Prólogo
Desde que tiene memoria a Alice siempre le ha llamado la atención el cielo azul y lo verde del bosque, sentir su fragancia siempre era un buen método de callar sus llantos, cuando tuvo la edad suficiente para dar sus primeros pasos, caminaba directamente hacia el bosque, sentía que le llamaba, sus hermanos nunca tardaban en impedirle el paso, hasta que fue capaz de empuñar una daga, comenzó a ir a pequeñas expediciones con su hermana mayor.
La primera vez que salió sin supervisión cayó en una ladera que la hizo rodar y terminar en una zanja, golpeándose fuertemente en la cabeza, la pequeña Alice no supo cuánto tiempo estuvo inconsciente, pero su cabeza sangraba y dolía bastante.
No fue hasta la noche donde su hermano mayor Desmond la encontró semiinconsciente, llevándola devuelta a la casa, el sacerdote de la ciudad atendió sus heridas, estuvo con fiebre estando entre la conciencia e inconsciencia por tres días.
La mañana del cuarto día Alice abrió sus ojos como una persona nueva, cualquier síntoma había desaparecido, su familia se alegró de tenerla de vuelta, se celebró un festín en su nombre. Pero la joven niña estaba ajena a la celebración, en su tiempo de inconsciencia, tuvo sueños extraños, donde sus padres morían, donde su hermano se enfrentaba a un dragón, su hermana luchaba junto a soldados y ella perecía sin haber cumplido la mayoría de edad.
En un principio ignoró aquel sueño, tomándolo como era, un sueño de alguien delirante, pero a medida que crecía y partes de su sueño se cumplían, no pudo seguir ignorándolo más.
Incapaz de confiar en alguien a su alrededor, decidió callar lo que sabía, cuando su hermano Desmond fue nombrado héroe por los sacerdotes del reino y su hermana se unió a la armada, ella decidió ser aventurera.
En un principio sus padres se opusieron y su hermana trato de convencerla de formar parte del cuerpo armado del reino, solo su hermano la apoyo con una media sonrisa.