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Nubes grises cubren por completo el cielo. El aroma a tierra húmeda se percibe en todos lados, algo normal después de llover, pero raro estando en plena primavera y faltando para esta misma...
Ubicada en una zona campestre, lejos del bullicio de la ciudad, oculta entre grandes y extensos arboles se eleva una gran morada, un tanto ostentosa y exageradamente grande, perteneciente a una de las familias más acaudaladas y prestigiosas del país
Dentro de ella a de celebrar un día importante, en una de las salas grandes y exclusiva solo para dichos momentos. Decorada de arriba abajo con tonos cálidos, los candelabros brillando, la vajilla nueva, entre otras cosas caras. Dos mesas, una pequeña en la esquina para los obsequios y otra más grande a mitad del salón, en esta última un cachorro, sentado a la cabecera, observa sus zapatitos negros en total silencio
Después de varias horas sigue sentado frente aquella mesa, llena de comida y bebidas, el pastel en medio aun entero. Nada había sido tocado desde que fue puesto por el personal. Los invitados... se retiraron después de varias horas de espera. Aunque no por voluntad propia, fue el mismo cachorro quien los despacho a gritos. No quería a nadie cerca, ni a sus propios padres, quienes fueron los primeros en ser echados
Con el entrecejo fruncido cerro los ojos, mordió su lengua y con sus pequeñas manos formo puños arrugando la tela de su pantalón. Tratando así de aguantar las ganas de llorar
Había estado esperado con ansias aquel día, y no porque fuera su cumpleaños, que en realidad aborrecía y bastante. La sola idea de estar rodeado de personas desconocidas, engreídas e hipócritas, que para rematar traían consigo a sus hijos igual o peor a ellos, causaba en el menor ganas de vomitar
La razón por la cual, esperaba con ansias ese día era por una persona... y una o mas bien uno muy especial para él. A diferencia de los demás, no era un mentiroso, engreído, egoísta, roñoso, un completo... en resumen, no era como los demás, en realidad... todo lo contrario
Esa mañana se levantó más temprano de lo usual, del armario saco y vistió su mejor ropa, solicitada a sus padres con anticipación semanas antes, luego paso "horas" peinando su rebelde cabello, siendo todo un reto no iba a mentir. Ese día quería verse lo mejor posible para aquella persona... que no llego...
— Mentiroso – murmuro con amargura, después de estar en silencio todo ese tiempo
Una lagrima traicionera se deslizo por su mejilla, mordió con muchas más ganas su lengua tratando de aguantar..., aun así gruesas lágrimas se deslizaron por sus mejillas, cayendo sobre su ropa
De pie en el marco de la puerta una mujer de cabellos cenizos observa atenta a su cachorro, su semblante mayormente serio ahora es uno melancólico. Sabía que su pequeño quería estar solo, con tan 5 años recién cumplidos tenía un gran orgullo, al igual que ella. Aproximo a su pequeño por detrás sin que se diera cuenta y lo abrazo
El cachorro al sentir los brazos de su madre alrededor suyo, trato de alejarse o alejarla, se sacudió, pataleo y lazo gruñidos, pero no duraron mucho tiempo. Al no poder aguantar más su tristeza, giro y abrazo a su madre, aferrándose con fuerzas, dejo salir su llanto que volvió más fuerte a cada segundo
— Shh... shh... ya mi niño shh... – dice en voz baja Mitzuki, dando leves palmaditas a su pequeña espalda, dejando salir su aroma, un tanto picoso, envolviéndolo y al poco tiempo la sala completa
Los gimoteos del menor se fueron apaciguando hasta volverse tenues sollozos...
Tanto llorar terminó dormido en el regazo de su madre, quien espero un momento antes de cargarlo y llevarlo a su habitación. Al llegar a esta la encuentra un tanto desordenada, pero lo deja pasar por alto. Acerca y deja sobre la suave cama, el menor se revuelve al no sentir la calidez y aroma de su madre. Al notar lo Mitzuki se despoja de su saco y arropa con ella a su cachorro, quien se acurruca en la prenda
Acariciando sus cabellos y deposita un beso en su frente, antes de salir de la habitación da una ultima mirada a su pequeño. Baja las escaleras y ve a su esposo Masaru al final de estas, hablando con uno de los miembros del personal. Al terminar de dar unas pequeñas órdenes, aproxima a su compañera
— Está durmiendo – dice Mitzuki en voz baja
Sintiendo el decaimiento de la ceniza, Masaru la abraza y lleva a la sala de descanso, la hace sentar en el sofá y va a traer algo caliente para beber. Una vez echo, se retira a ayudar al personal a quitar los adornos y limpiar un poco
Bebiendo un sorbo del té, Mitzuki, se queda pensando el por qué no de su llegada o aviso o algo de aquella persona. Había llamado un par de veces antes, pero era enviada al buzón de voz. De tanto darle vuelta al asunto y no llegar a nada, suspira resignada. De la mesa de cristal toma el control y enciende la televisión, que en ese momento iban transmitiendo las noticias del día
— Saben qué hacer con los regalos – habla Masaru con voz cansada al personal – en cuanto a la comi
El sonido de la porcelana rompiéndose lo alerta y de inmediato va donde su compañera, encontrando la algo agitada, con la vista fija en la televisión, sus manos temblaban cual gelatina y a sus pies la taza, hecha pedazos con el líquido desparramado en el piso
Acercándose la toma del rostro y acaricia, pregunta en voz baja que sucedía, pero no recibe respuesta alguna. Mitzuki seguía viendo la pantalla pasmada. Masaru confundido, gira y sus ojos se abren en grande al ver el titular en la pantalla
— "Buenas tardes, venimos con las siguientes noticias, accidente en carretera no hay sobrevivientes, por la información que nos han brindado las autoridades se trata de la familia Midoriya"


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