Historia de Navidad | Pequeñas historias

Summary

Severus decide que es hora de dar el siguiente paso, y nada mejor que la mañana de navidad para hacerlo... Esta historia forma parte de una serie de historias sueltas enfocada en fechas especiales... (las historias no tienen relación) Atención!! -> habrá Severitus y Snarry, también otros ships. -> Disclaimer: Los personajes son propiedad y autoría de JK Rowling y WB.

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Complete
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1
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5.0 1 review
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18+

Capítulo Único

DICIEMBRE - 2009

Harry Potter estaba cansado. Había sido un día largo y duro en el Hospital San Mungo, donde trabajaba como Sanador especializado en maldiciones. Había atendido a varios pacientes, algunos con lesiones graves, otros con problemas menores. Había curado, consolado, aconsejado. Había hecho su trabajo lo mejor que había podido. Pero aun así, se sentía insatisfecho, era agotador, horas enteras dedicadas a sus pacientes y la mayoría ni siquiera decían “gracias”.

Harry echaba de menos a Severus. Su novio, su amante, su alma gemela. El hombre que le había dado sentido a su vida, que le había enseñado a amar y a ser amado, que estuvo a punto de dar su vida para salvar la suya, más de una vez. El hombre que ahora era considerado el mejor director de Hogwarts, el colegio donde se habían conocido y donde se habían reencontrado en una fiesta de aniversario de la guerra.

Harry y Severus habían empezado a salir hacía ya tres años, mucho después de que Harry se graduara de Hogwarts y entrara en el programa de formación de Sanadores, de hecho, cuando el de ojos verdes estaba ya trabajando como sanador en el hospital. Severus le había ofrecido su apoyo y su orientación cuando se sintió perdido sobre su futuro, luego se hicieron amigos por años y un día, una navidad, que pasaron juntos en el castillo, se dieron cuenta de que sentían algo más que gratitud y respeto. Se habían enamorado, contra todo pronóstico, contra toda lógica y contra todas las oposiciones, la relación les costó a ambos mucho, la mayoría de los Weasley no estaban contentos con la elección de Harry, Minerva tampoco era muy feliz por su colega, muchas personas se alejaron al saber que estaban juntos. Era el precio de su felicidad. Lo curioso fue que en realidad el resto del mundo mágico había apoyado a la feliz pareja, al conocer la historia todos habían pensado que eran de hecho el uno para el otro. Harry encontró nuevos aliados y Severus también.

Harry miró el reloj y vio que ya era hora de irse. Recogió sus cosas y salió del hospital. Se dirigió al callejón más cercano y sacó su varita. Iba a aparecerse en Hogsmeade, el pueblo cercano a Hogwarts, donde había quedado con Severus. Era el 24 de diciembre, y habían decidido pasar la noche de Navidad juntos, Pasear por el pueblo y ver las decoraciones y llegar justo para la cena de navidad en el gran comedor.

Harry se concentró y giró sobre sí mismo. Desapareció del callejón y reapareció en Hogsmeade. Caminó por la calle principal, saludando a algunos conocidos que se cruzaban con él. Entonces lo vio, parado cerca de la estación del tren con su capa negra tan característica.

― Severus, estoy aquí. ―dijo Harry, con voz alegre.

―Harry. ―dijo el hombre.

Harry lo vio sonreír y se lanzó a sus brazos. Severus lo recibió y lo besó con pasión, no era fanático de las muestras de afecto en público, pero sabía que para el joven era importante por lo que trataba de ser demostrativo y afectuoso. Harry se sintió feliz. Feliz de estar con el hombre que ama. Feliz de ser suyo. Feliz de que fuera Navidad, su festividad favorita desde que llego a Hogwarts.

―Te he echado de menos, Severus. ―dijo Harry, separándose un poco.

―Yo también te he echado de menos, Harry. ―dijo Severus, acariciándole el rostro.

― ¿Cómo ha ido el día? ― preguntó Harry mientras enlazaba su brazo con el del hombre y comenzaban a caminar por la calle de vuelta al castillo

― Bien, supongo. El colegio está tranquilo, la mayoría de los alumnos se han ido a casa. Solo quedan unos pocos, y los profesores. Yo he estado ocupado con el papeleo, las reuniones, los planes. Lo de siempre. ― respondió. ― ¿Y tú? ¿Cómo ha ido el día? ―preguntó.

― Igual. El hospital está lleno, la gente a veces parece un poco idiota. ― suspiro ―He tenido que atender a varios casos, algunos complicados, otros sencillos. He hecho lo que he podido, pero no es suficiente. Siempre hay alguien que sufre, que llora, que muere. ―dijo Harry.

― Oh, Harry. No te culpes. Eres un gran Sanador, y haces un excelente trabajo. No puedes salvar a todos, pero salvas a muchos. Y eso es lo que importa. ―dijo Severus, consolándolo.

― Gracias, Severus. ― sonrió. ― Gracias por entenderme, por apoyarme siempre que te necesito. ―dijo Harry, abrazándolo.

― No tienes que darme las gracias, Harry. Es lo que siento, lo que quiero, lo que necesito. ―dijo, abrazándolo también.

Se quedaron así, abrazados, durante un momento, ya estaban fuera del pueblo, más cerca del castillo que de cualquier cosa. Luego, se soltaron y se miraron ambos se sonrieron y se besaron antes de proseguir con el camino al castillo.

Al llegar Hagrid los estaba esperando fuera con una brillante sonrisa, para muchos fue una sorpresa, el medio gigante fue un gran defensor de la relación de ambos hombres, todos estaban seguros de que enfurecería, pero por el contrario siempre dijo que nunca había visto a dos personas más compatibles entre sí.

― ¿Cómo estas Arry?

―Hola Hagrid, Feliz navidad ― sonrió ― estoy bien, feliz de estar en casa, ¿y tú?

―Muy bien, el director Prince ya designo que la excursión de este años será a Rumania a ver los dragones y me permitirá ir como acompañante con los de séptimo año.

―Eso es genial Hagrid, oí que no te queda mucho para tu maestría... ― comento el más joven mientras los tres ingresaban al castillo.

―Así es, el director Prince, dijo que el puesto de profesor para los años mayores es mío cuando tenga el titulo... ― contesto brillante el medio gigante.

―Estoy muy feliz por ti...

El gran hombre sonrió y se alejo de ellos para dejar al más joven instalarse de nuevo en sus habitaciones.

―Eres maravilloso...

―Estas diciendo tonterías y aun no has tomado ponche...

―Te amo.

Severus sonrió.

―También te amo.

Harry desempaco su maleta, llevaba casi una semana en el hospital, extrañaba su cama sus cosas, y sobre todo extrañaba despertar con el hombre que amaba. Suspiro, amaba su trabajo, pero ya no era feliz, era demandante agotador y la mitad de sus pacientes eran idiotas jugando para acercarse a él.

― ¿Amor? ― pregunto Severus al ver a su pareja angustiada.

―Solo cansado...

Severus asintió y lo beso.

―Faltan unas horas para la cena, ¿porque no descansas...?

―Hare eso, gracias... ― Harry sonrió y se encerró en el baño.

Severus por su parte se alejo en su oficina privada para continuar con su papeleo, perdió la noción del tiempo mientras revisaba los pergaminos sobre la mesa, tenia que tomar una decisión urgente y no estaba seguro de que hacer.

― ¿Sev?

El hombre alzo la vista.

―Hola, ¿descansaste?

―Si, mucho mejor... ¿estas bien? ― pregunto el más joven ― te ves preocupado...

―Estoy bien... ― Severus suspiro y dejo que Harry se sentara en su regazo ― La hermana de Poppy enfermo de gravedad, se marchara mañana luego del desayuno de navidad y no volverá, debe hacerse cargo de sus sobrinas... tengo dos días para elegir a un nuevo sanador para la enfermería...

―No dijiste nada...

―Estabas preocupado con las cosas del hospital, no quise angustiarte...

― ¿Y que te preocupa? ¿No hay nadie?

―No me gustan... ― se quejo el hombre ― los entreviste a todos, mayor o menor experiencia, no están aquí por los niños...

―Están por nosotros... ― termino Harry.

Les había pasado varias veces ya, hombres y mujeres que se acercaban a ambos, a Hogwarts y a San Mungo con el objetivo de acercarse más a sus héroes o intereses platónicos... Harry veía muchos en el hospital y Severus en los nuevos candidatos a profesores, o padres de pronto interesados en la educación de sus hijos.

― Y si... ― Harry se mordió el labio, se pregunto si era una buena idea.

― ¿Harry? ¿Tienes alguien en mente?

― ¿Y si yo tomara el puesto...?

― ¿Tu? Pensé que amabas el hospital...

―Ya no... es agotador, odio estar lejos de casa y hay mucho idiota... mas de la mitad de mi área se han echado maldiciones sobre si mismos para que los atienda, muchos de mis pacientes mueren... aquí no vería eso... ― explico.

― Sabes que el puesto es tuyo si realmente lo quieres...

―Por favor Sev...

―De acuerdo...

Harry sonrió brillante, como pocas veces ese ultimo año y Severus supo que había tomado la decisión correcta, esperaba que su próxima idea no asustara al joven.

Severus y Harry pasaron la noche buena en el gran comedor, todos se reunieron en una sola mesa, allí estaba, Hagrid charlando alegremente con Filius quien aún continuaba como profesor de encantamientos pero le había cedido su puesto de jefe de casa a Luna Lovengood quien trabajaba como profesora de cuidados de criaturas para los años más jóvenes, Rolf Scamander trabajaba con los años mayores y estaba feliz de saber que pronto contaría con Hagrid, también estaba Neville como profesor de Herbologia y jefe de Gryffindor, Draco Malfoy había tomado el puesto de maestro de pociones y jefe de Slytherin, Theodore Nott se convirtió en maestro de historia, Hanna Aboot era maestra de arte y jefe de Huffelpuff, también estaban Oscar Krum, hermano mayor del buscador, el cual era maestro de defensa contra las artes oscuras, Emilia Kowalski era la maestra de estudios muggle y trabajaba en conjunto con Narcisa Malfoy como maestra de tradiciones mágicas, materias que se daban en conjunto. También en la mesa estaba Poppy con quien Harry había comenzado una interminable conversación debido al hecho de que ocuparía su puesto, algo que tranquilizaba a la mujer. En la mesa también había algunos estudiantes, cinco Slytherin tres de séptimo año y dos de segundo año, los cuales vivian en un orfanato mágico y no deseaban regresar, también estaban dos Huffelpuff de cuarto año que corrían la misma suerte, había diez Gryffindor, un pelirrojo y una rubia que Harry reconoció como Weasley una era la hija de Bill y el otro de once años recién cumplidos era el hijo de Ron y Hermione, lo habían concebido mientras estaban en Hogwarts, no hablaba con el niño desde había tres años, sus mejores amigos le habían retirado gran parte de su amistad cuando comenzó a pasar tiempo con Severus pero cortaron toda comunicación cuando su relación escalo más allá de la amistad. Ginny era la única con la que mantenía contacto, ella y el no lograron congeniar para una relación y fue ella quien lo impulso hacia Severus, ella no le hablaba a su familia, ni ella ni George que también apoyaba a su amigo e inversor. Sentado con los Sytherin Harry vio a su ahijado de doce, Teddy pese a ser un león se rodeaba de serpientes la mayor parte del tiempo, probablemente porque eran mucho más tranquilas que los leones. También en la mesa estaba el hijo mayor de Neville y Hanna, el cual era por supuesto un Gryffindor, luego Harry no conocía al resto.

―Harry déjame dormir...

―Es navidad...

―Seguirá siendo navidad en dos horas...

―Sev...

Severus suspiro, sabía que no ganaría, o mejor dicho que no pelearía lo suficiente, amaba ver a Harry sonreír como lo hacia en la mañana de navidad. Se sentó en la cama sintiendo su estomago retorcerse, no había tenido tanto miedo cuando se enfrentaba al señor oscuro, tomo aire y abrió el cajón junto a su cama, allí estaba el único regalo que le había pedido a sus elfos no colocar en el árbol de la sala, la pequeña caja había sido mas estresante que una horda de mortifagos felices, lo cual era en si mismo aterrador pero esa pequeña cosa parecía destrozarlo y sacar sus peores temores con solo existir.

Sin embargo, no tenía duda alguna, estaba seguro de su decisión y esperaba que Harry estuviera feliz.

― ¡Sev ven!

Soltando el aire que no sabía que retenía en sus pulmones, coloco la caja en el bolsillo de su bata y salió de la habitación.

Harry estaba sentado con las piernas cruzadas delante del árbol, a su lado estaba su gigantesca taza de chocolate caliente y sobre el estaba Terra, su gata marrón, era una pequeña cosa peluda de la que Harry no había querido deshacerse y que el termino cuidando debido a los horarios de Harry, eso había sido antes de su noviazgo.

Severus se sentó junto a él en el suelo y automáticamente recibió una taza de chocolate caliente, cerro los ojos para disfrutarla y disfrutar de su pareja la cual estaba entusiasmada abriendo innumerables cantidad de regalos, había muchos que eran sobres con dibujos y tarjetas, ambos eran patrocinadores del orfanato mágico, al cual Harry había decidido llamar Saint Tomas, casi nadie sabía la verdad sobre el nombre, era un pequeño secreto que ambos compartían, siempre recibían muchos dibujos y regalos por parte de los niños.

―Este es el tuyo ― dijo Harry entregándole su regalo al hombre.

Severus lo abrió con cuidado, para el cada regalo de Harry era precioso, incluido el papel que lo envolvía. Supo de inmediato que era un libro, pero quedo en extremo sorprendido cuando se dio cuenta de que estaba escrito a mano, era un diario.

―Hace unos meses me preguntaste como es que me había enamorado de ti...

Severus lo recordaba, se habían encontrado con los Weasley y Minerva por la celebración de la guerra y ellos habían sido horribles, él no esperaba que le afectara como lo hizo, pero no podía dejar de pensar en las palabras que le habían dicho, habían peleado, de hecho, por primera vez en casi tres años de relación se habían ido a dormir sin hablarse, claro que lo habían arreglado a la mañana siguiente, pero había sido muy duro y doloroso para ambos.

―Pensé que si leías mi diario entenderías... ― continuo Harry ― te amo mas que a nada, y se que a veces es difícil ignorar lo que dicen los demás, pero espero esto te sirva de recordatorio...

Los ojos del pocionista brillaron, amaba al joven, era el alma más buena y considerada que alguna vez conoció. Supo que era el momento, beso al joven y saco de su bolsillo la pequeña cajita.

―Tu y yo hemos vivido lo peor del mundo, pero tu has logrado hacer brillar mi mundo, incluso en los momentos más oscuros, digo, con seguridad que eres el amor de mi vida, iluminas cada momento ― Severus vio al joven llorar por sus palabras y por la cajita en su mano que aun no había abierto ― eres aterrador, te lanzas a la vida de una forma en la que creo soy incapaz, pero a tu lado no da miedo vivir, eres mi amigo, mi confidente y quiero estar contigo toda mi vida, incluso la eternidad, te amo Harry. ― tomo aire y abrió la cajita, dejando ver un delicado anillo de compromiso, era una banda que tenia algunos rubies y esmeraldas mescladas con diamantes, era una pieza exquisita ― ¿Me harías el honor de casarte conmigo?

― ¡Si!

Harry dejo unos instantes que el hombre le colocara el anillo antes de lanzarse sobre el para besarlo. Era un beso salado, cargado de lágrimas, también era complicado porque ninguno de los dos podía dejar de sonreír.

―Te amo ― murmuro Harry

―Te amo ― contesto el hombre mientras lo abrazaba. ―feliz navidad...

―Feliz navidad Sev...

La puerta sonó sacándolos a ambos de su burbuja. Harry la miro extrañado, nunca tenían compañía a esa hora, sin embargo, Severus le sonrió y abrió la puerta de las habitaciones dejando pasar a un niño de cabello azul que sonreía feliz.

― ¿Dijo que sí?

Harry lo miro, sorprendió, no imaginaba por que su amado ahijado sabría.

―Si, dijo que si... ― contesto Severus revolviendo el pelo del niño.

―Genial ― exclamo y luego de un pequeño abrazo al director corrió para abrazar a su padrino.

―Feliz navidad tío Harry.

―Feliz navidad... ― contesto con una sonrisa, pero miro curioso entre los dos como esperando una respuesta.

―Tío Sev me pido permiso hace unos meses... ― sonrió Teddy y tomo un regalo con su nombre del árbol ― dijo que lo haría la mañana de navidad, incluso fuimos juntos a elegir el anillo... ― el niño les regalo una brillante sonrisa antes de seguir escarbando entre los regalos.

Harry miro impactado a su ahora prometido, siempre supo que el hombre era mucho más de lo que dejaba ver, pero incluso luego de tres años de relación, aun se sorprendía a veces con las cosas que hacía por él.

―Genial ― exclamo el niño al ver lo que había obtenido.

Harry sonrió, era sin dudas la mejor navidad, tomo la mano de Severus y lo insto a sentarse a su lado para disfrutar de la alegría infantil del niño. Severus lo hijo y beso sus labios suavemente en el proceso.

―Gracias― susurro Harry.

―Feliz navidad ― respondió el mayor abrazando al hombre joven de ojos verdes.

FIN.