La Vida de Casados

Summary

Oneshots y Drabbles sobre la vida de casados entre el Príncipe heredero y el Rey Fantasma, historias de "domestic fluff" sobre Xie Lian y Hua Cheng Los personajes no me pertenecen, estas historias son con fines de ocio.

Status
Complete
Chapters
9
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

La consumación tardía

Xie Lian aún no podía creerlo. Aunque era real no parecía serlo, el hecho de estar por fin casado con Hua Cheng era algo hermoso y emocionante pero, le bastaba recordar la noche anterior y la previa y así cada una de las noches hasta llegar a su noche de bodas, para sentir una pesada carga en el corazón. Su mente y su corazón no podían ponerse de acuerdo y a punto estaba de cumplirse una semana del matrimonio sin ninguna consumación del mismo, debido a su causa.

Xie Lian se pasó la mano por el cabello, estaba apesadumbrado, recordó como había sido su noche de bodas… Naturalmente Hua Cheng se había arrojado sobre él en cuanto regresaron, pasada la media noche, al Templo QianDeng. Xie Lian lo correspondió, sin embargo la duda ganó lugar entre ellos hasta que los separó aún estando sobre el lecho matrimonial.

- Si su Alteza quiere que me detenga… – dijo Hua Cheng reacomodando la túnica interna de Xie Lian, buscando un poco de redención por no haberse dado cuenta antes de la incomodidad que vivía su esposo.

- Lamento esto San Lang – Xie Lian se cubría la cara con las manos tratando de ocultar el rubor que le habían dejado los besos intensos de Hua Cheng.

- Si Gege ha decidido pasar desde ahora la vida a mi lado no debe ser para lamentarse – Hua Cheng apartó juguetonamente los dedos de Xie Lian para poder mirarlo a los ojos - ¿O me equivoco?

Xie Lia se sentó de un salto gritando: - ¡Nada que tenga que ver con mi San Lang lleva siquiera una pizca de arrepentimiento!

- Entonces… ¿Esto es por tu cultivo?.

Xie Lian se cubrió de nuevo de inmediato pero al notar que Hua Cheng lo miraba enternecido y con una pequeña media sonrisa se rindió y se descubrió la cara.

- No quiero ofenderte San Lang ni hacerte sentir menos importante – Xie Lian hizo una pausa como si ordenará sus pensamientos y luego volvió a hablar: - Había pasado tanto tiempo sin está sensación de mi poder espiritual que… - Xie Lian se cubrió un poco la boca haciendo apenas audible su respuesta - es nostálgico…

- Ciertamente Gege está en el punto más alto de su poder, aunque sus habilidades sean mermadas por incumplir su cultivo, aún así será increíblemente fuerte – Hua Cheng acariciaba el antebrazo de Xie Lian que respondió incómodamente con una sonrisa forzada: – ¿San Lang está intentando persuadirme?

Hua Cheng sonrió con ojos de media luna – No puede culpar a un esposo enamorado. Sin embargo, con estar a tu lado es suficiente para mí, Gege – mientras decía esto se inclinó a besar la frente de blanco jade de Xie Lian y recargando su mejilla en el cabello de su esposo dijo nuevamente: – Si Gege cambia de opinión hágamelo saber y tomaré acción de inmediato.

- ¡San Lang! – gritó el aludido cubriéndose de nuevo la cara con las manos.

Hua Cheng soltó una sonora carcajada antes tomar su cintura para recostarlo de nuevo y solo dormir.

Nunca faltaban los toques y los mimos entre los nuevos esposos, sin embargo, cuando iban más allá de lo casual Xie Lian no podía controlar las punzadas de su bajo vientre aunque pudiera esconder su deseo con una actitud impasible gracias a su entrenamiento y a lo respetuoso que era Hua Cheng.

Era verdad que Xie Lian disfrutaba la sensación de su poder espiritual pero esa no era la verdad completa, le había mentido a Hua Cheng, su cultivo le importaba poco si se trataba de su esposo, estaba dispuesto a quedarse sin poder espiritual o incluso a darle su propio ojo si él se lo pidiera pero… estaba nervioso y avergonzado como un adolescente inmaduro que teme dar cualquier tipo de paso en dirección al dueño de su corazón y si se trataba de dar “ese paso”... su alma quería gritar de desesperación cada que se imaginaba en la consumación de su matrimonio con Hua Cheng porque temía no estar a la altura del rey fantasma, su miedo más profundo era el decepcionarlo y a hacer de la primera experiencia de ambos un rotundo fracaso.

Resultaba que, a pesar de todo lo que había podido estudiar en sus 800 años sobre las artes amatorias, no tenía idea de por donde comenzar a enredar el hilo y la actitud galante y atenta de Hua Cheng no ayudaba. Quería hacerlo sentir especial del mismo modo que su esposo lo hacía con él.

Fue con esa idea que propuso, a los tres o cuatro días de casados, ir a una de las praderas hermosas que le llenaban el corazón de alegría en sus tiempos de recolector, conocía tan bien ese lugar que sabía que en esta época del año la floración debía estar en su máximo esplendor.

- ¿Qué piensas San Lang? – preguntó Xie Lian mientras sujetaba su sombrero de bambú sobre la cabeza para que la fresca brisa no se lo arrebatara.

El cielo estaba despejado, límpido y azul, el campo verde tenía pastos que llegaban fácilmente a las rodillas y miles de flores silvestres de distintos colores, blancas, amarillas, azules y violetas.

- Me parece un lugar hermoso Gege, pero eso es definitivamente porque tú estás a mi lado.

Xie Lian sonrió complacido y tomó la mano de Hua Cheng hasta que encontró un pequeño claro que lo convenció lo suficiente. Se sentaron uno al lado del otro dispuestos a hacer una corona de flores, en realidad Xie Lian había puesto manos a la obra mientras Hua Cheng se conformaba con admirar a su esposo y pasar una por una las flores que su Alteza solicitaba.

Con cada flor que Hua Cheng entregaba los toques de sus dedos se hacían más prolongados, el fornido muslo del Rey fantasma estaba en estrecho contacto con el de Xie Lian que fingía ignorar lo cerca que estaba su esposo de él, debía haberse acostumbrado a este estrecho contacto pero su corazón se desbocaba si en vez de mirar la corona de flores levantaba la vista y se encontraba con los ojos de San Lang mirándolo con una sonrisa.

“Dioses. Demasiado apuesto, demasiado...”

Pero a los Dioses no podía importarles menos el idilio de cuento que vivían el Rey Fantasma y el Dios recolector, todos los Dioses ya habían tenido la “fortuna” de haber visto a esos dos besándose o en otras actitudes cariñosas incluso antes de la tan esperada boda.

Xie Lian controló el temblor de sus manos y las mariposas de su estómago, aclaró su garganta antes hablar: – Terminé – dijo colocando la corona de lado en la cabeza de Hua Cheng.

- ¿Y? ¿Cómo luzco? – preguntó San Lang con una sonrisa presuntuosa.

- Como un guapo Rey lleno de flores – Respondió Xie Lian con una risita mientras quitaba unas motas de diente de león del cabello de San Lang.

- Dianxia… El que merece ser coronado con flores eres tú, después de todo, ahora tu también eres un Rey.

Hua Cheng echó hacia atrás el cabello de Xie Lian y luego le pasó su corona de flores, dejando un beso en su cuello antes de acariciar su mejilla.

El acercamiento fue inminente, lo único que salió de sus labios fueron acciones, instantes después ambos estaban recostados en la hierba completamente cubiertos de los ojos ajenos por ella.

Las manos de Hua Cheng se abrieron paso hábilmente hasta tocar bajo la túnica la piel de los costados de Xie Lian que suspiró profundo con el toque sin dejar de besarlo, el mismo Xie Lian quería tocar la piel de su esposo sobre él, así que aprovechó la apertura de su túnica y deslizó la mano sobre su clavícula tocando la pálida piel hacia el hombro. Fue entonces que la rodilla de Hua Cheng se apoyó en medio de las piernas de Xie Lian y al sentir la separación “fortuita” de sus piernas el pensamiento se volvió consiente trayéndolo de vuelta a la realidad estrepitosamente dándose cuenta de que en cualquier momento las reacciones de su cuerpo lo traicionarían, tal como sucedió cuando escapaban en el ataúd en la guarida de Aguas negras.

- ¡San Lang! – gritó casi en el oído de Hua Cheng que se levantó de inmediato creyendo que había lastimado a su Gege.

- ¿Gege?

- ¡Tengo hambre! – el gritó fue tan fuerte como inesperado y falso, haciendo abrir los ojos sorprendidos a ambos por lo que les tomó un momento de silencio antes de que Hua Cheng hablara.

- ¿Ahora? Está bien. ¿Qué desea comer su Alteza? Yo tengo algunas ideas pero me temo que no coincidan con las de Gege – comentó Hua Cheng de manera pícara pues el nerviosismo en Xie Lian era más que evidente.

- Ah… Oh…

- ¿Quiere volver al Templo QianDeng?

- Eso estaría bien – afirmó Xie Lian acomodando su cabello y sus ropas.

Hua Cheng lanzó los dados hacia uno de los árboles cercanos para abrir una puerta, atravesó un pie y ofreció la mano a Xie Lian con una sonrisa.

- ¿Por qué tan feliz San Lang? ¿No te he ofendido por… - Xie Lian tomó la mano de Hua Cheng y desvió la mirada hacia el sitio donde yacían hacía un momento pensando “Por interrumpir tus muestras de afecto hacia mi…” pero no lo dijo.

- Estoy feliz porque consentir a Gege está dando resultados, antes podía pasar días sin comer y ahora no logra pasar más allá de medio día sin tener hambre.

- Ah San Lang… - suspiró Xie Lian sin saber si reír o llorar y juntos cruzaron la puerta hacia el Templo QianDeng.

Mientras estaban en casa la tensión de la noche de bodas seguía ahí; al menos para Xie Lian no había sitio a donde girar la vista que no le recordara “el deber” faltante de ellos como pareja. Aunque Hua Cheng se mostrara encantado con la cotidianidad de la vida de casados, la culpa y la vergüenza de Xie Lian no podían más que incrementar.

Esa tarde decidió tomar un baño y darse tiempo para pensar, debía enfrentar la situación y decidió planear una estrategia, aunque ya tenía las yemas de los dedos arrugadas por el agua no conseguía concretar nada.

Habían pasado siete días desde su noche de bodas y Xie Lian podía sentir sus pensamientos nublados por la ansiedad y el vapor del agua, no quería que Hua Cheng pensara que su cultivo era más importante que él, porque francamente no lo era, se reprendía por haber elegido la mentira como tangente para salir de su embrollo y ahora no quedaba más que enfrentar el desastre que había causado.

“Gran esposo eres Xie Lian” pensó con sarcasmo suspirando.

- ¿Me extrañaste Gege? Solo me fui una noche.

Sin darse cuenta Hua Cheng estaba metido en el agua junto a él, recargando los brazos en el borde de la enorme bañera. Xie Lian se arrojó hacia sus brazos como solía hacerlo, desde antes de casarse, cada que se reencontraban.

- San lang, creí que volverías mañana… - entonces como si de pronto la temperatura del agua hubiera bajado de golpe, Xie Lian se congeló en los brazos de su esposo. Era la primera vez que no había ropa de por medio en su abrazo.

- Confiaba que tu forma de recibirme fuera ya un reflejo en Gege y veo que no me equivoqué – dijo Hua Cheng sonriendo maliciosamente.

- …

Por suerte, el rubor de su cara podía justificarse debido al tiempo que llevaba dentro del agua caliente, para lo que no existía justificación era para la boca de Xie Lian que trataba de articular excusas sin lograr emitir sonido.

Hua Cheng rió bajo mientras, lenta y maliciosamente, subió a Xie Lian a su regazo para acomodarle el cabello mojado fuera del rostro.

- Su Alteza es muy guapo, me tiene demasiado enamorado – dijo tomando su mentón para guiar sus labios hacia su destino habitual.

- San Lang debo decirte algo – dos dedos de Xie Lian cerraron el espacio entre los cercanos labios y los suyos.

- Lo que Gege desee decirme, yo estaré gustoso de escuchar.

- Tengo miedo…

Hua Cheng levantó las cejas.

- Si Gege teme que no respete su decisión por haber interrumpido así su baño me disculpo, este tipo de intimidad no debería interferir en su cultivo.

- No, no, no, no es eso – respondió Xie Lian agitando las manos y salpicando un poco el agua sin querer.

Hua Cheng levantó más las cejas y dejó quietas las manos en la cintura de Xie Lian que pudo sentir como si le hubieran puesto una loza de piedra en el regazo dejándolo en íntimo contacto con la piel de Hua Cheng bajo él.

- ¿Gege?

Xie Lian suspiró derrotado.

- Tengo miedo de no satisfacer a mi San Lang en… las artes amatorias. San Lang tiene un don natural para hacerme sentir bien con solo poner sus labios sobre los míos y… fácilmente me hace perder la razón.

- …

- Mentí respecto al cultivo, no me importa perderlo en absoluto, deseo consumar nuestro matrimonio pero tengo miedo.

- Diaxia… no temas y no pienses demasiado – la mano de Hua Cheng tomó el mentón de Xie Lian y lo besó suavemente.

El aire fresco que llenó los pulmones de Xie Lian con cada beso poco a poco fue despejando los pensamientos de su cabeza.

El dulce sabor de la saliva de Hua Cheng haciendo contacto con la suya hacía que la opresión de su pecho desapareciera, la piel de su torso junto a la de su esposo le pareció tan natural como los movimientos sincrónicos de sus respiraciones que comenzaban a agitarse.

Hua Cheng tomó en brazos a Xie Lia y ambos salieron de la bañera para llegar a su lecho matrimonial, el desastre de agua que llevaron a la cama era provocador, sus pieles se deslizaban suavemente una sobre la otra como si dos pedazos de vidrio liso se hubieran adherido con unas gotas de agua, cerrando la brecha de sus pieles por completo, cuando Hua Cheng se incorporó sobre Xie Lian dando una vista de su torso desnudo, el príncipe heredero sintió que un calor que salía desde su estómago viajaba a toda velocidad hasta alojarse en sus mejillas y causar reacciones en la parte inferior de su cuerpo.

Hua Cheng levantó una ceja sin dejar de mirar a Xie Lian.

- Gege, no pienses… – dijo tomando el tobillo de su amado y levantándolo a la altura de sus labios para besarlo - …y tampoco dejes de mirarme.

Xie Lian dio un gemido completamente desconocido para él y de inmediato se cubrió la boca jadeante.

- No te cubras la boca Lian… – susurró Hua Cheng empujando su pelvis contra la de su esposo y dejándose caer sobre él hasta susurrar en su oído – tu boca debe estar libre para que pueda besarte.

Xie Lian bajó lentamente las manos y las enredó alrededor del torso de Hua Cheng disfrutando el contacto estrecho de sus abdómenes y el frote suave de sus genitales.

No conforme con esa posición placentera, el rey fantasma tomó el falo erecto de Xie Lian con la mano y el suyo a la vez colocándolos paralelos uno al otro y presionándolos de nuevo con el peso de su pelvis contra la de su esposo en un vaivén rítmico mas intenso que el anterior.

Xie Lian arqueó la espalda involuntariamente ante la oleada de placer que le provocó Hua Cheng. Las uñas de Xie Lian se clavaron en la espalda de San Lang, que siempre tenía la guardia baja ante él, cerró los ojos un instante dando un gruñido y volviendo a mirar a Xie Lian con una sonrisa que nunca antes había visto en el rostro de Hua Cheng, una sonrisa lasciva y retadora.

- Lo… lo siento… - dijo Xie Lian soltando su agarre de la piel de Hua Cheng.

- No soy una flor delicada Lian, no temas hacer de mí lo que desees… – Hua Cheng se puso de rodillas y levantó a Xie Lian a horcajadas en su regazo en un fuerte abrazo y susurró en su oído – …que yo haré lo mismo con su Alteza.

Un escalofrío recorrió la piel de Xie Lian con una sensación tan desconocida como deseable, Hua Cheng succionaba la piel de su pecho apretando entre sus colmillos y la lengua, dejando una marca parecida a un pétalo carmesí de un hibiscus.

- Mío – dijo Hua Cheng con esa voz profunda y autoritaria que lo caracterizaba como el Rey Fantasma.

Xie Lian no podía estar más al borde de la necesidad, la figura esbelta y atlética de su esposo dominando su cuerpo e idolatrándolo a la vez era más increíble de lo que siquiera había podido imaginar.

- Hazlo – dijo buscando el iris de San Lang.

- ¿Dianxia?

- Dijiste que si yo cambiaba de… - Xie Lian no pudo terminar, el Rey fantasma se había transformado en la Calamidad que solía ser y Xie Lian iba a ser víctima de su tormento para luego ascender a los cielos.

Así que las manos del Rey fantasma se movieron por todo su cuerpo ansiosas y quemantes en un deseo tan febril que parecía que el monte Tonglu se abriera de nuevo, Hua Cheng estaba deseoso, llenando de besos y marcas el cuerpo de su amado esposo mientras Xie Lian perdía la razón bajo el yugo de San Lang.

- Ah… San Lang… San Lang…

Pronto todos los roces fueron insuficientes, el deseo de posesión fue demasiado fuerte, girando una vez más en la cama, Hua Cheng quedó sobre Xie Lian y colocado ambiciosamente entre sus piernas comenzó a entrar en él. El cuerpo de Lian se crispó bajo la intrusión inicial de Hua Cheng dejando 3 surcos más profundos e irregulares teñidos de color carmín en el brazo izquierdo del Rey Fantasma.

- Lo siento si soy tosco – murmuró el demonio con profunda ternura.

- No te disculpes, yo tampoco soy una flor delicada… - Xie Lian besó los labios de su amado y asintió en silencio para que el encuentro continuará.

- Es cierto Alteza, eres increíblemente fuerte… es solo que te he amado tanto tiempo… Dime que no estoy soñando.

- Si esto es un sueño, lo importante es que estamos juntos – ambos volvieron a unir sus labios, ahora, con sus cuerpos conectados, juntos fluían con naturalidad como si se tratasen de dos canoas unidas por una cuerda que nadie puede cortar.

La noche fue corta cuando San Lang decidió que no necesitaban dormir si podían practicar la forma de cariño recién descubierta hasta desfallecer… Ya habría tiempo de dormir durante el día, después de todo, eran reyes y tenían un templo donde descansar cuando quisieran.

Casi a la aurora, Xie Lian seguía despierto, acurrucado en el pecho de Hua Cheng dibujando círculos con el anular izquierdo alrededor del pezón de su esposo ensimismado en disfrutar la piel bajo su toque y mirando atentamente como se movía el moño de mariposa hecho de hilo rojo.

- Una reliquia sagrada por tus pensamientos Gege… - Hua Cheng entrelazó su mano derecha con la mano izquierda de Xie Lian levantándolas en el aire mirando lo corto que es el hilo rojo ahora que estaban así de cerca.

- No necesito una reliquia sagrada, ya no hay espacio en el salón de tesoros – dijo Xie Lian riendo.

- Construiremos uno nuevo - apuntó Hua Cheng, luego suspiró y dijo: - la energía espiritual de Gege se siente recargada, podrá haber perdido su poder espiritual pero no te falta energía, puedo sentirlo.

- Lo sé, es extraño, pero agradable… tal vez lo que necesito es más de esto que me ha dado mi esposo toda la noche – dijo seriamente.

Hua Cheng se escondió en el cabello de Xie Lian tratando de disimular la risa.

- ¡San Lang! ¡No te burles o me enojaré contigo! Estoy hablando seriamente.

- Jamás me burlaría de su Alteza, es solo que Gege me recuerda a un niño pequeño.

- ¿Cómo es eso? – Xie Lian se apoyó en el pecho de Hua Cheng sobre sus brazos cruzados para verlo a la cara.

- Gege era como un niño pequeño con miedo a saltar al lago por primera vez y ahora que ha vencido el miedo quiere pasar el día zambulléndose una y otra vez en el agua.

- ¡Ah San Lang! – Xie Lian se tiró de espaldas en la cama con los brazos extendidos y los ojos apretados haciendo una mueca de vergüenza.

La sensación de la punta de la lengua de su esposo sobre su pezón lo hizo abrir de nuevo los ojos y apretar las sábanas en un puño.

- Entonces Gege… ¿Quiere sumergirse en el lago de nuevo?

- Con San Lang solo tengo buenas experiencias bajo el agua – aseguró Xie Lian con una sonrisa de complicidad.