Prólogo
Naruto solo camino molesto a la entrada se su pequeña y sucia casa. Su maravilloso suelo de él, nadando en gigantesco tazón de ramen había sido en interrumpido por el incesante llanto de un bebé.
Aún adormilado, él no se cuestiono porque había un bebé en la entrada de su casa y solo agradeció que no tenía vecinos que se molestaran por el llanto del bebé.
Hace un año, se había mudado a una casa a las afuera de la aldea en una casa que había ganado en una apuesta.
Abrió la puerta de su entrada y solo tomo el cesto donde estaba el bebé y entró, su cuerpo actuando en piloto automático. Había trabajado como niñero en ocasiones para alcanzar a llegar a fin de mes, así que tenía una vaga idea de como cuidar a un neonato.
En su cosina, aun contó con algunos biberones de los bebes que cuido y tenía algo de leche y solo espero que no le hiciera daño. Aun adormilado le dio al biberon al bebé qué dejó de llorar.
Vio una nota en la cesta del bebé y solo la tomó. "Felicidades. Tu primera vez y tuviste un mocoso. Haste cargo de él. Imbécil. ATT: Kima" leyo la nota y su cerebro tardo un poco en procesarlo.
Abrió sus ojos, todo rastro de sueño había desapareció y solo vio con incredulidad al neonato qué tomó tranquilamente su leche. Rastros de cabello de color amarillo, adornaron su cabeza, no pudo ver sus ojos ya que el bebé los tenis cerrados, pero lo que mas lo inquietante eran las marcas de nacimiento en cada mejilla.
Marcas de nacimiento iguales a las suyas.
Recordó a Kima, la prostituta con la que había perdido su virginidad.
Regreso la vista al bebé y se quedó paralizado un momento.
¿Tenía un hijo? No podía tener un hijo. Tenía quince años.
Naruto sostuvo al bebé en sus brazos, sintiendo la calidez de su pequeño cuerpo. El llanto había cesado, y ahora solo quedaba el eco de la nota en su mente: "Háztelo cargo. Imbécil."
Kima. El nombre resonaba en su cabeza como un eco distante. Recordó la noche en que la conoció. Fue en un callejón oscuro, después de un día largo donde se vio obligado a trabajar de cualquier cosa para llegar a fin de mes.
Talvez ya no tenía que pagar la renta de un departamento, pero mantener una casa, su adicción al ramen y su estúpidas compras que hacía sin supervision consumieron la pensión qué le daba el hokage.
Naruto, normalmente gasto su dinero impulsado por la soledad y la necesidad de sentirse vivo, y esa noche, hace poco más de nueve meses había buscado algo de consuelo en los brazos de la prostituta. Kima era hermosa, con exóticos ojos rojos y su largo cabello del mismo color, rasgos que habían llamado su atención cuando entró en aquel burdel. Naruto había buscado consuelo en sus brazos, y ella se lo había dado sin preguntas ni juicios.
Perder su virginidad, aunque fuera con una prostituta fue un acto especial para él, pero para ella, solo fue otro cliente más. No había imaginado que esa noche tendría consecuencias tan profundas. ¿Por qué Kima había dejado al bebé en su puerta? ¿Por qué no se había hecho cargo de él misma? ¿Porque había decidido tenerlo desde un principio? Las preguntas se agolpaban en su mente, pero no había respuestas.
El pequeño abrió los ojos, revelando iris azules como el cielo. Naruto se sintió atrapado en ellos, el bebé sonrió, y Naruto sintió un escalofrío recorrer su espalda.
--Mi hijo.-- susurró Naruto, aun con incredulidad, incpas de creer que sostenía a su hijo. El bebé se aferró a su dedo con fuerza.
La aldea estaba tranquila afuera, ajena a la extraña escena que se desarrollaba en la pequeña casa de Naruto. Los primeros rayos del sol se filtraba por las rendijas de las persianas, pintando patrones dorados en el suelo. Naruto se sentó en el suelo, sosteniendo al bebé en sus brazos.
El bebé, con sus ojos azules y las marcas de nacimiento en las mejillas, era un reflejo de él mismo. Las mismas marcas que Naruto llevaba desde su nacimiento. La realidad se hundió en él como una roca en el estómago. No podía escapar de esto.
¿Qué haría ahora? ¿Cómo criaría a un hijo cuando ni siquiera podía cuidar de sí mismo? Y lo más importante: ¿Por qué Kima había elegido dejar al bebé con él? ¿Acaso no tenía familia? Dejarlo en un orfanato será mejor que con un adolescente.
Naruto miró al bebé qué se aferró a su camisa, como si supiera que Naruto era su única esperanza, bostezó y Naruto sintió una oleada de ternura, y en ese momento, Naruto supo que su vida había dado un giro. Ya no era solo él contra el mundo; ahora tenía a alguien más por quien luchar.
Naruto se levantó con cuidado, manteniendo al bebé cerca de su pecho. El sol comenzaba a iluminar la habitación, y los patrones dorados en el suelo parecían un camino incierto hacia su futuro. No podía quedarse allí paralizado. Tenía que actuar.
¿Cómo criaría a un hijo cuando apenas podía cuidar de sí mismo? No lo sabía, pero estaba decidido a aprender. No podía fallarle a su hijo, no como le habían fallado a él. Era un adolescente huérfano que ni siquiera podía lavar un control de su dinero, y los trecientos tazones de ramen instantáneo en su alacena eran prueba de ello.
Camino hacia su habitación, y solo tomó su sudadera. Tal vez era temprano, pero Miyamura talvez lo ayudaría, el viejo medico era una de las pocas personas que no lo vio como el paria del pueblo que tenía que ser ignorado, él, junto con el viejo de la tienda de ramen que frecuentaba se hanain vuelto como una especie de figuras de abuelo. O algo por el estilo.
No podía llamorlos figuras paternas ya que no estuvieron con el toda su vida, eran más bien como figuras que el respeto, y con las que en ocasiones buscaba un consejo.
Salio de su casa a un paso rápido.
Camino por el bosque, su casa había estado fuera de los muros de la aldea, lo que hizo que otra pregunta llegue a su mente. ¿Como había salido Kima de la aldea? Las puertas de Konoha cerraron dos horas después del anocher, y abrían a primera hora de la mañana.
Con paso rápido llego a la entrada de la aldea donde los dos chunin encargados apenas estaban abriendo las grandes puertas. --¡Naruto! ¡Es raro verte a estas h...-- ignoro a Kotetsu, empujandolo un poco.
No fue con mala intención, simplemente no quería hacer platica con el chunin que no había abierto en su totalidad la puerta y le estorbo. --¡Lo sentó Kotetsu! ¡Tengo algo de prisa!-- grito como disculpa pero sin detener su andar.
--De seguro ya va a empeñar otra cosa.-- Izumo, el otro chunin encargado de la entrada dijo sin darle importancia a la inusual escena. --Ese imbécil de seguro se volvió a gastar su dinero en una tontería.--
Kotetsu solo vio por un momento más a Naruto antes de regresar a su trabajo sin darle más importancia. Naruto era raro, y esto no estaba lejos de sus extrencidades.
El sol se alzaba sobre la aldea de Konoha, pintando los tejados de las casas. Naruto caminaba con determinación, el bebé en brazos, mientras el mundo a su alrededor parecía girar en una extraña danza. Se sentía mareado por la situación.
Los pocos civiles despiertos, solo le dieron una breve mirada de reconocimiento antes de seguir con sus actividades.
Naruto llegó a la modesta casa de Miyamura y tocó la puerta con urgencia. Pocos minutos pasaron para que el anciano anciano me abriera, ligeramente sorprendido por la visita temprana,sorpresa que pasó a confusión al ver el bebé en brazos de Naruto.
--¿Porqué traes un bebé?--preguntó Miyamura, como médico se imagino lo peor y rápidamente le arrebato el bebé a Naruto para examinarlo pero se congeló al ver las similudes del neonato con la de su paciente favorito.
--Tu...-- Dijo incrédulo viendo al agobiado y asustado Naruto. Poseso la información y solo permaneció en silencio un momento. --T, toma asiento... Yo... Y... Todo estar bien. ¿Quieres algo de té?--
A pesar de su pregunta, el viejo medico solo le dio el bebé a Naruto y lo guió a un sofá, miles de preguntas pasaron por su mente miéntras camino a su cocina para preparar el té. Se detuvo un momento para darle una breve mirada a Naruto, el cual solo permaneció en silencio, viendo al bebé que parecía tan ajeno a la preocupación y confusión de los dos adultos.
Ya había calentado el té antes de que Naruto llegara, y simple sirvió dos baso. Hizo otra pausa antes de buscar algo para darle leche al bebé, aunque fruncio el ceño cuando no encontró nada.
La pequeña casa de Miyamura estaba impregnada de un aroma a incienso y hierbas medicinales. Las estanterías repletas de libros y frascos parecían contener siglos de sabiduría. Naruto se sentó en el sofá, sosteniendo al bebé con cuidado. El pequeño parecía ajeno a la tensión en la habitación, durmiendo plácidamente.
Miyamura regresó con dos tazas de té caliente y las colocó sobre la mesa. El vapor ascendía en espirales mientras el médico se sentaba frente a Naruto. Observó al bebé con atención, sus ojos cansados escudriñando cada detalle.
--Esto es inusual, Naruto. --Miyamura rompió el silencio-- Preguntaría de quién es, pero... --Se detuvo, su mirada fija en las marcas de nacimiento en las mejillas del bebé-- Es innegable el parecido.
Naruto asintió, incapaz de encontrar las palabras adecuadas. El bebé, con sus ojos cerrados y su piel suave, era un misterio que había aparecido en su vida sin previo aviso. ¿Por qué Kima lo había dejado en su puerta? ¿Por qué no se había hecho cargo de él misma?
--¿Y su madre? --Miyamura preguntó con delicadeza.
--Una prostituta del burdel de Tetsuo. --Naruto habló en voz baja, como si temiera que el bebé pudiera entenderlo. --Lo abandonó en mi puerta.--
El médico frunció el ceño. Abandonar a un neonato en la fría noche, en un bosque, era peligroso. Había sido un milagro que el bebé hubiera sobrevivido. Miyamura se levantó y fue a buscar algo para darle leche al pequeño. Regresó con las manos vacías, su expresión preocupada.
--¿Irás a buscar a la madre? --preguntó después de un momento.
Naruto vaciló. No había considerado esa opción. ¿Qué podría decirle a Kima? ¿Por qué había decidido dejar al bebé con él? ¿Si quiera podía reclamarle algo? Las preguntas se agolpaban en su mente, pero no tenía respuestas.
--No lo sé.-- Naruto miró al bebé, que nuevamente se aferraba a su dedo con fuerza. --No sé por qué lo hizo. Pero no puedo dejarlo solo. No puedo.--
Miyamura asintió comprensivamente, a pesar de lo que Naruto dejaba ver, el era consciente del vacío qué el rubio sentía y que trato de llenar con cosas materiales. Que ahora tuviera alguien a su lado, alguien que realmente podía llamar familia era un shock, pero también era un regalo, algo que Naruto necesitaba y añoraba con desesperación.
--Entiendo.-- dijo Miyamura. Se acercó al bebé y examinó su piel, sus ojos, como si buscara respuestas en los rasgos del pequeño. --Naruto, este bebé es parte de ti. No importa cómo llegó aquí, ahora es tu responsabilidad.--
--Yo no se que hacer.-- Dijo Naruto con desesperación. --Apenas tengo quince. Ni siquiera puedo hacerme responsable de mi. ¿Que voy a hacer con un bebé?--
Miyamura observó a Naruto con compasión. El joven estaba atrapado en una situación que lo superaba, pero también veía en sus ojos una determinación feroz. El bebé, era un vínculo inesperado, pero también una oportunidad para Naruto de encontrar un propósito más allá de sí mismo.
--Naruto, escucha.-- Miyamura se sentó junto a él. --No importa tu edad o tus circunstancias. La vida nos presenta desafíos inesperados, y a veces, esos desafíos nos muestran quiénes somos realmente. Tú eres fuerte, más de lo que crees. Y ahora tienes a alguien que depende de ti.--
Naruto miró al bebé, sintiendo la calidez de su pequeño cuerpo. Las marcas de nacimiento en las mejillas eran idénticas a las suyas. Era su sangre, su hijo. Pero también era un recordatorio de su propia soledad y vulnerabilidad.
--No tienes que hacerlo solo, Naruto.-- Miyamura habló con suavidad. --Teuchi san y Yo estamos aquí, como siempre dispuestos a ayudarte.--
Naruto asintió, sintiendo un nudo en la garganta. No sabía cómo ser padre, pero estaba dispuesto a aprender. No podía fallarle a su hijo . No podía abandonarlo por una segunda vez, no conociendo lo difícil que era crecer si padres.
--¿Qué haré?-- Naruto murmuró, más para sí mismo que para Miyamura. --¿Cómo criaré a un hijo cuando ni siquiera puedo cuidar de mí mismo?--
Miyamura puso una mano en el hombro de Naruto. --Primero, respira. Luego, buscaremos respuestas juntos. No te preocupes por todo el camino ahora. Toma un paso a la vez. Y recuerda, no estás solo.--
El bebé se movió en brazos de Naruto, como si sintiera la conversación. Sus ojos azules se abrieron lentamente, y Naruto sintió una mezcla de miedo y asombro. El era su responsabilidad ahora, y no podía escapar de ello.
--¿Y como lo llamaras?-- pregunto el viejo después de notar que Naruto se había tranquilizado.
--Minato Uzumaki.-- Naruto pronunció el nombre que había elegido en voz alta, como si sellara un pacto con el destino. --Como el héroe de Konoha.--
Miyamura sonrió torpemente, el nombre que Naruto había elegido tenía más peso del que joven padre podía pensar.
--Bien, el registro abrirá pronto. Y tendras que darle explicaciones al Sandaime.-- El viejo dijo levantándose para guiar a Naruto en la tarea de ser padre.
Fin del capitulo.
Kima. Posiblemente no vuelva a aparecer en el fic.