Take Me Back to Eden

Summary

Tras la batalla contra Adam, Alastor fue consciente de cuanto había mermado su poder por las cadenas a las que se encontraba atado y su plan inicial de utilizar a la princesa del infierno para conseguir su libertad conllevaba tiempo. Tiempo del que no disponía, pero, ¿y utilizar al deprimido, vulnerable, infantil e impulsivo rey del infierno para conseguir su objetivo?

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Habían pasado unas semanas desde el último exterminio, donde el hotel había sido destruido y reconstruido, o como había dicho el mismísimo Lucifer; mejorado, después del ataque de Adan y su ejército. Aunque lo cierto es que la vida de sus habitantes no había cambiado en absoluto, por no decir nada, más allá de que su majestad se hubiera mudado al lado o este, justo en el lado opuesto a la torre de radio del demonio rojo.

El alma de Angel Dust seguía perteneciendo a Valentino y este continuaba trabajando en la industria del porno. Tras la partida de Sir Pentious el hotel había vuelto a quedar desierto de huéspedes interesados en la idea de la redención, Husker y Niffty eran los únicos trabajadores del hotel, y no por voluntad propia, aunque eso no parecía ser molestia para la pequeña cíclope y la princesa del infierno continuaba con la idea de su hotel y programas para la redención, con la esperanza de que ahora, el cielo la tuvieran en cuenta. En definitiva…todo continuaba exactamente igual al pre-exterminio.

Mientras tanto, Alastor se dio cuenta de lo cerca que había estado de la muerte tras su enfrentamiento con Adam,. Se confió demasiado en su propio poder cuando se enfrentó al primer hombre, pagando el precio demasiado caro. Nunca imaginó que aquel contrato había mermado tanto su poder. Sabía que su poder con aquel pacto se había visto afectado, pero nunca imaginó que tanto y que ese maldito pacto le había hecho débil.

Miró al espejo cuando terminó de desabrochar los botones de su camisa y dejó a la vista la herida que recibió de Adam en plena pelea y la causante de su humillante retirada. Aunque habían pasado ya 3 semanas desde aquel vergonzoso suceso la herida parecía estar muy lejos de sanar.

Para poder disimular su malestar sus apariciones en el hotel se habían visto reducidas. Pasaba la mayor parte del tiempo encerrado en su habitación o en su torre, y las pocas veces que salía de estas el tiempo que compartía con el resto de residentes era el mínimo posible, todo para evitar que se dieran cuenta de que el poderoso demonio de la radio aún no había conseguido reponerse del combate y que seguía herido.

Pasó sus dedos por su flequillo desesperado al sentir que todo se escapaba de su control. Había subestimado a Adam en la batalla. Había subestimado cuanto había mermado su poder…eran fallos que debía solventar cuanto antes. Su plan de utilizar a la pequeña princesa conllevaba tiempo y dedicación… tiempo que no tenía. Todos los años que estuvo desaparecido y los exterminios habían reducido también el número de almas que poseía y todo ello estaba pasándole factura ahora. Debía de pensar una manera más rápida de recuperar su poder si no quería que sus enemigos se aprovecharan de ello.

-¡Alastor! -En cuanto sintió como la puerta fue abierta de golpe y escuchó la voz de la princesa llamarlo se apresuró a tapar su pecho para asegurarse de que no descubriera su pequeño secreto.

-Querida, entrar de ese modo a la habitación de un hombre no es para nada propio de una dama.-

-Oh…¡Lo siento!- Se apresuró a disculparse la rubia llevando su mano hasta sus ojos para evitar la visión al darse cuenta de que Alastor se encontraba sin camisa en el momento que entró en la habitación aunque estuviera espalda a ella.- Necesitaba hablar contigo, pero últimamente es prácticamente imposible verte por las zonas comunes.- Se llego a excusar dándose la vuelta para dejar que el pelirrojo terminara de colocarse la camisa para tapar su torso.

-Está bien querida, ¿Qué es eso tan importante que tienes que decirme?- En cuanto se dio la vuelta con su camisa ya puesta observó como la chica se giró mirándolo con nerviosismo y un toque de tristeza.

-Veras Alastor…es que nosotros realmente estamos preocupados por ti. Evidentemente unos más que otros - comenzó a reír nerviosamente al ver la ceja alzada en el rostro de Alastor cuando le dijo aquello. Evidentemente no iba a decirle a que Husk le había dicho que el que el demonio desapareciera de la nada por un tiempo era algo habitual después de que lo llamara loco desquiciado de mierda, por no decir que la única realmente preocupada era ella ya que Angel mostró total indiferencia y Vaggie incluso llegó a decir que estaban mejor sin él .- Desde tu pelea con Adán te estas comportando un pelín mas extraño de lo habitual y de no ser por ti seguramente no lo hubiéramos conseguido. Si hay algo que pueda hacer por ti, lo que sea…Solo quiero que sepas que puedes confiar en mi.

-Oh pequeña…aprecio mucho tus palabras, pero no hay nada de lo que debas preocuparte. Simplemente estoy arreglando unos pequeños asuntos que me están llevando un poco más de tiempo de lo que…

-¡Oh, coño!, Alastor ¿estás sangrando?

El grito que generó la princesa, seguida de su cara de sorpresa y horror le hizo mirar hacia su pecho descubriendo que su camisa estaba de un color más rojo de lo usual justo en la zona donde se encontraba la herida. No tuvo tiempo ni siquiera a inventar una excusa cuando la descarada muchacha se había tomado la libertad de abrir los botones para ver la herida sangrante de su pecho.

-¿Por qué no dijiste nada? Por Satán, hay que hacer algo con esta herida. - La princesa se movió nerviosa de un lado para otro sin saber que hacer exactamente, intentando buscar una solución dentro de su cabeza mientras una rosa ansiosa y nerviosa salía de su boca - ¡Ya sé! Le pediré a papá que…

No dejó que la rubia terminara la frase antes de colocar su dedo sobre los labios de la chica con una amable pero retorcida sonrisa después de escuchar la palabra “papá”.

-Preferiría estar muerto que molestar a su GRAN excelencia por una pequeña herida como esta.- Dijo con gran énfasis en la palabra Gran mientras rodeo a la chica y poso sus manos sobre sus hombros para comenzar a caminar hacia la puerta ,empujando levemente el cuerpo de la mujer para que comenzara a andar.- Solo necesito un poco de descanso para recuperarme. NO necesito, NI quiero que nadie se entere de este pequeño inconveniente. Confío en que esa inteligente cabecita lo entienda y pueda mantener este pequeño secreto por mi.

-Pe…pero…Al…

-Y ahora si me disculpas querida, Necesito ocuparme de este asunto antes de que manche algo más que mi camisa. -Sin ni siquiera dejar que la chica pudiera decir nada la empujo hacia el pasillo cerrando la puerta justo en la cara dejándola con la palabra en la boca.

Charlie suspiró pesadamente y dentro de su cabeza había una pelea interna después de aquel amargo descubrimiento del por qué Alastor estaba tan desaparecido. Por una parte quería ayudarlo como él le ayudó a ella desde que puso un pie dentro del hotel. Realmente le debía muchísimo .pero por otro lado Al le había pedido que no lo contara a nadie y hacerlo sería una falta para la confianza que el demonio de la radio estaba depositando en ella…y lo último que quería era traicionarlo aunque fuera por su bien.

Comenzó a caminar cabizbaja sin saber que hacer, ¿traicionar la confianza de Alastor o confiar en que se curaría por sí solo? Había pasado casi un mes y esa herida no tenía pinta de que fuera a curarse pronto por sí sola, y también había que recordar que fue hecha por un arma angelical y un arma como esa era altamente mortal para un demonio nacido del infierno como ella...no quería ni si quiera pensar que estaba haciendo en el organismo de Alastor.

Tomó aire profundamente mientras caminaba de manera rápida y decidida comenzando a dar grandes zancadas hacia el otro ala del hotel, Y cuando estuvo justo delante de aquella puerta de color dorado y rojo con grabados de manzanas dio una fuerte patada a la misma abriéndola de un solo golpe.

-¡Papa!-

-¡Hostia puta!- vio como un patito de goma fue lanzado por los aires debido al susto que debió provocarle a su padre al abrir la puerta de aquella manera, y como el hombre de baja estatura se tiró de la silla para evitar que este callera al suelo.- ¡Coño, Llama antes de entrar!-grito a la persona que le asustó de aquella manera hasta que vio que había sido su adorada princesita-...digo...manzanita…eso ha podido ser peligroso.- dijo de manera más calmada y dulce levantándose del suelo y dejando el patito encima de la mesa de trabajo. Por nada del mundo iba a decirle que de haber caído al suelo ese patito posiblemente habría destruido todo el hotel por que estaba experimentando con nuevos patitos que explotaban con Napalm.

-Papa…- observó cómo su pequeña hizo un puchero con sus labios mientras sus ojos se llenaban de lágrimas y corrió a abrazarlo siendo recibida por el rubio.

-Manzanita…¿Qué ocurre?, ¿Qué te pasa? ¿Alguien te ha hecho algo? ¿ a quién tengo que aniquilar? ¿Quién se ha atrevido a tocar a mi pequeña manzanita? ¿Ha sido ese demonio de la radio? juro que como haya….

-¡No papá! te equivocas…no es nada de eso.- Sorbió los mocos que estaban por caerle y se separó de su padre mientras se dirigió hasta la cama y se sentó con pesadez sin saber cómo empezar.

-¿Qué es lo que ocurre mi pequeña?- El rubio se acercó hasta su hija tomando sus manos con delicadeza y se arrodilló frente a ella mostrándole la mirada más dulce y paternal posible para tratar de esa manera de tranquilizarla.

-Veras, es Al…

-¡JA! ¡Lo sabia!- Se levanto de un salto mientras se remangaba las mangas dispuesto a ir a la habitación de ese puto estirado y meterle la paliza de tu vida- Va a desear no haber nacido…

-¡No!, espera papá él no ha hecho nada malo.- Charlie se levantó rápidamente para detener a su padre y de nuevo lo llevó hacia la cama haciendo que se sentara justo a su lado. - Desde el último exterminio Alastor estaba ausente y se estaba comportando de manera extraña.- Cuando dijo eso la ceja alzada en el rostro de su padre le hizo rectificar- Inusualmente más extraña de lo normal.- Aclaró- Hoy fui a hablar con él y descubrí que fue herido en su pelea con Adam y la herida no tiene buen aspecto. Hace casi un mes de aquello y Adán lo hirió con un arma angelical…él insiste que solo necesita descanso y que no necesita ayuda pero tanto tú como yo sabemos que esa herida no va a sanar solo con descanso. ¡De no ser por él seguramente ni siquiera hubiéramos podido aguantar el ataque en primer lugar!

Miro la desesperación y la tristeza en el rostro de su hija y, aunque no le gustaba la idea de tener que ayudar a ese estirado demonio de mierda, la felicidad de su hija era mucho más importante, y si para hacerla feliz tenía que curar la herida que ese infeliz se hizo mientras luchaba con Adán, lo haría.

-Esta bien Manzanita no llores. Sanaré a tu gerente si es lo que quieres.- Accedió sin oponerse. recibiendo un abrazo por parte de la rubia y que correspondió de buena gana. Después de todo debía de admitir que si no fuera por ese engreído de mierda su pequeña hubiera estado en verdaderos problemas.

-Por cierto papá…Alastor no debe de saber que yo te lo he contado…

-Espera, ¿qué?- Se separó del abrazo y pudo ver esa cara. Su hija se estaba convirtiendo en toda una manipuladora al parecer- ¿Y cómo se supone que lo haré si tu no me lo has contado?

-Hehe…no lo sé- rio la chica de manera nerviosa y después se tiro de nuevo a sus brazos de su padre con un puchero desesperado- ¡Él me pidió que no se lo contara a nadie, y si sabe que fui yo quien te lo conté no confiara mas en mi!, por favor papá, porfi, porfi, porfi…

Ahora comprendía en la encerrona que realmente le había metido su hija y simplemente suspiro pasando su mano por sus cabellos para que dejara de sollozar.

-Esta bien pastelito, ya se me ocurrirá algo para no delatarte y que puedas mantener la confianza de ese idiota intacta.- Sintió como su hija salto de alegría y lo abrazo fuertemente después prometerle que él se encargaría.

XXX

-Hey, bastardo hijo de puta, ¿estas ahí?- Lucifer entró en la habitación del demonio radiofónico abriendo la puerta casi de una patada encontrándose con la grotesca imagen de este comiéndose la cabeza de un ciervo con cuchillo y tenedor en una pequeña mesa que había al fondo de la habitación.

-¿Le importa?, estoy cenando.

Miro con asco la escena pero muy a su pesar debía lidiar con ello. Cerró la puerta tras de sí y se quitó su sombrero dejándolo sobre un sillón para evitar que este se manchara mientras avanzaba con paso ligero hasta el demonio de rojo.

-Desnúdate- Le ordenó. Una orden clara y concisa que hizo que el demonio parara en seco y mirara al soberano con una mezcla de confusión, pánico y enfado que hizo que unas ondas distorsionadas aparecieran en el ambiente.

-¿Disculpe?-

-No me hagas volver a repetirlo. Quítate esa maldita chaqueta y terminemos con esto rápido.-

Alastor sintió como un hombre de pequeña estatura estaba tratando de quitarle su chaqueta de forma violenta, cosa que pudo evitar simplemente levantándose de la silla y alejándose de este mirándolo aun sin comprender que mosca le había picado.

-No sé qué le ha pasado a su pequeña cabecita y del por que de su desesperada necesidad de querer desnudarse señor, pero no estoy interesado en realizar actos indecentes con usted. y ahora por favor ¡salga de mi habitación!-La voz distorsionada de Alastor sonó más fuerte y estática de lo habitual , haciendo que sus tentáculos fueron visibles a su espalda. Lo cierto es que ver a ese estirado y remilgado perder los estribos le resultaba cómico, pero ¿Qué pensara que quería follarselo? ¿estaba demente?

-Tranquilízate Bambi, Charlie vino a mi habitación suplicándome que te ayudara con un pequeño asunto que tienes aquí escondido.- Dijo golpeando justo en su pecho con su bastón en forma de manzana, causando una mueca de dolor en el rostro del pecador.- Solo acabemos cuanto antes con esto y los dos podremos irnos, ¿Capisci?

Alastor gruño con los dientes cerrados y una sonrisa forzada cuando escucho el motivo del por que el mismísimo Lucifer había irrumpido en su habitación de aquella manera exigiendo que se desnudara. Había pensado de verdad que su chantaje sobre la subía había surgido efecto y lo dejaría tranquilo. Ingenuo de él.

-Le dije a la querida Charlie que se estaba preocupando en exceso. Esto no es algo con lo que debía de molestarle, su majestad.- Escucho una risa por parte del rubio y eso solo hizo que su párpado temblara de manera nerviosa.

-¿Sabes?- Observó como lucifer se quitó la chaqueta y se remangó una de sus mangas dejando parte de su brazo oscuro al descubierto.- Esas armas celestiales fueron creadas con la intención de poder matarme.- El rubio tomó la copa donde Alastor había estado bebiendo anteriormente durante su cena y con su afilada uña hizo un profundo corte en su muñeca haciendo que sangre dorada brotara de ella y cayera en el interior de la copa.- Son tan estúpidos que no pensaron que si podían matarme a mí con ellas, ellos también serían vulnerables. Si sus armas tienen la capacidad de destruirme a mí…imagina lo que pueden hacer con un simple pecador. Sin mi ayuda no serías capaz de curarla por ti solo y acabarás muriendo tarde o temprano. Cosa que por cierto no me molestaría, pero a mi pequeña manzanita entristecerá por lo que…

Contoneo la copa delante de la cara del demonio rojo con una sonrisa orgullosa y altiva, a lo que recibió una mirada llena de asco y desprecio aunque su sonrisa amable frente al rey disimulaba bien sus verdaderos sentimientos.

-Vamos cervatillo, no me digas que te da asco beber un poco de sangre. Estabas comiéndote la cabeza de un ciervo hace unos minutos.

-No me da asco la sangre mi señor. Lo que me asquea es que proviene de usted.-

Fue su turno de sentir un tic sobre su ojo derecho al escucharlo decir eso y sin ningún tipo de delicadeza agarró al hombre que tenía justo delante de la camisa desabrochada para tirar de ella y obligar así al demonio a quedar a su altura, provocando un poco de dolor en la herida.

-Bébete la puta copa.-ambos comenzaron a forcejear, Alastor en un intento desesperado por evitar que esa copa llegase a sus labios y Lucifer intentando por todos los medios que aquel líquido dorado llegará hasta la boca del más alto sin que su contenido acabará en el suelo. No tuvo otra alternativa que la de agarrar fuertemente de una de sus peludas y suaves orejas y tirar hacia abajo de ella aprovechando que Alastor abrió la boca para quejarse y verter el líquido dentro de su boca.

Para su sorpresa el sabor era exquisito, uno que jamás había probado y que sin duda le había cautivado ,aunque no sería algo que dejaría saber a Lucifer, aun menos cuando tiró de una de sus orejas de forma tan ruin. Sintió como el más bajo lo empujo hasta obligarlo a sentarse en la silla donde antes estuvo sentado y noto la mano del rubio sobre su pecho y observó cómo comenzó a emanar de ella una luz cálida y dorada de ella. No sentía dolor, pero sentía una extraña calidez desde su interior y pudo notar como la herida estaba cerrando desde dentro hacia afuera.

Cuando la mano del rubio se separó de su pecho y miró hacia abajo comprobó que la herida había sido cerrada dejando una gran cicatriz, aunque era algo que no le daba importancia. Después de todo su cuerpo estaba entero cubierta de ellas y cuando levanto la vista se encontró con una insufrible y orgullosa sonrisa por parte del soberano que le hizo forzar una media sonrisa llena de rabia.

-De nada pequeño cervatillo.- Murmuró antes de darse la vuelta, pavoneándose como un maldito orgulloso pavo real mientras volvía a ponerse su chaqueta y tarareaba una estúpida cancioncita. Estaba totalmente seguro que para lucifer aquello había sido un punto positivo en su enfrentamiento contra el demonio de la radio, y eso le estaba irritando.

-Yo no se lo pedí, su alteza.- Dijo entre dientes con una sonrisa forzada, cosa que solo hizo que la sonrisa del soberano fuera más grande. Pero para su sorpresa este no hizo ningún comentario al respecto y solo se dedicó a tomar su sombrero para ponérselo sobre su pequeña cabecita dirigiéndose hacia la puerta. Sin embargo antes de que llegara a esta habló.

-Por cierto, Alastor.- se giró sobre sus talones y se acercó nuevamente hasta él. aprovechando que aún se encontraba sentado en la silla para agarrar su mentón y levantarlo, obligando así a que lo mirara.- Charlie me pidió que no te dijera que fue ella la que me contó sobre tu herida, así que si se te ocurre tan siquiera reclamarle o contarle algo de lo que ha pasado hoy en esta habitación, te aseguro que yo mismo me encargare de que tu eterna estancia en mi reino sea tu puta peor pesadilla, ¿Entendido?- Conforme las palabras iban saliendo de la boca de lucifer sus cuernos se hacían más presentes sobre su cabeza y el fuego comenzó a salir por su boca haciendo temblar prácticamente todo el infierno bajo sus pies dando una imagen completamente amenazadora, aunque no para él.

-Claro como el agua su majestad.- Respondió calmado solo para comprobar que todo volvió a la normalidad y el rubio dejó libre su barbilla de su agarre.

-Bien.-

Observo como el soberano se marchó satisfecho y seguramente orgulloso de haber ganado esa batalla, sin embargo por su mente esa demostración de poder, lejos de parecerle aterradora como el otro se pensaba, le había dado una maravillosa idea.

Su plan inicial para recuperar su poder y poder liberarse de sus cadenas había sido utilizar a la ingenua, inocente y dulce princesa del infierno. Entrenarla y guiarla bajo sus consejos como su mano derecha para así poder utilizarla a su antojo llegada la hora. Solo necesitaba el gran poder que ella tenía, sin embargo la nula agresividad e interés de la princesa por usar sus poderes le estaba costando demasiado tiempo, sin embargo se había dando cuenta que se había equivocado de objetivo, y que por el contrario Lucifer se había puesto en su camino, ¿Cómo no había pensado en él antes?

El soberano del inframundo tenía poder. Mucho poder. Era un ser inestable, temperamento, depresivo y seguramente, por lo que había visto en los pocos días que llevaba viviendo en el hotel, igual de manipulable que su hija o al menos lo suficiente manipulable si sabía jugar bien sus cartas.

Llevó su mano hasta donde antes se encontraba su herida y con una sonrisa maquiavélica tomó la copa donde aún quedaban restos de sangre angelical para lamer lo que quedaba en el fondo de ella. Lucifer podía ser un ser insufrible, pero no podía negar que su sabor era exquisito.

XXX

Controlaba sus pantallas mirando fotograma a fotograma de cada video de la puta ciudad hasta que sus ojos dieran con la figura del demonio rojo en alguno de ellas sin éxito alguno. Desde la última imagen donde Alastor había escapado de su lucha contra Adam con el rabo entre las piernas herido no había rastro del demonio radiofónico en ciudad pentagrama. Estaba seguro que no había muerto, pero que ese engreído de mierda no diera la cara después de aquello le olía a gato encerrado.

-Vox querido, ¿por qué no vuelves a la cama y dejas de maldecir y murmurar?, son las 02:20 de la mañana.-Escucho a Valentino desde la cama, sin embargo tan solo decidió ignorarlo y continuar con lo que estaba haciendo hasta que observo como este se levantaba y cerró sus alas alrededor de su cuerpo desnudo en forma de abrigo y con paso lento se dirigió hasta él.- ¿Aun continuas buscándolo?

-Ese hijo de puta no ha podido desaparecer de nuevo…tiene que estar escondido en algún puto sitio.

-¿Quién te dice que no esté muerto?

-Si estuviera muerto no hubieran construido una puta torre de radio en el nuevo puto hotelucho de mierda. Piensa un poco.- Le espeto de mal humor, aunque supo que se había pasado cuando noto como el más alto cruzo sus 4 brazos y lo miraba con indignación. Por lo general era bien sabido que Valentino no era muy inteligente, pero no era tonto como para no saber cuando Vox estaba cuestionando su inteligencia- Lo siento Val- Suspiro cargando todo su cuerpo contra el respaldar de su asiento agotado-Es solo que volvió a aparecer después de 7 años de repente, vino a dar por culo y ahora vuelve a desaparecer como si nada, justo ahora que podía mover ficha y destrozarlo.

Noto como el más alto estrecho sus hombros rígidos entre sus dedos dándole un pequeño masaje para destensarse mientras sus otras manos pasaron por su pecho en un abrazo.

-Aun no entiendo por que no emitiste por televisión como esa rata huía con el rabo entre las piernas de la batalla cuando fue herido. Si supieran que esta vulnerable seguramente otro hubiera hecho el trabajo sucio por ti.

-Precisamente por eso. Alastor es mío y seré yo quien acabe con él. Si hubiera retransmitido esas imágenes cualquier otro imbécil habría aprovechado para acabar con él y solo yo puedo acabar con ese puto estirado de mierda.- Suspiro cuando las manos de Valentino apretaron con más fuerza su hombro y cuando abrió los ojos se encontró con las grandes orbes rojas- Necesito tener un tipo dentro de ese puto hotel…uno que de verdad sirva y no la cague el primer día. Necesito que Angel me de la información que necesito.

-¡JA!, buena suerte con eso querido. Desde que está en ese hotelucho con esa puta el muy mamón se ha vuelto altivo. Incluso se atreve a desafiarme el muy capullo. Debería de destrozarlo en el set para enseñarle a quien le pertenece o quizás pegarle un puto tiro…

-O volver a conquistarlo.- Creyó escuchar mal y miró a Vox confundido o esperando una explicación.- Yo necesito información de lo que ocurre dentro de ese hotel, y tú recuperar el poder sobre tu putita de oro. Amenazarlo y destrozarlo no te está dando el mejor de los resultados, entonces ¿por qué no probar a reconquistarlo?

-¿Y cómo propones que lo haga?, ahora mismo ese imbécil me odia. Cuando conseguí el puto contrato estaba coladito por mi y ahora solo me desprecia.

-Destrozándolo.- Se levantó de su asiento y pasó su mano suavemente por la mejilla de Valentino acercándose hasta sus labios, pero sin llegar a posar los suyos en ellos.- Rompiéndolo por completo. Haciéndote caer en el pozo más profundo de desesperación…que desee acabar con su miserable y patética vida, y cuando eso ocurra, tú estarás ahí para recoger y reconstruir los pedazos. Eres bueno en eso mi querido Valentino, sabes como pegar los trozos de un corazón roto- Dijo aquello último con especial cariño- Seré el malo de la película para ti .Solo confía en mi, ese puto volverá a ti.

Valentino sonrió por las palabras de Vox y sintió un leve tirón de su antena antes de que él mismo se abalanzara sobre él y comenzara a besarlo de manera violenta y posesiva. Esta vez no dejaría que Alastor se volviera a escapar. Conocía de primera mano el verdadero poder de ese desgraciado, y lo que pudo ver de la batalla entre Alastor y Adam estaba muy lejos de ser el Alastor que él conocía. Algo estaba pasando con el poderoso Overlord, y él estaba dispuesto a descubrirlo.

Next Chapter