❃Prefacio❃
Mis manos sangran al recordar la suavidad de su piel. Mis ojos lloran rememorando sus miradas tan colmadas del más puro amor. Un amor que subestimé, el mismo que creí que ayudaría a perdonar todos mis caprichos o mis más graves errores. Un amor que comenzó siendo mi hogar para convertirse en el veneno que le daría muerte a mi alma.
Mezclo mi whisky y preparo la dosis que me ayudará a sentirlo una vez más, como debería haber sido siempre. Estoy cansado de llevar esta carga tan pesada sobre mis hombros, que solo necesito sentir su amor una vez más. Aún cuando sé que estoy fallando otra vez; pero allí afuera hay otro que espera por entrar a este cuarto lleno de purpurina y sueños muertos para saciar sus deseos y fantasías más oscuras. Intento retrasar el momento en el que deberé abrir la puerta y enfrentar el peor castigo que él pudo haberme dado. Aunque todavía sigo considerando que vivir sin su amor incluso, es una pena peor.
Sé que aún me ama. Puedo verlo en sus ojos, en la forma en la que todavía me mira cuando cree que no lo estoy viendo; privarme de lo que me brindaba hace que todo esto sea más doloroso. El recuerdo de su pasional amor, de su cuidado y protección me desgarra por dentro. Así como también lo hace el adormecimiento de nuestro lazo, la falta de emociones y sensaciones en él; el mismo que una vez estuvo lleno de fuego y pasión. Cada vez que recuerdo aquello, acaricio la borrosa marca que apenas se distingue en mi cuello. El dolor es profundo, pero me recuerda que una vez la lucí resplandeciente, llena de seguridad y amor.
Los golpes en la puerta reflejan el demandante deseo de quien espera por saciarse. Así que, tomo la pastilla con un sorbo de whisky; es tiempo de volar a ese lugar donde aún puedo estar con él. El sitio que hace que el infierno donde estoy quemándome no termine consumiéndome por completo.
El efecto no se demora en llegar; mis latidos se calman y el dolor constante en mi pecho también lo hace. Cierro los ojos y veo sus hermosas avellanas, las mismas que todavía logran hechizarme haciéndome perder la poca cordura que tengo enfrente de mi alfa. Hasta puedo sentir la suavidad de su aroma envolverme con delicadeza logrando erizar mi piel, tal como solía hacerlo en nuestros tiempos dorados. Abro la puerta y allí está él, impecable en su camisa de seda negra, la misma que vestía cuando hicimos el amor por primera vez en nuestro hogar.
“Te ves hermoso, tesoro”, me dice con ternura.
Su voz aterciopelada tiene el mismo poder que tuvo siempre: el de estremecer mi cuerpo entero y ponerme a merced de sus deseos. Lo invito a pasar y él no se demora en tomarme con brusquedad, imagino que lo hace tal como lo hacía en nuestros mejores tiempos. Aunque, a veces, nada de lo que sucede en este cuarto tiene que ver con lo que alguna vez fuimos Zayn y yo.
“Bésame...”, le suplico. Como si fuéramos amantes, como se supone que debiéramos ser.
Él no se demora en hacerlo y a pesar de que ese beso duele, duele más saber que cuando los colores y estas sombras se desvanezcan, mi alfa se irá con ellos... Por el momento solo puedo esperar a que el efecto dure, porque cuando esto se detenga sabré que se habrá ido... Y es tan difícil aceptar que él se marchará otra vez, dejándome desamparado en una realidad que pronto terminará por consumir lo que resta de mí.
════ ∘◦❁◦∘ ════









Son duda una historia hermosa, muy bien escrita y con una montaña rusa de emociones. Altamente recomendable.