi boca no le debería importar a nadie, porque aunque sea amigo de Megumi sigue siendo un omega que pronto me abrirá sus piernas, como cualquier omega —Respondió Tōji alzando los hombros antes de voltearse y seguir haciendo, o más bien tratando, de hacer la comida.


—Sólo en sus sueños le abriré las piernas, anciano —Gruñó Yūji con el ceño fruncido antes de salir de la cocina, indignado de ser tratado como una puta sólo por su casta.


Megumi le hizo señas a los demás para que siguieran a Yūji mientras él se quedaba a hablar con su padre por el comportamiento infantil y grosero que estaba adaptando, los otros no tardaron en hacerle caso y salieron de la cocina para seguir a Yūji quien debía estar yendo a la habitación de Megumi, todos sabían lo molesto que le resultaba al pelirosa escuchar a un alfa tratarlo de esa manera sin poder defenderse, por ello era que sabían que al paso al que iba, terminaría soltero de por vida y no podrían verlo con hermosos cachorros, no podían permitir eso. Se apresuraron a llegar y se sorprendieron al verlo de pie fuera de la habitación con el ceño fruncido y tapándose la nariz.


—¿Yūji, qué sucede? —Cuestionó Yūta acercándose al contrario y arrugó suavemente la nariz, olía a alfa y el aroma era demasiado potente, incluso para un beta como él mismo.


—Quién diría que nuestro Megumi traería a ese alfa a su habitación y se divertirían de esta manera —Se burló Nobara, deteniéndose de usar su aroma para alejar el otro aroma, pero no quería iniciar una guerra de quién marcaba mejor el territorio. —Mejor esperemos que llegue Megumi y le decimos que ventile su habitación.


Los demás asintieron de acuerdo y se alejaron lo más posible de la habitación para que el aroma no los siguieran mareando a todos, por suerte no esperaron demasiado y cuando vieron llegar al pelinegro, detuvieron la pregunta que fuera a hacerle para señalarle su apestosa habitación.


—Usaremos la biblioteca porque se nota que tu alfa marcó suficiente territorio para que nadie entre —Se quejó Maki primero que todos mientras los demás asentían.


—¿De nuevo con el tema del alfa? Ya se me agota la paciencia diciéndoles que no tengo ningún alfa —Respondió Megumi entrando a su habitación, sintiéndose más tranquilo y relajado. Tomó un par de libros antes de salir y llevar a sus amigos a la biblioteca familiar.


—De nuevo con el tema del alfa —Confirmó Yūta con un asentimiento leve. —No entiendo cómo puedes negar tener uno cuando tú llegas oliendo a uno y tu habitación apesta a ese alfa, hasta yo que soy beta lo huelo y eso sólo hace significar que es un alfa sangre pura, por eso más insistencia le ponemos a preguntar.


Megumi resopló ante aquella respuesta, no les ocultaba ningún alfa porque no tenía ninguno, aunque sí había estado soñando con uno que se parecía un poco a su mejor amigo Yūji, pero el hombre tenía el cabello largo por los hombros y muchos tatuajes rodeando sus brazos, rostro y torso, pero una cosa era soñarlo y otra muy diferente era tener un aroma a alfa encima, así que era momento de conversarlo con sus amigos y prima.


—¿Y bien? —Cuestionó Yūta con la misma curiosidad que los demás.


—Bien, luego de hacer todas las tareas les platico lo que sucede —Prometió Megumi, debía hacerlo así o Nobara y Yūji no querrían hacer luego la tarea.


—Me parece bien, por fin sabremos sobre el misterioso alfa —Comentó Yūji emocionado con la respuesta ajena.


Los demás rieron por la emoción del pelirosa y se acomodaron rápidamente sobre la alfombra en el suelo, usando la mesa baja que había en la sala para proceder a sacar sus cuadernos, Maki al ser un año mayor, todas sus tareas eran realizadas en la universidad y sólo se quedaba con ellos para ayudarlos con sus tareas, además que ahora se les haría mucho más rápido ya que querían saber lo que Megumi tenía para decirles.


Una hora y media después fue que terminaron todo, se les podía ver regados sobre la alfombra con los ojos cerrados y la mano cansada de escribir y borrar continuamente, incluso Maki se había quejado por el hecho de tener demasiadas tareas, los demás tuvieron que decirle que ese era su castigos por ser atrapados hablando entre ellos por mensaje y Maki no tardó en regañarlos de igual manera por no prestar atención en clases y los demás se mantuvieron en silencio, incluso Megumi quien no había estado tan involucrado en aquel chat, pero que aun así lo había estado leyendo por pura y simple curiosidad, aunque en esos momentos se arrepentía, era demasiada tarea de filosofía para una vida entera, definitivamente ninguno volvería a hablar en clases y si se les ocurría hacerlo, se lo guardarían mejor.


Megumi prontamente se levantó de su lado de la alfombra para tomar el libro de tapa negra con decoraciones en dorado y una correa roja de terciopelo, dicho libro no tenía título alguno, aquel detalle llamó la atención de todos los demás que no tardaron en acomodarse frente a la mesa para apoyarse sobre la mesa para observar de qué se trataba aquello.


—¿Es un diario? —Cuestionó Nobara a modo de burla.


—No, no lo es Kugisaki —Respondió Megumi con seriedad antes de apoyar el libro sobre la mesa, desatando la correa. —Este libro es, posiblemente, el culpable de que ronde un alfa sangre pura a mi alrededor, pero que aun así yo no he visto en persona —Contó.


—No estoy entendiendo —Comentó Yūta con el ceño fruncido mientras los otros lo apoyaban.


—¿No han escuchado decir que los únicos alfas sangre pura son los demonios? —Cuestionó Megumi viendo a los otros negar y suspiró hondo, tendría que explicarles más a fondo. —Bien, se dice entre los más ancianos que antes habían castas sangre pura, pero poco a poco estas fueron cada vez menos hasta que ya no existía ninguno en la tierra, pero que un día de la nada se comenzó a correr el rumor de que los demonios que algunos chicos curiosos invocaban, todos eran alfas sangre pura, que se les reconocía por el aroma fuerte que estos tenían, los colmillos y por su enorme conocimiento sobre todo lo que le preguntaran, los ancianos temieron que los demonios quisieran cohabitar con nosotros, así que hicieron una ley para multar a aquellos que invocaran a un demonio con cualquier propósito, sea bueno o no, esa persona tendría que pagar con la muerte —Contó tranquilamente, viendo a sus amigos y prima centrados en la historia. —Ya con nuestro tiempo, esa ley quedó eliminada completamente porque nadie era lo suficientemente valiente como para invocar a un ser más poderoso, al menos hasta que yo me encontré este libro entre las cajas de libros que le enviaron a mi padre de afuera del país, simplemente me dio curiosidad ver si era de verdad el hecho de que se podía invocar a alguno de los demonios de este libro, pero nada más extraño que unos cuantos sueños igual de extraños y el hecho de que ustedes sentían un aroma que yo no.


Los demás quedaron procesando toda la información que Megumi les había entregado y Nobara no tardó en tomar entre sus manos el dichoso libro para poder leer lo que había en el interior, quería saber qué clase de demonio había invocado el contrario y contrario a lo que pensó, el demonio era nada más y nada menos que un íncubo. Aquello le sacó un risa divertida, pasándole el libro a Maki para que viera de qué se trataba y sólo bastó la sonrisa ajena para saber que ella tenía conocimiento de aquel tipo de demonio.


—Dime primo, ¿Qué clases de sueños son los que has estado teniendo estos últimos días? —Cuestionó Maki haciéndose una idea de cuáles eran.


Megumi se sonrojó hasta las orejas y desvió la mirada de las dos alfas sin responder a la pregunta.


—Oh, con que de esa clase —Comentó Nobara uniéndose para burlarse también mientras los otros dos las veían sin entender.


—¿Pueden explicar a los que todavía no entendemos? —Cuestionó Yūta con el ceño fruncido.


—Te diremos luego —Respondió Nobara rápidamente antes de voltear hacia Yūji quien no parecía entender por qué le sonreía. —Yūji ¿Ya te mudaste a tu apartamento de estudiante, no es así?


—Sí, hace tres días —Respondió Yūji un poco inseguro antes de proseguir. —Pero sigo yendo con el abuelo para que no se sienta solo en la casa, aunque ya he salido golpeado por ese viejo cascarrabias varias veces —Se quejó, haciendo puchero con tan solo recordar las veces que su cabeza y el palo de la escoba han tenido un encuentro.


—Perfecto. ¿Qué tal las paredes? ¿Escuchas lo que tus vecinos hacen? —Cuestionó ahora Maki quien había entendido lo que la castaña quería hacer.


-Kugisaki, Maki, no creo que sea buena idea que él-


—Calla Fushiguro, ya tú te estás divirtiendo, deja que nosotras le hagamos un favor a Yūji —Interrumpió Nobara con el ceño fruncido hacia el omega pelinegro antes de voltear hacia el omega pelirosa. —Contesta las preguntas, Yūji.


ㅡ¿Qué están planeando ustedes dos? —Cuestionó Yūji en una queja con el ceño fruncido antes de resoplar. —Las paredes son lo suficientemente gruesas como para que los demás estudiantes que tengo como vecinos no me molesten ni yo a ellos.


ㅡ¡Mucho más perfecto! —Exclamó Nobara con una sonrisa amplia, tomando el libro de las manos de Maki antes de verlo de regreso. —Te propongo un reto y el castigo si no lo cumples.


—No puede ser —Murmuró Yūji quien se esperaba ser atacado de esa manera, debió haberse quedado callado, lo sabía.


—Uh, golpe bajo para Yūji —Comentó Yūta quien al igual que todos allí sabía del punto débil que Yūji tenía cuando alguien lo retaba a algo.


ㅡ¿De qué se trata? —Cuestionó Yūji sin aceptar todavía.


—No, tienes que aceptar o no te digo —Comentó Nobara frunciendo el ceño en su dirección.


—No, la última vez que acepté sin que me dijeras de qué se trataba, casi muero intoxicado —Acusó Yūji bastante serio, cruzándose de brazos.


—Cierto, confirmo eso —Comentó Maki quien se acordaba que le tocó correr con Yūji en brazos hasta el hospital.


—Por eso es mejor que me digas desde ya de qué se trata o hasta aquí llega esta conversación contigo y con Maki —Sentenció Yūji sin borrar la seriedad de sus palabras.


—Tsk, sólo fue una vez-


—De hecho han sido siete veces, aún me pregunto por qué Itadori confía tanto en ti como para haber aceptado las otras seis veces —Interrumpió Megumi quien se encontraba apoyado en la mesa y vio hacia la puerta del lugar, estaba su padre escuchando todo, pero no parecía tener mucho tiempo allí. Le hizo una señal a Yūta y a Maki para que ambos voltearan de manera disimulada. ㅡYo no confiaría ni en tu sombra, Kugisaki.


—Cállate que no es contigo, Fushiguro —Regañó Nobara con el ceño fruncido, gruñendo por lo bajo a modo de queja. —Ya acepta, Yūji.


—No hasta saber de qué se trata el reto y el castigo —Respondió Yūji viéndola de manera retadora, no le importaba que la otra fuera una alfa, no le tenía miedo.


—Igual si no aceptas el reto, el castigo será efectuado sí o sí —Comentó Nobara alzando los hombros para restarle importancia al asunto antes de asentir. —El reto consta de que hagas tú también la invocación, te daremos tres días y si no llegas apestando a alfa como Fushiguro, entonces daremos por no realizado el reto y el castigo será gritarle a todos desde la azotea de la universidad que eres un omega virgen, todo en calzoncillos.


—Dale más de tres días, Megumi comenzó con un aroma muy suave y ya luego de la mitad de la segunda semana fue que le sentimos mejor los dos aromas —Comentó Maki apoyada sobre la mesa, tratando de no sonreír, sabía que la castaña estaba soltando la mejor información que su tío pudiera desear, al menos tratándose del pelirosa, no de su hijo.


—Es cierto, por ese lapso de tiempo fue cuando yo también comencé a olerlo ㅡComentó Yūta con seriedad.


—Está bien, será el mismo tiempo, pero al tercer día debes llegar al menos con uno de los aromas para saber que cumpliste con el reto —Comentó Nobara aceptando el cambio que daban los otros.


—No creo que salga un demonio solo porque el libro te da las supuestas indicaciones, Nobara, sigo creyendo que Megumi tiene un alfa escondido en su habitación y que no nos lo quiere presentar, por eso inventa esto —Comentó Yūji con una mueca sobre sus labios antes de resoplar y extender la diestra hacia el libro.


—No existe dicho alfa escondido, Itadori —Comentó Megumi frunciendo el ceño. —El único alfa escondido es mi padre que está detrás de la puerta escuchando conversaciones ajenas.


Todos escucharon una carcajada desde afuera y prontamente vieron la puerta abrirse para dejar a la vista al enorme hombre que veía hacia su hijo a modo de regaño.


—Excelente, sabía que no había criado a un inútil y que de algo puedes servir en caso de que se pierda alguno de tus amigos —Comentó Tōji viendo directamente a Yūji ante su último comentario.


—Dame acá, haré el reto —Aceptó Yūji rápidamente, sintiendo un escalofrío pasar por su espina dorsal. —Más vale que funcione conmigo, me quiero quitar de encima a este anciano.


—Ya verás que sí funcionará y mi padre no podrá ni acercarse a ti, no lo hace siquiera conmigo —Respondió Megumi sonriendo levemente mientras veía al hombre.


—Si a Yūji le funciona, pido ser el tercero en probarlo —Se ofreció Yūta con emoción.


—Ya está, trato hecho Yūji, no cumples con el reto y tendrás que prepararte mentalmente para el castigo —Comentó Nobara ignorando la presencia del padre de su amigo.


—Quisiera estar presente para ese momento, llevaré mi mejor cámara de vídeo —Pidió Tōji cruzado de brazos con una sonrisa sobre sus labios de manera depredadora.


Yūji tragó saliva y se dijo que definitivamente haría el reto ese mismo día, una parte enorme de él mismo quería que funcionara y la otra pequeña parte no lo quería, pero era lo mejor, se dijo y se trató de convencer lo más que podía mientras metía el libro dentro de su mochila junto a los demás cuadernos, cerrando luego los bolsillos abiertos.


—Bien, es hora de irme, debo pasar al supermercado a hacer unas compras para la despensa —Comentó Yūji con una mueca mientras se levantaba con la mochila sobre el hombro.


—Te acompaño, también debo hacer algunas compras para mi alacena —Comentó Yūta levantándose con su mochila de igual manera para caminar hacia la entrada junto al otro, pero ambos de detuvieron al ver que el enorme hombre no se movería. —Megumi dile a tu padre que se mueva.


—Creo que deberías despedirte de tu alfa, Yūji —Comentó Tōji con una sonrisa amplia, abriendo los brazos para recibir al omega.


—¿Mi alfa? Asco —Respondió Yūji fingiendo arcadas sólo para hacer molestar al hombre. —Permiso anciano.


Yūji no tardó en empujar al hombre con todas sus fuerzas antes de salir de la biblioteca de la casa para bajar las escaleras hacia el primer piso mientras escuchaba a sus amigos bajar detrás mientras se reían de lo sucedido, todos sabían que se merecía más que sólo un empujón, pero el tipo era enorme, así que un golpe de él podría incluso matarlos si no medía su fuerza con ellos. Se dirigieron hacia la puerta principal, abriéndola y encontrándose prontamente con Tsumiki quien iba llegando con algunas compras en sus manos, mismas que rápidamente Nobara y Maki le quitaron para ayudarla a aligerar el peso que ésta venía cargando.


—Gracias chicas —Agradeció Tsumiki antes de ver hacia los dos menores que habían salido. ㅡ¿Ya se van? ¿Por qué no se quedan a cenar?


—Para otro día, debemos hacer unas compras en el supermercado, además, tu padre está fastidiando demasiado a Yūji —Respondió Yūta con una sonrisa leve hacia la mujer.


—Por qué no me sorprende que padre ande fastidiando a los demás —Comentó Tsumiki rodando los ojos antes de negar levemente. —Está bien, los esperaré para la próxima vez que vengan.


Yūji y Yūta se despidieron de la mujer, dejando que entrara a la casa y prontamente se escucharon unos pequeños gritos, Tsumiki estaba regañando a su padre y aunque los dos primeros querían quedarse a ver, debían marcharse pronto antes de que se pudiera oscuro.


—Nos vemos mañana en clases.


Se despidieron ambos chicos de los demás y estos de ellos, pero Nobara detuvo a Yūji para decirle:


—Más te vale cumplir el reto Yūji o serás expuesto ante todos en la universidad —Se burló la castaña.


—Eres una niña aún, Kugisaki —Acusó Yūta rodando los ojos mientras negaba levemente. —Vamos, Yūji.


—Es mi problema si cumplo o no el reto, Kugisaki —Respondió Yūji con seriedad, dándole la espalda. ㅡPero ten presente que si yo realizo el castigo, tú y yo dejamos de ser amigos, dejas de existir desde ese momento para mí.


Con aquella amenaza hecha, Yūji y Yūta se pusieron en marcha sin dejar a la otra responder, cuando ya estuvieron más lejos ambos terminaron carcajeándose de la risa por aquella amenaza vacía, Yūta estaba seguro que en esos momentos debía estar la alfa cuestionándose si había hecho bien en darle aquel castigo a Yūji y al mismo tiempo debía estarse convenciendo que su amistad no iba a acabar por eso, iban a ser días muy largos para la mujer, de eso estaba seguro.


ㅡ¿Crees que me haya pasado con esa broma? —Cuestionó Yūji volteando a ver al pelinegro una vez que terminó de reír.


—Para nada, eso le enseñará a no seguir dándote retos de la nada —Respondió Yūta negando antes de agregar: —Aunque debiste aceptar el reto y ya luego decirle esas mismas palabras para que mañana la viéramos llegar primero que todos, te diría algo tipo: "

Yūji ¿Sabes qué? Olvida lo el reto, vamos mejor a clases, puedes cumplir otro reto y no ese

."


Yūji volvió a reírse por la mala actuación de la dizque voz de su amiga castaña, dándole la razón y le siguió rápidamente el juego.


—Y yo le diría:

"Lo siento Kugisaki, yo no me echo para atrás con mis castigos, así que permiso, espero hayas disfrutado de los últimos minutos de amistad que tuvimos."


Yūta terminó carcajeándose por la seriedad con la que se expresaba el omega al decir aquello y asintió imaginándose el drama que la mujer armaría solo por eso, iba a ser algo demasiado divertido.


—Pero no lo hice por dos razones —Agregó Yūji ahora más serio.


—Una de esas razones es por el papá de Megumi ¿Verdad? —Cuestionó Yūta con seriedad mientras veía al otro asentir. —¿Y la otra razón?


—Quiero ver si Megumi está diciendo la verdad, porque si resulta que nos está mintiendo, me voy a molestar mucho con él —Respondió Yūji cruzándose de brazos. —Pero si resulta ser cierto, entonces tendré que ver cómo deshacerme luego de ese alfa, no quiero uno, Yūta y tú más que nadie sabes la razón de esa decisión.


—Todos nos molestaremos con él —Afirmó Yūta con un asentamiento de cabeza y formó una mueca por el segundo comentario. —Sé que eso te marcó Yūji, pero debes de superarlo, ya han pasado tres años de eso y ahora tienes que buscar un buen alfa que te sepa cuidar y atienda tus celos, sabes que lo necesitas, la pasas muy mal en los meses que te llega, además quiero ser el padrino de tus cachorros y si no tienes alfa, no habrá cachorros, eso es injusto, moriré antes de siquiera conocerlos —Exageró.


—No es fácil olvidar eso, sobre todo cuando vuelven los recuerdos en esa misma fecha cada mes como si fuera algún tipo de aniversario o algo —Comentó Yūji con una mueca sobre sus labios y resopló una risa por el último comentario, negando levemente mientras se detenían en la parada del autobús. —No exageres, Yūta, tú y Maki sólo son un año mayor que nosotros, sólo hay pocas posibilidades de que mueras y por la Luna, pido que ninguna de esas te suceda, así que no hables de la muerte como si fuera nada.


—¿No has vuelto a ver a tu terapeuta? —Cuestionó Yūta con preocupación por lo que el pelirosa le estaba contando, ninguno de ellos sabía que seguía recordando aquel fatídico día en el que casi fue violado por culpa de un celo adelantado. Ignoró lo último, sintiéndose querido por el menor, así que no siguió con el tema por su propio bien.


—No, ella insiste que cuente todo con lujos de detalles, pero me niego rotundamente a recordar ese día —Murmuró Yūji en respuesta mientras apretaba los labios, subiendo al autobús cuando este llegó, pagó su pasaje y fue hasta los últimos asientos que estaban solo para sentarse y esperar a su amigo antes de proseguir. —Le dije que ya no pagaría una consulta y que buscaría la forma de enfrentar mi trauma yo solo.


—Pero no estás solo, Yūji. Nos tienes a nosotros que somos tus amigos y puedes buscar apoyo en nosotros, incluso en Nobara a pesar de que a veces es mejor no confiar ni en su sombra como dice Megumi —Comentó Yūta burlándose de lo último antes de tomar la mano ajena. —Incluso si no quieres hablar con ninguno de ellos, puedes hacerlo conmigo y ambos encontraremos la forma de que superes esto, puedo hasta pedirle a mi madre que te hipnotice para que sea tu omega interior el que saque todo el dolor que guardas y mismo que de seguro, él es el que se lo está agarrando todo poco a poco.


—Le he dicho muchas veces que no tiene que hacerlo, pero se niega, dice que sí me dejo morir por el recuerdo de lo que sucedió ese día, él también morirá, así que es mejor que sea él quien tome todo lo que me hace daño para guardarlo para sí mismo, porque él es más fuerte que yo —Comentó Yūji viendo por la ventana con la mirada perdida. —Yo no quiero que tome lo que es mío, mis recuerdos y mis traumas son míos, lo único que podría compartir con él son mis sentimientos y la opción de vivir, nada más.


—No puedes negarle a tu omega interior parte de tus sentimientos, Yūji, él también es parte de ti y si lo dejas de lado, puedes perderlo, serás un gamma si lo dejas morir y serás rechazado por la sociedad como le ha pasado a muchos otros —Comentó Yūta con preocupación.


La ley había desplazado enteramente a ese tipo de casta, mismos que eran incluso más inferiores que los betas, los gammas no tenían derecho a vivir con ellos, así que los enviaban a una isla muy lejos de las ciudades y pueblos, ayudándolos solo en la suministración de alimentos y bebidas para que no murieran de hambre. Yūta no quería que su amigo terminara en alguna de esas islas, solo y entre puros extraños, no le gustaba siquiera la idea de perderlo, así que era mejor pensar en algo cuanto antes para evitar que su omega muriera; deseaba en silencio que hubiera algo lo suficientemente fuerte que lo hiciera querer sanarse a sí mismo y que se sintiera apoyado durante todo el proceso que seguramente le llevaría superar aquello que estuvo por suceder, pero que gracias a Maki y a Nobara que llegaron justo a tiempo, no sucedió.


Ambos chicos llegaron a la parada cerca del supermercado y bajaron del autobús para caminar hacia el interior de la tienda, manteniéndose en silencio, Yūta no tenía intención de seguir molestando a Yūji con aquel tema y éste último no tenía pensado en seguir hablando de ese tema, aunque en su cabeza se hallaba buscando una forma de cómo sanar lo suficientemente rápido para evitar seguir preocupando a su amigo. Yūji tomó un carrito para comenzar a caminar por entre los pasillos, colocando las cosas que compraría mientras Yūta hacía lo mismo, con la diferencia de que las cosas del pelinegro eran menos que las del pelirosa.


—¿Eso no es mucho ramen? —Cuestionó Yūta señalando lo obvio. —Recuerda que la última vez caíste enfermo por alimentarte con eso por dos semanas seguidas.


—Es para los tiempos de exámenes que se avecinan, de resto llevo ingredientes más saludables —Respondió Yūji señalando el interior del carrito. —Además de que también me llevo algunas papitas y dulces para picar a mitad de madrugada cuando nos llegan tareas por las noches por el correo.


—Ah sí, de esas que hay que hacer en el momento en el que llegan para poderlas entregar al día siguiente —Comentó Yūta en un suspiro cansado antes de ver los estantes. —Será mejor que yo también me lleve algo para picar, presiento que los profesores se pondrán crueles y comenzarán a enviarnos más tareas por correo ahora que se avecinan los exámenes, quiero morir —Se quejó dejando caer la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados.


—Podemos hacer pijamada durante los días que todos los profesores decidan mandar tarea en plena noche, de esa manera podemos terminar antes al estarnos ayudando, aunque vemos algunas materias diferentes —Comentó Yūji de manera pensativa mientras seguía avanzando por los pasillos con el carrito y deteniéndose frente a los congeladores para buscar carne de cerdo y de res. —Estoy agradecido de que hayan aceptado el aumento de la beca para nuestra casta, puedo comer mucho mejor que antes y además puedo pagar parte del alquiler, aunque el hacer pequeños trabajos en los clubes de la universidad también ayuda en mi economía.


—Buena idea, de esa manera no pasaremos más tiempos dormidos que despiertos, esperemos que los demás estén de acuerdo —Aceptó Yūta con emoción antes de detenerse para ver el interior de los congeladores, notando que el salmón estaba en oferta y se lo señaló al pelirosa, ambos no tardaron en aprovechar dicha oferta para meter cuantos salmones podían antes de que alguien más se diera cuenta y prosiguió a hablar. —Es cierto, he escuchado los rumores del omega que cobra a los clubes cuando estos necesitan un integrante extra por algún campeonato o simplemente un juego amistoso —Comentó bastante divertido por los diferentes comentarios que se hacían en los pasillos de la universidad. —También he escuchado que el grupo de gimnasia te quiere como integrante permanente.


Yūji sabía que los otros estarían de acuerdo, aunque también sabía que Maki no se les podría unir por ser de un semestre mayor al de ellos, así que simplemente les quedaba la opción de verla cuando hicieran tareas normales o cuando salieran a alguna parte todos juntos como solía suceder los fines de semana. Tomó algunas bandejas con carne para meterlas también al carrito y comenzó a sacar la cuenta de todo para no pasarse del presupuesto del mercado, ya que aún le faltaban algunas cositas de su despensa, así que al asegurarse que todavía le sobraba dinero, fue por lo restante mientras escuchaba a su amigo hablar, teniendo que reírse por lo último dicho.


—Sí, ya me lo han ofrecido un par de veces, pero sé que si me termino de unir a ellos, no podré ser útil para los demás clubes y no podré tener tiempo para mis momentos de inspiración como ha estado sucediendo, así que los he rechazado y los seguiré rechazando cuantas veces me lo pidan —Contó Yūji rápidamente mientras metía todo. —Bien, tengo todo, vamos a pagar. ¿O te falta algo?


—Bien pensado, igual deberías dejar en claro para todos los clubes ese detalle —Comentó Yūta mientras negaba a la pregunta. —Tengo todo, vamos a pagar.


—Ya lo he hecho, pero siguen insistiendo, incluso el equipo de béisbol se ofrecieron a hablar con el director para pagar entre todos ellos mis años de carrera y que me dejara la beca para poder solventar mi día a día sin que se cobrara nada de allí —Contó Yūji a modo de secreto mientras veía la expresión sorprendida ajena y asintió para confirmar sus propias palabras. —Pasa primero, tengo más cosas que tú.


Yūta asintió aún sorprendido por lo que Yūji le había contado acerca del equipo de béisbol, aunque el director de la universidad era un hombre que adoraba recibir dinero de diferentes formas, sabía también que podría quitarle la beca a Yūji si ya tenía la carrera paga, tal vez no lo haría durante el mes, pero para el siguiente sí se la quitaría, sólo para darle dicha beca a alguien más y su amigo quedaría sin ese dinero, tendría que buscar trabajo y conociéndolo, descuidaría sus estudios, no podía permitirlo.


Sacó sus compras del carrito para pasarlas por la banda transportadora, dejando que la chica de la caja cobrara todo y los viera con una ceja alzada por tanto salmón tomado, sólo tuvieron que decirle sobre la oferta y la chica entendió, así que le cobró todo por la mitad de su precio, luego Yūji fue el que colocó sus compras en la banda transportadora para que la chica tomara el precio de todo mientras Yūji sacaba el dinero de su cartera, pagando la cantidad exacta antes de comenzar a embolsar todo y tomar el recibo para luego salir junto a Yūta quien lo esperaba a un lado de la puerta de salida, ambos salieron para dirigirse de vuelta a la parada de autobuses.


—¿Tienes todo? —Cuestionó Yūta mientras revisaba sus bolsas de igual manera.


—Sí, ella no se agarró nada, estuve al pendiente todo el tiempo —Aseguró Yūji mientras revisaba sólo por si acaso y asintió levemente. —Está todo.


—Yo también tengo todas mis compras —Confirmó Yūta mientras veía llegar al autobús que los llevaría. —Vamos, hora de ir a casa.


Yūji asintió y se subió al autobús detrás de Yūta, pagando la tarifa antes de seguirlo y sentarse a su lado mientras dejaba las bolsas sobre sus piernas, ambos vieron a varias personas subirse después de ellos y esperaron a que el autobús se pusiera en marcha.


—Promete que me enviarás un mensaje antes y después de hacer la invocación —Pidió Yūta sintiéndose de repente preocupado. —Aún si sale un perfecto alfa de esa invocación, debes mandarme un mensaje ¿De acuerdo?


Yūji terminó riéndose por lo que decía el mayor y asintió levemente antes de responder: —No saldrá nada de ese libro, estoy seguro, pero te pasaré los mensajes para que no tengas que ir a ver si estoy vivo o si la invocación terminó mal y estoy muerto.


—Sólo allané tu habitación una vez y tu abuelo fue quien terminó ayudándome pensando que sí te había sucedido algo cuando me vio todo paranoico —Le recordó Yūta riéndose por el recuerdo.


—El anciano luego andaba queriéndote partir la escoba en la cabeza por darle ese susto —Carcajeó Yūji ante el recuerdo.


—Tu abuelo en verdad que es peligroso, pero ahora entiendo por qué tienes la cabeza tan dura —Se burló Yūta mientras negaba levemente y observó por la ventana cada parada en la que se detenían. —Ya viene tu parada, Yūji.


—Avisa cuando llegues, Yūta, para no quedarme preocupado ¿Está bien? —Cuestionó Yūji de manera seria antes de tomar sus bolsas y despedirse del contrario para levantarse del asiento y esperar frente a la puerta de salida.


—Tranquilo, yo te aviso Prometió Yūta con una sonrisa leve.


Yūji asintió con una sonrisa más amplia y se bajó ni bien el autobús abrió sus puertas, despidiéndose desde afuera antes de caminar todo el sendero hasta el edificio donde estaba su nuevo apartamento tipo estudio, le emocionaba vivir solo y cerca de la universidad, pero le preocupaba dejar tan solo a su abuelo, aunque éste dijera que estaba feliz de ya no verle la cara todos los días, sabía que también le hacía falta a ese viejo cascarrabias. Formó una mueca y resopló mientras se subía al ascensor, marcando el último piso, le habían dado el loft por ser estudiante de arte, de esa manera tendría más espacio para sus pinturas y para realizarlas en momentos de inspiración, misma que llegaba a veces en plena madrugada, disfrutaba pintar y dibujar, pero solía desvelarse tanto que llegaba a clases pareciendo un zombi, los profesores sabían la razón ya que no era el único que llegaba de esa manera y para evitar ser castigados, le pedían a todos que mostraran la pintura por la cual se desvelaron frente a toda la clase y como no todos podían andar para todos lados con un enorme lienzo y la pintura, los profesores terminaban mandándolos a buscar con algunos ayudantes que siempre contrataba el director.