Prólogo: “El inicio del fin”.
Tras generaciones, los clanes de las dinastías sagradas de Kyoto, y mi familia, el clan Hoshinomori, ha estado a cargo de mantener el “equilibrio” entre este mundo y “él”.
Pero a mi generación, se le encomendó la misión de terminar con la guerra que, ya se arrastra por más de mil años. En otras palabras, terminar con la existencia de “él”, aquella presencia omnipotente que lo ve todo desde un lugar seguro, aquella que solo es conocida por los 4 clanes y que responde al nombre de “Samuru-san”.
— Ha llegado el momento… –– Me ajusté la corbata del uniforme.
–– Akira.
–– Hmmm…
De la nada, la voz de mi padre comenzó a resonar en mis oídos.
Solo reaccioné cerrando mis ojos y recordando el momento de la ceremonia de ascenso.
–– Akira escucha, Samuru-san no es una presencia cualquiera, tienes que estar siempre con la guardia alta, nunca… Nunca confíes en la rutina de este mundo, ¿De acuerdo?
–– Si padre, serán mis manos las que pondrán fin a esto.
–– Je. –– Todavía me acuerdo de la pequeña sonrisa que mi padre esbozo. –– Eso es lo que quería escuchar hijo, ahora escúchame bien Akira, cuando llegue el momento, tú…
En ese momento abrí mis ojos y levanté mi vista mientras, las palabras de mi padre y la misión que me encomendó, pasaban por mi mente cual nube en el cielo que en este momento cautivaba mi campo visual.
–– “Derrotaras a Samuru-san”.