Broken Toys | Satoru Gojo

Summary

Es mi hermana, sé que está mal, sé que no puedo, pero no dejo de desearla desde ese día. Sé lo que hice, y no, no me arrepiento.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Happy birthday hermanito

He terminado una tercera ronda en otro cuarto con otra puta desconocida durante casi toda la noche y esto apenas está comenzando, porque sé que lo volveré a hacer pronto con otra asquerosa zorra que estará de piernas abiertas a mí.

Todo esto me enferma, pero estoy tratando de quitarme el pensamiento de querer matarla allí, me está lastimando como nunca, más que todos los años y todo porque no está sola en este momento, hace que el estómago me hierva de pensar en ello.

¿Quién se cree que es?

Me inundan el ruido de los parlantes de dicha fiesta acogedora en mis oídos, las charlas banales del resto de mi familia y amigos inundan el lugar como pequeños sancudos que molestan con su maldito ruido, ese ruido molesto que no me aporta nada y que no me ayuda a pensar con claridad.

Lo detestoporque no me puedo concentrar en nada más que en lo que pasará esta maldita noche, como si no lo supiera desde un principio, como si no lo hubiera planeado.

La música está a tope de volumen para que la gente se distraiga y peguen sus cuerpos como animales apareándose al bailar, el alcohol que distrae y atrofia cerebros está a flote de todos por una barra libre que instalaron para que desaten esos deseos reprimidos, esos que todos llevan dentro al sacar a relucir su verdadera personalidad y que yo también tengo.

Me dan asco.

Al igual que sentir sus alientos cálidos y apestosos de alcohol cuando me hablan, sin contar el asqueroso tabaco nauseabundo y quien sabe cuántas más porquerías que se meten a la boca todas estas personas.

El calor de la multitud que llena mi casa en este momento es exasperante, al no haber tanto espacio para respirar como debería, y todo por la cantidad de gente que puede caber en una maldita mansión como la mía.

Sus bocas al hablarme son sumamente asquerosas, cada felicitación vamezclándose con el tabaco del lugar que sus asquerosas bocas han producido y no saben lo mucho que me molestan, solo quisiera que fuera la boca de ella con su asqueroso cigarrillo y alcohol., pero no lo es.

Es simplemente repugnante, igual que su aliento de comida chatarra pedida que sobra a montones y esta esparcida por el lugar para que todos estén llenos de alguna manera, y, aun así, nada de eso me llena a mí.

Siempre pasa todo esto para que los demás estén bien y es sumamente molesto, porque la gente siempre pasa un bueno momento con todo lo que les rodea y cualquier cosa que pidan está a su merced,pero no lo es para mí, como se supone que debe de ser esta maldita noche.

Mis amigos están presentes, mi familia entera está allí, hasta mis malditos enemigos andan allí celebrándome la vida como si no fuera lo mismo año tras año.

Simplemente todos son unos hipócritas, incluyendo toda mi maldita familia, y a ella.

La casa está llena como de costumbre.

En mi casa siempre han sabido dar buenas fiestas que dejen satisfechos a los asistentes. Todo esta tan tranquilo y llevadero para todos, todos están tan feliz al llenarse las bocas de diferentes mierdas, yo también quiero, pero no sé si pueda... y eso es lo que más me inquieta al final de la noche, el saber que las cosas no me van a salir como quiero.

Me frustra, me jode, me acaba por dentro porque sé cómo son estas fiestas y sé cómo terminan.

Los problemas familiares parecen no importar cuando estamos reunidos así, porque cada uno anda en su mundo como si el otro no existiera, pero yo no quiero ser un ente más que llama la atención por esas tontas felicitaciones que van y vienen; yo sí quiero existir en este momento y que haya un poco de verdad hacia mí en vez de tener cientos de personas rodeándome con su hipocresía, quiero crudeza, quiero verdad, quiero veneno o al menos el que ella siempre me ha dado.

Se supone que somos una familia unida, somos unos Gojo, o al menos así siempre decía mi abuelo cada que le preguntaba por su reputación en las grandes empresas. Quisiera que estuviera vivo y ser feliz como lo éramos antes como lo fue en algún tiempo.

Lastimosamente esa es otra triste tragedia que terminó mal para mí.

Estoy cansado ya que no siempre todo termina feliz, no de la manera que quiero, porque siempre tengo que ser el fuerte y no puedo demostrar ninguna verdadera emoción, tengo que tragarme las mierdas, aunque esté cansado de guardármelas para mí. Pero no me puedo derrumbar, no delante de ella, pues ella no se ayuda a sí misma y yo la tengo que salvar siempre.

Estúpida fiesta como la odio, como odio este día, como odio tener que llevar este apellido Gojo, pero nada supera el odio que le tengo a ella en este día.

Mis ojos vagan buscando esa silueta que debe estar escondida y aunque haya mucha gente solo me toma segundos encontrarla.

Es como si mis ojos solo estuvieran destinados a ser vistos por los de ella, como si fuera la única merecedora de ello, pero al cruzar la mirada con el cuerpo de ella, solo me toma un segundo para saber que está haciendo, donde está y con quien está. ¿Lo peor? Al saber esta información frunzo el ceño porque la vista que tengo no es para nada linda, pero aun así no me despego mi mirada de su cuerpo porque no soy tan estúpido de dejarla con el estúpido de su novio a solas y menos en mi maldita fiesta.

Verla allí abrazada y sonriendo con él hace que me tiemble la mano y mis nervios se pongan de punta.

Le quiero romper la maldita cara para que se aleje y no tenerlo que volver a ver en mi casa como cada maldito fin de semana, no quiero que siga profanando la habitación de ella a escondidas cuando debería ser yo quien lo hace.

Simplemente no quiero que toquen lo que es mío.

Le quiero arrancar su maldita sonrisa y que deje de tocar mi propiedad. Ella es mía, siempre ha sido mía y siempre será mía, aunque moralmente esté prohibido.

Me frustro de solo pensar en ello, pero en ese instante llega otro tonto ruido que perturba mi paz que hace que salga de mis casillas que retumban en los oídos -Felicidades cariño - Suena la voz de una de esas putas que también andan allí en esta hipócrita fiesta y hace que salga del trance de querer acabar con el tonto ese que hace que me hierva la sangre desde hace unos meses que se juntó con ella.

-Gracias- Digo sin sentimiento alguno porque no puedo dejar mi objetivo de noche de lado, aunque no logro desviar la mirada de esa voz que me sacó del trance para analizar cada curva que está allí presente segura de sí misma, esa que está dispuesta para entregarse en cualquier momento como las otras perras allí presentes en bandeja de plata sin tener que hacer un mínimo esfuerzo.

Demasiado fáciles para mi gusto y eso me desagrada.

Hipócrita, al igual que las demás perras que andan allí, pero nada tan hipócrita como yo al creer que soy feliz en este maldito lugar rodeado de gente que no me importa para nada cuando solo quiero estar en ese lugar sagrado con ella haciéndola mía una y otra vez.

Se supone que es un cumpleaños feliz, o al menos eso trato de decirme a mí mismo esta noche.

Apenas me estoy volviendo mayor de edad, pues no todos los días se cumplen 18 años como es de costumbre, o al menos no lo es en mi familia, porque eso significa heredar la herencia de la familia y a la vez todas sus malditas desgracias que me perseguirán por el resto de mis días como le pasó a mi padre.

Se supone que ya soy todo un hombre, o eso me dicen mis padres al felicitarme poniéndome ambos sus manos en la espalda, creyendo que me están dando confort, pero la verdad es que solo hacen que los odie más por decirme tantas mentiras.

Mi madre llorando al ver lo mucho que he crecido ya que “su niño se ha crecido”, mi padre al decirme que “su campeón ya está grande” y así cientos de cosas más que me hacen querer arrancarme la cabeza para no tener que lidiar con tantas mentiras desatadas de sus sucias bocas que hacen que me moleste.

Me estresan y por eso trato de alivianarme de la única manera que lo sé hacer.

Estoy acá intentando distraerme con tanta superficialidad que hay en este cuarto lleno de gente, queriendo pensar en otra cosa porque sé que quiero llevar a una de esas perras que me siguen como un Dios a la cama para poder liberar las frustraciones que he tenido toda la noche.

Por eso tengo que actuar tal y como siempre lo he hecho desde hace algunos años.

Todos quieren ver a ese Satoru Gojo que ya es todo un adulto y no un niño sentimental que se dejaba llevar.

Todos quieren ver a ese machito, al Gojo que seguirá con las mismas mierdas de su familia, todos quieren que sea un maldito hombre ya que soy mayor de edad y tengo que estar listo para afrontar la asquerosa realidad que le rodean a los Gojo.

Todos quieren que me convierta en un hombre, pero no saben que eso pasó hace muchos años atrás con ella.

Me quiero llenar la boca de decirles esto porque mis padres están orgullosos de mi a más no poder debido a lo que soy, pues ser un playboy en los primeros semestres de la universidad no es malo, pero aun así no es tan emocionante como creí.

Todos me alaban, todos andan tras de mí, pero nadie me desafía, nadie me cuestiona, ni siquiera me miran a los ojos porque me ven como alguien superior; pero lo peor de todo es estar consciente de que si lo soy.

Yo solo soy un maldito Dios que nadie baja de la maldita burbuja privilegiada en la que he nacido, excepto por ella que me puede quebrar en cuestión de segundos, sin tener que hacer nada.

Tengo dinero, fama, poder y cualquier cosa que podría desear, pero lo que realmente quiero no lo puedo tener porque siempre será mal visto, y será una desgracia para mi familia.

Lo tengo todo, pero no puedo tenerla a ella por mucho que quiera, así que, si no es por las buenas, tendrá que ceder a las malas.

Lo quiera ella o no.

La odio, porque si yo tengo un ego enorme ella sabe cómo hacerlo caer en cuestión de segundos con solo pronunciar una sola palabra, una palabra que hace que mi cabeza de vueltas como un loco. Chocar con esa palabra todos sus malditos días es como si todos los días de mi vida fueran los peores y me dan ganas de volver a nacer en cualquier circunstancia que no sea esta por mucho que lo tenga todo.

Nadie sabe cómo odio ser un Gojo todos los días y lo que eso implica.

Se supone que es algo de orgullo como dice mi familia, pero claro que lo es cuando tienes dinero y poder para manipular a las personas.

Por eso siempre andan las putas de la universidad que me siguen desde el primer momento que pisé el suelo de allí queriendo ponerme la correa como un maldito perro que desean controlar, aunque saben que ninguna puede o eso es lo que creen, porque yo solo soy el perro de una maldita arrastrada que no sabe que moriría por ella si me lo llegase a pedir.

La mayoría de esas putas desesperadas andan en esta fiesta porque yo las invité, pues tengo una reputación que mantener o al menos eso es lo que dicen mis amigos.

Todas están esperando por una oportunidad, en el momento que este solo para llevarme a una de las habitaciones vacías que hay en casa, todas esperan ese momento donde me puedan reclamar como un maldito trofeo, ya que no hay nada mejor que entrar a la familia ricachona del chico popular que juega futbol americano.

Como si no lo hubieran intentado varias el día de hoy.

Todas me miran con esa mirada depredadora, desean ese anhelo y atención que no obtienen de nadie más, porque todas quieren ver como coronan el premio gordo, pero no saben que soy yo quien jugará su estúpido juego toda la noche, porque es la única manera de distraerme de lo que realmente me está enfermando la cabeza y estoy tratando de ignorarlo a como dé lugar.

Son bonitas, mis ojos vagan en varias siluetas presentes que ya conozco al ver que nueva puta hay presente o cual repito. Como si no hubiera recorrido esas siluetas una y otra vez en varias habitaciones de acá cuando estoy solo y necesito liberarme de esa ira que esa estúpida me provocó durante el día.

He cerrado mi habitación porque no pienso ensuciar mi lugar sagrado con perras necesitadas de atención. Me prometí no ensuciarlo puesto que es mi lugar sagrado, el templo donde me concebí como hombre y que no pienso manchar, pues me prometí a mí mismo respetar la santidad que le tengo a mi habitación desde esa noche.

Porque a la única que le permito mancharlo es a ella.

Aun así, me doy un trago para escoger dedocráticamente a la infortunada que le toca ser usada en este momento de calentura gracias al alcohol que he consumido esta noche, todo para hacer tiempo que ella se deshaga de su novio que me está jodiendo la puta existencia desde que llegó a mi fiesta.

Sin pensar dos veces las decisiones tomo a la primera zorra que se cruza con la mirada y le hago señas para que se acerque sin saber que será otro objeto para mí que debo usar.

Son tan fáciles y eso me molesta.

Porque esa zorra no duda en acercarse ni un segundo donde estoy con una sonrisa ladina creyendo que me va a tener, cuando a la pobre ni se le cruza por la mente que solo la estoy usando para liberarme de las mierdas en la cabeza que me están carcomiendo al verla a ella allí tan casualmente con otro idiota que está rodeando su cintura mientras probablemente le esté diciendo mentiras al oído que la hagan sonreír.

Y yo soy el único que debe hacerlo a pesar de que ella no esté de acuerdo.

Me suda la cara de solo verla allí tranquila, porque, aunque le susurro al juguete que escogí que se vaya a una habitación conmigo, no puedo dejar de desviar mi mirada del objetivo que espero conseguir esta noche.

Quiero volver a tener a mi juguete favorito conmigo y nadie va a impedírmelo.

Nadie sabe que lo estoy planeando, nadie sabe que ella es mía, ni siquiera ella misma, y eso es lo que más me molesta porque ya debería saberlo desde hace mucho.

Cuando mi juguete momentáneo asiente, yo ya la estoy halando de la mano disimuladamente a uno de los cuartos para cerrar la puerta con pasador, eso sí, sin que ella se dé cuenta ya queno necesito que lo sepa porque probablemente sé que me reclamara como todas las veces que lo ha hecho anteriormente para darme un sermón moralista que saldrá de esos lindos labios rosas que amo.

Quizás me insultará como siempre, pero todo eso vale la pena y más desde que tenga toda su maldita atención.

No obstante, ella está demasiado distraída con el idiota aquel en la sala y yo ando acá besándome con una perra desconocida que está haciendo que mi erección crezca dentro de mis pantalones, y que ahora mismo parecen estar apretados debido al calor y la frustración del momento que tengo en mis dos cabezas.

Aun así, vuelve a mí el pensamiento de que ella sigue allá afuera feliz con un tonto que no soy yo y me desquito con la zorra que me está besándome para halarle el pelo y ponerla de rodillas ante mi para que empiece a hacer su tonto trabajo con su lengua y pueda distraerme algo de todo lo que se me está cruzando por mi mente que esta vuelta nada.

Miro a esa perra dándole esperanzas de darle el honor que cree merecer y asiento con mi cabeza mirándola fijamente para que ella proceda a quitarme el cinturón mientras que su sonrisa se vuelve más amplia queriendo reclamar dichoso premio que tanto ella como las demás están buscando toda la noche. Así mismo, la zorra esa me empieza a bajar el pantalón para estar saboreándose lo que se va a comer como un dulce que está viendo y anhela tener.

Como si las demás no hubieran hecho lo mismo toda la noche.

No quiero perder tiempo ya que tengo cosas que hacer allá afuera, así que le ayudo bajándome un poco los bóxers para que mi miembro salga disparado y sobresaltado a la cara de la puta escogida, y sin que ella lo pensara un segundo, ya estaba haciendo círculos con su lengua sobre mi miembro erecto que buscaba desesperadamente liberación una vez más en esta noche.

Yo dejo que disfrute porque soy una buena persona, ese tipo de personas que les gusta jugar con lo que tienen, pero nada más me sacó de quicio que a los minutos me miró, con esa tonta súplica que hacen que mis oídos se ensordezcan de querer que siga adelante.

-Por favor- Me rogaba lamaldita puta mientras yoestaba captando lo que ella insinuaba, como si ya no supiera el mecanismo de los juguetes que ya he usado.

No se lo podía dar tan fácilmente, o no como ella quería, y, aun así, seguía con ese tono ruidoso que me estaba fastidiando la cabeza para que siguiera adelantecon ella- Házmelo-

Mis padres siempre reprochaban de que no jugaba con todos los juguetes que me compraban, así que de grande aprendí a que no debo ser igual a como era antes y usarlos cuando los tengo.

Le agarraré las muñecas para que se pare y debido a sus suplicas estúpidas la tiro con odio a la cama para que quede completamente a mi merced, para poder jugar con ella cuanto quiera no sin antes buscar en el cuarto un maldito condón de los que mi padre siempre tiene por allí cuando fueran a pasar estas malditas cosas de las cuales he ganado mi fama debido al tamaño de mi miembro.

-Bájate la ropa - Le ordeno con un tono demandante y de autoridad para que sepa que no quiero hacer todo el trabajo y mucho menos quiero demorarme en hacer esto, porque sé que en cualquier momento va a llegar esa señal que he estado esperando toda la noche y que he planeado cuidadosamente desde que supe que me estaban haciendo una fiesta “sorpresa”, ya que es de las pocas veces que tengo esa oportunidad que no puedo desperdiciar.

Pues el momento perfecto para que ella y yo nos entreguemos.

La zorra obedece como cualquiera otra lo habría hecho y es por eso es por lo que los juguetes como ella me aburren.

Es de esos juguetes que pierden interés cuando los usas la primera vez y luego no tienen nada de interesante que darte. Solo los usas como para llenar el vacío o más bien no despreciarlo tanto como deberías ya que al fin y al cabo fue algo que te dieron.

Un juguete no debe ser así, pero bueno, quien soy yo para quejarme si ya sé que al final quiero jugar con ese juguete que tiene valor sentimental para mí, el que me hace feliz y llevar conmigo para todos lados.

Me pongo el condón rápidamente solo para que ella crea que tengo ansiedad y sed por hacerlo, pero la verdad es que solo estoy intentando no ensuciarme de una asquerosa perra como ella, al igual que con las demás que me he comido en mis momentos de frustración durante toda esta noche.

La volteo de espaldas para apretarlacontra la cama porque no quiero verle la cara de necesitada que debe tener, porque no es digna de que me vea las caras que hago mientras lo estoy haciendo, ni esta zorra ni nadie, solo ella.

Comienzo suavemente, pero recuerdo que tengo cosas que hacer y al pasar de minutos ando penetrándola frenéticamente para poder acabar con esto de una vez por todas ya que no tengo mucho tiempo para jugar.

Al hacerlo y acelerar mi ritmo, justo en ese momento me doy cuenta de lo abierta que está y lo usada que ha sido y eso hace que me fastidie en cuestión de segundos nada más.

Resoplo con algo de molestia convirtiéndolo en un gruñido al darme cuenta de que se está intentando apretar para darme placer, pero no sabe que yo no encuentro placer en juguetes usados o rotos como ella, ni siquiera en juguetes nuevos que consigo, porque yo me quedé con mi juguete favorito hace mucho tiempo.

Pero lastimosamente mis padres me tienen castigado de ella hace años desde que me descubrieron.

Siempre hay que jugar de manera diferente a ver si genera una nueva emoción y eso es lo que hago tratando de cambiarde posición a mi juguete para que se sienta bien, pero aun así sigo sin darle el placer de que me vea la cara mientras hago estas cosas, porque sé que no lo merece, pero más que eso, porque sé que no es ella.

Aun así, la descarada zorra tiene el atrevimiento de voltear a mirarme para que ella sepa que ha intentado hacer un buen trabajo de entretenerme, pero no sabe que todo lo que está haciendo es en vano, porque solo hace que me moleste y quiera terminar rápido toda esta mierda sin sentido que estoy haciendo como escape de una maldita realidad que está en la sala esperando a estallar en mi cabeza en cualquier momento.

Dejo liberar mis frustraciones que se apresan en un apretado condón después de lo que fue minutos, liberándome un poco de los pensamientos que están atormentando mi día, eso sí, sin darle nada de placer a un juguete que acabo de usar para distraer mi mente que tanto esta sobrepensando.

Se supone que los juguetes no sienten, pero aun así parece que mi juguete favorito hubiera cobrado vida para atormentarme todos los días.

Doy un respiro de alivio mientras boto ese condón usado a la basura y a la vez hago que la perra y yo nos acomodemos la ropa para pretender que nada pasó, como si no estuviera haciendo lo mismo toda la nocheuna y otra vez en los cuartos de mi casa con diferentes mujeres.

Pero en ese momento siento la puerta ser golpeada en señal de que acabé justo a tiempo.

-Satoru- Dice mi madre molesta porque sabe que estoy haciendo maldades. Mientras ella golpea la puerta fuertemente para reprocharme lo que estaba haciendo, pero a su vez reclamarme de que no estoy en la fiesta hipócrita sorpresa que me prepararon con tanto amor – Sal de ahí ahora mismo, solo falta cantarte el cumpleaños, así que sal ahora y después sigue haciendo lo que quieras si es lo que deseas-

Mi rostro se ilumina al escuchar esto porque todo está marchando como quiero y eso hace que mi corazón se llene de esa emoción que he estado buscando toda la maldita noche – ya salgo – digo para calmar los nervios de mi madre que andan disparados porque saben que este día es importante para mí, pero yo lo estoy odiando porque no he podido hacer lo que se me da la gana en el momento, o no aún.

Salgo del cuarto primero con una sonrisa victoriosa de haber usado a otra más y lo cual mis amigos lo notan apenas salgo con unas gotas de sudor en mi cara, mi pelo pegajoso y la respiración algo agitada por el ejercicio que hice hace unos minutos.

Ellos saben cómo soy en todos los sentidos, saben cómo me gusta jugar con las mujeres y aun así sin decir nada saben que es lo que acabo de hacer con otra víctima.

Me conocen en todo el sentido de la palabra o bueno, en casi todos porque no saben lo enfermo que me tiene ella. Pero no es algo que les pudiera decir abiertamente debido a lo mal visto que puede ser, así que trago mis palabras como siempre y me las guardo para mí mismo porque nadie puede saber de eso.

Al salir con una cara de nerviosismo y confusión comienza el unísono que odio de cantarme feliz cumpleaños entre tanta gente que me provoca asco, pero trato de distraerme buscando sus bonitos ojos cafés claros que deben estar posando en mi en este momento ya que soy el centro de atención como siempre en este día.

Mis ojos logran encontrarla con facilidad y eso hace que me acelere el corazón, Ella mirándome con esos ojitos brillosos bonitos de toda la vida, su bonita sonrisa que se alegra de este día por mí, pero aun así esa bonita escena que estaba pasando por mis ojos que se están deleitando de verla, es opacada en solo segundos cuando miro quien está a su maldito lado.

La odio tanto que es mucho más lo malo que pienso de ella que lo bueno, y aun así todo lo camuflo siempre diciéndole que es preocupación de cualquier cosa que haga para no decirle mis verdaderas sucias intenciones.

Quiero controlar su vida sin que ella rechiste, pero es tan rebelde y grosera que nadie ha podido hacerlo, ni siquiera mis padres.

Siempre tan prohibida, tan maleducada, tan manipulable, tan familiar, y eso es lo que más me gusta.

Cuando se termina ese estúpido canto todos proceden a seguir en su hipocresía y juegos estúpidos mientras que yo fijo otra distracción momentánea para que pueda pasar el rato y olvidarme de ella, pero esta vez con mis amigos.

Debo contarles como jugué con la zorra de la que acaba de salir del cuarto conmigo, todo para estar regocijando mi fama una vez más que me he creado, esa dicha famaque será esparcida en la universidad por los fariseos que se dicen llamar mis amigos.

Me acerco a ellos con una sonrisa falsa y les comienzo a comentar del tema, pero sé que en cualquier momento tocarán el tema de ella. Como si no supiera como son ellos y que tanto desean mi juguete.

Después de lo que fue mi alarde y una plática sin sentido llega a mis oídos el primer golpe de realidad que sabía que tenía que llegar -Está buenísima - dice el primer tonto, mientras que los demás están asintiendo casualmente.

Hacen que me hierva la sangre al saber que los ojos no están posados en esa zorra que acabo de usar sino es mi juguete que anda por allí distraída. Me dan ganas de golpearlos hasta que me canse para atrofiar sus mentes, arrancarles los ojos para que no la miren e incluso quererlos matar arrancándoles la cabeza al saber que tienen esos pensamientos lujuriosos que no debería de tener nadie, excepto yo.

Aun así, para distraerme e ignorar esos molestos ruidos que salen de la boca de mis amigos sigo metiéndole alcohol a mi cuerpo como para saber que quiero jugar una vez más después de lo que fue una larga charla de horas con lo que se dicen llamar mis amigos, o diría más bien enemigos.

Porque nadie que desee quitarte tu juguete merece ser llamado amigo.

Pero antes de hacerlo, mientras escojo un juguete a mi vista y pienso en esto, la voz de victoria está cantando en mi oído, afirmándome que el plan ha sido un éxito por lo cual doy una sonrisa al aire de la cual no puedo evitar querer mostrar. Aunque ya esté ligeramente ebrio, no se me olvida que está pasando a mi alrededor y era el momento que estaba esperando desde que comenzó esa fiesta.

—Hijo tu hermana te busca para que le abras tu cuarto, ya que lo dejaste con llave—Mi mente maquinó mil por segundos dando un leve asentamiento a las palabras que me estaba dando mi padre tras esperar horas que se hicieron como una eternidad en mi mente, pero aun así no dejo de pensar como mi tonto plan está saliendo a la perfección.

Lo único que significaba eso es que el imbécil ya se ha ido.

Ella me debe estar buscándome para irse a dormir lo más pronto posible pues sé cómo se pone de irritante cuando no hacen lo que ella quiere inmediatamente y por eso ella quiere irse a dormir.

Lo bueno de tener padres que odian a tu hermana de sangre es que tú eres el que tiene que lidiar con ella cada que puedes, y sin embargo lo hago con gusto porque sé que soy lo único a lo que se aferra en esta familia disfuncional desde que solo éramos unos niños.

Una vez mi padre se retira fijo la mirada en sus bonitos ojos café, su cabello oscuro, sus bonitas curvas y todo eso allí esperándome en el segundo piso con esa cara de molestia que me encanta ver y me vuelve loco, porque más que verla feliz, me gusta verla incomoda, molesta, exaltada, enojada y cualquier sentimiento negativo que se le pueda cruzar por la cabeza.

Todo esto me da el pase que me lleva a la victoria, lo cual significa que ella está débil y necesita de su hermano mayor para que la cuide y proteja como la inocente niña de 17 años que es. O eso diría sabiendo lo mala que ella es y se nota con su buen cuerpo desarrollado, el mismo que he moldeado a mi antojo, manipulándola, diciéndole que hacer y aun así ella no se ha dado cuenta de las asquerosas intenciones que tengo con ella.

Ella no es realmente mala como lo pienso, yo la hice creer que era de esa manera y la volví así porque necesito que sea mi juguete perfecto.

Me disculpo con mis amigos una vez la miro a ella ahí esperándome y les doy a mis amigos una excusa baratapara poder retirarme ya que el plan surgió más rápido de lo que pensé y aun así les valdrá mierda la excusa que dé porque saben que ella siempre ha sido mi maldita prioridad.

Todos saben lo apegados que somos, como uña y mugre, pues ella no tiene a nadie más que a mí, ella solo se aferra a mí, y es por eso que soy un perro con correa con cada cosa que dice y ordena. Mis amigos lo saben, mis padres lo saben y por eso todos la odian a ella, en especial mi madre.

Aun así, cuando me encuentro con la mirada de ella, parece que está allí chantajeándome sentimentalmente con sus ojitos de cachorrito para cualquier cosa, como en este caso al abrirle mi habitación. Sus ojitos bonitos y chiquitos que me hacen querer hacer lo que ella quiera, pero infortunadamente eso solo era cuando ella era pequeña.

Siempre me está dando una mirada asesina y puedo sentir su molestia con cada paso que doy mientras subo las escaleras lentamente para lograr impacientarla más al no cumplir inmediatamente con su capricho como ella desea.

Me espera a pesar de que sabe que lo hago con intención de que se desespere al no cumplir inmediatamente las necesidades de dormir que tiene como en cada fiesta en mi cama, pero sigue allí observándome como maldita medusa que vuelve piedra mi mundo cuando me da esas miraditas que tanto quiero nublar al volverlas blancas como la nieve.

Pero desde que esté subiendo significa que ya mi victoria está más que asegurada.

Lo bueno de tener padres que odian a su propia hija es que siempre quieren incomodarla, por eso siempre le asignan la habitación de ella a familiares y conocidos que vienen a las ostentosas fiestas que hacen. Y el día de hoy me aseguré de que la casa estuviera llena invitando perras para que ella no tuviera otra excusa más que dormir en la cama sagrada donde nos hemos concebido en ciertas ocasiones, pero tampoco lo suficiente llena para que alguien más tenga que dormir con nosotros y nos interrumpa

O al menos no por el momento, ya que la casa está a reventar y esta es la única maldita oportunidad que tengo para hacer algo, aunque todos los que me rodean quieran estar a mi lado. No es que me quede mucho tiempo, porque en cualquiera momento alguno de ellos saldrá a buscarme y preguntar dónde estoy, sin saber que me estoy entregando nuevamente al fruto prohibido como lo hice aquella vez.

Quizás ella no lo recuerde por lo pequeña que estaba, pero yo vivo con su maldito recuerdo lujurioso dando paseos en mi mente todos los días sin pagar renta y eso es lo que me tiene jodidamente mal de la cabeza para llegar a hacer locuras como esta.

Soy un pequeño diablo que está cantando victoria con cada paso en la escalera mientras fijo la mirada en mi premio que me anda mirando con esos ojos que me están retando a hacer algo esta noche con ella.

Cumplí 18 años y puedo ser un hombre sin restricciones o discursos moralistas de los demás, ni siquiera los de ella que debe tener en la maldita punta de la lengua, para escupirme todo el veneno retraído que debe de tener por estar haciendo lo que he estado haciendo toda la noche.

Pero es mi fiesta y la voy a celebrar como se me dé la gana.

La miro con mis ojos azules pidiéndole una súplica de perdón para empezarla a poner de humor y que sea más fácil que ella haga lo que yo quiero estando allí.

Cuando la logro alcanzar al subir las escaleras empiezo a manipularla de la manera que lo sé hacer y la manera que siempre me ha funcionado-Perdón la demora- Digo con una voz algo ronca por el alcohol ingerido y haciéndole un puchero que la haga creer que tengo debilidad por ella, una debilidad que si existe y que no puedo aceptar.

Quiero que ella se dé cuenta que quiero estar a su merced, así como ella lo estará al míoesta noche.

Y allí esta su melodiosa y suave voz siendo la maldita malcriada que es reprocharme debido a lo desesperada que debe estar -Siempre tardas tanto idiota – Me dice con su carita molesta dándome la espalda mientras camina y me fijo en su lindo trasero el cual he palmeado cientos de veces y que espero romper como un desquiciado algún día.

Lo quiero romper como los juguetes que he dañado cuando me emocionaba de chiquito, pero ella es de esos juguetes finos que a pesar de que seas un maldito loco no logras romper con facilidad.

Una vez al seguirle los pasos, observo la figura que he hecho que trabaje y el cual espero tirarme a la muela en unos cuantos minutos. Sé que al buscar las llaves y abrir la puerta, yo ya he ganado este maldito juego al gato y al ratón que hemos estado jugando por años, pero aun así mi mente maquinas las posibilidades que me puedan dañar el momento y por esoquiero confirmar que mis padres no han cambiado de opinión con esto.

- ¿Tu novio ya se fue? - Le pregunto casualmente mientras abro la puerta de mi templo donde mi diosa me está pidiendo que le dé el milagro necesitado de su hermano y la consagración que la va a llenar cuando ella quiera.

-Sí- Me responde con frialdad en su voz, porque ella está ansiosa por irse a dormir en una fiesta donde sabe que nadie la quiere, ni siquiera yo.

Como siempre lo ha hecho en fiestas anteriores, espero poder tenerla allí, pero a diferencia de las veces pasadas, espero que ella caiga redondita en el juego. Lastimosamente las otras veces siempre ha habido una interrupción que no deja que llegue ni a primer base con ella, pero esta vez es diferente ya que ella está ansiosa, pero yo lo estoy más al saber lo que haré en mi cuarto con mi juguete favorito de toda la vida.

Al escuchar ese “sí” seco que emitieron sus carnosos labios siento una calma como ninguna otra en mi corazón al saber que afortunadamente mis padres no han cambiado de opinión al no dejan quedar a dormir al novio de mi pequeña hermana de 17 añitos en casa ya que aún no está en edad para hacer esas cosas indecentes que fantaseo con ella; porque el día que eso pase yo tendré de encargarme de sacar la basura apestosa de este lugar, aunque sea lo último que haga y las consecuencias que implique.

Incluso si ella me llega odiar por la locura que cometería ese día que espero que nunca llegue.

Una vez abro la puerta y ella entra dándome su espalda, mi pene no duda en sobresaltar y ponerse duro en cuestión de segundos al ver su silueta entrar por la puerta del templo que considero sagrado de ambos, como si mi maldito pene supiera lo que quiero volver a vivir con ese fruto prohibido que recuerdo con detalle.

Ella de mi diosa y yo soy un Dios en todo el sentido de la palabra, así que debo reclamarla como lo merezco.

Antes de saber qué es lo que va a pasar con ella, cierro la puerta con pasador apenas entra para que ninguna persona venga a interrumpirnos mientras yo esté aquí reclamando mi premio, el mismo que he moldeado desde pequeño, el maldito culo que he hecho crecer al ponerla hacer ejercicio soltándole mentiras diciéndole que no es suficientemente bonita para que la mirada de los hombres se pose en ella y que está gorda.

Pero gorda es que me la pone cada que la veo con sus malditas prendas ajustadas en el gimnasio de nuestra casa, pero en este momento no puedo darme el lujo de pensar en ello ya que tengo que hacer que caiga a mis brazos como suele hacerlo en sus momentos de debilidad como lo es este.

Mi objetivo es follarme a mi hermana como lo hice aquella vez, y nadie me va a sacar eso de la cabeza hasta que lo haga.