Truco o trato Parte I
AtenciĂłn este capĂtulo puede contener algunas escenas con contenido sexual explĂcito. Leer bajo su propia responsabilidad.
Los personajes no me pertenecen son creaciĂłn del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mĂa.
"Hay una chica que me robĂł el corazĂłn y me llama papĂĄ"... -AnĂłnimo.
El prĂncipe se hallaba desde temprano en la cĂĄmara de gravedad entrenando arduamente, se habĂa levantado desde antes de la 4 de la mañana para poder entrenar como deberĂa.
Ese dĂa le tocarĂa revisar el avance que Trunks tenĂa y Ășltimamente el muchacho se habĂa vuelto un vago perezoso que no estaba dando el ancho y todo porque con la llegada de la pubertad, las hormonas se le andaban revolucionando y al ser mitad saiyajin eso lo hacĂa sentirse mĂĄs confuso que a un humano adolescente normal. Adicional a eso la rebeldĂa del mocoso se estaba acentuando, por lo que una paliza le ayudarĂa a recordar el eslabĂłn que era en la cadena alimenticia de ese lugar.
El prĂncipe sonriĂł para sĂ mismo cuando se dio cuenta de que el "crĂo" habĂa dejado de serlo y comenzaba a convertirse en hombre. RecordĂł cĂłmo un dĂa antes, mientras entrenaba sintiĂł el ki del mocoso variar de intensidad, lo que le generĂł intriga asĂ que decidiĂł ir a verlo a su cuarto y al entrar se encontrĂł a su puberto hijo haciendo uso de su mano para darse satisfacciĂłn personal.
El pobre adolescente se puso de mil colores mientras su padre se riĂł de Ă©l antes de decir mordazmente - Vaya, vaya pensĂ© que estabas en peligro vine a ver quĂ© podĂa justificar la variaciĂłn de tu Ki y me encuentro con que solo es que comienzas a tener edad de buscar hembras para fornicar...- El Peli lila mĂĄs que desesperado dijo - Papa no es lo que crees - mientras se subĂa apenado los pantalones, Vegeta muy entretenido en disfrutar molestarlo solo replicĂł - En lugar de perder tiempo comportĂĄndote como un tercera clase con revistas baratas, deberĂas entrenar, eso pasa por juntarse con la sabandija descendiente de Kakaroto - Fue lo que dijo dĂĄndose la vuelta mientras su pobre hijo aliviado lo veĂa retirarse de su cuarto.
Justo cuando estaba por retirarse el prĂncipe se detuvo y le dijo - Por cierto avisarĂ© a tu madre que ya va siendo hora de que te explique el uso de mĂ©todos para que puedas comenzar a fornicar con total seguridad- Fue ese el ĂĄcido comentario del prĂncipe antes de salir.
El pobre Trunks estaba mĂĄs que rojo por la situaciĂłn, suficiente era la vergĂŒenza que habĂa pasado al ser sorprendido en una bastante vergonzosa situaciĂłn por su rĂgido y orgulloso padre, el prĂncipe de los Saiyajines y encima tendrĂa que sufrir la humillaciĂłn de que su madre se enterara.
Al recordarlo ahora Vegeta estaba mĂĄs que divertido, pues la noche anterior despuĂ©s del vergonzoso episodio el adolescente no quiso ni bajar a cenar, pensando que asĂ se librarĂa de la bochornosa escena, no contaba con que su padre era experto en la tortura mental y Ășltimamente con el aburrimiento que traĂa intentarĂa distraerse a costa de su desventurado hijo.
Ese dĂa durante la cena el prĂncipe estaba mĂĄs molesto que de costumbre pues para variar como lo previĂł, su hijo fallĂł miserablemente en la prueba y terminĂł dĂĄndole una brutal paliza para que se obligara a entrenar con mĂĄs ahĂnco.
SaliĂł de sus cavilaciones mientras la ojiazul le ponĂa la cena que olĂa deliciosa en la mesa. Todos, incluidos los padres de Bulma ya estaban ahĂ, el pobre adolescente se sentĂł en la mesa tambiĂ©n, resignado y con la esperanza de que su padre no dijera nada.
La cena pasĂł normal y estaban en plĂĄtica de sobremesa mientras un peli-lila mĂĄs relajado jugaba con su traviesa hermanita menor, cuando de pronto la voz de su padre lo mandĂł directo al quinto infierno.
-Bulma al parecer el crĂo ya necesita que le des las plĂĄticas para evitar el apareamiento, que dijiste que se tenĂa que dar a los adolescentes humanos- soltĂł perversamente. Mientras un pobre Trunks escupĂa y sacaba hasta por la nariz el cafĂ© que habĂa estado tan felizmente degustando minutos antes.
-Vegeta ese no es tema para sobremesa, estĂĄ Bra presente- le regañó Bulma, mientras el Saiyan de raza pura sĂłlo le daba una sonrisa de autosuficiencia antes de decirle -tĂș me dijiste que te avisara para evitar que tenga descendencia tan pronto- fue su simple contestaciĂłn.
-ÂżPapi que es paleamiento?- preguntĂł curiosa Bra quien a sus 6 años ya era una niña bastante preguntona que todo querĂa saber. Antes de que el saiyan pudiera contestar la cientĂfica se le adelantĂł y le dijo - No es nada cielo, no hagas caso de las insensateces que dice tu padre- dĂĄndole una mirada de reproche al saiyan quien le devolvĂa una mirada de fingida inocencia.
Bulma se sentĂa molesta, bien sabĂa que Vegeta lo hacĂa por provocarla, puesto que ahora que Bra habĂa escuchado una palabra nueva no pararĂa hasta que alguien le dijera el significado de esta y conociendo a su "amado" esposo y "abnegado" padre de familia cuando eso pasara, huirĂa de la escena dejĂĄndola con la horrible tarea de buscar un significado decente a la palabra y que evitara que la niña la usara en cada momento como solĂa hacer con las nuevas palabras. ÂĄEse condenado saiyajin se las iba a pagar!
Bunny como siempre emocionada de que su querido nietecito ya fuera todo un hombre le dijo a su esposo - Oh querido esto es emocionante pronto nuestro querido Trunks nos traerĂĄ a muchas lindas muchachas a presentar, Bulmita si quieres yo te ayudo el dĂa que vayas a explicarle a Trunks, tengo anĂ©cdotas divinas de su abuelo que seguramente le servirĂĄn-
El pobre muchacho peli-lila sentĂa su cara arder de lo roja y caliente que estaba por la vergĂŒenza descomunal que le estaban haciendo pasar -Abuelaaa- fue lo Ășnico que alcanzĂł a decir a modo de queja, mientras suplicaba con la mirada a su madre que acabara con el suplicio que estaba pasando y le dieran muerte digna.
Su padre mås que entretenido lo miraba maliciosamente, eso le pasaba por holgazån. De pronto por estar tan enfocado en eso no se dio cuenta cuando una abusada Bra se acercó a él subiéndose en sus piernas.
En los 6 años de vida que llevaba la pequeña y a pesar de ser la favorita de su padre nunca habĂa logrado que este la acompañara a pedir dulces o disfrazarse de algo para Halloween, su festividad favorita.
Lo intentĂł de mil formas distintas pues a pesar de ser aĂșn tan pequeña, habĂa sacado la astucia e inteligencia de sus dos padres asĂ que era una perfecta chantajista.
Aprovechando la distracción de su padre le dijo -Entonces papi este Halloween ¿Te disfrazarås conmigo? - Fue lo que la pequeña manipuladora dijo.
El saiyan que estaba mĂĄs que entretenido escuchando las anĂ©cdotas que los papĂĄs de Bulma le contaban al pobre crĂo quien ya no sabĂa quĂ© hacer y que no querĂa saber esa clase detalles turbios de sus abuelos y solo se hundĂa mĂĄs en su asiento para diversiĂłn de su padre.
Realmente no estaba poniendo atenciĂłn a lo que la pequeña chantajista le platicaba, jamĂĄs bajaba la guardia con ella porque ya sabĂa que era lo que pasarĂa, terminarĂa aceptando algo poco ventajoso o humillante para el prĂncipe de los Saiyajines.
Como cuando lo agarrĂł dormido y le prometiĂł jugar a tomar tĂ© cuando tenĂa 4 años, cuando Ă©l se despertĂł completamente, vio que la pequeña niña habĂa montado toda una mesa de tĂ© con sus muñecas y lo esperaba feliz con un asiento al lado de ella.
Quiso negarse, pero los ojitos de emociĂłn brillaban en la pequeña, por lo que muy a su pesar se supo vencido antes de intentarlo, se resignĂł y se sentĂł majestuosamente a tomar el importante tĂ© que su pequeña le servĂa, para su desgracia fue encontrado en tan humillante escena por la ojiazul quien le sacĂł una foto en tan elegante fiesta del tĂ© y no se cansĂł de chantajearlo de mil formas posibles a lo que el pobre saiyan tuvo que acceder para evitar que las sabandijas de los amigos de su esposa se enteraran de tamaña humillaciĂłn. Desde entonces habĂa aprendido a no bajar la guardia al lado de esa pequeña diabla.
AsĂ que esta vez entretenido en la tragedia de su hijo, no se percatĂł de lo que pasaba pero una vez que se diera cuenta de lo que sucedĂa, jamĂĄs se volverĂa a olvidar bajar la guardia con el demonio con figura angelical y tierna que tenĂa en lugar de hija.
-ÂżEstĂĄs de acuerdo papi? ÂżPodemos cerrar el trato?- decĂa Bra mientras de fondo los abuelos seguĂan avergonzando al pobre de Trunks, antes de que Vegeta pudiera reaccionar y darse cuenta que estaba firmando un trato con el mismĂsimo BelcebĂș hecho niña, escuchĂł que Bulma le preguntaba - entonces Vegeta es un trato yo mañana mismo le darĂ© la plĂĄtica para adolescentes humanos si despuĂ©s le das tĂș la de los Saiyajines- dijo risueña Bulma que compadecĂa a su pobre hijo mayor con la vergĂŒenza descomunal que sus liberales abuelos le estaban haciendo pasar por culpa de su desconsiderado padre. Por lo que decidiĂł vengarse del saiyan de raza pura y por una vez dejarlo probar un poco de su propio chocolate al distraerlo otro poco mĂĄs, en lo que la pequeña diabĂłlica que tenĂa por hija terminaba de cerrar el chantaje que claramente la peli azul desde fuera vio que estaba llevando a cabo.
-Si es un trato Bulma- dijo el saiyan mostrando su sonrisa mĂĄs malvada dejando ver sus colmillos que eran mĂĄs afilados que los de los humanos, mientras le echaba una mirada de profunda diversiĂłn al pobre adolescente que, a partir de ahora se volverĂa un monje ascĂ©tico o tibetano y que jamĂĄs volverĂa a tener la peregrina ocurrencia de hacer cualquier cosa referente a tema sexual en un radio cercano a su padre.
-ÂżEs un trato tambiĂ©n conmigo papi?- decĂa una alegre Bra, quien ya saboreaba el sabor de la victoria
-ajå también contigo- fue lo que su entretenido padre dijo prestando poca atención a la sentencia de muerte que firmó.
- ÂĄGracias papi! - gritĂł una alegre Bra quien le dio un beso a su padre para luego huir de la escena del crimen y empezar a idear el disfraz de ese año. DebĂa ser algo Ă©pico pues aun siendo tan pequeña se daba cuenta perfectamente que esa oportunidad no se le volverĂa a presentar en la vida.
El prĂncipe Saiyajin simplemente no le dio importancia al parloteo de su hija, terminĂł de cenar y se fue alegremente a la habitaciĂłn, pretendĂa dormirse antes de que llegara Bulma y lo amonestara por torturar de esa forma al chico.
Pasaron los dĂas de la semana y justo faltando 3 dĂas para Halloween la pequeña Bra se acercĂł a su padre, que ese dĂa habĂa terminado convenientemente para ella su entrenamiento en forma anticipada.
Con una sonrisa encantadora de esas que desarman a su padre, se sentĂł en las piernas del prĂncipe para comenzar a charlar con Ă©l.
-Papi, papi ya faltan solo 3 dĂas para Halloween- Dijo emocionada mientras su padre le sonreĂa alegremente pensando de que cosa ridĂcula se disfrazarĂa esta vez su pequeño tormento.
-Adivina de que serĂĄ mi disfraz esta vez- dijo emocionada mientras su padre divertido veĂa a su mujer entrar a la cocina. Ăltimamente los vestidos de Bulma lo prendĂan demasiado y a veces terminaba asaltĂĄndola en el laboratorio a media mañana por lo mismo.
-Papi no has dicho nada ÂżDe quĂ© me voy a vestir? Tienes que adivinar- dijo la pequeña en tono de reproche al ver el poco interĂ©s de su progenitor en el tema mientras lo veĂa mirar a su madre
-Amm ÂżDe princesa? - fue lo que Ă©l dijo -Claro que no papi eso es muy soso- dijo la pequeña indignada, ademĂĄs eso ya lo soy en la vida real ÂżCierto? - dijo la adorable chiquilla mientras se cruzaba de brazos y ponĂa la mejor cara de enfado al mĂĄs parecido estilo de su madre.
Por fin el saiyan volteĂł a ver a su retoño y le causĂł gracia como esa adorable niña tan parecida a la mujer que le hacĂa perder la cabeza lo miraba retĂĄndolo, enojada.
-No sĂ© de quĂ© se te ocurriĂł esta vez, Bra, ya dĂmelo- DemandĂł divertido su padre.
-Me vestirĂ© de campanita- Dijo mĂĄs que emocionada - ÂżTe gusta la idea papi? - dijo encantadora la pequeña, mientras su padre nuevamente estaba mĂĄs que ocupado viendo alegre, el fabuloso cuerpo de su mujer mientas estĂĄ se movĂa por la cocina.
-AjĂĄ- fue todo lo que el saiyan contestĂł -Que bueno papĂĄ, porque tenemos cita para medirnos los trajes en un rato mĂĄs, mamĂĄ confirmĂł ya con el modisto-
Fue lo que alegre Bra dijo y justo en ese instante obtuvo la atenciĂłn inmediata de su padre a quien la Ășltima frase dicha por su hija le habĂa causado escalofrĂos.
-ÂżModisto? ÂżCita? ÂżTenemos? - Fue lo que el saiyan confuso preguntĂł pues esa frase habĂa retumbado en su cabeza haciĂ©ndolo entender que algo estaba pasando y podĂa no ser de su agrado.
-Cita para nosotros papi, recuerda que este año te disfrazarĂĄs conmigo, yo serĂ© campanita y tĂș Peter Pan- fue lo que su dulce y encantadora hija comentĂł dejĂĄndole frĂo.
-Bra no pienso vestirme de nada, dile a tu madre que se disfrace contigo a ella le encanta hacer ese tipo de ridiculeces, el prĂncipe de los Saiyajines no harĂĄ semejante tonterĂa- dijo enojado levantĂĄndose, a punto de huir.
-Papi lo prometiste- dijo mås que enojada la pequeña.
-No recuerdo que haya hecho semejante promesa- contestĂł divertido el saiyan a quien le entretenĂa ese tipo de altercados con la menor de sus crĂos.
Por primera vez vio su propia vena de maldad reflejada en el rostro angelical de su pequeña, quien muy al estilo del PrĂncipe de los saiyajines sonrĂo maliciosamente mostrando sus afilados caninos y mientras le contestaba triunfal.
-Alto ahà papi, Bra no miente- y sacaba la pequeña videograbadora de bolsillo y reprodujo el épico momento:
-Entonces papi ÂżTe disfrazarĂĄs conmigo? - Se veĂa a la pequeña Bra decir mientras el saiyan sin prestar atenciĂłn asentĂa con la cabeza, pues seguĂa entretenido con el bochorno de su hijo.
-Ok papi entonces buscarĂ© que nos pondremos para disfrazarnos a juego, yo escogerĂ© para los dos ÂżSĂ? ÂżEstĂĄs de acuerdo papi? ÂżPodemos cerrar el trato? -volvĂa a decir el diablillo en forma de niña mientras su padre seguĂa asintiendo distraĂdo sin prestar atenciĂłn.
Y justo en ese momento Bulma le preguntaba del trato con el chico Ă©l dijo que si y la pilluela que tenĂa por hija aprovechĂł para decir lo mismo y el distraĂdo aceptĂł.
-Un trato es un trato papi, siempre has dicho que el prĂncipe de los Saiyajines cumple su palabra- dijo enojada la niña, mientras inflaba los cachetes haciendo un puchero asĂ.
Bulma mĂĄs que entretenida veĂa a lo lejos la cara de horror y pĂĄnico que se reflejaba en su amadĂsimo Saiyajin, mientras trataba por todos los medios el evitar soltar la carcajada ante la cara de espanto del guerrero.
De repente sin decir nada mĂĄs, lo vio pararse y salir huyendo prĂĄcticamente de la situaciĂłn, Bra estaba desolada pues de verdad querĂa vestirse con su papĂĄ, pero tal como iba el asunto no lo creĂa posible.
ComenzĂł a llorar y Bulma se acercĂł a su pequeña. - Ya no llores cariño, tĂș padre aceptarĂĄ, dio su palabra. Ahora solo tiene que asimilarlo- le dijo cariñosamente a su hermosa hija mientras le limpiaba las lĂĄgrimas.
MĂĄs tarde lo hallĂł sin entrenar ni hacer nada mĂĄs que mirar el vacĂo en la cĂĄmara de gravedad. Se veĂa afligido, nunca lo habĂa visto tan preocupado, ni cuando pasĂł lo de cell o majin boo. Definitivamente el PrĂncipe de los saiyajines estaba aprendiendo lo problemĂĄtico que era tener una hija.
Se acercó a él y antes de que pudiera reaccionar le dio un delicado y seductor beso.
HabĂa cerrado con seguro la cĂĄmara por dentro para evitar que alguien entrara.
Sin darle tiempo a pensar comenzó a besarlo muy pasionalmente, introduciendo su sensual lengua en la boca de su esposo quien sin poderlo evitar soltó un ruido mitad gruñido mitad gemido pues no se esperó ese asalto de su esposa.
Bulma se quitĂł de un movimiento la ropa quedando solamente en lencerĂa mientras su esposo que no esperaba nada de esto se quedĂł sin aliento sonrojado mientras comenzaba a recorrerla con la mirada lujuriosamente.
Si su hija era un demonio su esposa era un sĂșcubo. Siempre lograba hacer que Ă©l aceptara algĂșn trato mientras lo seducĂa, para Ă©l esto era jugar sucio puesto que ante la hermosa sensualidad de la mujer no habĂa defensa alguna que lo librara y en ese momento su cabeza no tenĂa cabida para el raciocinio su lado animal estaba presente.
Mientras sentĂa el suave calor de la intimidad de su esposa envolverlo, solo escuchaba fragmentos de lo que ella le decĂa.
-PrĂncipe se lo prometiste, estĂĄ muy emocionada- y a pesar de que no le importaba de que hablaban, cuando momentos despuĂ©s escuchĂł la palabra disfraz, un poco de cordura llegĂł a Ă©l -No me voy a disfrazar de nada - fue su escueta respuesta, el solo querĂa seguir disfrutando de las delicias que su esposa le ofrecĂa.
De un momento a otro, vio que ella se separó de él, sintiendo de repente cómo lo alejaban de su presa favorita, y de la calidez del sexo de su mujer.
Ella mĂĄs que indignada comenzĂł a recoger su ropa mientras le decĂa -Si piensas quebrar tu palabra entonces no te atrevas a buscarme porque no volveremos a tener intimidad, te desconozco Vegeta- decĂa molesta la peli azul.
El saiyan se dio cuenta de que la situaciĂłn era grave y que la cientĂfica podrĂa cumplir realmente esa amenaza, pues cuando se enfadaba con Ă©l su mujer le daba miedo, era tan vengativa que lo castigaba donde mĂĄs le dolĂa, cerrando la cĂĄmara de gravedad o sin permitirle tocarla y a veces obligĂĄndolo a dormir separado de ella.
Sin alternativa y resignado, se acercĂł a su esposa y volviendo a desnudarla mientras la abrazaba y pegaba nuevamente a su fornido pecho, le dijo en forma resignada - Bien, lo harĂ© mujer- Ella sonriĂł mientras le daba otro sensual beso y comenzaba a manipular juguetonamente su virilidad - Âżlo prometes prĂncipe? - decĂa seductora la peliazul, logrando que un sonrojado saiyan dijera, mientras gemidos entrecortados salĂa de su boca, producto de las hĂĄbiles manos de su esposa -mu... mujer vulgar...- y fue lo Ășltimo que dijeron en varias horas puesto que Ă©l pensaba reclamar su premio por dejarse manipular por las chantajistas de su hija y de su esposa.
Afortunadamente hacĂa años que la cĂĄmara de gravedad, como los laboratorios y la propia recĂĄmara de ellos eran a prueba de sonido puesto que esa tarde fue un maratĂłn lascivo de sexo, que le permitirĂa al saiyan soportar la humillaciĂłn futura a manos de su endemoniada hija.
Al dĂa siguiente ya con un plan en mente el prĂncipe saliĂł a buscar a su eterno rival. Cuando llegĂł lo hallĂł entrenando con Piccoro en lugar de arar el campo. Lo pensĂł toda la noche y decidiĂł que, si Ă©l serĂa humillado se llevarĂa a cuantos pudiera con Ă©l.
-Kakaroto, Piccoro- Fue lo que dijo el prĂncipe al llegar con ellos.
Ese dĂa por la mañana se habĂa sentado a negociar con su "adorable" hija. QuiĂ©n lo dirĂa, que una pequeña de tan solo 6 años se sentarĂa a negociar con Ă©l prĂncipe de los saiyajines, al mĂĄs puro estilo gĂĄnster Italiano. Sentada en la mesa del comedor con su madre y sus abuelos de testigos, asĂ como video grabando todo y con Tama sentado en su regazo siendo acariciado por la pequeña, imitando una versiĂłn femenina e infantil de "El Padrino". De pronto el prĂncipe sintiĂł que estaba cayendo en una trampa mortal
-Bien papi negociemos- dijo su angelical hija, mientras un escalofrĂo recorrĂa entero al saiyan. No sabĂa en quĂ© momento su inocente y adorable pequeña se habĂa transformado en ese frĂo y calculador ser y ÂĄSĂłlo tenĂa 6 años! Ni siquiera Freezer le habĂa generado tanto recelo como lo sentĂa ahora, tenĂa la firme corazonada de que no importaba como, Ă©l terminarĂa siendo el perdedor de esa negociaciĂłn. No querĂa ni pensar que le depararĂa el futuro cuando esa pequeña manipuladora fuera adolescente.
Al menos antes de llegar a hablar con su hija, habĂa acordado con Bulma que si accedĂa le prometĂa hacer mejoras a los niveles de dificultad de su preciada cĂĄmara de gravedad ademĂĄs de un fin de semana solos en una isla desierta.
Con esos incentivos estaba mĂĄs que feliz de someterse a la tortura que vendrĂa, aunque claro como buen prĂncipe se llevarĂa a cuantos pudiera con Ă©l a la tumba.
-Bien Bra acepto disfrazarme con algunas condiciones- dijo el saiyan
-Te escucho papi- dijo en tono escalofriantemente dulce su retoño.
-Me disfrazarĂ©, pero no serĂĄ de ese duende verde llamado Peter Pan, sino de Lobo feroz y tĂș puedes ir de Caperucita Roja- dijo el saiyan cruzĂĄndose los brazos.
-AdemĂĄs no saldremos a pedir dulces â decĂa mientras le sonreĂa malvadamente.
La cara de Bra cambio a enojo y justo cuando ya iba a protestar su padre siguiĂł- No he terminado mocosa, he dicho que no saldremos a pedir dulces y es la verdad no me rebajare a convivir con todos los insectos que tenemos por vecinos, a cambio pueden construir una villa adentro del jardĂn e invitar algunas de las sabandijas como la familia de Kakaroto, y Gohan y la de la tostadora y el enano- Dijo El saiyan.
La cara de la pequeña semisaiyan cambiĂł a alegrĂa pura al pensar que podrĂan tener su propia fiesta de Halloween y que su papĂĄ, aunque sea dentro de la corporaciĂłn la acompañarĂa.
-ÂżPuede venir el tĂo Yamsha tambiĂ©n? - preguntĂł la pequeña, quien no sabĂa de la rivalidad y odio enconado entre su padre y su tĂo como ella le llamaba. Con ella el lobo del desierto se portaba siempre genial.
-No y no estĂĄ en discusiĂłn o este trato se disuelve- dijo mĂĄs que serio su padre.
Bra ya iba aprendiendo los lĂmites a presionar con su regio padre y por el tono y la cara de enojo que hizo, entendiĂł que serĂa un lĂmite infranqueable.
-A cambio tendrås mås amigos de tu madre disfrazados, entonces ¿Es un trato? - Soltó su padre con una malévola sonrisa en su cara mientras la pequeña imitando su misma expresión, estrechó con su delicada manita la fuerte y firme mano de su padre cerrando asà los términos del acuerdo que condenaban a mås pobres almas para el entretenimiento de la infante.
Ahora mientras estaba frente a Piccoro y Kakaroto , disfrutaba con muchĂsima anticipaciĂłn la humillaciĂłn a la que someterĂa a su rival...
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Que tendrĂĄ pensado hacer el PrĂncipe saiyajin?? đ€đ€đ€