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Summary

En medio de la sofocante intriga familiar por el dominio de la empresa legendaria de su abuelo, nuestra joven CEO se ve atrapada en una red de manipulaciones y ambiciones despiadadas. ΒΏQuiΓ©n prevalecerΓ‘ en esta batalla por el poder y la herencia? Sin embargo, cuando un apasionado pastelero irrumpe en su vida, los hilos del destino podrΓ­an tejerse de manera inesperada. ΒΏSerΓ‘ su llegada la chispa que inflame aΓΊn mΓ‘s el conflicto, o acaso podrΓ­a ser la clave para desentraΓ±ar los enigmas del corazΓ³n y conducirla hacia una dulce redenciΓ³n?

Chapter 1

Era una tarde apacible en la oficina de Feng Enterprises. Jade Feng, la joven y decidida presidenta de la empresa, estaba sumergida en una montaΓ±a de papeles cuando el sonido de un portazo rompiΓ³ la tranquilidad.


Pedro, su leal secretario, irrumpiΓ³ en la habitaciΓ³n, con una expresiΓ³n de urgencia en el rostro.


-SeΓ±ora, disculpe la interrupciΓ³n, pero es urgente-dijo Pedro, tratando de recuperar el aliento.


Jade observΓ³ a Pedro con atenciΓ³n, sintiendo un nudo en el estΓ³mago ante la seriedad de su expresiΓ³n. Aunque era una lΓ­der segura y competente en el trabajo, su corazΓ³n latΓ­a con fuerza ante la posibilidad de que algo malo hubiera sucedido.


-ΒΏQuΓ© ha sucedido, Pedro?- preguntΓ³ Jade, manteniendo la compostura a pesar de su creciente preocupaciΓ³n.


Pedro respirΓ³ hondo antes de responder. -Se trata de su abuelo, seΓ±ora. Ha sufrido un pequeΓ±o accidente y estΓ‘ siendo llevado al hospital en este momento.-


Las palabras de Pedro golpearon a Jade como un rayo. Su abuelo era mucho mΓ‘s que una figura paterna para ella; era su mentor, su guΓ­a y su inspiraciΓ³n. A pesar de su apariencia serena, el miedo se apoderΓ³ de ella mientras imaginaba lo peor.


Sin embargo, Jade sabΓ­a que debΓ­a mantener la compostura en momentos de crisis. RespirΓ³ profundamente y se levantΓ³ de su silla con determinaciΓ³n. -Dile a Christian que prepare el coche. Vamos al hospital de inmediato-, ordenΓ³, su voz firme pero con un ligero temblor de preocupaciΓ³n.


Mientras se dirigΓ­an al hospital en el lujoso automΓ³vil corporativo, los guardaespaldas de Jade, Christian y Fernando, intercambiaron miradas preocupadas. Aunque estaban acostumbrados a lidiar con situaciones de emergencia, la angustia en el rostro de su jefa les indicaba que esta vez era diferente.


Al llegar al hospital, Jade entrΓ³ con paso firme pero el corazΓ³n en la garganta. Se dirigiΓ³ directamente a la habitaciΓ³n de su abuelo, donde lo encontrΓ³ pΓ‘lido y dΓ©bil, pero consciente.


-Abuelo-, susurrΓ³ Jade, sintiendo un nudo en la garganta mientras tomaba su mano con ternura. -Estoy aquΓ­.-


El abuelo de Jade le dedicΓ³ una sonrisa dΓ©bil, reconociendo su presencia con un gesto cariΓ±oso. En ese momento, Jade supo que harΓ­a todo lo posible por Γ©l, sin importar lo que fuera necesario.


Jade estaba profundamente preocupada por su abuelo mientras permanecΓ­a a su lado en la habitaciΓ³n del hospital, pero su angustia se vio interrumpida cuando las enfermeras la sacaron de la habitaciΓ³n para permitirle al abuelo descansar. Incapaz de quedarse quieta, caminΓ³ por el pasillo, sus pensamientos llenos de ansiedad y preocupaciΓ³n.


Fue entonces cuando vio a su madre, Rosa, parada al final del pasillo. Rosa era una mujer imponente, con una elegancia que rivalizaba con la de su hija, pero tambiΓ©n con una presencia dominante que siempre ponΓ­a a Jade a la defensiva.


-Madre- dijo Jade, con una mezcla de sorpresa y desconfianza en su voz mientras se acercaba.


Rosa la mirΓ³ con frialdad, sus ojos evaluΓ‘ndola con una expresiΓ³n que Jade conocΓ­a demasiado bien. -Jade- dijo Rosa con su tono caracterΓ­sticamente condescendiente. -Es una lΓ‘stima que tengamos que encontrarnos en estas circunstancias.-


La mandΓ­bula de Jade se tensΓ³ mientras luchaba por mantener la calma. SabΓ­a que su madre siempre habΓ­a sido crΓ­tica con ella, especialmente cuando se trataba de los asuntos de la empresa familiar.


-ΒΏQuΓ© estΓ‘s haciendo aquΓ­, madre?- preguntΓ³ Jade, tratando de mantener su voz firme a pesar de la creciente irritaciΓ³n que sentΓ­a.


Rosa le lanzΓ³ una mirada de superioridad, como si estuviera disfrutando del malestar de su hija. -He venido a asegurarme de que todo estΓ© bajo control-, respondiΓ³, su tono condescendiente haciendo eco en el pasillo.


Jade apretΓ³ los puΓ±os, conteniendo su frustraciΓ³n. SabΓ­a que no podΓ­a permitirse perder los estribos, especialmente en un momento tan delicado como este. -Mi abuelo estΓ‘ estable por ahora-, dijo, su voz tensa pero controlada. -Estoy haciendo todo lo posible por Γ©l.-


Rosa arqueΓ³ una ceja, como si no estuviera impresionada por las palabras de Jade. -Eso es reconfortante-, dijo con un toque de sarcasmo. -Pero no puedes negar que esta situaciΓ³n es un recordatorio de la necesidad de una sucesiΓ³n clara en la empresa.-


Las palabras de su madre golpearon a Jade como un puΓ±etazo en el estΓ³mago. SabΓ­a que Rosa siempre habΓ­a tenido la intenciΓ³n de que su hermana, Nina, tomara las riendas de la empresa en lugar de ella, y esta era solo otra oportunidad para que Rosa reforzara su punto de vista.


-Mi abuelo se recuperarΓ‘- dijo Jade, su voz temblorosa pero firme. -Y cuando lo haga, seguirΓ© al frente de la empresa, como siempre ha sido mi deber y mi honor.-


Rosa la mirΓ³ con una mezcla de incredulidad y desdΓ©n. -Veremos-, dijo, antes de dar media vuelta y alejarse por el pasillo, dejando a Jade sola con sus pensamientos y su determinaciΓ³n.


DespuΓ©s de su encuentro con su madre en el hospital, Jade sintiΓ³ la necesidad de despejar su mente. DecidiΓ³ hacer una breve parada en el apartamento de su hermana, Nina, para revisar los preparativos de su prΓ³xima boda. A pesar de las tensiones familiares, Jade seguΓ­a comprometida con su matrimonio, aunque su relaciΓ³n con Alejandro, su prometido, habΓ­a estado experimentando tensiones debido a sus ocupaciones laborales.


Al llegar al apartamento de Nina, Jade se sintiΓ³ abrumada por un extraΓ±o presentimiento. GolpeΓ³ la puerta con determinaciΓ³n, pero no hubo respuesta. DespuΓ©s de varios intentos fallidos, probΓ³ la manija y descubriΓ³ que la puerta estaba abierta.


Al entrar en el apartamento, un escalofrΓ­o recorriΓ³ su espalda. El lugar estaba sorprendentemente tranquilo, lo que no encajaba con la idea de que se estuvieran llevando a cabo los preparativos de una boda. Se moviΓ³ con cautela por los pasillos, su corazΓ³n latiendo con fuerza en su pecho.


Fue entonces cuando escuchΓ³ un murmullo proveniente del dormitorio. Con el corazΓ³n en la garganta, se acercΓ³ sigilosamente y abriΓ³ la puerta de golpe, solo para detenerse en seco al ver la escena ante ella.


Alejandro, su prometido, estaba de pie junto a la cama, con una expresiΓ³n de culpabilidad en el rostro. Y en la cama, con la sΓ‘bana hecha un lΓ­o a su alrededor, estaba su hermana, Nina, con una mirada de sorpresa y arrepentimiento.


Jade se quedΓ³ petrificada por lo que veΓ­a, incapaz de procesar la traiciΓ³n que se estaba desplegando ante sus ojos. Su corazΓ³n se sintiΓ³ como si hubiera sido destrozado en mil pedazos, y una oleada de dolor y furia la invadiΓ³.


-ΒΏQuΓ©... quΓ© estΓ‘ pasando aquΓ­?- jadeΓ³ Jade, su voz temblando con emociΓ³n.


Alejandro y Nina se miraron el uno al otro, sin saber quΓ© decir. La tensiΓ³n en la habitaciΓ³n era palpable, y Jade se sintiΓ³ como si estuviera en un sueΓ±o surrealista del que no podΓ­a escapar.


Finalmente, las palabras encontraron su camino a travΓ©s del shock y la incredulidad de Jade. -ΒΏCΓ³mo pudieron hacerme esto?-, murmurΓ³, su voz temblando con angustia. -ΒΏCΓ³mo pudieron traicionarme de esta manera?-


Nina bajΓ³ la mirada, incapaz de enfrentar la furia y el dolor en los ojos de su hermana. -Lo siento, Jade-, susurrΓ³, con la voz llena de remordimiento. -Fue un error, lo juro. No deberΓ­a haber pasado.-


Alejandro tomΓ³ una respiraciΓ³n profunda, preparΓ‘ndose para enfrentar la ira de Jade. -Lo siento, Jade- dijo, su voz llena de pesar. -Fue un error, pero te amo. Por favor, perdΓ³name.-


Jade se quedΓ³ allΓ­, en el umbral del dormitorio, sintiendo como si el mundo se derrumbara a su alrededor. Todo lo que pensaba que sabΓ­a sobre su vida y su futuro se habΓ­a desvanecido en un instante, dejΓ‘ndola perdida y desorientada en medio de la traiciΓ³n y el dolor.


El silencio pesado se instalΓ³ en la habitaciΓ³n, solo interrumpido por el sonido del respirar agitado de Jade y los latidos acelerados de su corazΓ³n. La traiciΓ³n de su prometido y su hermana la golpeΓ³ con una fuerza abrumadora, dejΓ‘ndola aturdida y sin palabras.


Sin embargo, el silencio fue roto abruptamente por Cristian, uno de sus leales guardaespaldas, quien entrΓ³ en la habitaciΓ³n con una expresiΓ³n de furia en el rostro al ver la traiciΓ³n que se estaba desarrollando ante sus ojos.


-‘¿Cómo pudiste hacerle esto a ella?!- rugió Cristian, avanzando hacia Alejandro con pasos amenazadores.


Alejandro retrocediΓ³ instintivamente, sus ojos llenos de temor mientras trataba de encontrar una explicaciΓ³n que pudiera calmar la ira de Cristian. -Lo siento, lo siento mucho- balbuceΓ³, retrocediendo hacia la puerta.


Pero antes de que pudiera escapar, Cristian lo alcanzΓ³ con un rΓ‘pido movimiento y lo agarrΓ³ por el cuello de la camisa, empujΓ‘ndolo con fuerza contra la pared.


-No te atrevas a disculparte- gruΓ±Γ³ Cristian, su voz llena de veneno y resentimiento. -Has traicionado a la ΓΊnica persona que realmente te importaba. Eres despreciable-


Los gritos de Cristian atrajeron la atenciΓ³n de Fernando, el otro guardaespaldas de Jade, quien entrΓ³ en la habitaciΓ³n justo a tiempo para ver la confrontaciΓ³n.


-Fernando, detΓ©n a Cristian- ordenΓ³ Jade, su voz temblorosa pero firme mientras se acercaba a Alejandro con paso lento y decidido.


Fernando actuΓ³ rΓ‘pidamente, interponiΓ©ndose entre Cristian y Alejandro antes de que la situaciΓ³n pudiera intensificarse aΓΊn mΓ‘s. -Cristian, cΓ‘lmate- instΓ³, sujetando los brazos de su compaΓ±ero con firmeza.


Cristian resistiΓ³ por un momento mΓ‘s, su pecho subiendo y bajando con furia contenida, pero finalmente cediΓ³ ante el llamado de su jefa. Con un gruΓ±ido de frustraciΓ³n, soltΓ³ a Alejandro y se alejΓ³ de Γ©l, su mirada aΓΊn llena de desprecio.


Jade observΓ³ la escena con una mezcla de tristeza y decepciΓ³n. Se quitΓ³ el anillo de compromiso del dedo con manos temblorosas, sintiendo como si estuviera desgarrando una parte de sΓ­ misma en el proceso. Con un suspiro pesado, dejΓ³ caer el anillo sobre la mesa y se volviΓ³ hacia la puerta.


-Me voy- murmurΓ³ Jade, su voz apenas un susurro mientras se alejaba de la habitaciΓ³n, sintiΓ©ndose mΓ‘s perdida y sola que nunca.


DespuΓ©s de la confrontaciΓ³n desgarradora en el apartamento de su hermana y la infructuosa bΓΊsqueda de sus guardaespaldas, Jade se encontraba en un estado de desesperaciΓ³n y desconcierto. Buscando un respiro de su angustia, encontrΓ³ refugio en la penumbra acogedora de un bar solitario en las calles oscuras de la ciudad.


Con una botella de whisky como su ΓΊnica compaΓ±Γ­a, Jade se sumergiΓ³ mΓ‘s y mΓ‘s en su propio torbellino de emociones. Cada trago era un intento de ahogar el dolor y la confusiΓ³n que la consumΓ­an, pero solo parecΓ­a intensificar su sensaciΓ³n de desesperaciΓ³n.


Fue entonces cuando Carlos, el dueΓ±o del bar y amigo de toda la vida de Jade, se acercΓ³ a ella con una expresiΓ³n preocupada en el rostro. -Te ves terrible, Feng- comentΓ³ con voz suave, notando el estado desaliΓ±ado y angustiado de su amiga.


Jade levantΓ³ la mirada hacia Γ©l con ojos vidriosos, reconociendo su presencia con un suspiro pesado. -Solo estoy pasando por un momento difΓ­cil- admitiΓ³, su voz cargada de emociones encontradas.


Carlos asintiΓ³ con comprensiΓ³n, sintiendo el peso del dolor de Jade en el aire tenso del bar. -Lo entiendo- respondiΓ³, llenando su vaso con un gesto cuidadoso. -Pero no creo que el whisky sea la soluciΓ³n.-


Jade dejΓ³ escapar un gruΓ±ido de frustraciΓ³n, resistiΓ©ndose a la idea de abandonar su refugio temporal. -Necesito esto- murmurΓ³, aferrΓ‘ndose a la botella con una determinaciΓ³n obstinada.


Carlos frunciΓ³ el ceΓ±o con preocupaciΓ³n, sintiendo la urgencia de intervenir antes de que las cosas empeoraran. -Voy a llamar a uno de tus guardaespaldas- anunciΓ³, girΓ‘ndose hacia la barra donde estaba el telΓ©fono.


Mientras Carlos marcaba el nΓΊmero, un extraΓ±o se acercΓ³ sigilosamente a Jade, una figura borrosa en la periferia de su conciencia alterada por el alcohol. -ΒΏNecesitas algo mΓ‘s, preciosa?-, murmurΓ³ con una sonrisa torcida, ofreciΓ©ndole una botella de tequila con una etiqueta desconocida.


Jade parpadeΓ³, sintiendo una chispa de interΓ©s en medio de su confusiΓ³n y desesperaciΓ³n. -ΒΏQuΓ© es esto?-, preguntΓ³, alargando la mano para tomar la botella que el extraΓ±o le ofrecΓ­a.


El extraΓ±o le dirigiΓ³ una mirada misteriosa, su sonrisa ampliΓ‘ndose con malicia apenas perceptible. -Solo un trago para aliviar tus penas- sugiriΓ³, su voz suave y seductora.


Sin pensarlo dos veces, Jade aceptΓ³ la botella y tomΓ³ un trago largo, sintiendo el lΓ­quido ardiente quemar su garganta y nublar su mente con una sensaciΓ³n de euforia embriagadora.


Cuando Jade volviΓ³ a mirar a su alrededor, el extraΓ±o habΓ­a desaparecido como si se hubiera desvanecido en el aire. Carlos, absorto en su conversaciΓ³n telefΓ³nica, parecΓ­a ajeno a la situaciΓ³n mientras seguΓ­a marcando el nΓΊmero de los guardaespaldas de Jade.


Con un suspiro resignado, Jade se levantΓ³ de su taburete y saliΓ³ del bar, sus pasos llevΓ‘ndola a un destino incierto en las calles vacΓ­as de la ciudad nocturna


DespuΓ©s de una noche tumultuosa en el bar, Jade se dirigiΓ³ al hotel mΓ‘s cercano en busca de un refugio momentΓ‘neo. La recepcionista le entregΓ³ las llaves de su habitaciΓ³n, pero en su estado de agotamiento y confusiΓ³n, Jade se topΓ³ con una puerta abierta en el pasillo y decidiΓ³ que serΓ­a mejor descansar allΓ­ que esforzarse en encontrar su propia habitaciΓ³n.


Tan pronto como Jade se desplomΓ³ en la cama, el cansancio la abrumΓ³ y pareciΓ³ sumergirla en un sueΓ±o profundo. O al menos eso creΓ­a ella.


De repente, fue sacada bruscamente de su sueΓ±o por la voz de un hombre desconocido que entraba en la habitaciΓ³n.-sabia que era guapo pero no pensΓ© tener una belleza como tu en mi cama, que haces aquΓ­?-


-ΒΏQuien eres?-, preguntΓ³ Jade, su voz cargada de cansancio y confusiΓ³n, mientras luchaba por enfocar su visiΓ³n.


El hombre se le acercΓ³, con una expresiΓ³n curiosa en su rostro. -Yo preguntΓ© primero- respondiΓ³, su tono mezclando sorpresa y diversiΓ³n.


Jade se sintiΓ³ momentΓ‘neamente desconcertada, pero luego dejΓ³ escapar una risa suave. -Pero dos es mΓ‘s que uno, asΓ­ que responde, niΓ±o bonito- replicΓ³, encontrando un atisbo de humor en la situaciΓ³n absurda.


El hombre la tomΓ³ de los brazos, revelando sus caracterΓ­sticas rubias y sus ojos dorados. -Buen punto- concediΓ³, con una sonrisa pΓ­cara. -Entonces quizΓ‘s sea el amor de tu vida- agregΓ³, dejando en claro que ambos estaban lidiando con las consecuencias de una noche de excesos.


A pesar del cansancio y la confusiΓ³n, Jade no pudo evitar sonreΓ­r ante la ridΓ­cula ironΓ­a de la situaciΓ³n. En ese momento, parecΓ­a que el universo estaba decidido a jugarle una broma pesada.


Con un suspiro de resignaciΓ³n, Jade se dejΓ³ llevar por el absurdo de la noche, lista para enfrentar lo que sea que el destino le tenΓ­a reservado, ya sea una pelea con su propia realidad o una aventura inesperada con un extraΓ±o en medio de la noche.


La maΓ±ana siguiente llegΓ³ con una resaca que golpeaba como un martillo neumΓ‘tico y la sorpresa de despertar al lado de un desconocido en la cama. Jade se apresurΓ³ a recoger sus pertenencias, dejando algo de dinero en la mesa como compensaciΓ³n por la noche no planificada, y saliΓ³ del hotel con la cabeza zumbando y el corazΓ³n tamborileando en su pecho.


Al llegar a la empresa, se encontrΓ³ con Fernando y Cristian esperΓ‘ndola en la puerta, con expresiones que oscilaban entre la preocupaciΓ³n y el reproche.


-Fernando, cΓ‘lmate. Necesito que vayan por unos zapatos y un traje nuevo, y por favor, trΓ‘iganme algo para este maldito dolor de cabeza que no aguanto- exigiΓ³ Jade, su voz cargada de irritaciΓ³n y malestar por la resaca.


Fernando, sin embargo, no estaba dispuesto a dejar pasar las cosas tan fΓ‘cilmente. Con una expresiΓ³n entre suspicaz y preocupada, se acercΓ³ a Jade, cruzando los brazos sobre el pecho. -ΒΏDΓ³nde te fuiste anoche? Te preocupaste a todos, Jade- preguntΓ³ con voz firme, mostrando una preocupaciΓ³n que apenas lograba ocultar tras su apariencia de guardaespaldas.


Jade se detuvo en seco, sintiendo el peso de su mirada sobre ella. SabΓ­a que no podΓ­a evadir la pregunta, pero tampoco querΓ­a revelar todos los detalles de su noche turbulenta.


-Tuve una noche complicada, Fernando. Pero estoy bien ahora- respondiΓ³ evasiva, intentando desviar la conversaciΓ³n.


Sin perder mΓ‘s tiempo, Cristian asintiΓ³ con prontitud, las llaves del auto en la mano, mientras Fernando no podΓ­a evitar una burla sarcΓ‘stica. -ΒΏVolviendo a tus viejos hΓ‘bitos, eh? Apestas a alcohol- comentΓ³ con una sonrisa irΓ³nica.


Jade le lanzΓ³ una mirada fulminante, lista para devolverle el golpe. -Y tΓΊ a rosas, ΒΏno?-, respondiΓ³ con un tono cortante, desviando la atenciΓ³n de su propia condiciΓ³n.


Con una expresiΓ³n entre suspicaz y preocupada, Fernando se alejΓ³, dejando a Jade sumida en sus propios pensamientos y en el trabajo que la esperaba.


Al entrar en la oficina, Pedro la recibiΓ³ con una mezcla de preocupaciΓ³n y cortesΓ­a habitual. -Buenos dΓ­as, seΓ±ora... ΒΏse siente bien? Se ve pΓ‘lida y no estΓ‘ muy bien vestida como de costumbre-, comentΓ³ con tacto.


Jade hizo un ademΓ‘n desinteresado. -Estoy bien, no te preocupes. Tan pronto como vengan esos dos, dΓ©jalos pasar, ΒΏentendido?-, ordenΓ³, con la determinaciΓ³n de quien sabe que tiene mucho por hacer.


Pedro asintiΓ³, tomando nota de las instrucciones de su jefa. -SΓ­, seΓ±ora. Por cierto, tiene una junta con la empresa de la seΓ±ora DΓ©bora a las 3 de la tarde-, informΓ³, con la libreta en la mano.


Jade frunciΓ³ el ceΓ±o, consciente de que tendrΓ­a que reorganizar su dΓ­a ya de por sΓ­ caΓ³tico. -Cancela esa reuniΓ³n, por favor. TendrΓ© que salir antes-, decidiΓ³, antes de sumergirse en el montΓ³n de papeleo que la esperaba en su escritorio.

















































































































































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