Yo
Desde aquí, en la gran cima del cosmos, veo a mi vida desplegarse en un lienzo de monotonía. Suelo conjurar enigmas para no perder la cordura, sin embargo, el mejor bálsamo para huir de la loca paz es intentar comprender a los humanos.
Sí, si hablo sus lenguas se debe a que antaño fui de ellos, pero no viene a cuento quien yo soy ni que busco con esto. Además, yo refiero a otro tipo de hombres. Ya no debería sorprender a nadie la idea de que habitan muchas líneas espaciotemporales y universos distintos a nuestro mundo.
Intrigado como buen filósofo por la búsqueda de la esencia humana, yo no encuentro otra manera más lógica y precisa que dirigirme a los extremos, el punto de la vida donde todo converge en la simplicidad. La idea, por supuesto, no es concluir con las mundanas pantallas que este sitio dé a su primera visita, sino, combatir a la sobreproducción de mi cabeza con la inyección de conceptos más triviales y llanos. A veces del retorno nacen las mejores respuestas.