Truco o trato Saiyajin

Summary

Especial de Halloween 🎃 De dragón Ball 🐉 Two shots. Bra decide que ya es tiempo de que su padre celebre con ella Halloween. Que tan difícil puede ser que el príncipe saiyajin acepte? No se admiten adaptaciones ni plagios a este fic. Registro Safecreative: 2011015770954

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2
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n/a
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18+

Truco o trato Parte I

AtenciĂłn este capĂ­tulo puede contener algunas escenas con contenido sexual explĂ­cito. Leer bajo su propia responsabilidad.


Los personajes no me pertenecen son creaciĂłn del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mĂ­a.


"Hay una chica que me robĂł el corazĂłn y me llama papĂĄ"... -AnĂłnimo.


El príncipe se hallaba desde temprano en la cåmara de gravedad entrenando arduamente, se había levantado desde antes de la 4 de la mañana para poder entrenar como debería.


Ese dĂ­a le tocarĂ­a revisar el avance que Trunks tenĂ­a y Ășltimamente el muchacho se habĂ­a vuelto un vago perezoso que no estaba dando el ancho y todo porque con la llegada de la pubertad, las hormonas se le andaban revolucionando y al ser mitad saiyajin eso lo hacĂ­a sentirse mĂĄs confuso que a un humano adolescente normal. Adicional a eso la rebeldĂ­a del mocoso se estaba acentuando, por lo que una paliza le ayudarĂ­a a recordar el eslabĂłn que era en la cadena alimenticia de ese lugar.


El prĂ­ncipe sonriĂł para sĂ­ mismo cuando se dio cuenta de que el "crĂ­o" habĂ­a dejado de serlo y comenzaba a convertirse en hombre. RecordĂł cĂłmo un dĂ­a antes, mientras entrenaba sintiĂł el ki del mocoso variar de intensidad, lo que le generĂł intriga asĂ­ que decidiĂł ir a verlo a su cuarto y al entrar se encontrĂł a su puberto hijo haciendo uso de su mano para darse satisfacciĂłn personal.


El pobre adolescente se puso de mil colores mientras su padre se rió de él antes de decir mordazmente - Vaya, vaya pensé que estabas en peligro vine a ver qué podía justificar la variación de tu Ki y me encuentro con que solo es que comienzas a tener edad de buscar hembras para fornicar...- El Peli lila mås que desesperado dijo - Papa no es lo que crees - mientras se subía apenado los pantalones, Vegeta muy entretenido en disfrutar molestarlo solo replicó - En lugar de perder tiempo comportåndote como un tercera clase con revistas baratas, deberías entrenar, eso pasa por juntarse con la sabandija descendiente de Kakaroto - Fue lo que dijo dåndose la vuelta mientras su pobre hijo aliviado lo veía retirarse de su cuarto.


Justo cuando estaba por retirarse el príncipe se detuvo y le dijo - Por cierto avisaré a tu madre que ya va siendo hora de que te explique el uso de métodos para que puedas comenzar a fornicar con total seguridad- Fue ese el åcido comentario del príncipe antes de salir.


El pobre Trunks estaba mĂĄs que rojo por la situaciĂłn, suficiente era la vergĂŒenza que habĂ­a pasado al ser sorprendido en una bastante vergonzosa situaciĂłn por su rĂ­gido y orgulloso padre, el prĂ­ncipe de los Saiyajines y encima tendrĂ­a que sufrir la humillaciĂłn de que su madre se enterara.


Al recordarlo ahora Vegeta estaba mĂĄs que divertido, pues la noche anterior despuĂ©s del vergonzoso episodio el adolescente no quiso ni bajar a cenar, pensando que asĂ­ se librarĂ­a de la bochornosa escena, no contaba con que su padre era experto en la tortura mental y Ășltimamente con el aburrimiento que traĂ­a intentarĂ­a distraerse a costa de su desventurado hijo.


Ese dĂ­a durante la cena el prĂ­ncipe estaba mĂĄs molesto que de costumbre pues para variar como lo previĂł, su hijo fallĂł miserablemente en la prueba y terminĂł dĂĄndole una brutal paliza para que se obligara a entrenar con mĂĄs ahĂ­nco.


Salió de sus cavilaciones mientras la ojiazul le ponía la cena que olía deliciosa en la mesa. Todos, incluidos los padres de Bulma ya estaban ahí, el pobre adolescente se sentó en la mesa también, resignado y con la esperanza de que su padre no dijera nada.


La cena pasĂł normal y estaban en plĂĄtica de sobremesa mientras un peli-lila mĂĄs relajado jugaba con su traviesa hermanita menor, cuando de pronto la voz de su padre lo mandĂł directo al quinto infierno.


-Bulma al parecer el crío ya necesita que le des las plåticas para evitar el apareamiento, que dijiste que se tenía que dar a los adolescentes humanos- soltó perversamente. Mientras un pobre Trunks escupía y sacaba hasta por la nariz el café que había estado tan felizmente degustando minutos antes.


-Vegeta ese no es tema para sobremesa, estĂĄ Bra presente- le regañó Bulma, mientras el Saiyan de raza pura sĂłlo le daba una sonrisa de autosuficiencia antes de decirle -tĂș me dijiste que te avisara para evitar que tenga descendencia tan pronto- fue su simple contestaciĂłn.


-¿Papi que es paleamiento?- preguntó curiosa Bra quien a sus 6 años ya era una niña bastante preguntona que todo quería saber. Antes de que el saiyan pudiera contestar la científica se le adelantó y le dijo - No es nada cielo, no hagas caso de las insensateces que dice tu padre- dåndole una mirada de reproche al saiyan quien le devolvía una mirada de fingida inocencia.


Bulma se sentía molesta, bien sabía que Vegeta lo hacía por provocarla, puesto que ahora que Bra había escuchado una palabra nueva no pararía hasta que alguien le dijera el significado de esta y conociendo a su "amado" esposo y "abnegado" padre de familia cuando eso pasara, huiría de la escena dejåndola con la horrible tarea de buscar un significado decente a la palabra y que evitara que la niña la usara en cada momento como solía hacer con las nuevas palabras. ¥Ese condenado saiyajin se las iba a pagar!


Bunny como siempre emocionada de que su querido nietecito ya fuera todo un hombre le dijo a su esposo - Oh querido esto es emocionante pronto nuestro querido Trunks nos traerå a muchas lindas muchachas a presentar, Bulmita si quieres yo te ayudo el día que vayas a explicarle a Trunks, tengo anécdotas divinas de su abuelo que seguramente le servirån-


El pobre muchacho peli-lila sentĂ­a su cara arder de lo roja y caliente que estaba por la vergĂŒenza descomunal que le estaban haciendo pasar -Abuelaaa- fue lo Ășnico que alcanzĂł a decir a modo de queja, mientras suplicaba con la mirada a su madre que acabara con el suplicio que estaba pasando y le dieran muerte digna.


Su padre mås que entretenido lo miraba maliciosamente, eso le pasaba por holgazån. De pronto por estar tan enfocado en eso no se dio cuenta cuando una abusada Bra se acercó a él subiéndose en sus piernas.


En los 6 años de vida que llevaba la pequeña y a pesar de ser la favorita de su padre nunca había logrado que este la acompañara a pedir dulces o disfrazarse de algo para Halloween, su festividad favorita.


Lo intentĂł de mil formas distintas pues a pesar de ser aĂșn tan pequeña, habĂ­a sacado la astucia e inteligencia de sus dos padres asĂ­ que era una perfecta chantajista.


Aprovechando la distracción de su padre le dijo -Entonces papi este Halloween ¿Te disfrazarås conmigo? - Fue lo que la pequeña manipuladora dijo.


El saiyan que estaba mås que entretenido escuchando las anécdotas que los papås de Bulma le contaban al pobre crío quien ya no sabía qué hacer y que no quería saber esa clase detalles turbios de sus abuelos y solo se hundía mås en su asiento para diversión de su padre.


Realmente no estaba poniendo atención a lo que la pequeña chantajista le platicaba, jamås bajaba la guardia con ella porque ya sabía que era lo que pasaría, terminaría aceptando algo poco ventajoso o humillante para el príncipe de los Saiyajines.

Como cuando lo agarró dormido y le prometió jugar a tomar té cuando tenía 4 años, cuando él se despertó completamente, vio que la pequeña niña había montado toda una mesa de té con sus muñecas y lo esperaba feliz con un asiento al lado de ella.


Quiso negarse, pero los ojitos de emoción brillaban en la pequeña, por lo que muy a su pesar se supo vencido antes de intentarlo, se resignó y se sentó majestuosamente a tomar el importante té que su pequeña le servía, para su desgracia fue encontrado en tan humillante escena por la ojiazul quien le sacó una foto en tan elegante fiesta del té y no se cansó de chantajearlo de mil formas posibles a lo que el pobre saiyan tuvo que acceder para evitar que las sabandijas de los amigos de su esposa se enteraran de tamaña humillación. Desde entonces había aprendido a no bajar la guardia al lado de esa pequeña diabla.


AsĂ­ que esta vez entretenido en la tragedia de su hijo, no se percatĂł de lo que pasaba pero una vez que se diera cuenta de lo que sucedĂ­a, jamĂĄs se volverĂ­a a olvidar bajar la guardia con el demonio con figura angelical y tierna que tenĂ­a en lugar de hija.


-ÂżEstĂĄs de acuerdo papi? ÂżPodemos cerrar el trato?- decĂ­a Bra mientras de fondo los abuelos seguĂ­an avergonzando al pobre de Trunks, antes de que Vegeta pudiera reaccionar y darse cuenta que estaba firmando un trato con el mismĂ­simo BelcebĂș hecho niña, escuchĂł que Bulma le preguntaba - entonces Vegeta es un trato yo mañana mismo le darĂ© la plĂĄtica para adolescentes humanos si despuĂ©s le das tĂș la de los Saiyajines- dijo risueña Bulma que compadecĂ­a a su pobre hijo mayor con la vergĂŒenza descomunal que sus liberales abuelos le estaban haciendo pasar por culpa de su desconsiderado padre. Por lo que decidiĂł vengarse del saiyan de raza pura y por una vez dejarlo probar un poco de su propio chocolate al distraerlo otro poco mĂĄs, en lo que la pequeña diabĂłlica que tenĂ­a por hija terminaba de cerrar el chantaje que claramente la peli azul desde fuera vio que estaba llevando a cabo.


-Si es un trato Bulma- dijo el saiyan mostrando su sonrisa mås malvada dejando ver sus colmillos que eran mås afilados que los de los humanos, mientras le echaba una mirada de profunda diversión al pobre adolescente que, a partir de ahora se volvería un monje ascético o tibetano y que jamås volvería a tener la peregrina ocurrencia de hacer cualquier cosa referente a tema sexual en un radio cercano a su padre.


-¿Es un trato también conmigo papi?- decía una alegre Bra, quien ya saboreaba el sabor de la victoria


-ajå también contigo- fue lo que su entretenido padre dijo prestando poca atención a la sentencia de muerte que firmó.


- ¥Gracias papi! - gritó una alegre Bra quien le dio un beso a su padre para luego huir de la escena del crimen y empezar a idear el disfraz de ese año. Debía ser algo épico pues aun siendo tan pequeña se daba cuenta perfectamente que esa oportunidad no se le volvería a presentar en la vida.


El prĂ­ncipe Saiyajin simplemente no le dio importancia al parloteo de su hija, terminĂł de cenar y se fue alegremente a la habitaciĂłn, pretendĂ­a dormirse antes de que llegara Bulma y lo amonestara por torturar de esa forma al chico.


Pasaron los días de la semana y justo faltando 3 días para Halloween la pequeña Bra se acercó a su padre, que ese día había terminado convenientemente para ella su entrenamiento en forma anticipada.


Con una sonrisa encantadora de esas que desarman a su padre, se sentó en las piernas del príncipe para comenzar a charlar con él.

-Papi, papi ya faltan solo 3 días para Halloween- Dijo emocionada mientras su padre le sonreía alegremente pensando de que cosa ridícula se disfrazaría esta vez su pequeño tormento.


-Adivina de que serĂĄ mi disfraz esta vez- dijo emocionada mientras su padre divertido veĂ­a a su mujer entrar a la cocina. Últimamente los vestidos de Bulma lo prendĂ­an demasiado y a veces terminaba asaltĂĄndola en el laboratorio a media mañana por lo mismo.


-Papi no has dicho nada ¿De qué me voy a vestir? Tienes que adivinar- dijo la pequeña en tono de reproche al ver el poco interés de su progenitor en el tema mientras lo veía mirar a su madre


-Amm ¿De princesa? - fue lo que él dijo -Claro que no papi eso es muy soso- dijo la pequeña indignada, ademås eso ya lo soy en la vida real ¿Cierto? - dijo la adorable chiquilla mientras se cruzaba de brazos y ponía la mejor cara de enfado al mås parecido estilo de su madre.


Por fin el saiyan volteó a ver a su retoño y le causó gracia como esa adorable niña tan parecida a la mujer que le hacía perder la cabeza lo miraba retåndolo, enojada.


-No sé de qué se te ocurrió esta vez, Bra, ya dímelo- Demandó divertido su padre.


-Me vestiré de campanita- Dijo mås que emocionada - ¿Te gusta la idea papi? - dijo encantadora la pequeña, mientras su padre nuevamente estaba mås que ocupado viendo alegre, el fabuloso cuerpo de su mujer mientas estå se movía por la cocina.


-AjĂĄ- fue todo lo que el saiyan contestĂł -Que bueno papĂĄ, porque tenemos cita para medirnos los trajes en un rato mĂĄs, mamĂĄ confirmĂł ya con el modisto-

Fue lo que alegre Bra dijo y justo en ese instante obtuvo la atenciĂłn inmediata de su padre a quien la Ășltima frase dicha por su hija le habĂ­a causado escalofrĂ­os.


-¿Modisto? ¿Cita? ¿Tenemos? - Fue lo que el saiyan confuso preguntó pues esa frase había retumbado en su cabeza haciéndolo entender que algo estaba pasando y podía no ser de su agrado.


-Cita para nosotros papi, recuerda que este año te disfrazarĂĄs conmigo, yo serĂ© campanita y tĂș Peter Pan- fue lo que su dulce y encantadora hija comentĂł dejĂĄndole frĂ­o.


-Bra no pienso vestirme de nada, dile a tu madre que se disfrace contigo a ella le encanta hacer ese tipo de ridiculeces, el prĂ­ncipe de los Saiyajines no harĂĄ semejante tonterĂ­a- dijo enojado levantĂĄndose, a punto de huir.


-Papi lo prometiste- dijo mås que enojada la pequeña.


-No recuerdo que haya hecho semejante promesa- contestĂł divertido el saiyan a quien le entretenĂ­a ese tipo de altercados con la menor de sus crĂ­os.


Por primera vez vio su propia vena de maldad reflejada en el rostro angelical de su pequeña, quien muy al estilo del Príncipe de los saiyajines sonrío maliciosamente mostrando sus afilados caninos y mientras le contestaba triunfal.

-Alto ahí papi, Bra no miente- y sacaba la pequeña videograbadora de bolsillo y reprodujo el épico momento:


-Entonces papi ¿Te disfrazarås conmigo? - Se veía a la pequeña Bra decir mientras el saiyan sin prestar atención asentía con la cabeza, pues seguía entretenido con el bochorno de su hijo.


-Ok papi entonces buscaré que nos pondremos para disfrazarnos a juego, yo escogeré para los dos ¿Sí? ¿Estås de acuerdo papi? ¿Podemos cerrar el trato? -volvía a decir el diablillo en forma de niña mientras su padre seguía asintiendo distraído sin prestar atención.


Y justo en ese momento Bulma le preguntaba del trato con el chico él dijo que si y la pilluela que tenía por hija aprovechó para decir lo mismo y el distraído aceptó.


-Un trato es un trato papi, siempre has dicho que el príncipe de los Saiyajines cumple su palabra- dijo enojada la niña, mientras inflaba los cachetes haciendo un puchero así.


Bulma mĂĄs que entretenida veĂ­a a lo lejos la cara de horror y pĂĄnico que se reflejaba en su amadĂ­simo Saiyajin, mientras trataba por todos los medios el evitar soltar la carcajada ante la cara de espanto del guerrero.


De repente sin decir nada mĂĄs, lo vio pararse y salir huyendo prĂĄcticamente de la situaciĂłn, Bra estaba desolada pues de verdad querĂ­a vestirse con su papĂĄ, pero tal como iba el asunto no lo creĂ­a posible.


ComenzĂł a llorar y Bulma se acercĂł a su pequeña. - Ya no llores cariño, tĂș padre aceptarĂĄ, dio su palabra. Ahora solo tiene que asimilarlo- le dijo cariñosamente a su hermosa hija mientras le limpiaba las lĂĄgrimas.


MĂĄs tarde lo hallĂł sin entrenar ni hacer nada mĂĄs que mirar el vacĂ­o en la cĂĄmara de gravedad. Se veĂ­a afligido, nunca lo habĂ­a visto tan preocupado, ni cuando pasĂł lo de cell o majin boo. Definitivamente el PrĂ­ncipe de los saiyajines estaba aprendiendo lo problemĂĄtico que era tener una hija.


Se acercó a él y antes de que pudiera reaccionar le dio un delicado y seductor beso.

HabĂ­a cerrado con seguro la cĂĄmara por dentro para evitar que alguien entrara.


Sin darle tiempo a pensar comenzó a besarlo muy pasionalmente, introduciendo su sensual lengua en la boca de su esposo quien sin poderlo evitar soltó un ruido mitad gruñido mitad gemido pues no se esperó ese asalto de su esposa.


Bulma se quitĂł de un movimiento la ropa quedando solamente en lencerĂ­a mientras su esposo que no esperaba nada de esto se quedĂł sin aliento sonrojado mientras comenzaba a recorrerla con la mirada lujuriosamente.


Si su hija era un demonio su esposa era un sĂșcubo. Siempre lograba hacer que Ă©l aceptara algĂșn trato mientras lo seducĂ­a, para Ă©l esto era jugar sucio puesto que ante la hermosa sensualidad de la mujer no habĂ­a defensa alguna que lo librara y en ese momento su cabeza no tenĂ­a cabida para el raciocinio su lado animal estaba presente.


Mientras sentĂ­a el suave calor de la intimidad de su esposa envolverlo, solo escuchaba fragmentos de lo que ella le decĂ­a.

-Príncipe se lo prometiste, estå muy emocionada- y a pesar de que no le importaba de que hablaban, cuando momentos después escuchó la palabra disfraz, un poco de cordura llegó a él -No me voy a disfrazar de nada - fue su escueta respuesta, el solo quería seguir disfrutando de las delicias que su esposa le ofrecía.


De un momento a otro, vio que ella se separó de él, sintiendo de repente cómo lo alejaban de su presa favorita, y de la calidez del sexo de su mujer.


Ella mĂĄs que indignada comenzĂł a recoger su ropa mientras le decĂ­a -Si piensas quebrar tu palabra entonces no te atrevas a buscarme porque no volveremos a tener intimidad, te desconozco Vegeta- decĂ­a molesta la peli azul.


El saiyan se dio cuenta de que la situación era grave y que la científica podría cumplir realmente esa amenaza, pues cuando se enfadaba con él su mujer le daba miedo, era tan vengativa que lo castigaba donde mås le dolía, cerrando la cåmara de gravedad o sin permitirle tocarla y a veces obligåndolo a dormir separado de ella.


Sin alternativa y resignado, se acercĂł a su esposa y volviendo a desnudarla mientras la abrazaba y pegaba nuevamente a su fornido pecho, le dijo en forma resignada - Bien, lo harĂ© mujer- Ella sonriĂł mientras le daba otro sensual beso y comenzaba a manipular juguetonamente su virilidad - Âżlo prometes prĂ­ncipe? - decĂ­a seductora la peliazul, logrando que un sonrojado saiyan dijera, mientras gemidos entrecortados salĂ­a de su boca, producto de las hĂĄbiles manos de su esposa -mu... mujer vulgar...- y fue lo Ășltimo que dijeron en varias horas puesto que Ă©l pensaba reclamar su premio por dejarse manipular por las chantajistas de su hija y de su esposa.


Afortunadamente hacía años que la cåmara de gravedad, como los laboratorios y la propia recåmara de ellos eran a prueba de sonido puesto que esa tarde fue un maratón lascivo de sexo, que le permitiría al saiyan soportar la humillación futura a manos de su endemoniada hija.


Al día siguiente ya con un plan en mente el príncipe salió a buscar a su eterno rival. Cuando llegó lo halló entrenando con Piccoro en lugar de arar el campo. Lo pensó toda la noche y decidió que, si él sería humillado se llevaría a cuantos pudiera con él.


-Kakaroto, Piccoro- Fue lo que dijo el prĂ­ncipe al llegar con ellos.


Ese día por la mañana se había sentado a negociar con su "adorable" hija. Quién lo diría, que una pequeña de tan solo 6 años se sentaría a negociar con él príncipe de los saiyajines, al mås puro estilo gånster Italiano. Sentada en la mesa del comedor con su madre y sus abuelos de testigos, así como video grabando todo y con Tama sentado en su regazo siendo acariciado por la pequeña, imitando una versión femenina e infantil de "El Padrino". De pronto el príncipe sintió que estaba cayendo en una trampa mortal


-Bien papi negociemos- dijo su angelical hija, mientras un escalofrío recorría entero al saiyan. No sabía en qué momento su inocente y adorable pequeña se había transformado en ese frío y calculador ser y ¥Sólo tenía 6 años! Ni siquiera Freezer le había generado tanto recelo como lo sentía ahora, tenía la firme corazonada de que no importaba como, él terminaría siendo el perdedor de esa negociación. No quería ni pensar que le depararía el futuro cuando esa pequeña manipuladora fuera adolescente.


Al menos antes de llegar a hablar con su hija, habĂ­a acordado con Bulma que si accedĂ­a le prometĂ­a hacer mejoras a los niveles de dificultad de su preciada cĂĄmara de gravedad ademĂĄs de un fin de semana solos en una isla desierta.


Con esos incentivos estaba mås que feliz de someterse a la tortura que vendría, aunque claro como buen príncipe se llevaría a cuantos pudiera con él a la tumba.


-Bien Bra acepto disfrazarme con algunas condiciones- dijo el saiyan


-Te escucho papi- dijo en tono escalofriantemente dulce su retoño.


-Me disfrazarĂ©, pero no serĂĄ de ese duende verde llamado Peter Pan, sino de Lobo feroz y tĂș puedes ir de Caperucita Roja- dijo el saiyan cruzĂĄndose los brazos.

-Además no saldremos a pedir dulces – decía mientras le sonreía malvadamente.


La cara de Bra cambio a enojo y justo cuando ya iba a protestar su padre siguiĂł- No he terminado mocosa, he dicho que no saldremos a pedir dulces y es la verdad no me rebajare a convivir con todos los insectos que tenemos por vecinos, a cambio pueden construir una villa adentro del jardĂ­n e invitar algunas de las sabandijas como la familia de Kakaroto, y Gohan y la de la tostadora y el enano- Dijo El saiyan.


La cara de la pequeña semisaiyan cambió a alegría pura al pensar que podrían tener su propia fiesta de Halloween y que su papå, aunque sea dentro de la corporación la acompañaría.


-¿Puede venir el tío Yamsha también? - preguntó la pequeña, quien no sabía de la rivalidad y odio enconado entre su padre y su tío como ella le llamaba. Con ella el lobo del desierto se portaba siempre genial.


-No y no estĂĄ en discusiĂłn o este trato se disuelve- dijo mĂĄs que serio su padre.


Bra ya iba aprendiendo los lĂ­mites a presionar con su regio padre y por el tono y la cara de enojo que hizo, entendiĂł que serĂ­a un lĂ­mite infranqueable.


-A cambio tendrås mås amigos de tu madre disfrazados, entonces ¿Es un trato? - Soltó su padre con una malévola sonrisa en su cara mientras la pequeña imitando su misma expresión, estrechó con su delicada manita la fuerte y firme mano de su padre cerrando así los términos del acuerdo que condenaban a mås pobres almas para el entretenimiento de la infante.


Ahora mientras estaba frente a Piccoro y Kakaroto , disfrutaba con muchĂ­sima anticipaciĂłn la humillaciĂłn a la que someterĂ­a a su rival...


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Que tendrĂĄ pensado hacer el PrĂ­ncipe saiyajin?? đŸ€”đŸ€”đŸ€”